Relato gay. Alan: La primera vez que vi a mi padre usar tanga parte 3.
HabĂan pasado ya varios años desde que comencĂ© a idear un plan para lograr que mi padre siguiera andando solamente en tanga mientras estuviera en casa. Y para lograr eso tuve que abstenerme de seguir pidiĂ©ndole tocarle su verga y jugar con sus bolas.
Me fue muy difĂcil. De pequeño me seguĂan comiendo las ganas y la curiosidad. Por un tiempo dejĂ© de verle y de espiarle, para en unos meses despuĂ©s papĂĄ me preguntĂł si ya no tenia curiosidad y le respondĂ que no. Poco a poco se fue sintiendo mĂĄs en confianza conmigo.Â
PapĂĄ ya dormĂa solamente en tanga, lo cual me fascinaba, por que los fines de semana, que eran los Ășnicos donde podĂa quedarme a escondidas sin dormir para poder espiarle. En esos momentos me conformaba solamente con verle ese hermoso cuerpo semi desnudo. De ver como sus bolas estaban compactadas en esas pequeñas tangas y me fascinaba cuando en mitad de la madrugada su verga comenzaba a despertar. Me aguantaba las ganas de tocarlo. De frotar su verga y de comprimir sus bolas con mis manos.Â
Cuando andaba en casa solo lo hacĂa con un short. Pero con el paso del tiempo, al ver que ya ni siquiera le miraba el paquete su confianza aumentĂł y por fin podĂa verle por toda la casa solamente usando sus maravillosas tangas.Â
No puedo decir que sucediĂł lo mismo cuando entrĂ© a la secundaria. Mi libido asĂ como mis sentimientos hacia mi padre crecĂan mucho mĂĄs. Verlo en tanga cuando estaba en casa me calentaba mucho. Me pajeaba cada que podĂa.Â
En tercero de secundaria le dije a mi padre que ya no querĂa usar boxers, que querĂa usar tangas, como Ă©l. PapĂĄ puso cara de sorpresa y me mirĂł extrañado. Le dije que se veĂan muy cĂłmodas y muy frescas y si por algo las usaba Ă©l de seguro eran por cĂłmodas, por que incluso las usaba cuando iba a trabajar. Papa al ser abogado, todo el tiempo tenia que usar traje, asĂ que debajo de esos finos trajes siempre habĂa una diminuta tanga, negra. Los cajones de las tangas de mi padre estaban divididas en 4, las que usaba a diario en casa, las que usaba cuando hacĂa ejercicio, cuando nadaba o tomaba el sol y las completamente negras que usaba solamente debajo de los trajes.Â
PapĂĄ me dijo que no eran apropiadas para un adolescente, que se trataban de ropa interior para adultos y que ademĂĄs no habrĂa de mi talla.Â
No aceptĂ© un no por respuesta. Le dije que era lo que yo querĂa. PapĂĄ solo se quedĂł en silencio por unos minutos y me dijo que me darĂa el permiso si solamente las usaba dentro de casa y para dormir, que no debĂa ir al instituto con ellas ni salir a la calle. Me fue suficiente.Â
âDe acuerdo. BuscarĂ© de tu talla, pero la verdad no creo conseguir. Las tangas no son para adolescentes, no son apropiadas y me meterĂa en un lĂo si se enteran que las usas y mĂĄs si te he dado el consentimiento. Aparte, no es una prenda que suelen usar todos los hombres, muchos las rechazan.Â
âNo te preocupes papĂĄ, solo las usarĂ© en casa. Y hablando de eso⊠¿CuĂĄndo podrĂ© usarlas en todas partes?
â Cuando cumplas dieciocho años y seas un hombre ante la sociedad.Â
SabĂa a lo que se referĂa. HabĂa buscado en internet y encontrĂ© que los gay eran los que mĂĄs las usaban por tema de fetiche entre otras cosas y que a algunos heteros les gustaba el morbo de usarlas. No sabĂa con exactitud cuĂĄl era el caso de papĂĄ.Â
No sabĂa si mi padre era gay. Pero en ese entonces pensaba que no lo era. Por quĂ© veĂa porno hetero todas las noches y se daba sus buenas pajas. Lo sabĂa por que varias veces lo espiĂ© y veĂa cĂłmo se mataba a pajasos al ver como se la metĂan a esas mujeres.Â
PapĂĄ jamĂĄs me hablaba de mujeres que le interesaban. Una vez le preguntĂ© si alguna vez tendrĂa una mamĂĄ a lo que Ă©l respondiĂł que no sabĂa, que no le gustaban los compromisos, pero si yo querĂa una harĂa lo posible, pero respondĂ que no, que querĂa que solo fuĂ©ramos Ă©l y yo si se pudiera, solo respondiĂł que el tiempo lo dirĂa.Â
â EspĂ©rame aquĂ. BuscarĂ© una tanga que se pueda acoplar un poco a tu cuerpo.
â No creo que tengas una, mĂrate, eres enorme.
Me dijo y subiĂł las escaleras. No le hice caso, lo seguĂ despuĂ©s de un rato.Â
PapĂĄ estaba buscando en sus cajones, sacaba una, luego la examinaba y luego volvĂa a meterla en el cajĂłn, fue asĂ por un buen tiempo, hasta que se quedĂł pensativo y caminĂł hacia su armario, lo abriĂł y sacĂł una caja del fondo, pude notar que habĂa mĂĄs cajas. TenĂa una pequeña cerradura. La abriĂł y comenzĂł a buscar dentro. SacĂł varias tangas de diferentes texturas y colores y eran mĂĄs diminutas aĂșn que las que Ă©l usaba, imaginĂ© cĂłmo serĂa verlo usĂĄndolas, de seguro sus enormes bolas estarĂan muy comprimidas y eso me gustaba. TomĂł una color celeste y luego metiĂł las demĂĄs a la caja, la cerrĂł y luego la metiĂł dentro del armario.Â
BajĂ© las escaleras rĂĄpidamente pero con cuidado de no hacer ruido.Â
Cuando papĂĄ bajĂł yo fingĂa ver la televisiĂłn.
