ARTE MEDIEVAL
El "renacer" de las mujeres a travĂŠs de su obra artĂstica
El arte medieval es una etapa de la historia del arte que cubre un prolongado perĂodo para una enorme extensiĂłn espacial. La Edad Media -del siglo V al siglo XV- supone mĂĄs de mil aĂąos de arte en Europa, en Oriente Medio y Ăfrica del Norte.
Incluye distintos perĂodos, cuya valoraciĂłn estĂŠtica, sujeta a cambiantes criterios, ha venido emitiendo distintas denominaciones calificativas, que llegan a etiquetar algunas personas como "edades oscuras" y otras como "renacimientos"; incluye a su vez muy diferentes movimientos artĂsticos con distinta difusiĂłn geogrĂĄfica, desde los llamados "estilos internacionales" hasta las artes nacionales, regionales y locales; en definitiva, una enorme diversidad en las obras de arte y en los y las propias artistas (que en la Alta Edad Media permanecĂan en el anonimato de una condiciĂłn artesanal de poco prestigio social).
HILDEGARDA DE BINGEN
1098-1179 d.C
Hildegarda naciĂł en la aldea de Bemersheim, en el Palatinado, dĂŠcima y Ăşltima hija de una familia noble. A pesar de que era una niĂąa enfermiza y dĂŠbil, Hildegarda viviĂł hasta los 81 aĂąos. Desde muy joven comenzĂł a tener visiones mĂstico-religiosas, quizĂĄs causadas por la debilidad que le provocaban sus enfermedades, la mala alimentaciĂłn y las hierbas medicinales que consumĂa para combatir sus males. Con tan solo ocho aĂąos, fue ingresada en el monasterio de Disibodenberg y con 14 aĂąos tomĂł los hĂĄbitos.
Su fama comieza cuando contaba con 38 aĂąos, Hildegarda se convierte en abadesa. En ese momento, y con ayuda del monje Volmar, que serĂĄ su secretario y copista, Hildegarda comienza a escribir su primer libro sobre sus visiones, Scivias (Conoce los caminos). Pero semejante osadĂa en una mujer no fue bien acogida, a pesar de que ella ya habĂa previsto esta reacciĂłn y en el prĂłlogo de su libro se justificĂł diciendo que era la propia voz divina la que le habĂa pedido que transmitiera su palabra. Kuno, el abad del cenobio masculino, fue quien la delatĂł. Sin embargo, el propio papa Eugenio III, tras haber realizado la correspondiente investigaciĂłn, aprobĂł su iniciativa y la animĂł a continuar. El apoyo del papa y la fama de sus escritos la convirtieron en uno de los personajes mĂĄs influyentes de la cristiandad. Reyes, emperadores, obispos, papas y abades acudieron a ella como consejera.
Todo esto le permitiĂł independizarse del monasterio masculino y crear un cenobio exclusivamente femenino para ella y sus compaĂąeras, lejos del control de los hombres. Evidentemente esto no fue bien visto por Kuno, quien veĂa en este cambio grandes pĂŠrdidas: el trabajo de las monjas, sus dotes y los peregrinos que la fama de Hildegarda habĂa comenzado a atraer. En 1150 se instalĂł, junto con 20 religiosas, en el monasterio de Bingen. Entonces comenzĂł a desarrollar un controvertido programa litĂşrgico propio basado en la estĂŠtica, que embellecĂa el espacio de sus rezos y los cuerpos de las monjas, y que contaba con coreografĂas, representaciones teatrales y mĂşsica.
A pesar de que a la mujer no se le permitĂa cantar en la iglesia, en el caso de monasterio femeninos sĂ que se podĂa, pues el canto era una parte fundamental de la liturgia. La mĂşsica jugĂł un papel fundamental dentro de las liturgias de Bingen y ahora Hildegarda es recordada, entre otras muchas cosas, por sus composiciones musicales. Se conservan 77, entre las que destacan algunos ciclos de cantos como SinfonĂa de la armonĂa de las revela ciones celestes o el JardĂn de las virtudes. A pesar de que todas sus obras se enmarcan dentro de la monodia medieval, contienen un estilo propio, mĂĄs fluido y variado que el canto gregoriano tradicional.
Hildegarda, ademĂĄs, continuĂł con sus escritos sobre sus visiones. En 1160 acabĂł Liber vitae meritorum (Libro de los mĂŠritos de la vida) y en 1174 Liber divinorum operum (Libro de las obras divinas). A pesar de que son libros cargados de metĂĄforas y de imĂĄgenes incomprensibles en la actualidad, dejan entrever un profundo conocimiento por parte de su autora tanto de la teologĂa como de la filosofĂa, desde sus orĂgenes hasta su momento.
