When the McDougall sisters have to move out of town again, they decide it to be for the last time. Tay never expected...
Guysssss, this is the first fanfic I've published, give it a chance? I didn't found any McGaskall so I did one myself :-P
Jules of Nature
$LAYYYTER
Monterey Bay Aquarium

Misplaced Lens Cap
let's talk about Bridgerton tea, my ask is open
Game of Thrones Daily

Game Changer & Make Some Noise
almost home
I'd rather be in outer space 🛸
Cosmic Funnies

gracie abrams

Product Placement

shark vs the universe
Interview Vampire Daily
hello vonnie

Jar Jar Binks Fan Club
Doug Jones

seen from Denmark
seen from Israel

seen from United States

seen from Mexico

seen from Bahrain

seen from Algeria

seen from United Arab Emirates
seen from Malaysia
seen from United States
seen from India
seen from Greece
seen from United States

seen from United States
seen from United States

seen from United States

seen from Ukraine

seen from Singapore

seen from Morocco
seen from Libya
seen from United States
@submarjne-blog
When the McDougall sisters have to move out of town again, they decide it to be for the last time. Tay never expected...
Guysssss, this is the first fanfic I've published, give it a chance? I didn't found any McGaskall so I did one myself :-P

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
pierce the veil + kellin quinn (or in which kellin is vic's awkward girlfriend who just met his best friends)
CLICHÉ
Parte I: La señal
(La dedicación dura toda una vida, pero los sueños sólo duran por una noche.)
Buscaba una señal que me dijera que todo iba a estar bien, una señal que me dijera que, sí, estaba en el lugar indicado como la persona indicada, que pronto iba a lograr mis sueños y que pronto dejaría de sentirme de esta manera; nerviosa e insegura, sin la certitud de que mis sueños dejarían de ser sueños y pronto se convertirían en realidad, sin la certitud de que éste viaje realmente valdría la pena. Solté todo el aire que no sabía que contenía por la boca, sacando el celular de mi bolso que sonaba cada vez con más fuerza mientras distraídamente miraba el humo que mi aliento había creado, ¿quién diría que Octubre en California era frío? Evidentemente, yo no, simplemente llevando un sweater ligero encima de mi playera veraniega. Reí nerviosa mientras trataba de encontrar mi celular entre el océano de cosas inútiles en mi bolsa, el ruido que provenía de mi Iphone estaba comenzando a ser molesto, Lil’ Wayne soltando blasfemias por las bocinas de mi celular. Reí de nuevo, balbuceando en español disculpas incomprensibles a la poca gente que se me quedaba mirando con curiosidad y, quizás, deslumbre, — ahora no sólo era música increíblemente ruidosa, no, ya no estaba en México, ahora era música increíblemente ruidosa y grosera, causando que la gente me mirara como algún tipo de criminal endiablado. Suspiré hondo al recordar mi viejo país, si me hubieran dicho años atrás que estaría en California para cumplir mis metas, pero estaría extrañando mi sucio y corrupto país, me hubiese burlado, porque, realmente, ¿quién extrañaría a México? Pero ahora, viéndolo en otra perspectiva, la real, me daba cuenta que en efecto, sí, sí extrañaba a mi sucio y corrupto país, extrañaba a Torreón, a sus mañanas frescas y sus noches calurosas, a la silenciosa ciudad en la que había vivido toda mi vida, pero lo que más extrañaba era a las personas, y, pronto, comencé a imaginármelas en ése momento, me pregunté si Fefy, mi hermana, estaría jugando en ése instante con mi hermano y mi cuñada, y si ellos estuvieran imaginándose cómo sería tener un hijo. Me imaginé a mi mamá haciendo la cena, y me pregunté si mi papá ya hubiese vuelto del trabajo, me imaginé a Diana