Pequeños cambios hacen grandes diferencias.
No fue sino hasta que salí en estado la primera vez que comencé a cambiar mis hábitos alimenticios, y los de mi esposo también. Cuando estas embarazada tu prioridades cambian, ya que solo quieres que tu bebé crezca sano y fuerte, y es allí que la alimentación balanceada juega un rol primordial para madre e hijo durante el periodo de gestación, durante el parto y luego los meses siguientes con la lactancia, y la consecuente pérdida de las libras que deja el embarazo.
Pues bien, me embarque a la tarea de buscar información en cuanto a lo que debíamos comer, y lo que NO también. Como resultado, comencé con pequeños cambios en la dieta de todos en casa, los que considero base para alcanzar un estilo de vida mucho mas saludable. Estos cambios fueron los siguientes:
1.-Tomar mas agua. Todos sabemos que el agua es vital para el funcionamiento de los órganos del cuerpo, pero tomar 8 vasos de agua diario al principio no era nada fácil. Llevar consigo una botella de agua y beber pequeños sorbos al día ayuda a crear el hábito.
2.- Consumir mas vegetales y frutas. Especialmente los vegetales verdes como espinaca, col rizada (kale) y brócoli por su alto contenido en minerales y vitaminas que pueden proteger el organismo de ataques cardíacos, diabetes y hasta cáncer. Y por otro lado, arándanos y fresas, ya que combaten radicales libres y ayudan a la salud del corazón
3.- Disminuir las carnes rojas. Consumir mas pollo y pescado con el fin de disminuir los niveles de grasas saturadas, colesterol y triglicéridos.
4.- Consumir menos alimentos procesados. Por su alto contenido en sal, azúcar y grasas. Además, eliminar de la dieta aquellos cuyos ingredientes no puedas ni pronunciar.
5.- Cocinar mas en casa, comer menos en la calle. Comer mas alimentos preparados en casa durante la semana, especialmente mi esposo que trabaja en oficina, y disminuir las salidas a restaurantes al mes. No solo comemos mejor, sino que ahorramos dinero.
6.- Hacer mas ejercicio. El complemento final para una vida mas sana. Estar activo ayuda al óptimo funcionamiento de órganos y articulaciones del cuerpo y a sentirnos con mas energía.
Todo cambio es difícil en un principio, pero poco a poco se crea una rutina alimenticia que se transmite a todos los integrantes de la familia, en especial los niños. Como resultado a corto plazo, tu salud mejora sustancialmente,te sientes con mayor energía, te enfermas menos al año, te ahorras gastos en visitas al médico y en medicinas y vives mas a plenitud.