en nueva york – el ferry hacia staten island, viento en la cara y promesas que huelen a sal.
El aire le daba de lleno en la cara, obligándolo a espabilarse un poco, a ver más allá aunque solamente quisiera echarse a dormir por unas cuantas horas. “Mira, Harbolt, así están las cosas” enunció un tanto perezoso, restregándose los ojos con el dorso de la mano. La cara rara que traía no era únicamente por la falta de sueño, más bien era porque no había consumido nada. “Evítame a toda costa, a menos que quieras la mala prensa. En serio, odiaría arruinar tu imagen, hombre” le dio unas palmadas en el hombro, con un pesar ficticio. “¿Cuánto apuestas a que esas dos de ahí nos sacan una foto y se inventan algún rumor?” ni siquiera repasó el sitio, ya las tenía localizadas en su periferia.
@sharbolt