Me dijo y luego me la arrojĂł.Â
â PruĂ©bate estĂĄ, a ver quĂ© tal te queda y cĂłmo la sientes, por mientras que buscĂł la forma de conseguirte una de tu talla. Anda ve a tu habitaciĂłn.Â
Puse una enorme sonrisa y me fui directo a mi habitación. Me desvestà muy råpido. Examiné la tanga, estaba toda arrugada y compacta. Me la puse.
Me quedĂł algo holgada, no como se le veĂan a papĂĄ, pero me sirviĂł.
BajĂ© a la sala. PapĂĄ veĂa el programa que yo habĂa fingido estar viendo.Â
PapĂĄ dirigiĂł la mirada hacia mi y puso ojos de sorpresa. No esperaba que bajara con ella puesta. Me examinaba con la mirada, del pecho hacia abajo y de regreso, luego se centrĂł en mi paquete, que ni siquiera lucĂa, no se marcaba como a papĂĄ, con sus tangas ajustadas.Â
â Se⊠se ⊠se te ve ⊠bien.
Me dijo tragando saliva de los nervios.Â
â Te queda un poco grande y es la mĂĄs pequeña que tengo.Â
â Si. ÂżPor quĂ© no la habĂa visto antes? ÂżPor quĂ© no la habĂas usado?Â
â Eres muy joven para saberlo. AdemĂĄs a mi se me ve muy muy pequeña.Â
â Son muy cĂłmodas, ya veo por que te gustan.Â
Pero papĂĄ me seguĂa examinando con detalle de arriba a abajo y tenĂa una expresiĂłn en su mirada que me gustĂł.Â
TosiĂł y luego se levantĂł del sofĂĄ.Â
â Bien, ve y cĂĄmbiate y alĂstate para ir a cenar.Â
Pero antes de que me fuera me detuvo y me dijo que me quitara la tanga y la guardara y que usara boxers para la cena.Â
â Nos vamos en una hora, yo⊠tengo que tomar una ducha frĂa.
â ÂżfrĂa? ÂżPor quĂ© ?Â
â Por quĂ© âŠ. Tengo calor.Â
Ambos subimos la escalera y nos fuimos a nuestras habitaciones.
Me duché, me cambié y me acosté un rato en mi cama a jugar con mi juego portåtil.
En eso papĂĄ entrĂł, aĂșn traĂa el cabello mojado y solo una una de sus tangas color negro.Â
â creĂ que ya estabas listo.Â
â me entretuve. Me ha llamado Octavio (un amigo de mi padre) rob, su hijo se ha inscrito a prĂĄcticas de bĂ©isbol y me ha dicho que te preguntara si te interesa.Â
â Âżpracticar bĂ©isbol?
â si, pero veo que no te interesa.Â
âno, es solo que jamĂĄs he jugado, solo me has llevado a partidos.
â Desde niño mi padre decidiĂł que era mejor estar bien educado y adiestrarme en sus negocios que practicar algĂșn deporte.Â
Se sentĂł a un lado de mĂ.
â bebĂ©, me siento culpable de no ser el mejor padre, un padre que te haya inculcado a practicar algĂșn deporte, o ponerme a jugar contigo.Â
Dejé el juego portåtil a un lado, me puse de rodillas en la cama y lo abrace por detrås.
â eres el mejor padre que se puede tener. A mĂ no me afecta, porque realmente no me interesan los deportes.Â
â si, pero quiero que al menos lo pruebes, eso y otras cosas. Todo lo que puedas probar.
PapĂĄ me besĂł una mano.Â
â bueno, me irĂ© a cambiar.Â
Abrió los brazos y yo me arrojé a él como un niño pequeño.
Mis nalgas casi rozaban su bulto.
â ya no deberĂa hacer esto. Ya no soy un bebĂ©, ya tengo 13.
â para mĂ siempre serĂĄs mi bebĂ©.Â
Me besĂł la frente. Luego me dejĂł suavemente en el suelo.Â
La cena estuvo agradable y aceptĂ© ir a las prĂĄcticas de bĂ©isbol.Â
PapĂĄ estaba contento y me gustaba verlo asĂ.Â
âââDos semanas despuĂ©sâââ
HabĂan pasado ya dos semanas desde que decidĂ meterme a entrenar bĂ©isbol. Al principio no me gustaba, pero lo hacĂa por papĂĄ, pero una semana despuĂ©s cuando me llevaron a comprar el equipo que tenĂa que utilizar me quedĂ© maravillado con una prenda que era muy sexy y caliente y que ademĂĄs, a mi edad de 13 años me quedaba.Â
Los jockstrap o suspensorios cómo también son conocidos.
PapĂĄ tenĂa unos cuantos pero jamĂĄs lo habĂa visto con uno puesto, lo sabĂa por quĂ© en su cajĂłn tenĂa varios.
Cuando papĂĄ me llevĂł a comprarlos estaba muy nervioso. Le preguntaba a cada rato el por quĂ©, pero no me decĂa nada.
Cuando el vendedor de la tienda deportiva le dio el jockstrap a mĂ padre para que me lo trajera al probador y poder medĂrmelo papĂĄ actuaba raro.
PapĂĄ estaba muy serio. No decĂa ni una palabra y no dejĂł que nadie se acercara.Â
AbriĂł un poco la cortina del probador.
Me dio un paquete y dentro estaba el jockstrap blanco.
â te dirĂ© cĂłmo se usa.Â
â Es como un traje de baño, ropa interior, etc. Es parecido a ...Â
Se aclarĂł la garganta y susurrĂł.
â como una tanga. Tus nalgas estarĂĄn descubiertas. La funda es cĂłmoda y se acopla a tu bulto... Bueno a tus genitales.Â
PreguntĂ© ocultando lo maravillado que estaba al poder usar una prenda asĂ de sexy.Â
â si. VerĂĄs... Tiene espacio para colocar esto.Â
Me puso algo en las manos.Â
â esto se llama concha y lo pondrĂĄs en tus bolas, va debajo del jockstrap, es para protegerlas.
