Al finalizar 2014 este 5to año, promoción 2016, terminaba 3er año.
Todos los comentarios, rumores, dichos, entredichos y menciones de ese curso eran ¡detestables!... Y yo pensaba… “Por Dios, no quiero dar clases en ese curso el año que viene” (para los que no me conocen doy clases en 4to y 5to año)
Comenzó 2015… Marzo, respiré profundo y el primer encuentro con ellos. Indagando un poco para conocer sus nombres y sus particularidades me informan que once alumnos de aquel tercero se habían quedado de año y que había varios alumnos nuevos que ingresaron de otras escuelas…. Para mí todos eran nuevos, un 4to año nuevo, un grupo nuevo.
Y entre muestras de arte, fotografías de alto contraste, fuera de foco, encuadres… (no sé si Agustín entendió todavía hoy la diferencia entre encuadre y plano) …y aparecieron las parejas de novios, Juancito y los bancos del salón como si fueran autitos chocadores …y entre películas analizadas, videos de robos calificados y otros videos tan bellos, poéticos y etéreos que la mayoría del curso no entendió… (como los textos de Martina en el blog) así pasó un 4to año fantástico y me dije… “Por Dios, menos mal que le dí clases a este curso”
Pasó 2015, llegaba el año 2016 y con él comenzaba para mí en lo personal una etapa muy movilizadora, dolorosa, triste, marcada por pérdidas, desilusiones, llena de incertidumbre, ¿por qué? o ¿cómo seguir? entre otras preguntas que no me podía responder.
Comenzó Marzo, las clases de nuevo y uno de mis incentivos para trabajar en la escuela era ir los viernes a dar clases a este 5to año. Sinceramente no sé si estaba muy concentrada o era la mejor situación para explicarles conceptos, pero ir, armar las clases, obligarme a comenzar el blog, a pensar actividades, había alumnas nuevas que conocer e integrar… Todo era un motor para mí y no sé si ellos, ustedes, eran conscientes de lo bien que me hacían y de las veces que me contuvieron. Aparecían o me comentaban algo en el momento justo que yo necesitaba escucharlo. El día de la chupina en la biblioteca con Santy, Waldo, las chicas y La Princesa Mononoke; que me eligieran para acompañarlos a Bariloche; el abrazo de Yamila en la estación antes de irnos; la tarjeta que me regalaron cuando volvimos; que Lula se acordara de mi gusto por la torta galesa; el sábado lluvioso del cumpleaños de Waldo; Luli y las fotos de Yamila el día que volví a dibujar…
Uno cumple múltiples roles en la vida: hija, madre, alumna, profesor, empleado, jefe, amiga, novia… Roles que mutan y se mueven constantemente como la vida misma.
Tal vez este año perdí el rol de hija pero gané, sin ser madre biológica, convertirme en madre acompañante de 18 adolescentes por 10 días! “Por Dios, en que te metiste - me dijeron varios” “Lo que pasa en Bariloche se queda en Bariloche - me dijeron otros”. Me quedó más grabado en la memoria el número 301 que el de mi propia habitación; que ternura cuidar a Victorio! preocupado por toallas y tazas, viendo que su altura es exactamente el doble que la mía; a la noche salir con mi mochilita, paracetamol y antibióticos para repartir a las 2 o 3 de la madrugada; ¿qué humor tendrá Camila en Bariloche?? -me preguntaba- pero descubrí que es peor en la escuela. Con Belén y con Franco hable más en Bariloche (por diferentes motivos) que en los 2 años que los tuve de alumnos…
En algún punto ser profesor te convierte en madre o padre temporal, porque uno apunta al desarrollo intelectual, a despertar sus talentos propios, a que se conviertan en seres pensantes, con criterio para defender sus ideas con argumentos contundentes, pero también apunta (tal vez más importante que lo anterior) apunta a su desarrollo emocional, a confiar en el devenir de la vida, a confiar en ustedes mismos, a creer en ustedes mismos más allá de cualquier crítica externa. Ojalá les haya podido dar algo de ello, un pequeño grano de arena que forme parte de sus bases, de sus cimientos; con mis errores y mis aciertos, pensando en el más aplicado de ustedes y también en el que al día de hoy no sabe el nombre de la materia que doy.
El tiempo de madrinazgo ha llegado a su fin. Sólo me queda darles una palmada en el hombro, un pequeño envión y a andar… como cuando le sacaste las rueditas a la bici o te dejaron de acompañar de cerquita.
Como en la película Cinema Paradiso, quiero escuchar hablar de ustedes, que le pongan ganas, pasión y Amor a lo que se propongan, a sus propios proyectos de vida. Comienza una etapa maravillosa llena de posibilidades, de pocas certezas y muchas incertidumbres que los hará tomar decisiones y hacerse cargo de ellas… ¿Asusta? ¿Da vértigo? Y sí… pero la posibilidad de decidir y hacernos cargo es lo más parecido a la libertad.
Y si se equivocan, dos casilleros para atrás y volver a empezar siempre, una y mil veces. Aprenderán a perdonarse (a veces lo más difícil de aprender) pero cuanto se crece cuando se logra.
Tendrán momentos de sombra y hostilidad, sería hipócrita negarlo, pero también acumularán momentos de sol radiante y de luna llena. Les aseguro que cada uno de ustedes tendrá momentos de super luna como la de hace unas semanas atrás, momentos brillantes, luminosos, plenos y cercanos.
Que la rutina y la pereza no los alcancen, que el miedo nunca los paralice, que les gane siempre la perseverancia.
Diviértanse. Ríanse mucho. Sean felices, ese es el único objetivo válido.
A cada uno de ustedes los quiero muchísimo, con todo el corazón.