Sentí que mi mente bailaba en un hilo
Cual equilibrista sin práctica se tambalea en un dos por tres.
No se cómo creí que podía caminar en el aire, pero algo me decía que debía volver al suelo. Los que no lo sufren no saben lo que es esa sensación extraña; una contradicción constante que te dice en la cabeza: no estás bien pero tenes la razón.
No es lógico pero tenes un motivo para seguir aunque sepas que vas a caer y va a doler mucho más.
Quería seguir escarbando despues de tocar fondo, el autoboicot conciente pero sin que tu mente funcione.
Ahí estube, es muy extraño y hay muy pocas palabras, casi ninguna, para explicar los pensamientos. Son tantos, tan acumulados, tan arraigados a tu formación, a tu pasado, a lo que fue tu vida antes de ese colapso pleno.
Crees que el mundo no funciona porque lo que no funciona es tu cabeza, que te repite como loro ‘esto es lo que es la realidad’; como si existiera un mundo paralelo en el que uno existe y los demás se mudaron sin vos.
Pasa un tiempo y todavía no se ordenaron las neuronas como para que entiendas que hay una nube en tus pies, flotaste tan alto que se te acabo el aire y entraste en shock.
Hasta que encontras una cuerda a la tierra, y como aún sos frágil, bajas pero el costo son las quemaduras en tus manos… porque como solo subiste, nadie te enseñó a bajar.
Suerte después del big bang, con tiempo, se equilibró la tierra.
Duele, duele pensar, es un tránsito largo. Sigo buscando la lógica; pero aca estoy, despues de sobrevivir, con más preguntas que respuestas. La verdadera razón esta tan en lo profundo de uno, en una caja con llave tan pequeña, guardada en un cajon debajo de las demás cosas “importantes” que es casi imposible encontrarla.
Quién sabrá como abrir mi inconciente para devolverme la conciencia, si la llave la escondi (quien sabe donde) y sin copias.