Me parecĂa fascinante. Por un momento imaginĂ© a mi padre usando uno, y me gustĂł.Â
â pĂłntelo y tambiĂ©n la concha y dime si te queda.
Luego cerrĂł la cortina.Â
Me quitĂ© la ropa y examinĂ© con detalle esa pequeña prenda. Me la puse y la sensaciĂłn era riquĂsima. No podĂa usar tangas como las que usaba mi padre por quĂ© me aseguraba que no habĂa de mi talla, pero ahora podĂa usar una prenda tan caliente como los jockstrap.Â
PapĂĄ se puso aĂșn mĂĄs nervioso cuando me lo vio puesto.
Cuando llegamos a casa lo primero que hice fue preguntarle.
"No querĂa que nadie viera a mi bebĂ©" me dijo mientras preparĂĄbamos la cena.Â
Después de una semana decidà usar el jockstrap todo el tiempo.
Me dormĂa solo con el jockstrap y me producĂa mucho morbo, dejaba la puerta entreabierta, con el fin de que papĂĄ pasara por mi habitaciĂłn y me viera. Eso me calentaba mucho.
Una noche mientras jugaba con mi juego escuchĂ© ruidos en el pasillo, inmediatamente apaguĂ© el juego y me acostĂ© bocabajo y fingĂ que dormirĂĄ, minutos despuĂ©s escuchĂ© que papĂĄ estaba afuera de mi habitaciĂłn, debiĂł quedarse viendo un rato por quĂ© ya no escuchĂ© ruido. Pasaron aproximadamente cinco minutos y la puerta se abriĂł, despuĂ©s papĂĄ se acercĂł, yo estaba muy nervioso y al mismo tiempo caliente de saber que mi padre me estaba viendo las nalgas.Â
PapĂĄ se acercĂł mĂĄs pero se quedĂł quieto un rato. Me estaba observando. SentĂ como su mano me tocĂł una nalga y la quitĂł rĂĄpidamente, despuĂ©s lo volviĂł a hacer, acariciaba despacio hasta que me dio un apretĂłn, luego sentĂ como me cubrĂa con la sĂĄbana, luego saliĂł de la habitaciĂłn y cerrĂł la puerta.Â
PapĂĄ me habĂa tocado una nalga, fue lo mejor, no pude resistirlo mĂĄs y comencĂ© a pajearme.
âââUn mes despuĂ©sâââ
PapĂĄ ya se habĂa acostumbrado a verme en casa solamente con el jockstrap. Me miraba disimuladamente y a veces de reojo veĂa como se agarraba el bulto y lo frotaba, me calentaba mucho. PapĂĄ entrĂł varias veces a mi habitaciĂłn pero solo en dos ocasiones me tocĂł mis nalgas. Fuera de eso todo seguĂa normal, hasta una noche que salĂa de la ducha y papĂĄ me hablĂł al acercarme a Ă©l mi toalla se cayĂł al suelo y me dejĂł con las pelotas al aire.Â
PapĂĄ puso una mirada extraña, en ese entonces no sabĂa que era una mirada lasciva.Â
Me puse la toalla y papĂĄ se puso rojo, le preguntĂ© que era lo que ocurrĂa pero solo dijo que necesitaba una ducha frĂa.
Me fui a mi habitaciĂłn a dormir.
Me despertĂ© a las 2 am por unos ruidos. Eran unos gemidos que provenĂan de la habitaciĂłn de mi papĂĄ.
SalĂ teniendo cuidado de no hacer ruido, papĂĄ tenĂa la puerta entreabierta.
PapĂĄ estaba desnudo, todo sudado, boca arriba e introducĂa algo en su verga, era como un tubo (en ese entonces no sabĂa que era un fleshlight) lo agarraba con una mano y bĂĄsicamente se estaba masturbando.Â
PapĂĄ tenĂa una cara de placer, gemĂa y gruñĂa. Sus enormes bolas rebotaban con cada metida de su enorme verga en el fleshlight.Â
Se levantĂł de la cama con el fleshlight en la verga, de lo grande que la tenĂa y dura el fleshlight se mantuvo sin que lo estuviera sosteniendo con las manos.
CaminĂł hacia su armario y sacĂł una de las cajas que tenĂan seguro y de ellas sacĂł un trasero enorme.
Luego se fue de nuevo a la cama. Se quitĂł el fleshlight y pude ver ese enorme trozo de carne jugoso.
Estaba bien erecto, bien gorda y venuda y bien pelada. Mi verga comenzĂł a despertar.Â
Vi que debajo de su almohada sacĂł un jockstrap mĂo y se lo ponĂa a las nalgas de plĂĄstico. Luego lo puso en la cama, empezĂł a nalguear las nalgotas de goma y luego le metiĂł la verga.Â
Era la escena mĂĄs caliente y lujuriosa que habĂa visto.Â
PapĂĄ separĂł las nalgas, escupiĂł y le metiĂł la verga.Â
Mi verga comenzĂł a escurrir un poco. PapĂĄ embestĂa duro, gemĂa de placer, un placer delicioso.Â
â ayyy ... ayy que rico.
Yo querĂa que me hiciera eso, papĂĄ se veĂa muy feliz haciĂ©ndolo y yo querĂa hacerlo feliz.
â bebé⊠bebĂ© que ricoâŠ.
No lo podĂa creer. PapĂĄ se estaba cojiendo ese trasero de plĂĄstico y le decĂa bebĂ©.
â oooh bebé⊠extraño que me toques las bolas.Â
Se girĂł dĂĄndome la espalda y luego volviĂł a darle duro.Â
Sus bolas chocaban con las nalgas de plĂĄstico. Se veĂan riquĂsimas, rebotaban mucho, y de lo fuerte que la metĂa se escuchaba como chocaban y parecĂa que iban a explotar.Â
Yo querĂa ser ese trasero de plĂĄstico. QuerĂa que papĂĄ me hiciera lo mismo.Â
â aaaay bebĂ©, mi bebĂ©....
VolviĂł a girarse y ahora lo veĂa de frente.Â
La cara de placer de papĂĄ era lo mĂĄximo.Â
â bebĂ© ya no puedo mĂĄs, mis bolas me van a estallar, me vengoooooooooo!