peleándose con su hermana menor, Marissa interponiéndose, haciendo nada pero empeorar las cosas, me pregunté si Melissa estaba en Tumblr o quizás molestando a alguien con sus bandas preferidas, y por primera vez en el día, sonreí genuinamente. Cuando, por fin encontré mi celular era demasiado tarde, mi rostro sonriente cambiando al momento en que me di cuenta de que había perdido la oportunidad de hablar con mis mejores amigas, suspiré hondo, siguiendo mi camino de vuelta al hotel. Yo soy de las pocas personas que ve la belleza de México y de Coahuila, el lado bueno de su terrible clima y la falta de lugares turísticos, creía que mi país era un lugar exótico e incomprensible, que la gente no entendería hasta conocer a profundidad y que, tristemente, la mayoría no lo hacía, ni siquiera los nativos del país. Sí, México era hermoso, pero Estados Unidos era totalmente una cosa diferente, otro mundo — con las luces de colores y las personas montadas en sus bicicletas buscando sombra debajo de las gigantes palmas que adornaban la ciudad, el interminable océano, tan, tan largo que podía ser confundido con el cielo azul si no mirabas con precaución. Todo era hermoso, pero lo que más me gustaba en ése momento era el cielo, una gama de colores jugando entre las nubes, el rosa y morado predominando, y el azul oscureciéndose poco a poco, la luna que parecía pequeña desde La Tierra, haciéndome sentir gigante, invencible. Sonreí para mí misma al pensarlo — y salté un poco al escuchar mi celular sonar de nuevo, sonriendo nuevamente porque, realmente debí de haberlo sabido, eran mis mejores amigas, después de todo.
—Aneeeeette, —Se escuchó un gruñido femenino por la bocina, evidentemente escondiendo la emoción en su voz.
—Sí, ¿Dianita? —Reí un poco y me recargué en un local de tatuajes, no tratando de ocultar mi sonrisa.
—No contestaste hace unos minutos… —Murmuró, y juré que escuchaba su mohín detrás del teléfono móvil—. Nos habíamos preocupado por ti, ¿sabes eso?
Fruncí el ceño, en secreto adorando la absurda preocupación de mis amigas—: ¿Habíamos? ¿Mel? —Pregunté, insegura de que estuviera realmente ahí, pero bueno, era Mel…
—Eh, ¡Anette! —Escuché una risita antes de escuchar su voz—. Lo siento, es que ya sabes-
—Tumblr y eso. —Diana interrumpió, para después soltar una carcajada—. Te regañaría, Anette, pero realmente muero por saber cómo es California…
Sonreí, escuchando sus chillidos a través del celular, y miré de nuevo a mi alrededor, exaltándome al ver la figura de un hombre enfrente de mí, el sol ya había bajado completamente, pero era lógico que el hombre delante de mí tenía tatuajes en ambos brazos y una cabeza perfectamente rasurada, aclaré mi garganta, bajando mi celular para dejar de escuchar los gritos de mis amigas—: ¿Uh? ¿Perdone?
—Niña, te he estado hablando por los últimos cinco minutos —El hombre dijo en inglés, soltando aire por la boca, sin tratar de esconder la molestia en su voz—. ¿Te harás un tatuaje o no?
Parpadeé dos veces seguidas, mirando hacia arriba y finalmente dándome cuenta en dónde estaba, sacudí la cabeza—: Um, no, eh, lo siento —Le susurré, también en inglés, al hombre, quién sacudió su cabeza de un lado a otro mientras entraba a su puesto de tatuajes.
Esperé unos segundos antes de soltar una risita desesperada, y comencé a caminar de nuevo, bolsa aferrada a mi hombro y celular pegado a mi oreja.
—¿Tú crees que le haya ocurrido algo? —Melissa preguntó curiosa, ahora sí, totalmente dentro de la conversación.
—No lo sé, no escuché lo que dijo exactamente-
Tosí un poco en la bocina, interrumpiendo a Diana, y sonreí ampliamente al escuchar sus chillidos de impresión—: No me secuestraron, ¿hola?
