Habrían protocolos a seguir, pero no seguimos ninguno; normas convencionales, etiquetas sociales, un montón de imposiciones creadas por los hombres y nosotros... simplemente decidimos saltarnosla. Nos estábamos conociendo. Hablamos con cercanía, cómo íntimos amigos de toda la vida, nos dijimos cosas que tocaban el alma. Escribimos romance en simples roces. Yo toque ese cabello que tapaba su rostro, y ella abrazo mi brazo como si le perteneciera. Yo le conté historias y ella sonreía y las tomaba para si.
Aquel momento breve, se convirtió en un infinito perpetuo en mis memorias.
Nosotros Dos y Nuestro Breve Infinito