Le sacĂł la verga y comenzĂł a jalarsela y le llenĂł el ano con varios chorros de leche.
Le quitĂł mi jockstrap y luego se echĂł para atrĂĄs para acostarse y comenzĂł a olerla.Â
PapĂĄ aĂșn seguĂa bien erecto, con la verga bien pelada y brillosa y aĂșn escurriendo leche que bajaba por ese tronco grueso hasta sus bolas grandes, rojas e hinchadas por las embestidas.Â
â ÂżQuĂ© estoy haciendo?Â
âEs mi hijo, estoy fantaseando con mi bebĂ©. ÂżCĂłmo puedo hacerlo? Es mi bebĂ©, si este juguete fuera mi bebĂ© real ... .o no, no, le hubiera destrozado el ano, lo hubiera lastimado, soy una escoria.Â
DejĂł el jockstrap aĂșn lado.
Se acariciĂł sus enormes bolas un momento hasta que se las apretĂł fuertemente.
â extraño que me aprietes las bolas⊠que digo ⊠no.
Se empezĂł a levantar de la cama. Yo corrĂ a mi habitaciĂłn con el corazĂłn palpitando.Â
De rato entrĂł. Se acercĂł a mĂ y me besĂł la frente y me acariciĂł un cachete. Luego me cubriĂł mis nalgas expuestas con una sĂĄbana y saliĂł de la habitaciĂłn.
SentĂa que mi corazĂłn estaba a punto de salirse de mi pecho.Â
A la mañana siguiente cuando bajé papå preparaba el desayuno solamente con una de sus tangas color verde.
Ăl se girĂł y cuando me viĂł me dijo â Buenos⊠dĂasâŠÂ
Me mirĂł de abajo hacia arriba y comenzĂł a ponerse nervioso.Â
Me habĂa puesto la tanga que me dio.
â Âżdormiste bien? â le preguntĂ©.
âsi. Soñé que andĂĄbamos juntos en un parqueâle mentĂ. ây que me abrazabas y me dabas un beso en la frente.
PapĂĄ entrecerrĂł los ojos.
âMi bebĂ© quiere un abrazo y un beso?
âpapi... Solo te cuento lo que soñé.
SonreĂ y me fui hacia Ă©l para abrazarlo.Â
Lo abracĂ© tan fuerte que su verga y sus bolas se aplastaron en mi pecho. Eso me gustĂł. ComencĂ© a moverme lentamente y a restregar mi cara en su abdomen. papĂĄ comenzĂł a moverse un poco y sentĂ como su verga palpitaba. Me acariciĂł el pelo y me tocĂł con un dedo la cabeza para que lo viera.Â
Me dio un beso en la frente.Â
âtienes hambre? Hice ... âsonriĂł â huevos... Con tocino y hay pan.
â ÂżQuĂ© pasa bebĂ©? ÂżNo quieres?Â
PapĂĄ me miraba a los ojos. Con una mirada tierna pero mezclada con deseo.Â
â Âżque? â me dijo sin dejar de verme.
â quiero leche â repetĂ.Â
PapĂĄ aĂșn me tenĂa rodeado en sus brazos.Â
â leche? ... CĂłmo... ÂżCĂłmo quieres la leche? ÂżCon chocolate?
â muy bien, la sacarĂ© del refri.
â no, la quiero caliente.
PapĂĄ abriĂł mĂĄs los ojos y miraba mis labios. Fue asĂ un momento, luego sacudiĂł la cabeza y carraspeĂł. CerrĂł los ojos y luego arrugĂł la frente.
â ok te calentarĂ© leche.
Me besĂł la frente y me soltĂł. Me dio una nalgadita.
â SiĂ©ntate, yo te la llevo.Â
PapĂĄ estaba poniĂ©ndose rojo y nervioso y comenzĂł a sudar.Â
Cuando me entregĂł el vaso con la leche tibia me preguntĂł si querĂa pan, pero respondĂ que no.Â
TenĂa tantas ganas de probar la leche que le salĂa a papĂĄ, pero no podĂa decirle, de verdad deseaba probarla. Me imaginaba que estaba caliente y que salĂa de su enorme verga hacia mi boca.Â
Cada que le daba un sorbo a la leche tibia y atravesaba mi garganta imaginaba que era la leche de mi padre.Â
PapĂĄ me miraba con fascinaciĂłn, pero al mismo tiempo se ponĂa nervioso y acalorado.Â
Al terminar el vaso pedĂ otro. PapĂĄ estaba muy nervioso, la mirada que tenĂa era indescriptible al verme tomar la leche.
â se que no quieres lo que preparĂ© de desayunar pero puedo hacer otra cosa bebĂ©, tambiĂ©n hay galletas...
â no â dije rĂĄpidamente â no tengo ganas, solo quiero leche.Â
PapĂĄ se sorprendiĂł por quĂ© me acabĂ© el cartĂłn de leche. El Ășltimo vaso me lo empinĂ© todo que varias gotas me escurrĂan por la boca y me manchĂ© el pecho.Â
AĂșn recordaba la escena de la noche y no sabĂa cĂłmo decirle que yo tambiĂ©n querĂa apretarle sus bolas con mis manos, querĂa que me hiciera lo que le hizo a ese trasero.
PapĂĄ me dijo que me fuera a duchar pero le dije que tenĂa ganas de nadar.Â
â ÂżQuieres que cancele todo para que la pasemos en la piscina?Â
â no papĂĄ, no quiero que no vayas a tu trabajo solo por quĂ© ...
â pero lo quiero hacer, quiero pasar tiempo con mi bebĂ©, para eso tengo a muchos asistentes, ellos pueden solos y si no es asi los despido.Â
â Âżde verdad ? ÂżTe quedarĂĄs ?Â
â solo hago unas llamadas. Anda vete al patio, ahorita saco las cosas para pasarnosla bien.