En otras obras, sin embargo, Hildegarda demuestra su conocimiento sobre el mundo real. Physica (cuyo tĂtulo original era Los nueve libros de las sutilidades de las diversas naturalezas de las criaturas) y Causae et curae son, respectivamente, un tratado de ciencias naturales y un tratado medicinal (que una mujer se dedicara a la medicina no era tan extraĂąo, pues muchas veces eran ellas las que estaban al cuidado de los enfermos).
Hildegarda fue una mujer muy inteligente y astuta, que supo esconder su talento para evitar la ira de los hombres. Siempre se definiĂł a sĂ misma como una pobre ignorante que habĂa sido elegida por Dios para transmitir su palabra. HuyĂł asĂ de la idea de que se habĂa vuelto loca, cosa que segĂşn san JerĂłnimo le ocurrĂa a las religiosas que estudiaban demasiado, o de que se rebelaba en contra del silencio impuesto a las mujeres: simplemente era un regalo divino. Hildegarda falleciĂł en 1179 y poco tiempo despuĂŠs se iniciĂł un proceso de canonizaciĂłn que, sin embargo, nunca concluyĂł.
EL UNIVERSO
1165 d.C
Esta obra de Hildegarda pertenece a su libro de Scivias, donde plasma sus visiones. La obra, realizada sobre pergamino, es una ilustraciĂłn de su propia visiĂłn del universo. Era una artista con una gran sensibilidad pictĂłrica, la cual plasma en esta obra tan elocuente y onĂrica.
Los colores vivos y la cantidad de minuciosos detalles hacen que sea una obra muy peculiar y algo fuera de la ĂŠpoca, ya que esta artista se atreve a pintar el Universo, tan desconocido y enigmĂĄtico en esa ĂŠpoca.
TĂŠcnicamente es una obra muy cuidada y de una gran destreza que va mĂĄs allĂĄ de lo meramente pictĂłrico representando un tema tan profundo y desconocido como lo es el universo y todo lo que envuelve.
HERRADA DE LANSBERG
1125 - 1195 d.C
Herrada de Landsberg fue una monja alsaciana del siglo XII y abadesa de la abadĂa de Hohenburg en los montes Vosgos. Es conocida principalmente por ser la autora de la enciclopedia pictĂłrica Hortus deliciarum (El JardĂn de las delicias). Aun no se habĂa convertido en abadesa cuando en 1160, y durante diez aĂąos, embarcĂł a las sesenta monjas de su convento en un proyecto intelectual, la creaciĂłn de un manuscrito de 324 pĂĄginas, compendio de todo el saber existente y una historia del mundo1. Con el nombre de Hortus deliciarum (El JardĂn de las delicias), el manuscrito recorre las distintas ciencias conocidas ilustradas por mĂĄs de 300 imĂĄgenes.
Actualmente sĂłlo se conserva un calco del manuscrito original. Tras permanecer largo tiempo en la biblioteca municipal de Estrasburgo, un incendio provocado por el asedio de la ciudad durante la guerra franco-prusiana en 1870 lo destruyĂł.
La obra de Herrada de Landsberg de muestra, una vez mĂĄs, que una mujer religiosa podĂa alcanzar las cimas intelectuales. El Hortus deliciarum es  tambiĂŠn una de las primeras fuentes de polifonĂa procedentes de un convento. El manuscrito contenĂa al menos 20 textos de canciones, todas las cuales fueron anotadas originalmente con  mĂşsica. Dos canciones sobreviven con la mĂşsica intacta: Primus parens hominum, una canciĂłn monofĂłnica , y una obra en dos partes.
MUJER DEL APOCALIPSIS
1165 d.C
Esta obra de Herrada muestra a una mujer alada y coronada en primer plano que muestra un conflicto bĂŠlico a sus pies entre unos hombres y unas criaturas mitolĂłgivas o fantĂĄsticas.
Esta miniatura ilustra uno de los libros miniados realizados por la artista a lo largo de su vida. Es una ilustraciĂłn donde predominan los colores primarios rojo y azul y que se sirve de las formas orgĂĄnicas para crear sombras y ritmo. A pesar de esto las figuras son bastante hierĂĄticas, a corde con el estilo pictĂłrico del RomĂĄnico.
El tema del Apocalipsis es un recurso muy recurrente en la ĂŠpoca y bastante presente en los libros miniados.
