Recuerdo haber estado en un bar con unos amigos y acabar bastante borracho. Cuando nos fuimos sentí un momento de melancolía inducida por el alcohol y volver a entrar, esta vez yo solo.
Me pedí una última sidra y envié un mensaje a una mujer con la que había hablado mucho a través de internet durante un tiempo, pero que nunca habíamos llegado a conocernos en persona.
No creo que ella supiera hasta que punto se había quedado en mis pensamientos, en parte porque soy bastante seco, pero algo si debía saber.
Dios, que hermosa me parecía.
Había mandado el mensaje sin mucha esperanza de recibir respuesta, ya que apenas hablábamos por aquel entonces y además mis últimas noticias sobre ella es que estaba trabajando en el extranjero.
Para mi sorpresa, me contestó y no solo eso, si no que llevaba un tiempo de vuelta en España. Aún un poco lejos de mi ciudad, pero con una conexión perfecta para el viaje.
Un par de semanas viajé a verla y acabaron pasando cosas divertidas.
Después de eso, no nos hemos vuelto a ver en persona, hablamos esporádicamente a lo largo de los años, pero me quedó claro que no volvería a pasar.
Hice mi vida, me dió tiempo a casarme y a divorciarme, me dió tiempo a tener una crisis de la mediana edad, hacerme Tinder, tener mucha diversión pero fallar estrepitosamente a la hora de encontrar una mujer con la que fuera compatible para algo más que pasar una buena tarde o follar.
Intenté contactar con esta mujer varias veces más llevado por la nostalgia de algo que solo existía en mi cabeza. Contestaba tarde y de manera breve, si es que acaso lo hacía.
Un día decidí eliminar cualquier posibilidad de contacto, por mi propia salud mental y por no molestar más.
Está tarde me he tomado un vermú y en el bar estaba sonando esta canción. No sé la razón, pero me ha hecho pensar en ella.
Espero que esté bien allí donde quiera que esté, yo seguiré sin pensar en ella la mayor parte del tiempo, pero sintiendo un pequeño pinchazo en las entrañas de año en año, cada vez que mis neuronas decidan recordarme el azul profundo de sus ojos.
Hay cosas que se te quedan dentro, incluso cuando sabes que nunca llegarán a nada y es mejor olvidarlas.
Pd: una foto de ese día.
Ppd: El bulto del pantalón es la cartera.
Pppd: Si, mi cabeza es un agujero negro.