Me fui corriendo y entrĂ© a la piscina en un clavado.Â
Anduve nadando un ratito, papĂĄ ya salĂa de la casa, traĂa una tanga de piel de serpiente muy ajustada. TraĂa una canasta con varias cosas y la dejĂł en el cĂ©sped. Luego regresĂł para traer una hielera.Â
VolviĂł a casa y cuando volviĂł a salir traĂa su celular y su tableta.Â
â EstarĂ© contestando unas llamadas y unos correos, solo serĂĄ un rato, luego voy a ser tuyo todo el dĂa.Â
Mientras yo nadaba papĂĄ estaba con la tableta y cĂłmo lo veĂa de frente su enorme bulto estaba comprimido en esa diminuta tanga queriendo salir.Â
En eso se me ocurriĂł una idea.
SalĂ de la piscina y entrĂ© a una habitaciĂłn que estaba en el patio que se usaba para dejar la ropa, tambiĂ©n era donde papĂĄ solĂa hacer ejercicio, tenĂa muchas mĂĄquinas y pesas, fui por un aceite y por un bloqueador. RegresĂ© a la piscina y me acerquĂ© a papĂĄ.
â papi, tĂș trabajas mucho.
â Lo sĂ© bebĂ© pero solo serĂĄ un momento.
â Lo sĂ©, asĂ que te voy a consentir, hoy es tu dĂa de descanso, puedes seguir trabajando en la tableta pero te voy a consentir.
â Âżde verdad bebĂ©? Y como harĂĄs eso ?
â Primero dejarĂ© esto aquĂ, es un aceite y un bloqueador, para ir a la cocina.
Salà corriendo hacia la cocina y abrà el refrigerador y saqué varias cervezas. Las puse en una hielera y regresé con papå.
â Vaya bebĂ©, gracias. â me sonriĂł.
â de nada papi, te dije que te iba a consentir.Â
PapĂĄ comenzĂł a beberla.Â
AbrĂ el aceite, me puse detrĂĄs de Ă©l y comencĂ© a frotarle el pecho.Â
â pero que hice para que me consientas asĂ bebĂ©?Â
â haces muchas cosas por mi todos los dĂas papi, eres el mejor papi del mundo.Â
frotaba suavemente su pecho y papĂĄ lo disfrutaba mientras seguĂa revisando su tableta. PasĂ© ambas manos sobre sus pezones y comencĂ© a frotarlos. PapĂĄ hacĂa unos pequeños gemidos y cerraba sus ojos en señal de que lo estaba disfrutando. DespuĂ©s de un rato dejĂł la tableta a un lado para disfrutar del todo el masaje.Â
Me coloquĂ© a un costado y le masajeĂ© los brazos. Luego me puse frente a Ă©l y empecĂ© con sus piernas. PapĂĄ tenĂa los ojos cerrados. Yo frotaba sus piernas y veĂa ese maravilloso bulto comprimido en esa hermosa tanga.Â
EmpecĂ© a subir mĂĄs por sus piernas, le masajeaba sus muslos, papĂĄ seguĂa dando pequeños gemidos de satisfacciĂłn. EmpecĂ© a subir mĂĄs, a masajear sus piernas rodeando su bulto. En ese momento papĂĄ gemĂa mĂĄs fuerte y abrĂa poco a poco sus piernas. Se estiraba y su bulto crecĂa. Su verga comenzaba a palpitar, podĂa verlo. En eso papĂĄ dijo.
â Creo que ya es suficiente bebĂ©.Â
âok. âdije fingiendo que no habĂa problema.Â
â ahora toca la espalda. âme dijo sonriendo.Â
Se dio vuelta. Ahora tenĂa enfrente su hermosa espalda y sus enormes nalgas.Â
ComencĂ© a masajearle las piernas, pero esta vez no me acerquĂ© a sus nalgas para evitar que papĂĄ dejara de masajearlo. DisfrutĂ© mucho masajeando su espalda, bajaba hasta casi sus nalgas y luego regresaba, despuĂ©s de un rato le dije que ya habĂa acabado.
â no âdijo modorro, se habĂa dormido un rato. â y las nalgas de tu padre no van a tener aceite? despuĂ©s no se van a broncear y se verĂĄ raro.Â
â ok. âle dije ocultando mi felicidad.Â
VolviĂł a mirar hacia el frente asĂ que no vio la enorme sonrisa que yo tenĂa. Le tirĂ© un buen chorro de aceite en cada nalga y comencĂ© a frotar, lo hacĂa despacio, la verdad me tomĂ© mi tiempo, ademĂĄs papĂĄ lo disfrutaba. DespuĂ©s de un rato masajeaba mĂĄs fuerte y apretaba y papĂĄ gemĂa de relajaciĂłn.
â bueno, ya estoy bien asĂ. âme dijo de repente. â lĂĄvate las manos y entra a la piscina, ahĂ voy contigo.Â
â no â me dijo rĂĄpidamente â no puedo en este momento... este ahorita voy anda.Â
Me lavĂ© las manos y entrĂ© de un clavado. PapĂĄ se levantĂł pero hizo lo posible por que no lo viera de frente. Fue hacia las regaderas que estaban a un costado para quitarse el aceite, estaba prohibido entrar a la piscina con aceite. Yo hacĂa como que nadaba, papĂĄ se lavaba la cara, en eso girĂł hacia donde estaba yo y pude ver que traĂa la verga despierta, luego se dio la vuelta. Estuvo en la regadera un buen rato hasta que cerrĂł la llave y caminĂł hacia la piscina.Â
â ÂżQuieres que meta la pelota? â me preguntĂł.
Le respondĂ que sĂ. La trajo, me la arrojĂł y luego entrĂł conmigo a la piscina. Jugamos un buen rato. Acabamos cansados. PapĂĄ me hablĂł para que me acercara a Ă©l. Lo hice.Â
â Ven, quiero abrazar a mi bebĂ©.Â
Me abrazĂł de frente. De nuevo sentĂa su bulto aplastado por mi pecho.Â
â Yo se que ya estĂĄs creciendo y que te sigo diciendo bebĂ© y se que en algĂșn momento no te gustarĂĄ que te abrace, por eso quiero hacerlo todo el tiempo mientras pueda.
