Te conté cosas que no podré decirle a nadie,
Fue la seguridad que me dió tu ser que me hizo desahogarme como arrollo después de una noche de tormenta.
Pero que una vez más, el sol y la falta de cuidado hizo que se secara, y que las palabras se enterraran en el lodo cada vez más quebradizo y duro,
Ahora solo queda un recuerdo de un arrollo que fue,
Pero que no será jamás.
Persépolis
