—Bueno esas son dos veces en un día —Diana murmuró, esperando que escuchara—. Eh, mejor cuéntanos de tu día, y de lo que acaba de pasar…
Reí ante su comentario y comencé a contarles mi primer día en California, aunque no haya sido bastante, digo, sólo había llegado al hotel y había salido a dar una vuelta. Ahora sólo estaba volviendo al hotel, Hilton Hotels & Resorts, cortesía de YouTube—: Fue aburrido, ¿no?
Mel soltó el ruido extraño que solía hacer cuando quería pretender estar ofendida, el que la gente hacía cuando genuinamente estaban ahogándose—: ¿Aburrido? ¡Casi te hacen un tatuaje!
—No realmente, Mel. —Diana intervino, leyendo mi mente—. Aunque no fue exactamente aburrido, Anette… ¿creí que harías un vídeo blog ya que estuvieras allá?
—Esa era mi idea, —Admití, sacudiendo mi cabeza, a pesar de que no podían verme, mordí mi labio inferior—. Pero como iré a la fiesta de Taco Bell y soy invitada especial- o algo así… me dijeron que no lo hiciera.
—Verás a Kian —Mel chilló, me imaginé su rostro, porque, demonios, sí, si veré a Kian Lawley—. Dile que lo amo.
Diana soltó una de sus risas contagiosas, y yo también reí, al final, Mel uniéndose, era un momento especial, uno de los que no ocurrían bastante desde tercero de secundaria, esos inesperados sucesos que tanto anhelaba desde meses. Las extrañaba, pero por un fugaz momento, sentí que estaban ahí, conmigo.
Suspiré hondo, realmente deseando que lo estuvieran—: Las extraño muchísimo.
Ambas asintieron, admitiendo lo mismo, el momento finalmente muriendo—: Llámanos cuando vuelvas al hotel, tenemos que ayudarte con tu ropa, ¿está bien?
—No lo haría sin ustedes —Reí a medias, viendo de lejos a mi hotel.
Silencio.
—Bueno, eh, adiós-
—Enserio, Anette, dile a Kian que lo amo. —Mel rompió mi oración.
Sonreí ampliamente, sacudiendo mi cabeza de un lado a otro, lista para terminar la conversación—: Yo también te quiero, Mel.
Escuché sus despedidas por unos segundos más, antes de pulsar el botón para colgar. Antes de caminar hacia el hotel de nuevo sentí mi hombro pegar con otro, tanto mi celular como el suyo, inevitablemente cayendo.
—Demonios… —susurré en español, no podía atrasarme más, la fiesta comenzaría en pocas horas y aún olía a aeropuerto. Tomé mi celular distraídamente, llevándolo rápidamente a mi bolso y disculpándome en voz baja.
Estaba lista para partir, era mujer, sólo tenía dos horas para arreglarme y ésta era probablemente la mejor noche de mi vida, ¿por qué había arruinado eso? Suspiré hondo, no dando más de tres pasos antes de volver al mismo lugar de antes, algo, o mejor dicho, alguien, me detenía ahí. Tragué saliva, mi boca rápidamente seca al ver al, ¿hombre? ¿Señor? Enfrente de mí. No era lo suficientemente ingenua para darme cuenta que había algo mal con él, lentes oscuros de noche y gabardina cubriendo su boca.
—Lo siento, pero, ¿no entendí lo que dijiste? —Murmuró, una sonrisa dibujándose ligeramente en su rostro. Su voz era dulce, y no mostraba ninguna marca de edad en su cara, ahora era obvio que este chico no pasaba los veinte años de edad. Pronto soltó su mano callosa de mi muñeca, probablemente dándose cuenta de mi sospecha.
No tardé segundos en darme cuenta que me encontraba hablando en español—: Lo siento, no soy de aquí, eh, tengo un poco de prisa… —Susurré en inglés, mirando a todas partes pero a su rostro.
El chico alzó sus cejas, metiendo sus probablemente heladas manos en los bolsillos de su gabardina oscura—: Oh, lo entiendo, ¿latina? —Preguntó en español, sonrisa amplia en su rostro.
Asentí con precaución, mirando del hotel al chico y después de nuevo al hotel—: Bueno yo-
—¿Quizás podrías-
