Ser celíaco medicinalmente es contener una intolerancia al gluten, concretamente a una de sus proteínas llamada gliadina (cada vez que las personas con la enfermedad la ingieren, se produce un daño en el intestino). El gluten forma parte de las proteínas del trigo, también se es intolerante en igual o menor grado a las proteínas de los cereales como avena, cebada, centeno.
Cuando las personas tienen la enfermedad, no poseen aquellas vellosidades que absorben estas proteínas en el intestino, esto lleva a tener una destrucción en diferentes zonas del mismo. A algunas personas se les normaliza el problema consumiendo productos libres de T.A.C.C (Trigo, Avena, Cebada, Centeno).
Mi problema empezó a los 6 meses de edad, cuando a los bebes se les comienza a dar pequeñas raciones de alimentos como galletitas o pedacitos de pan. Rápidamente empecé a tener plazos de internación, debido a que al comer estos alimentos, mi cuerpo no los absorbía, tenía vómitos y cólicos constantemente y esto me llevaba a tener deshidratación, a medida de que los médicos consideraban que estaba bien, me llevaban a mi casa hasta que recaía nuevamente. Al no ser conocida la enfermedad, estuve un tiempo en este “limbo” de que no se sabía que tenía, de ir y volver a mi casa, hasta que finalmente me internaron y quede en observación definitiva. Después de muchos meses de hospital, me diagnosticaron que tenía la enfermedad celíaca. A partir de éste diagnostico, tuve por muchos meses una sonda nasogástrica, la cual me alimentaba con una leche especial .Como muy pocas personas tenían mi misma enfermedad en aquel tiempo, no existían productos como los que hoy conocemos y vemos cotidianamente. Mi mamá rastreo en la ciudad y conoció a una señora, que su hijo también era celíaco - que hoy en día es la madre del dueño del famoso “Almacén del Celíaco” (que hoy nos salva la vida teniendo productos aptos) - y traía una pre mezcla que tiene, harinas libres de t.a.c.c, que al día de hoy sigue siendo la misma, 400 gr de fécula de maíz, 300 gr de harina de mandioca y 300 gr de harina de arroz. Desde ahí en adelante, mi mama y mi hermana se recibieron de chef, pastelera y licenciada en higiene en la cocina de mi casa, porque tenía que tener muchísimo cuidado al manipular mi comida, con las demás comidas, “que el mismo cuchillo no”, “el paquete éste sí”, “mantecas distintas”, “fuentes distintas”, “que no vuele harina común”, etc.
Tiempo después mi mamá, conoció a una asociación llamada Acela, esta es una organización sin fines de lucro, que nos ayudó a conocer sobre la enfermedad, que comidas echas en fábrica se podían comer y cuáles no, a través de un catálogo de alimentos que ellos mismos testeaban, había charlas, te enseñaban como cocinar ciertos productos, etc.
A mis 6 años decidí hacerme estudios de por qué yo era celíaca y si los médicos estaban seguros de lo que me habían determinado, y este consistía en enfermarme por un determinado tiempo comiendo productos que tuviesen gluten, y a los 15 días ya comencé con la intolerancia nuevamente, como cuando era una bebe. Luego de la biopsia, mi gastroenterólogo, me detecto que tengo un grado 4 de Intestinos a rayas, es raro encontrar un grado tan alto de intolerancia, por lo cual mi dieta de por vida, va a ser libre de gluten.