Nocturnal me
Jamás he sido una persona madrugadora. Siempre he intentado despertar lo más tarde posible. Más allá de despertar tarde, me levanto aún más tarde. Puedo despertarme a las 10:30 a.m. y levantarme hasta las 12:00 p.m. Me quedo viendo memes o vídeos en YouTube (YouTube será tema de otro blog). En fin, desde que soy pequeño he sido así.
Mi mamá me cuenta que, cuando era bebé y me despertaba a las 6:00 a.m. porque tenía hambre, ella me decía: “Te doy la pacha pero si te volvés a dormir cuando te la terminés”. Y así era. Desde bebé crearon en mí el hábito de dormir hasta no poder más.
El levantarse tarde tiene obvias implicaciones. Si me levanté a las 12:00 p.m. no creo que tenga sueño a las 7:00 p.m. Lo chistoso es que, cuando era niño, mis papás querían que estuviera durmiendo a las 9:00 p.m. después de haberme despertado a las 10:30 a.m. Todo esto me convirtió en una persona nocturna. Me gusta el silencio de la noche. Es cuando más fluyen las ideas en mi mente. Es por eso que la mayoría de estos blogs van a postearse después de la media noche.
La noche tiene su magia. La tenés disponible todos los días. Podés usar cuanto querrás de ella sin peligro alguno. La podés compartir, y compartida es mejor. Tus sentidos se afinan porque no hay distracciones. Te da hambre, y si hay algo que explota tu creatividad es eso; buscás cómo hacerle para comer algo a las 3:00 a.m. con lo que hay en la refri. Podés sentarte con vos mismo y platicar de cualquier cosa. Reflexionás más sobre las situaciones que te rodean y sacás mejores conclusiones sobre ellas. Pensás que algún día vas a poder dejarla, pero sabés te mentís a vos mismo. Te gusta tanto que se vuelve una compañía, se vuelve tu necesidad, se vuelve tu... adicción.