HITDA DE MESCHEDE
978 - 1042 d.C
Esta mujer artista fue monja y abadesa que viviĂł entre el 978 y el 1042. IlustrĂł los Evangelios de la abadesa Hitda de Meschede o el Codex Hitda, obra realizada en Colonia y de las mĂĄs destacadas de esta ciudad-escuela. El Codex Hitda es un evanxeliario, es decir, un libro litĂşrgico en el que se comentan pasajes de los cuatro evangelios que serĂĄn leĂdos o comentados en las homilĂas. Actualmente se conserva en la biblioteca regional de Hessische, Darmstadt, Alemania.
Hitda pertenece a una importante tradiciĂłn de mujeres que se dedicaron a la producciĂłn de cĂłdices miniados. Su importancia viene dada por ser la primera mujer documentada que se autorretrata en un cĂłdice ofreciendo su obra a la santa patrona de su orden,. En cuanto a la obra, destaca por su arte pictĂłrico de estilo ilusionista, inspirado en los modelos helenĂsticos transmitidos a travĂŠs del arte carolingio y bizantino. Destaca en su originalidad por el tratamiento del color y la expresiĂłn de sus composiciones. Y destaca por ser el Ăşnico libro iluminado que se conserva hoy de este perĂodo del renacimiento otoniano, que muestra la vida de JesĂşs.
Meschede era una fundaciĂłn monĂĄstica femenina grande y rica con lazos con la casa real de Alemania y con las familias gobernantes. Hitda pertenecĂa a un augusto cĂrculo de nobles y reales benefactores de fundaciones religiosas para las mujeres que se formaron alrededor de las hijas y sobrinas de los gobernantes ottonianos.
El poder de Hitda tambiĂŠn se transmite a travĂŠs de su presentaciĂłn del Codex a St. Walburga, un acto que fue interpretado como un intercambio de regalos por Henry Mayr- Harting. Los primeros monjes y monjas medievales creĂan que a travĂŠs de regalos podĂan sostener a los santos patrones a sus promesas de protecciĂłn y promover los intereses de sus casas. Al dar el libro a St. Walburga, Hitda estĂĄ mostrando que ella es el canal autoritario de acceso a la patrona.
BAUTISMO DE CRISTO
1020 d.C
Esta obra de Hitda de Meschede muestra la escena del bautismo de Cristo a trabĂŠs de una pequeĂąa iluminaciĂłn sobre pergamino.
Es una imagen de colores apagados que utiliza la gama de los primarios y que muestra una escena bastante conocida y representada en la ĂŠpoca por diferentes autores y autoras.
Las figuras son bastante hierĂĄticas, siguiendo el modelo de la ĂŠpoca, y cabe mencionar la gran maestrĂa con la que se ha representado el agua en la imagen. La composiciĂłn estĂĄ algo abarrotada y con mucha informaciĂłn, creando una escena clara pero con muchos componentes visuales.
TERESA DĂEZ
Primeros aĂąos S.XIV
Activa en torno a 1316 en Zamora, EspaĂąa. En 1955 fueron encontradas en el ruinoso Monasterio de monjas de Santa Clara de Toro, protegidas en parte por la sillerĂa del coro, varias pinturas murales hechas con una tĂŠcnica llamada fresco seco porque los trazos del dibujo estĂĄn hechos en el mortero de cal fresca pero los colores (escasos pues procedentes de tierras) son pintados encima, al temple. Fueron despegadas en 1962 por LLopart Castells y trasladadas en el actual soporte a la iglesia museo de San SebastiĂĄn de los Caballeros, en la misma ciudad.
Su autora es incontestable pues firma en la escena de San CristĂłbal con la frase Teresa Dieç Me Fecit , en una banda entre la tĂşnica del santo (se le representa como un gigante, segĂşn la leyenda, ayudando a cruzar un rĂo al niĂąo JesĂşs) y la cenefa de zig-zags. Bajo la banda firmada hay un escudo [banda de sable -negro- sobre campo de plata, orlada de gules -rojo-] que es desconocido por ahora. Si algĂşn experto en herĂĄldica leonesa del siglo XIV lo viera en internet y lo identificara serĂa estupendo. TambiĂŠn hay otros escudos con 5 cuervos o urracas y otro de cuarteles de lises y leones. Y la fecha de 1320 viene dada por la reconstrucciĂłn del edificio, prĂĄcticamente concluida a impulsos de la reina de Castilla MarĂa de Molina en 1316.