â papi, no me importa que me digas bebĂ© y me gusta mucho que me abraces, quiero que lo hagas todo el tiempo, aunque crezca.Â
â por supuesto que si, tu siempre serĂĄs mi bebĂ© y nada me gustarĂa mĂĄs que seguir abrazĂĄndote.Â
Duramos abrazados mucho tiempo hasta que papĂĄ me preguntĂł.
â ÂżA dĂłnde quieres ir a comer? ÂżQuieres pizza? o âŠ
â no âle interrumpĂ â quiero leche.Â
Esperaba que papĂĄ entendiera la referencia.Â
â bebĂ© âsusurrĂł â tomarĂĄs leche, la que quieras, pero te pregunto que quieres comer?Â
â no quiero comida, solo quiero leche, leche calientita.Â
â ÂżTienes algĂșn problema? tienes miedo de no crecer? o es por el bĂ©isbol ? Âżel entrenador te ha dicho algo?Â
â no papi, es solo que me gusta la leche calientita.Â
â ok, lo entiendo, aunque es muy repentino. De acuerdo, tomarĂĄs toda la leche que quieras, pero debes comer... de acuerdo?Â
â ok â suspirĂ© â Papi crecerĂ© asĂ de grande como tu.
â si mi bebĂ©, pero debes alimentarte bien.Â
Salimos de la piscina. Yo derrotado porque mi padre no lo habĂa entendido.Â
Nos vestimos y salimos a comer. Comimos pizza y la mesera se extrañó de que le pidiera leche sola y caliente para beber. Le dijo a mi padre que tenĂa un buen hijo, porque la leche era sana y me ayudarĂa a crecer y que sus hijos siempre la rechazaban.Â
DespuĂ©s de comer fuimos a un parque y anduvimos caminando y dĂĄndole de comer a unos patos, mientras Ăbamos caminando papĂĄ recibiĂł un mensaje y despuĂ©s de leerlo me dijo que me tenĂa un regalo. InsistĂ en que me dijera de quĂ© se trataba pero no lograba que me dijera, lo Ășnico que me decĂa era que tenĂa que verlo.Â
Dejamos el parque y fuimos al cine y despuĂ©s a cenar, pero donde cenamos no tenĂan leche asĂ que tuve que tomar refresco.Â
Al llegar a casa estaba un paquete en la entrada. Era una caja cubierta de plĂĄstico negro.Â
PapĂĄ lo agarrĂł y entramos y me dijo que era mi regalo. Nos fuimos a la sala y papĂĄ sacĂł una navaja de su cinturĂłn y comenzĂł a abrir la caja, cuando estaba abierta me dijo que viera de quĂ© se trataba.Â
Eran varios paquetes y dentro habĂa algo de tela. En los empaques decĂa "Little boys sluts".
En ese entonces no sabĂa quĂ© significaba y le preguntĂ© a papĂĄ. Se puso muy nervioso y rojo y solo me dijo que querĂa decir ropa para adolescentes.Â
AbrĂ un paquete y mi sorpresa fue ver que era una tanga, una tanga muy chica.
â Son tus tangas bebĂ©, te las pude conseguir.Â
Me alegrĂ© mucho y lo abracĂ© y le bese un cachete y le agradecĂ mucho. Me recordĂł que solo podĂa usarlas dentro de casa. Yo estaba fascinado, porque eran muchas y de varios colores. Debajo de todos los paquetes habĂa una imagen de un chico como de mi edad, estaba de rodillas en una cama y traĂa una tanga negra con una mirada provocativa.Â
â mira papi, un chico como yo trae puesta una tanga.
PapĂĄ al verlo comenzĂł a toser.
â em ... si bebĂ©... em porque no vas y.... am ...y te pruebas una para ver si te queda.
SalĂ corriendo hacia mi habitaciĂłn. Me desvestĂ y me la puse. Me quedaba muy bien, ajustada asĂ como las usaba mi papĂĄ.Â
PapĂĄ entrĂł a la habitaciĂłn con la caja y me mirĂł sorprendido.
â mira papi, me queda muy bien.Â
â amm sii... âme miraba del pecho hacia abajo y de regreso, se mojĂł los labios y sonriĂł â si bebĂ©.... te... te queda bien. Guardas las demĂĄs yo... yo necesito una ducha frĂa bebĂ©.Â
â te gustan mucho las duchas frĂas verdad papi?
â si... no... digo em... si a veces las necesito. GuĂĄrdalas y prepĂĄrate para dormir.Â
SaliĂł de la habitaciĂłn, yo guardĂ© las tangas en un cajĂłn cuando terminĂ© papĂĄ entrĂł de nuevo, traĂa una tanga amarilla y el cabello lo traĂa peinado hacia atrĂĄs pero aun estaba mojado. Â
â Listo bebĂ© a dormir.
Me vio por un momento que seguĂa con la tanga puesta.Â
â ÂżdormirĂĄs con la tanga puesta?Â
â si papi, es muy cĂłmoda.Â
â De acuerdo ya mĂ©tete a la cama.Â
Una vez que estaba acostado le dije.