Tosí, evitando mi risa, y alcé mi mirada a su cara, mirándolo con detalle por primera vez, llevaba sombrero y jeans increíblemente entubados que le quitaban todo el aspecto de detective, sin mencionar los enormes tenis Supra en sus pies — simplemente se veía ridículo, alzó una ceja, divertido.
—¿Qué ibas a decir? —Preguntó el aún-sin-nombre chico.
Sacudí mi cabeza—: No, ¿tú qué ibas a decir? —pregunté juguetonamente.
El misterioso chico rio entre dientes, quizás impresionado por la actitud que llevaba ahora, ahora batallaba en soltar sus palabras, y a pesar de que lo único que veía de su rostro era su nariz y boca, lo encontré adorable.
—Me perdí. —Admitió después de unos segundos—. Yo tampoco soy de aquí, estoy aquí por… trabajo y, esperaba que, eh, quizás supieras dónde está el hotel Hilton… pero – olvídalo, probablemente esté robando tu tiempo…
Por primera vez en todo ese tiempo dejé que una risa saliera de mi boca, el hotel estaba junto enfrente de nosotros, y no podía creer que no lo hubiera notado. El chico me miró inquisitivamente debajo de sus anteojos pero bajó la mirada al apuntarle al hotel. El misterioso chico ahora rio conmigo.
Lo miré por un momento, sin saber qué debía de hacer, a pesar de haberle respondido, él se quedaba ahí, mirada pegada al oscuro piso, vacilante.
Alcé una ceja, sabía que me iba a arrepentir de lo que estaba a punto de hacer, pero, sólo se vive una vez, ¿no? —: Yo voy para allá… ¿quieres – acompañarme?
Él sólo sonrió y asintió, comenzando a caminar a mi lado.
El camino al hotel no podía tardar más que unos cinco minutos, pero el chico caminaba lentamente, como si no quisiera llegar — y eso, era lo que más quería hacer yo. Al llegar al estacionamiento del lujoso hotel nos dimos cuenta de la multitud enfrente del hotel, eran en mayoría adolescentes, gritaban cosas diferentes que hacían incomprensibles a sus palabras, sostenían cartulinas y otras lloraban, fruncí el ceño.
—Vaya, nos tocó con una celebridad ésta vez… —Susurré, suficientemente alto para que escuchara mi acompañante, quién, sólo asintió distante, mirando a la multitud con el ceño fruncido.
Pronto llegamos a la multitud de gritos salvajes, estaba a punto de preguntarle qué le sucedía, estaba a punto de correr, pero los gritos fueron la perfecta distracción, suspiré hondo, suertudo.
El lobby del hotel no quedaba muy lejos de donde nosotros estábamos, anhelaba estar ahí, pero el chico no hacía nada pero tardarse. Solté aire por la boca, impaciente.
El chico rio, probablemente notando mi incomodidad—: ¿Irás hoy al concierto de Austin Mahone? —Preguntó, llegando a las puertas del hotel.
Sacudí mi cabeza ante su pregunta absurda, mirándolo al quitarse el sombrero y los anteojos, perpleja, abrí mi boca para hablar.
—Mala suerte para mí, entonces. —El castaño hizo un mohín, mordiendo su labio inferior para no sonreír—: Me hubiera gustado haberte visto de nuevo.
No había manera de que me arrepintiera de haber conocido a Austin Mahone de camino de vuelta a mi hotel.
II
¿O quizás sí? Gruñí por lo que parecía ser la centésima vez en el día mientras trataba de acomodar mi cabello para que se viera, al menos, presentable, maldecí al difícil clima de California una y otra vez y me cambié de ropa una y otra vez. Sabía que llegaba tarde a la fiesta, sabía que daría la impresión de diva — cosa que era totalmente erróneo, no podía hacer nada más que culpar a Austin Mahone, pero maldecir cada vez que me preguntaba si me arrepentía de haber pasado unos minutos con él, pues mi respuesta siempre era que no, nunca me arrepentiría de conocer a mi ídolo sin haberme quedado sin habla o hacer las cosas incómodas, porque fuimos genuinos por esos minutos que pasamos juntos, porque moría por contarle a mis amigas lo que acababa de pasar, porque Austin Mahone era Austin Mahone, y aquél, mi primer día en