Siento que no estoy cosechando nada, y que mis proyectos no son dignos.
Es raro, tuve unos sueños tan ambiciosos que no estoy seguro si tengo madera para ese destino que he buscado.
Siempre te dije que lo mío es y sería tuyo.
Y ahora ante vos me siento diminuto, como detrás de tu sombra.
Ante la magnitud de los giros de la vida, yo soy insignificante...
Aquel día te ví, y como siempre, solo vos me dejás sin palabras.
No hubo plática, pero te veías elegante, aunque siempre casual, sin compromiso.
¿Qué te hace ser tan bueno, y tan sencillo?
Aunque sos callado, sos brillante, aunque difícil de encontrar. Por eso aún te valoro.
¿Por qué parece que todo te sale bien?
¿O es solo mi perspectiva torcida de que solo yo estoy atrasado en todo?
Tengo intriga de que ya no te conozco.
Cuando pensaba que el iba levantarme y adquirir experiencia, he perdido el control de mi realidad.
Cuando antes hubiera corrido hacia declarar cuanto te necesito.
Ahora pienso, ¿Seré digno de hacerte pasar esa pena?
Siempre he dudado de mi valor, pero ahora más que todo, solo encuentro evidencias.
De que mi esfuerzo no vale, mi empeño no pesa...
Nunca me fui, y eso me quebranta.
Siento que me he vuelto un ermitaño, que cuando sale se irrita, y cuando te ve, solo se apaga.
Siempre quise vivir lo mejor de la vida, y poseer el suficiente poder para inhibir el hecho de que no te intereso.
Pero ahora vivo pensando en lo que pudimos vivir y hacer juntos, preguntándome día a día en qué fracasé.
MI BLOG EN INGLÉS: Post-poetry