A la piba de aquel toque
Se busca
Señora con moto que me saque a pasear. No soy ambiciose, será amada si se enoja, si se queja mucho, también si sabe cocinar y se sensible, pero con moto.
Desconocida
No me importa tu novio Invitalo si querés Vamos a la parada del micro y charlamos les tres Planeo conquistarte con un par de chistes Y cuando estés cerca con la guardia baja Invitarte a hacer otros chistes, pero en mi casa.
No me importa tu novio Podemos compartir tus bailes alocados, tus birras excedidas Y cuando estés con la guardia baja Invitarte a mi casa y cuando estés mirando la decoración de mi cuarto Podemos charlar sobre qué ropa te gusta También podemos encontrar cosas nuevas, divertidas, con la ropa que te gusta
Por eso no me importa tu novio Podemos disfrutar de la decoración de mi cuarto Luego tomarán un café, en alguna calle del centro.
El miedo siempre espera agazapado, encontrar un hueco, un ladrido, un pitido que lo haga avanzar.
No se va, recorre negro por todo el cuerpo, primero serán los pulmones, luego paraliza los brazos, luego las piernas y finalmente… los ojos, que no van a ver nada más ya que ese miedo que no pregunta, que no pide permiso.
Este miedo no pidió permiso, la puerta estaba abierta de par en par. No necesitó forcejear, no tuvo que andar de puntillas. Se acomodó en esa silla que siempre lo esperó en medio de la habitación blanca centelleante. Blanca, centelleante, y con miedo. Blanca, centelleante y difusa. Blanca centelleante y envuelta en llamas Blanca, centelleante y desastrosa Blanca, centellante y de paredes descascaradas.