California. Decidí hacer a éste encuentro mi señal. Estaba en el lugar correcto, como la persona correcta… pero era culpa de Austin Mahone que llegara tarde a la fiesta de Taco Bell y nada cambiaba ese hecho. Solté una pequeña risa temblorosa al ver a mi reflejo en el espejo. No era lo mejor que había lucido, pero era suficiente para mí — sólo esperaba que lo fuera para los demás, le sonreí a mi reflejo, dándome la seguridad y confianza necesaria que iba a necesitar en mi noche. Todo saldría bien, conocería a más ídolos míos y quizás podría pasar un buen tiempo y hacer algunos amigos. Los nervios me carcomían, las piernas me temblaban… pero haría ésta noche inolvidable.
-
Respiré el frío de California por última vez antes de entrar al famoso restaurante de no-tan-mexicana comida en Estados Unidos, haciendo el mayor esfuerzo posible para hacer que mis piernas se movieran del lugar en el que estaba por el momento; enfrente del gran edificio morado, ojos curiosos y boca entre-abierta. Moría por entrar pero sentía que si entraba iba a morir, pero sacudí mi cabeza, evitando los pensamientos negativos que llegaban a mi mente en el momento, no pensaría de nuevo — entraría y cumpliría mi sueño. Finalmente asentí con la cabeza, sonrisa satisfecha en mi rostro, a punto de caminar hacia el edificio cuando escuché una pequeña risa detrás de mí, giré rápidamente, esperaba que no fuera nadie que conociera, o alguien que me conociera a mí, pero al darme cuenta de quién se trataba, no pude hacer nada pero querer que me enterraran viva — ahí y en ése momento.
—Llevas un tiempo decidiendo si entrarás o no… —El chico castaño enfrente de mí rio con suavidad—. Siento haberme quedado todo éste tiempo viéndote.
Inflé mis mejillas, esperando que pensara que el rubor presente en ellas era gracias al frío y definitivamente no por él—: N-no te preocupes —Titubeé, mirando del suelo a él, y de nuevo al suelo.
—Realmente siento que es necesario disculparme, —Ahí iba su risa de nuevo… era adorable—. ¿Entramos, entonces?
Lo único que pude hacer en ese momento fue asentir — miles de emociones indescriptibles en mi estómago mientras Sam Pottorff me tomaba de la muñeca con su mano helada… y de pronto el clima de California no me importó tanto.
—¿…Nueva aquí? —Sam preguntó sonriente—. Nunca te había visto alrededor.
Tuve que alzar mi ceja para hacerle entender que no había escuchado parte de su pregunta.
Sam rio de nuevo antes de repetir su pregunta, y si la gente creía que podía pasar días escuchando su risa… estaban totalmente en lo cierto—: ¿Eres nueva aquí? YouTube y eso.
Negué con mi cabeza algunas veces, no realmente ofendida de que no supiera quién era—: No, vengo de otro país, México… YouTube consideró un gesto lindo que viniera a ver a mis fans americanos, y darme paso con otro tipo de multitud… así que accedí.
—Debí de haberlo notado —Sam sonrió de lado—. Soy Samuel Pottorff, pero me gustaría que le restaras las últimas tres letras a mi nombre —Rio.
—Lo sé. —Dije riendo de vuelta – deteniéndome en las escaleras cuando me di cuenta de lo que había dicho—. Yo- me refería a que-
Sam rio entre dientes, sacudió su cabeza y comenzó a caminar de nuevo—: No… eso es- genial.
Asentí, finalmente escuchando la ruidosa música y las pláticas detrás de una puerta de vidrio, en donde se reflejaban los colores y el humo de la pista de baile, ansiaba atravesar esa puerta—: Anette, o Michelle, pero nunca juntos… recuérdalo. —Sonreí, pronto, desapareciendo entre la multitud.
-