Estas escenas de la EpifanĂa, el Bautismo de Cristo y su apariciĂłn resucitado a la Magdalena, con Santa Marta alanceando al dragĂłn al fondo(como se cuenta en La leyenda dorada de Santiago de la VorĂĄgine), son las tres que se conservan completas entre todas las pinturas que cubren los muros. Teresa Dieç pintĂł las escenas de la historia sagrada siempre rodeadas (al estilo del gĂłtico internacional) de cenefas de modo que formasen como viĂąetas de un libro didĂĄctico. Por eso en la parte de arriba dibuja las frases en castellano que explican la pintura.
Otro grupo de escenas algo incompletas cuentan la historia de Santa Catalina de AlejandrĂa y sus martirios, siempre con ese estilo de perspectiva romĂĄnica pero ya mĂĄs naturalismo en los gestos y los volĂşmenes. En el catĂĄlogo de la ExposiciĂłn Las edades del hombre de 1988 se dice que son de su mano los murales de la iglesia de La Hiniesta, junto a la ciudad de Zamora, (pueblo fundado por peticiĂłn de Sancho IV, marido de MarĂa de Molina), y unos restos en la Colegiata y la Iglesia de San Pedro, tambiĂŠn en Toro. Asimismo dice que no se conocen sus fuentes de inspiraciĂłn pero que debiĂł de conocer las creaciones de AntĂłn SĂĄnchez de Segovia y otros anĂłnimos maestros que pintaron en la catedral vieja de Salamanca.
Pero yo no los he visto y ademĂĄs no hay ningĂşn libro (ni en las webs de Toro ni de la Hiniesta hay ninguna menciĂłn a Teresa Dieç) sobre esta pintora 48 aĂąos despuĂŠs de ser colocados estas pinturas en un a modo de museo porque ninguna universidad (Salamanca o Valladolid son bien antiguas y prĂłximas) o estudioso se ha preocupado por investigar su vida y obra. Aunque en realidad tampoco hay muchos estudios sobre la reina MarĂa de Molina, que pudo ser su cliente. Pero es que la historia de los trabajos de las mujeres estĂĄ bastante sin escribir.
EPIFANĂA, BAUTISMO DE CRISTO Y APARICIĂN DE CRISTO A MAGDALENA
1620 d.C
Esta obra de Teresa DĂez es una pintura mural (tĂŠcnica compleja). Es una composiciĂłn horizontal que desarrolla una serie de escenas de forma lineal separas por unos marcos de lazos.
Las figuras, bastante hierĂĄticas y poco expresivas, se desarrollan en las diferentes escenas religiosas que se plantean. Utiliza color primarios con manchas planas y algo apagados. Podemos apreciar diferentes atributos como las aureolas o discos sobre la cabeza de las figuras religiosas relevantes o las palomas, sĂmbolo del EspĂritu Santo.
ENDE
1098-1179 d.C
Ende (o En) fue una iluminadora de manuscritos activa en el norte de EspaĂąa a fines del siglo x. Es posible que fuera monja, quizĂĄs del monasterio de San Salvador de TĂĄbara.â Es la primera artista femenina en EspaĂąa y una de las primeras en Europa de la que se tiene registro.
IluminĂł el Beato de Gerona, que contiene el Comentario al Apocalipsis compilado por el monje Beato de LiĂŠbana en 786 y ubicado en la Catedral de Gerona. El nombre de Ende, junto con el de otro iluminador, figura en el colofĂłn del manuscrito, en latĂn: ende pintrix et dei aiutrix frater emeterius et presbiter (Ende, pintora y ayudante de Dios; Emeterio, hermano y sacerdote). Debido a que no hay acuerdo sobre cĂłmo segmentar esta frase, algunos autores se inclinan por llamar Ende a la artista y otros, En.â El hecho de que la forma pintrix (o pictor) fuera mĂĄs comĂşn, sin embargo, sugerirĂa que Ende es la manera correcta.1 Delante de los dos iluminadores, aparece el nombre del escriba, Senior.
La iluminaciĂłn ilustra las visiones de Juan en el libro de Apocalipsis (de estilo mozĂĄrabe). Este estilo, desarrollado en EspaĂąa despuĂŠs de la invasiĂłn musulmana, mezclaba elementos del arte islĂĄmico y las tradiciones decorativas, con ĂŠnfasis en particular en la geometrĂa, los colores vivos, suelos decorados y figuras estilizadas.
