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Y pensar que tus ojos se desvanecen todo el tiempo sobre la sombra de mi cuerpo. Te acercas como suave nube orbitante y entre mis brazos decides comenzar la tormenta. Tormenta mental que se proyecta en tus pupilas tan hermosas y las formas de tu rostro fractal.
Tengo la teoría de que estamos como antídotos mutuos - buscando la cura de nuestras tristezas y sembrando jardines con nuestros amores.
Contemplo nuestros escenarios teatrales, porque al cielo se le ocurrió hacernos dramaturgos profesionales del sentimiento y del corazón.
Nos entregamos al arte, al vacío, y al filo de la herida. Nos entregamos a la vida de maneras violentas.
Nos entregamos mutuamente para mutarnos ante la bestia que nos quiere poseer.
Te entrego mis ojos como refugio ante la eternidad. Te amo.