â Papi, quiero lechita calientita para dormir bien.Â
PapĂĄ seguĂa mirĂĄndome de una forma que aun no podĂa descifrar.Â
â yo âdijo y luego se mirĂł el bulto â yo... âdejĂł de ver su bulto y me mirĂł fijamenteâ yo te la traigo.Â
SaliĂł de la habitaciĂłn. PapĂĄ de nuevo no habĂa entendido. Cuando regresĂł me dio un vaso muy grande, comencĂ© a beberla, de nuevo imaginando que era la leche de mi papĂĄ entrando por mi garganta. De vez en cuando lo veĂa y tenĂa esa mirada, una mirada de lujuria, de morbo. Cuando terminĂ© de tomar, le di el vaso, me besĂł la frente y me deseĂł buenas noches y saliĂł de la habitaciĂłn.Â
fingĂ que dormĂa. juguĂ© con mi juego portĂĄtil y despuĂ©s de una hora salĂ de la cama con cuidado para ver si papĂĄ estaba en su habitaciĂłn, pero no estaba desnudo ni haciĂ©ndole cosas a las nalgas de plĂĄstico. La tele estaba encendida, papĂĄ dormĂa boca arriba, tenĂa una erecciĂłn que estaba comprimida en esa diminuta tanga. Como no podĂa tocarlo solo quedĂ© mirĂĄndolo por un buen rato hasta que me dio sueño y me fui a dormir.Â
---------- 3 semanas después ----------
HabĂan pasado tres semanas desde que mi papĂĄ me habĂa dado mis tangas. Las usaba a diario estando en casa, los dos andĂĄbamos con mucha naturalidad. Pero cosas interesantes pasaron durante la noche. PapĂĄ seguĂa dĂĄndole placer a unas nalgas de plĂĄstico en lugar que a mi. Pero todo cambiĂł un dĂa que en clase de biologĂa tocaron el tema de la sexualidad. AhĂ descubrĂ que lo que le llamaba leche a lo que le salĂa a papĂĄ de su verga era semen y que con el semen se hacĂan bebĂ©s. Y que se producĂa desde tal edad, pero a mi no me salĂa nada aĂșn.Â
Cuando lleguĂ© a casa armĂ© un plan, un plan para que papĂĄ me pudiera dar de su semen, de su leche, tenĂa muchas ganas, demasiadas, ya no podĂa mĂĄs, la leche que tomaba para imaginarme la de mi papĂĄ no era suficiente.
Ese dĂa era sĂĄbado. PapĂĄ me dijo que si querĂa ir a comer a un pueblo cerca de donde vivĂamos. El viaje durĂł dos horas. Comimos muy a gusto y anduvimos haciendo muchas actividades. PapĂĄ se habĂa preparado con varios termos con mi leche, tenĂa una mochila llena, como si fuera una pañalera, por que la leche que consumĂa no me era suficiente.Â
De regreso a casa estaba anocheciendo. En el trayecto me acabĂ© la Ășltima botella de leche.Â
â Necesito comprarte mĂĄs leche bebĂ©, ya no tienes.Â
â ok â le dije sin tener ningĂșn problema.
â Me gusta darte leche bebĂ©... bueno, comprartela. Me hace sentir como si tuviera un bebĂ© muy pequeño y que estĂĄs tomando tus biberones.Â
â te gusta que tomĂ© leche papi?Â
â si bebĂ© es lo mĂnimo que puedo hacer por que no puedo darte ... digo... es buena la leche, te va a ayudar en tus huesos, pero necesito llevarte al mĂ©dico, para ver si no te harĂĄ daño tanta leche.Â
Le dije que no pasarĂa nada, que todo estaba bien.Â
Ya no podĂa mĂĄs, necesitaba seguir insinuĂĄndome, hacer algo para que papĂĄ entendiera que deseaba de su semen.Â
â un amigo dice que los hombres hacemos leche.   Â
Papå frenó de golpe y me asusté.
â que? â me mirĂł con sorpresa.
â dije algo malo? â me asustĂ©.
â que fue lo que dijiste?
â que un amigo dijo que los hombres... hacemos leche.
â quien te dijo eso? cual amigo? y por que te lo dijo?Â
â David y me dijo por que en clase de biologĂa nos hablaron sobre eso y me dijo que a nosotros los hombres tambien nos sale leche.Â
PapĂĄ seguĂa sorprendido. Se llevĂł una mano a la cara y se froto haciendo un gesto.Â
â quiero â me mirĂł muy serio â que a partir de ahora, cualquier duda que tengas respecto a eso y a otras cosas me las preguntes a mi bebĂ©, a nadie mĂĄs solo a mi. Ya llegĂł el momento de empezar ha hablarte sobre todo eso.Â
â entonces si nos sale...
â es semen bebĂ©, supongo que en tu clase sabes para que sirve y como es que sale.
â si âle dije â por el pene. Pero por que sale?Â
â cuando tienes sexo llegas .... am en un momento de Ă©xtasis ... am y sale. BebĂ© dame tiempo de explicarte esto, pero no aquĂ en el coche, cuando lleguemos a casa.Â
En el transcurso de lo que restĂł del viaje hablamos de otras cosas. Al llegar a casa papĂĄ me explicĂł con mas calma y a mas detalle.Â
Me pidiĂł que me fuera a dormir, de rato me llevĂł el vaso del leche calientita y me besĂł la frente. Ya no podĂa mĂĄs. Me armĂ© de valor.
â Papi... quiero que me des leche...
PapĂĄ abriĂł los ojos sorpresivamente.
â pero ya te la tomaste to...
â no, papi, quiero que me des de tu leche.
â que? bebĂ© no... que? â me miraba consternado.
â papi por favor, la leche que tomo no es lo mismo, no es lo que quiero, quiero que me des de tu leche, por favor papi...
â Papi por que no? que tiene de malo? papi dame de tu leche papi, por favor...
âNo bebĂ© que cosas dices, para ya...
â Papi â me levantĂ© de la cama â papi por favor, poquita, quiero de tu leche, por favor.
Le agarrĂ© el bulto que escondĂa su tanga roja. Â
Comencé a acariciar y a apretar.
â bebĂ© no, bebĂ© no basta... âcomenzĂł a gemir.
â Alan basta! âdijo enojado.
Le dejĂ© de agarrar y las lĂĄgrimas me salieron rĂĄpidamente. ComencĂ© a llorar fuertemente.Â
â bebĂ© no, no llores bebĂ© â intentĂł consolarme.
â te quiero mucho! te amo mi bebĂ©! por que dices eso? eres todo para mi!
â no es cierto papi, por que no quieres darme de tu leche, es lo que mas quiero, siempre me porto bien. â lloraba mucho.
â bebĂ© espera, escĂșchame, mira... no puedo hacer eso, eres mi hijo, eso no se hace, esta mal, es algo que no se debe hacer.