Todas mis preocupaciones acerca de la fiesta se fueron esfumando lentamente… nunca había esperado que mis inspiraciones me abrirían sus brazos de la manera en la que lo habían hecho, ya había conocido a la mayor parte de Our2ndLife, dejando a un lado a Trevor, ya que aún tenía catorce años y era muy joven para una fiesta con alcohol o algo cerca a esas líneas. Al ver cuán fácil las cosas se habían dado me di cuenta de que mis preocupaciones eran innecesarias, ahora veía a este viaje como una aventura que moría por vivir — moría por conocer a más gente de la media y a fanáticos y hacer vídeos colaborativos. Quería ser alguien en éste medio. Sonreí para mí misma mientras bailaba a un lado de Rebecca Black, la chica de Friday, quién reía a carcajadas por los movimientos que Ricky Dillon exageraba en el momento. Podía verme ahí — podía imaginarme a mí entre todos ellos. Mi sonrisa desapareció segundos después, cuando sentí una mano fría y áspera en mi hombro, volteando y mirando un poco hacia arriba pude ver por qué el escalofrío en mi cuerpo: Acacia Brinley, su pálida mano, decorada con uñas afiladas y largas como las de un gato, descansaba en mi hombro, sonriendo quizás, demasiado. La por-ahora pelinegra me hizo algunas señas para que nos sentáramos en la barra, y, yo, vacilante seguí su paso. Sabía qué me haría Mel si se enterara de lo que estaba a punto de hacer, ¿por qué Acacia Brinley estaba invitada a una fiesta de vídeo-blogueros, de cualquier manera? ¿Por qué quería hablar conmigo? Mordí mi labio inferior para evitar soltar un suspiro — por la expresión en su rostro, no podía ser bueno.
—Hola, —Acacia dijo en español—. Al parecer te estás divirtiendo mucho, ¿no?
Parpadeé dos veces, su introducción era innecesaria—: Muchísimo, sí. —Admití, encogiéndome de hombros.
—Siento no haberme presentado antes, soy Acacia Brinley —Sonrió incómodamente, de pronto pareciendo desinteresada.
—Lo sé. —Le di una sonrisa de la misma manera en la que ella lo había hecho, incómoda, y falsa—. Sólo Anette.
Acacia asintió con la cabeza—: Bueno, Sólo Anette, te quiero dar un… pequeño consejo, aquí —Murmuró, recargándose en la barra y riendo ante su absurdo juego de palabras – increíblemente aún parecía intimidante.
Alcé mi ceja al ver que no seguía hablando, pronto volviéndome impaciente—: ¿Qué-?
—Aléjate de Sam, realmente no te conviene, A, —Fruncí el ceño ante su apodo—. Realmente, a nadie le conviene Sam.
Inevitablemente, reí, y me callé de nuevo, pero al ver la expresión en su rostro, me retracté una vez más.
—Agradezco tu preocupación, Acacia, pero no eres precisamente la mejor persona para decirme quién me conviene y quien… no, ¿sabes a qué me refiero, cierto? —Sonreí, y podía jurar que la vi parpadear algunas veces.
—Lo que sea, te lo he advertido. —Se encogió de hombros, y casi tan rápido como llegó, se marchó de la barra de bebidas.
Alguien rio detrás de mí, y, aplaudiéndome perezosamente se acercó a mí; Sam, sonreí genuinamente, esperando impacientemente que llegara y tomara el asiento de Acacia.
—Gracias por tener tanta fe en mí, —Sam sonrió, posando una mano en la barra, y mirándola tentativamente—. Nunca antes alguien había hecho eso por mí, a excepción de, bueno, Kian… y tú me acabas de conocer.
Pude sentir el cambio de escenario, pude sentir la manera en que la actitud extrovertida de Sam se había ido, pero decidí no mencionarlo, sin embargo sonreí, y jugué con los brazaletes que llevaba en su mano derecha.
—No lo sé, creo que Sam Pottorff le conviene a todo el mundo, —Susurré, sin mirarlo directamente.
—Y yo creo que eres demasiado buena para todo el mundo. —Sam sonrió, buscando mi rostro con sus ojos, tomándome de sorpresa cuando tocó mi muñeca, para después sostener mi mano—: ¿Quieres escapar de aquí?
Reí un poco, y asentí tímidamente, al demonio todo.
-
—Y… ¿A dónde vamos exactamente? —Reí, viendo el humo salir de mi boca con poco interés, ahora sostenía la mano de Sam con fuerza, ¿por qué? No lo sabía, pero se sentía bien y destinado a ser.