EL ĂNGEL DEL ABISMO Y LAS LANGOSTAS INFERNALES
1165 d.C
Esta obra de Ende es de una gran calidad tĂŠcnica en cuanto a su ejecuciĂłn y a la elecciĂłn del tema. Su estilo estĂĄ muy influenciado por el arte mozĂĄrabe, que podemos apreciarlo en las frnajas horizontales de color del fondo y en la estilizaciĂłn de las figuras.La autora ha utilizado colores luminosos y de contrastes, trasnmitiendo asĂ la ferocidad de la escena a travĂŠs de los tonos.
Nuevamente se trata el tema del Apocalipsis y uno de sus muchos pasajes, encontrando en la escena la representación de un ångel de alas puntiagudas y amenazantes, criaturas fantåsticas y humanos  desnudos siendo torturados. Es una obra muy detallada, estilizada y con un intento de movimiento y profundidad en la imagen.
CLARICIA
1200 d.C
Claricia  es una ilustradora de libros miniados que trabaja en Alemania durante la Edad Media (finales XII). Posiblemente fue una estudiante que no era monja, o aun no lo era, que dedicó parte de su vida en un monasterio alemån  ilustrando libros. En uno de ellos, conservado en el Museo de Arte Walters de Baltimore, en Estados Unidos, aparece retratada columpiåndose cogida a una gran letra Q y con su nombre escrito sobre sus hombros. Con la melena suelta y una actitud desenfadada, Claricia gravó asà su nombre para la historia.
El Salterio de Claricia fue producido para un grupo de monjas benedictinas en la abadĂa de los santos Ulrico y Afra de Augsburgo, Alemania. Aunque el calendario y el salterio en sĂ mismo se remontan a finales del siglo XII o comienzos del XIII, se aĂąadieron varios textos y oraciones a mediados del siglo XIII. El mĂĄs llamativo del manuscrito son sus iluminaciones, que incluyen un ciclo de miniaturas preliminar, miniaturas a toda pĂĄgina e iniciales historiadas.
LA ILUMINACIĂN DE SU RETRATO (IMAGEN SUPERIOR)
En esta obra de la joven Claricia tenemos uno de los primeros retratos conocidos de artistas de la ĂŠpoca.
En esta pequeĂąa ilustraciĂłn miniada sobre pergamino nos encontramos con el autorretrato de Claricia. La joven estĂĄ balanceĂĄndose de forma distendida y bastante alegre colgando de esa forma ornamental con una serie de motivos intrĂnsicos. Este motivo es la letra "Q", una capitular que encabeza el texto principal.
Es una ilustraciĂłn bastante jovial, con pocos detalles en la figura de la mujer, que va con el pelo trenzado al modo de la ĂŠpoca y co un vestido largo. Ha utilizado sobretodo el azul y el rojo (primarios) y el verde como punto de inflexiĂłn (secundario).
Imagen 1: IlustraciĂłn de La HagadĂĄ Dorada, iluminaciĂłn sobre pergamino, S. XIV.
Imagen 2: Scivias - Scito vias Domini (Know the Ways of God), Hildegarda de Bigen, iluminaciĂłn sobre pergamino, arte RomĂĄnico.
Imagen 3: The Universe, Hildegarda de Bigen, iluminaciĂłn sobre pergamino, 1.165 d.C
Imagen 4: Herrada de Landsberg, Herrada de Landsberg, iluminaciĂłn sobre pergamino, 1.130 d.C
Imagen 5: Mujer del Apocalipsis, Herrada de Landsberg, iluminaciĂłn sobre pergamino, arte RomĂĄnico.
Imagen 6: Healing Peter's Mother-in-law, Hitda de Meschede, iluminaciĂłn sobre pergamino, 1.020 d.C.
Imagen 7: Raising of the son of the widow of Nain, Hitda de Meschede, iluminaciĂłn sobre pergamino, arte RomĂĄnico.
Imagen 8: ApariciĂłn de Cristo a la Magdalena, Teresa DĂez, pintura mural, arte RomĂĄnico.
Imagen 9: Epifania, Bautismo de Cristo y ApariciĂłn de Cristo a la Magdalena, Teresa DĂez , pintura mural, arte RomĂĄnico.
Imagen 10: Prostituta de Babilonia, Ende, miniatura sobre pergamino, arte RomĂĄnico.
Imagen 11: The angel of the abyss and the infernal locusts, Ende , miniatura sobre pergamino, arte RomĂĄnico.
Imagen 12: La iluminaciĂłn de su retrato, Claricia , miniatura sobre pergamino, S. XII.


