â No le dirĂ© a nadie papito â sollocĂ© â nadie se va a enterar, por favor dame de tu leche, ya me quitaste jugar con tus bolas, no sabes como sufrĂ todo este tiempo, ya no me quieres! quieres mas a esas nalgas de plĂĄstico a esas si les das leche y metes tu pene en ellas y les dices bebĂ©, las quieres mĂĄs! yo te quiero mucho papi y me porto siempre bien pero no me quieres igual como a esas....
â bebĂ© no, no bebĂ© no! â me abrazĂł. â no sabĂa que me estabas viendo, perdĂłname soy un mal padre. JamĂĄs digas eso, yo te amo mi bebĂ© hermoso, te amo mucho.Â
â solo quiero eso papi, solo quiero tu leche â decĂa a llanto â no es nada malo, no le dirĂ© a nadie, pero por favor papi te lo pido.
papĂĄ seguĂa abrazĂĄndome por un buen rato hasta que me dijo al oĂdo.Â
â esta bien bebĂ©, te voy a dar de mi leche. âme dijo con una mezcla de dolor y tristeza.Â
â de verdad papi â le mirĂ© de frente.Â
â si, pero solo una vez ... dios ... estem... ok
â que tengo que hacer papi.
â me la tengo que jalar, para que salga.
Se levantĂł, me mirĂł fijamente y comenzĂł a quitarse la tanga. Me dijo que me hiciera aĂșn lado. Se acostĂł aĂșn lado mĂo.Â
â juega con mis bolas, como lo hacĂas antes
Yo estaba feliz. ComencĂ© a jugar con sus bolas, las frotaba, las apretaba, papĂĄ gemĂa de placer y poco a poco su verga crecĂa.Â
â espera bebĂ©, tengo que traer algoÂ
PapĂĄ se levantĂł y saliĂł de la habitaciĂłn, de rato entrĂł, con la verga semi erecta y traĂa una botella.
Era lubricante, me dijo que le pusiera mucho en las bolas y que siguiera jugando. PasĂł un rato y su verga creciĂł mĂĄs.
â por que me estoy poniendo duro? â susurrĂł â no deberĂa ponerme duro.
Yo estaba fascinado, estaba haciendo algo que me gustaba mucho. Apretaba mucho sus bolas, las comprimĂa con mis manos y papĂĄ no dejaba de gemir.Â
â papi tĂș pene estĂĄ muy grande y gordo â le dije con una sonrisa.Â
â si bebĂ© es por que estoy excitado.Â
Puso su mano sobre la mĂa, apretĂł su mano para que apretara mĂĄs sus bolas y apretĂł muy fuerte.Â
â en mis bolas se hace el semen o bueno la leche y las tengo bien llenas.
â si papi estĂĄn muy grandes.
â pero la leche saldrĂĄ por mi verga y ya estĂĄ lista, ya esta bien dura y bien caliente.Â
Me dijo que le pusiera mucho lubricante en la verga. Luego me llevĂł mi mano hacia su verga, me la acomodĂł y me enseñó cĂłmo jalĂĄrsela.Â
Yo estaba sĂșper feliz, la pelaba y luego la encapuchaba de nuevo. PapĂĄ gemĂa.
â ay que rico bebĂ©, se siente muy rico.
â ayy si bebĂ© me estĂĄs haciendo muy feliz.
Jalaba con fuerza y veĂa como sus bolas brincaban, era lo mejor. Tuve ganas de pasarle la lengua para saber a quĂ© sabĂa. Lo hice.
â bebĂ© no, no bebĂ© con la lengua no. â decĂa gimiendo.Â
â si me gusta bebĂ© pero ⊠no âŠÂ
Le pasé la lengua de nuevo.
â ay bebé⊠â gemĂa.
Se la jalaba y al mismo tiempo le pasaba la lengua.
â jĂĄlame mĂĄs fuerte bebĂ©.
Lo hice y sus bolas chocaban con mi mano.Â
â aaayyy bebĂ© que ricooo bebĂ© â gemĂa de mucho placer.Â
Me detuvo para verme con morbo y mucha lujuria.
â abre la boquita bebĂ© â me agarrĂł la cabeza y me empezĂł a empujar hacia su verga.
AbrĂ la boca y poco a poco me fue entrando su enorme, gorda y caliente verga. Chupaba como si fuera una paleta. PapĂĄ gruñĂa y gemĂa de placer.Â
â ya traigo las bolas bien duras bebĂ©, ya estĂĄn bien llenas, se me van a reventar.Â
Me detuvo. Me pidiĂł que me pusiera de rodillas en el suelo y que abriera la boca. Lo hice. PapĂĄ se la jalaba frente a mi con fuerza, gruñĂa y gemĂa, sus bolas rebotaban y chocaban en su mano.
â abre bien tu boquita bebĂ©, ya tengo tu lechita bien calienteâŠ. Hai va bebĂ©! Hai te va mi leche !Â
GritĂł al mismo tiempo que siete chorros de leche salieron disparados hacia mi boca. Me estaba atragantando con los primeros 3 chorros. PapĂĄ se acercĂł y me metiĂł la verga en la boca y los demĂĄs chorros de leche caliente viajaron por mi garganta hacia mi estĂłmago.Â
Fue lo mejor que habĂa probado. Esa leche deliciosa y caliente era la mejor que habĂa probado.Â
La traguĂ© toda. PapĂĄ sacĂł su verga de mi boca y me saliĂł una lĂĄgrima. Estaba de rodillas con semen aĂșn en mis labios y en la cara.
Papå me vio y jadeó diciéndome.
Me levanté del suelo, me acosté en la cama y le hice un espacio.
â veâŠ. â me atragante un poco, tenia aĂșn semen en mi garganta â ven papiâŠ
PapĂĄ se acostĂł aĂșn lado.Â
Me quitĂ© el semen de mi cara y me lo metĂ a la boca y lo traguĂ©.Â
 â eres el mejor padre del mundo, me gustĂł mucho, quiero que me des leche todo el tiempo.
Me agachĂ© y empecĂ© a lamer su verga aĂșn dura. Me la metĂ a la boca como si fuera un biberĂłn.Â
Esa noche papå me llenó el estómago de su leche cuatro veces mås, hasta que quedé completamente dormido.
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