“el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará
hasta el día de Jesucristo” Filipenses 1:6
En los tiempos antiguos, en la entrada de las casas y el Templo se encontraban unos vasos que se llenaban todos los días con agua fresca; para que todo aquel que llegara a la casa, visitante, caminante, pudiera beber de esa agua antes de
entrar. Estos vasos de honra representan hombres y mujeres que tienen una relación diaria (fresca) con Dios y real con el Espíritu Santo.
"En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz,
diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí,
como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.” Juan 7:37-38
Estos vasos son aquellas personas, hermanos, jóvenes que el Señor coloca en lugares públicos para dar testimonio, en lugares de trabajo, donde se vive bajo presión, lugares difíciles, en familias rodeadas de confusión. Muchos vasos de
misericordia preguntan: ¿Por qué estoy en esta situación? Hijo, te ubique
según mi voluntad para demostrar misericordia, para que en medio del dolor
y del conflicto tengas paz y gozo; con dependencia absoluta en Mi.
El alfarero revisa los vasos y cuando encuentra uno quebrado, comienza
el proceso de restauración que se puede resumir en cuatro pasos:
1.- Lo vacía. Debes vaciarte para ser llenado por Dios.
2.- Lo lija. Hay que sacar toda impureza, sabes esto es el proceso de la
humillación! Qué es? Que no quede nada de ti, que Dios sea exaltado, Él te
está llevando al camino de la obediencia
3.-Lo reconstruye. Vasos sin oreja y con la boca rota; ahí está el alfarero
restaurando, debes permanecer humillado ante Dios, llegando al momento del
arrepentimiento y dejarte lavar con la Sangre de Cristo.
Falta uno, un poco difícil…
4.- Lo pasa por el fuego. Si, el fuego, debes pasar por el horno de fuego para probar si el trabajo de restauración verdaderamente es duradero. Muchas veces en este momento encontramos el vaso de ira y ¡quieres resistir! Pues, negarse a ser restaurado nos lleva a un despeñadero. Recuerdas a Judas, ese vaso se
reventó, tomo la peor decisión. Estuvo 3 años con Jesús pero nunca permitió
que Cristo obrara en él.
¿Sabes para que son los vasos de deshonra? Para echar basura, para
usos viles. ¿No conoces a nadie? Aquellos que solo le gusta un chisme. Te voy
a decir un secreto: no des oídos, no escuches, ni guardes cosas malas en tu
corazón.
"Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la
vida." Proverbios 4:23
En este paseo por los vasos encontramos los de barro, usados para
confeccionar vasijas que hacían parte de sus utensilios. El barro es un material
común, frágil; sin embargo al ser horneado y procesado permitía hacer vasijas
resistentes al duro trato y a las inclemencias del tiempo. El barro procesado se
convertía en una vasija muy útil para diversos propósitos. Guardar documentos
importantes y objetos de valor. Una vez guardados para sacarlos tenías que
romperla. Puedes creer que estos vasos son los más valiosos en la casa de
Dios. Él es el alfarero y te ha hecho conforme a Su voluntad y deseo.
Tu vida debe ser ese vaso de barro que debe ser roto para que el
Espíritu Santo pueda ser revelado. Dios te hizo como vaso de barro para estar
guardado, para ser un tesoro en tu interior.