Tuve que tomar la decisión de dejar ir el amor de mi vida porque yo no era el suyo. Tuve que aceptar que los actos también son elecciones, que apagan cualquier fuego basado en palabras.
Y duele, un dolor que se siente como si brotara sangre del alma... mientras que en ese dolor nace un amor nuevo, un valor irreconocible y una compañía propia que te abraza.
Le rezo a Dios todo el tiempo, por ti y por mí... rogándole que mi amor no haya sido en vano, que al menos mi compañía haya tocado un ápice de su corazón.
Quién le pone mente al sentir, no va entender nunca la sensación de estar herido y aún así estar orgulloso de ver a su amor cumplir sus sueños y ser feliz.
Estaré bien, Dios me va a restaurar... pero mi amor, cómo me gustaría abrazarte incluso sabiendo que cuando me dé vuelta habrá miles de dagas apuntando.
¿Será cuestión del ser humano elegir a quién más daño te causa? Yo elijo creer que estás enviciado de alma, porque te amo tanto que no puedo culparte. Te amo tanto que incluso viendo tu frialdad y miseria, mi corazón te elije en silencio.
Al menos aprendí que de perdonar cosas imperdonables, tu maldad no anuló mi capacidad de amar... Solo que ahora aprendí a preservar, a cuidarme porque nadie lo haría por mí.
Y si fuera voluntad de Dios, me encantaría tener la suerte de volver a reírme con vos, de cantar una última canción y acurrucarme un par de segundos en tu pecho para escuchar tu latir. Pero sus planes siempre serán un misterio y debo aprender a convivir con ello.
Siempre he podido sanar mi corazón roto, he sabido llenar las grietas pero contigo... he tenido que orarle al cielo para que me de fortaleza, que me dé dirección, rogué a Dios por paz.
No sé cómo lo hizo y convirtió mis lágrimas en dulces, mis ojos en mirada calma, dejó su gracia en mi alma... y me ví al espejo, amándote si, pero sin perderme a mí, el amor que te entregué lo multipliqué en personas que me abrazaron, lo transformé en magia para el mundo.
Dios da revancha y te disculpo porque quién sabe que tendrás dentro para ser quién fuiste conmigo, yo por lo menos sé que siempre lo tuve a él sosteniendo mi dolor.