Hasta luego
Te observo, se que es una frase asustadora, pero es mi pasatiempo favorito, mirar cómo te reÃs o te acomodas tu pelo. Verte existir y destilar esa esencia que es tan tuya, tan cálida. Pasar mis dedos por tu fina piel es una adicción, quisiera pasar dos vidas haciéndolo, besando tus labios, acariciando tu pelo, siendo uno. Pero ambos sabemos que no es posible, porque no le puedo pertenecer a nadie, soy tan mÃa, soy tan del caos, que cuando veo calma me asusto. Te amo con todas las profundidades de mi alma, y sé que mis ojos lo cuentan, mis abrazos dónde me quedo años en el único hogar que puedo imaginar, pero esta carta es para decirte que no me puedo quedar. No es un adiós, nunca lo será, es un hasta luego, hasta que tenga el coraje suficiente de dejar mis miedos, mis fugas y mis temporales en otros parajes. No voy a pedirte que me esperes, porque el amor no es egoÃsta, pero voy a rezar para que lo hagas, no voy a pedirte que no ames de nuevo, solo te voy a decir que yo no lo haré. Lo único que lamento de mi partida es que no voy a poder mirarte cocinar, reÃr, enojarte, tal vez en las estrelladas noches miré nuestras fotos juntos y se me escape una pequeña lágrima, pero cuando vuelva voy a ser lo que siempre soñé que encontraras.












