La cálida sangre recorrÃa cada lÃnea de su abdomen. Llevaba su mano apretando aquella gran herida en su costado, una herida que se habÃa bien ganado contra el ultimo Centinela contra  el que pudo pelear, pues a pesar de que Tom tenÃa ya un gran control de su poder, siempre habrÃa algo que o terminaba desconcentrando y hacerle perder la batalla. Esta vez no estaba muerto, pero sabÃa que casi pudo ser asà o  podrÃa ser asà de no llegar pronto hasta la habitación del rubio. Se paso de largo la enfermerÃa, sabiendo que en su estado, lo que más necesitarÃa serÃa la ayuda de Gal. Le habÃan informado que estaba en su habitación descansando un momento, esperaba no molestarlo demasiado. Cuando vio el número sobre la puerta, tuvo que tomar un poco de aire y recargar su cara contra el marco de la puerta, antes de siquiera dar un pequeño golpe a la puerta que suponiendo por la debilidad de este, quizás el rubio no escucharÃa. Dio otro pequeño golpe, un poco más fuerte que el anterior pero seguÃa negativo a que lo podrÃa escuchar. —Gal.— Susurró con la voz algo alta y quebrada por el gran esfuerzo que habÃa hecho para llegar ahÃ. Volvió a golpear la puerta pero esta vez dejando un ligero rastro de sangre en ella. Cuando la puerta se abrió, le regalo una sonrisa cálida al chico. —Te dije que te vendrÃa a molestar.— Tambaleo un poco, cayendo suavemente contra el chico apenas quizás haciéndole retroceder un paso.