Sam me miró por un momento, para después reír, —¡Vamos a las estrellas!
Fruncí el ceño, pero reí junto a él, no importaba si hiciéramos algo tan cliché como ver las estrellas en el césped, pero quería pasar más tiempo con él.
—Iremos al concierto de Austin Mahone, ¿te gusta? —Sam dijo, suspirando antes, rindiéndose.
Me detuve por un instante, mirando por primera vez a mi alrededor, estábamos en una calle ordinaria de California, ¿cuánto nos tomaría llegar al estadio?
—Es enfrente —El castaño rio, como si hubiera estado leyendo mis pensamientos—. Pero, bien, no has contestado mi respuesta…
—Me fascina, ¿es broma? —Sonreí ampliamente, moviendo nuestras manos como un columpio.
Sam hizo un mohín, deteniéndose también—: ¿Más que yo?
—Sí, —Bromeé, soltando su mano y volteando para estar enfrente de él—. Digo, ¿lo has visto? —Reí, acercándome para besar su mejilla.
El mayor frunció el ceño, y movió su cabeza para rechazar el beso, se cruzó de hombros—: No.
Reí nerviosa, había arruinado las cosas - ¡se suponía que era una broma! Y que haya rechazado el beso sin duda me había dolido.
La expresión en el rostro de Sam se suavizó, y me tomó de la cintura para acercarme a él, le sonreí al piso, no podía verlo en ése instante—: ¿En la otra mejilla? —Susurró, a lo que yo asentí, inclinándome un poco para darle un beso a su mejilla izquierda.
Cerré los ojos, y cuando por fin había alcanzado algo, los abrí de nuevo, para encontrarme con… sus labios. Sam seguía abrazándome con fuerza, como si no quisiera dejarme ir, lo que, ya era absurdo, porque nunca lo intentaría, el pensamiento me asustó, y cerré mis ojos instintivamente.
Sam sonrió en el beso, fue uno simple, considerando que fue robado, y que a los segundos ya estábamos separados – pero no pude hacer nada pero sentirlo más especial que todos los demás que había tenido.
—Creo que deberíamos apurarnos por el concierto —Sam rio, tomando de nuevo mi mano y entrelazando sus dedos con los míos – adoraba que hiciera eso.
Yo no pude hacer nada pero asentir, un nudo en la garganta mientras nos acercábamos más al concierto… al concierto de Austin Mahone.
-
—Conozco a Austin —Sam sonrió, mientras caminábamos por los pasillos del sistema, el mayor me estaba explicando que entraríamos como sus amigos, y por lo tanto estaríamos en VIP, el pensamiento de volver a ver a Austin era excitante y me asustaba al mismo tiempo—. Lo veremos antes de la presentación, ¿te molesta?
Parpadeé algunas veces antes de hablar—. ¿Estás bromeando?
Sam rio, sacudiendo su cabeza, y yo también solté una risilla, pero por su adorable expresión, sus ojos estaban entrecerrados y sus dientes perfectamente alineados se veían a través de su risa, definitivamente se veía cansado – pero aún lograba verse increíble, sorprendente.
We’re doing something new! Each week we will be doing an exclusive Tumblr contest! This week you can win a Pierce The Veil prize pack! This is how it works: 1. Reblog this post 2. Follow Pierce The Veil at piercetheveil.tumblr.com What you can win: -Pierce The Veil Shirt -SIGNED Pierce The Veil Poster -Pierce The Veil ‘Collide With The Sky’ CD Winner will be announced 1/29/2014!

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
”If I was gonna, like, be in this band, how would you like - you’ve seen Extreme Makeover, right? where they, like, change someone, what would you change so I could like, fit in with you guys?”
''If I was gonna, like, be in this band, how would you like - you've seen Extreme Makeover, right? where they, like, change someone, what would you change so I could like, fit in with you guys?''

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming