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Perspective |𝙼𝚘𝚖𝚘𝚜𝚊𝚒
Aquel apartamento no tenía demasiadas cosas por las cuales destacarse: dos habitaciones y una de ellas utilizada como escritorio (y que se mantenía en constante desorden). El edificio se encontraba en lo más céntrico de la ciudad, accesible a la mayoría de los bolsillos. Pero en este caso había salido completamente gratis.
Ese era el edificio de Danganronpa había asignado para que los sobrevivientes a su terrible juego de matanza mutua pudieran vivir. Luego del cierre de instalaciones en el domo (o como lo conocieron sus participantes, la ‘Academia Saishuu’) y la demanda interpuesta por sus sobrevivientes, era obvio que tendrían que cargar con las consecuencias de por vida. Tanto Spike Chunsoft como Danganronpa estaban completamente arruinados.
No solo Japón se enteró de la masacre allí vivda, el resto del mundo también. Todos aquellos jóvenes que habían participado en las versiones previas de esa ficción cayeron en las manos de Shirogane quien, por desgracia, creó un juego enfocado en la ‘REAL-FICCIÓN’.
“Oi, que vas a llegar tarde Shuuichi.” comentaba aquella voz ronca desde una de las esquinas de la habitación. Cargaba esa sonrisa calmada, manteniendo sus brazos cruzados.
Caminó hacia una de las ventanas con pasos sordos, apoyando una palma contra la ventana.
“Viejo, sabes que odio al tío del clima. Pero dijo que iba a llover. Quizá deberías llevar un paragüas o algo, ¿no crees?” sugería, ladeando la cabeza. “Si te enfermas no habrá nadie que te pueda curar eh.”
[ @detectivekun ]
“Danganronpa” se había vuelto una palabra tachada del vocabulario de Shuuichi Saihara, el protagonista de tan horrible historia. Sus memorias jamás volvieron y la muerte de sus padres derivó al abandono de su tío por razones que no podía comprender.
Pero no le importaba, no estaba solo. La compañía de Momota era lo único que quería, Harukawa y Yumeno habían perdido contacto hace mucho tiempo. Parecía que la gente comprendía que aún estaba en plena recuperación y no le hostigaban más de lo necesario.
— …Cierto. —Y sus ojos prestaron atención a la pantalla encendida, el idiota del clima era irritante con esa voz chillona y malas recomendaciones. ¡Debían despedirlo! Pero parecía estar en lo correcto, las nubes cada vez estaban más negras.
¿Pero a dónde debía ir? No lo recordaba entre tantos papeles de demandas hechas y resueltas. Pareciera que su compañero de cuarto estaba adelantado a sus acciones, ¿lo habría aprendido al pasar tanto tiempo juntos? No importaba, era enternecedor. — Aún así, Momota-kun… tú vas a cuidarme si me enfermo, ¿no es así? Siempre me has cuidado. —Con ese mismo pensamiento apretó las sábanas, haciendo un espacio. — Debes tener frío.
La voz del sujeto de las noticias continuaba sonando. El sujeto del clima había dicho que vendría un temporal y que por la madrugada caería con tormenta eléctrica. Los climas oscuros se habían vuelto algo común aunque seguramente tenían relación con la estación. Aunque…dentro de aquel apartamento siempre parecía llover.
El astronauta ladeó su cabeza, con una extrañeza palpable en su expresión. Saihara había dicho con toda seguridad que recibiría cuidados por parte de Kaito, incluso si se enfermara y eso sonaba demasiado irrisorio para cualquiera que pudiese estar presente en aquella escena. Por eso Momota solo se limitó a bostezar y caminar hasta encontrarse a su lado, acuclillándose un poco.
“¿Eso crees? La verdad no siento haber hecho un gran trabajo, Shuuichi…” había dicho en respuesta, casi con pesar en su tono de voz. Como si se arrepintiera de algo, como si sintiera culpa.
La invitación hecha por el menor para recostarse a su lado logró sacarle una limpia risa al de cabellos violetas, que parecía querer mantenerse como un simple observador. O eso hacía siempre que se encontraba cerca del detective: solo mirar y hablar cada tanto. ¿Cómo es que eso podría ser interpretado como cuidado por parte del menor? Seguía siendo extraño.
El mayor, mirando a su alrededor antes, asintió y se acomodó bien junto al detective, aunque sin necesidad de meterse bajo las sábanas. Era ridículo siquiera intentarlo pues no podría. Por eso solo se echó a la derecha de la cama, en aquel espacio que Saihara había dejado, y puso una de sus manos sobre el cabello ajeno.
“Sabes que no siento frío.” afirmó, con una sonrisa algo angustiada. “Pero sé que tú sí. ¿No has pensado en comprar de esas estufas? O una manta gruesa. Ah y quizá sea buena idea reparar las luces también, al menos en tu cuarto. La falta de luz te hace mal…”
Su mente seguía divagando sobre cuál era el lugar al que estaba llegando tarde, aunque ningún empeño pusiera en apresurarse. ¿Quizás Momota le jugó una broma? Viniendo de él, es normal, o eso supone. Por suerte, el astronauta era de esas personas capaces de oír plegarias ajenas, y con la caricia fue suficiente para hacerle recostar la cabeza contra su pecho, suave como una almohada.
Por alguna razón, los días nublados y lluviosos eran sus favoritos. En ellos pasaba muchísimo tiempo con su pareja, a veces en silencio, a veces hablando, a veces pensando en como ese juego podría haber terminado de manera completamente diferente.
— Es… tu… fa… —Murmuró lentamente, entreabriendo los ojos con cierto toque cansino. — ¿Por qué? Momota-kun puede darme el calor que necesito, Momota-kun es lo único que necesito ver.
Momota-kun era la razón por la cual Shuuichi había perdido su empleo de medio tiempo. Era bastante visible que no era el muchacho más apto para ser camarero en ese viejo café que no podía recordar, del cual fue empleado del mes alguna vez. Además, la gente se conglomeraba a hacerle entrevistas que terminaban con todo en silencio.
¿Por qué todos se callaban cuando dejaba que Momota hablara? A él no le hacían preguntas.
— Pero… si alguna vez tienes frío, yo la compraré para ti.
Ciertamente, luego de los acontecimientos ocurridos en el domo, cada sobreviviente de Danganronpa tenía acceso libre a tratamiento psicológico y psiquiátrico. Ellos podían elegir la hora y el día en que querían asistir, no les apresuraban. Quizá aquello fue lo que estaba olvidando el detective, aunque siempre se podía reagendar, ¿verdad?
No estaba bien.
Los ojos de Kaito se centraron en la delgada figura que, a pesar de no poder, intentaba pegarse a su cuerpo. Por ello se inclinó sobre su rostro y dejó un suave beso sobre los labios del menor. ¿Por qué continuaba aferrado a una idea errónea de la situación? ¿por qué seguía sin aceptar la realidad? Danganronpa terminó y otras cosas también. Aquel juego se llevó mucho más que solo su cordura.
“Aunque quisiera, no puedo darte el calor que necesitas.” dijo el astronauta, con el tono de voz más melancólico que tenía. Sus manos subieron al cabello del detective, acariciándole con cuidado extremo, como si la brisa invernal estuviese alborotando unos cuantos mechones.”Tienes que cuidar tu salud, Shuuichi… Una estufa, medicamentos…Comer tres veces al día. Viejo, que no estás cuidando tu salud para nada.”
Kaito ha hablado de diferentes formas para hacer llegar su mensaje, pues está respondiendo a estímulos que el mismo Saihara no parece aceptar. ¿Tendría que decírselo de nuevo? ¿volvería a llorar?
“Yo estoy aquí porque tú quieres que lo esté…Sabes que no puedo hacer más que hablarte…¿verdad?”
¿Cómo podía ser? No recordaba que Momota le conociera más que él mismo. ¿Los meses habían dado paso a este tipo de intimidad? ¿Meses? ¿Años? Había quitado todo calendario de las paredes, desinteresado por contar los días que habían pasado desde que…
¿Qué? ¿De qué se cansó? ¿Qué dejó de contar? ¿Por qué no podía recordarlo? Quizás se dio un golpe en la cabeza…
Un beso vacío con el cual fue capaz de conformarse, pasando las recomendaciones contrarias por alto. ¿A quién le importa? No necesitaba medicamentos (¿qué medicamentos?), el calor podía obtenerlo de su novio, y mientras coma una vez a la semana seguirá viviendo.
Optó por acomodarse para abrazar sus rodillas, bajando los párpados ligeramente. No podía entender lo que trataba de decir. — …Está bien. Solo con verte es suficiente, Momota-kun, mi cuerpo está caliente. —Mantuvo silencio durante unos minutos, sintiendo que una de sus cejas comenzaba a temblar de manera repetida.
Algo de lo que dijo… no le calza en lo absoluto. ¿Cómo que está aquí porque él quiere? ¿Qué demonios significa eso? ¿Acaso solo lo está complaciendo? Eso es cruel, en cierta forma. ¡Seguramente está pensando en irse con Harukawa-san, siempre lo supo! No puede competir contra ella, es una chica linda, después de todo… aunque no se compara a Akamatsu-san.
— ¿Entonces por qué me acaricias? Eso es estúpido… pero está bien. No tienes por qué hacerlo, sé que el cabello de ella es más suave. Debo… debo estar aburriéndote, ¿no es así? Lo pensé… pero no me importa. Me siento afortunado de no estar solo, Momota-kun.
Si tan solo Kaito tuviese la capacidad de mostrarle la realidad al menor, de sacudirlo o darle una bofetada como habría hecho normalmente... Pero no, lamentablemente no podía. Aquellas cosas estaban muy lejos para alguien que solo era una sombra de lo que alguna vez si fue.
Ahora Saihara se había hecho bola, reflejando aún más la precariedad de su condición física y mental. ¿Hace cuánto no tomaba las medicinas? ¿hace cuánto no se alimentaba con propiedad? Podían verse los huesos marcados en su piel, la palidez de esta cada vez más notoria... No, Saihara Shuuichi estaba en un pozo sin fondo difícil de romper si es que no nota su estado él mismo.
“Otra vez estás pensando que quiero a Harumaki, ¿verdad?” dijo el astronauta, echando un suspiro cansado antes de acercarse y besar la punta de su nariz. “Incluso dentro del domo dudabas de lo que yo sentía por ti. Eso es cruel, Shuuichi.”
Una de las manos del más alto se deslizó para tomar la diestra ajena, llevándola a su rostro, al cojín...
“No me aburres. Pero si realmente estuviese aquí no me gustaría verte en este estado, ¿sabes?” dijo, tratando de ser lo más suave posible. No, no entraba en crisis ni gritaba, pero tendía a llorar demasiado y verlo nunca fue agradable. Si Kaito estuviera allí realmente...se sentiría una basura por no poder frenar esas lágrimas. “Shuuichi... Recuerda. Tienes que salir adelante porque tú sí estás aquí. Yo me sacrifiqué con eso en mente.”
𝙿𝚊𝚛𝚝𝚒𝚗𝚐 𝚆𝚊𝚢𝚜
Sabe que ha estado evitando a Shuuichi bastante en estas últimas semanas y, aunque busque en su mente, no tiene una excusa demasiado válida. El darse cuenta de que la persona que te gusta y por la cual cambiarías todo no solo no está interesada en ti, sino que te ha demostrado mil y una veces los problemas que le generas… bueno, fue un shock bastante fuerte.
No ha dejado de asistir a clases ni de preparar su obra, claro que no. A pesar de la mierda que se esté pasando el show debe continuar, ¿verdad? O al menos así era en el teatro y él ya lo sabía de sobra. No, no se sentía nada bien al respecto, pero el mundo sigue girando y él debe aprender que no puede frenar sus días por una decepción amorosa.
Chile es un país de mierda aún con la discriminación y una persona como Saihara, de barrio alto, de familia pudiente, no arriesgaría todo porque un simple pelmazo de campo se le declarara. ¡Por Dios, que ni sabe si es gay o algo! Aunque no, no ha tenido indicios de aquello y le ha friendzoneado más de mil veces. A estas alturas Momota ya había entendido la indirecta, de verdad que sí. Por eso solo restaba una cosa por hacer y era olvidarlo todo, comenzar de cero.
“¿Y has pensado en lo que harás después de la carrera?” había oído que su coprotagonista le preguntaba. Logró sacarle de su propia negatividad y Kaito, sacudiendo la cabeza, solo rió. ⚊ Puta no, la verdad es que no. Pero tengo esta idea cachai…De seguir la compañía. Hacemos weás bacanes todos juntos.
“Tú sabí’ que te sigo donde querai’.”
⚊ La hueona aperrá HAHAHA. Pero sabí’ que no te saco ni cagando de la compañía po’. ⚊ aseguraba él, antes de beberse un buen trago de agua. Dios, siempre quedaba muerto con las clases de movimiento.
“Oye, Mota…”
⚊ ¿Mnh?
“¿Y si te acompaño como más que una compañera de obra?”
⚊ … No entiendo.
“Que si querís pololear conmigo po’, hueón.” decía ella, soltando una risa medio nerviosa, en lo que acomodaba su cabello tras la oreja.
Se quedó en blanco, porque sinceramente no tenía mucho que decir. Justo segundos atrás se lamentaba mentalmente por su fracaso amoroso. Y es que bueno, las diferencias eran insoslayables y él debía hacerse la idea de eso. Pero el ofrecimiento de su compañera se salía de toda la conversación. ¡Tan de pronto, tan extraño! Y tampoco va a negar que la encuentra atractiva, no es tan mentiroso.
Pero de ahí a quererla de esa forma…
“No creo poder…”
⚊ Flaca, mira… Puta, no te puedo prometer nada porque ando como… ⚊ y no alcanzó a terminar, pues un pequeño beso le sacó de su explicación.
“Si sé, si sé eso. Pero podríamos probar po… Total amigos seguiremos siendo.”
⚊ ¿Cómo estai tan segura?
“Porque te quiero.”
Uggh…Que fuerte. Inhaló con fuerza antes de responder.
⚊ Dale. Intentemos. Pero…
“NO NO NO. Después de Vocalización vamos a comer una pizza. ¡La primera cita!” y Kaito soltó una risotada al ver su emoción. Quizá…no era mala idea comenzar de cero. Quizá si era posible intentar querer a otra persona. Además Maki y él tenían más en común, ¿no? Seguro no habría problemas…
⚊ Acepto. ⚊ dijo el de cabellos violáceos, inclinándose a besarle la punta de la nariz antes de correr al casino. QUE SI NO LLEGA AHÍ NO LOGRA COMPRARSE SU ALMUERZO DECENTE DE LA SEMANA. Ah pero claro, la fila de mierda siempre lo espera. A quedarse parado como pelotudo hasta que lo atiendan, sob.
[ @detectivekun ]
Recuperar su celular implicó sacarse un 7.0 en la prueba de habilidades comunicacionales y rogarle a su mamá aproximadamente tres horas por que se lo devolviera. ¡Pero lo consiguió! Y tenía muchísimos mensajes perdidos, pero ya los iría recuperando eventualmente, ¡ah! ¡Al menos podía retomar su vida diaria!
Y hablando de vida diaria, Mondo había sido muy claro esa vez en el metro. ¡Él no estaba avergonzado de su amigo, lo ha entendido de la peor manera! No es él, es su madre, es esa vieja culiá que apenas le deja respirar con tanto desprecio a la sociedad. ¿Cuánto faltaba para marcharse a otro lugar? Ansiaba, soñaba con su propio departamento, por pequeño que fuera, pero lejos de cualquier cosa que pudiera molestarle.
Pero ese no es el tema. El puto profesor no le deja salir de la puta clase porque la puta gente no se deja de conversar. Jura que está escribiendo más rápido que un médico y apenas está memorizando la materia, llega a ser enfermo; pero para suerte suya está prohibido pasarse del horario, así que apenas se dio el indicio para irse, tomó todas sus cosas y corrió al casino.
Ah, ¿quién es ese afortunado que va a colarle en la fila? Peculiar cabello y ese chivo tan de campo que no le quedaba duda alguna. — ¡OE, MOMOTA! —Le saludó desde lejos antes de aproximarse y embestirle para meterse entremedio. — Al fin me devolvieron el celular, hueón, la vieja culia no quería na’. Le cambié la contraseña. —Y al desbloquear la pantalla, el fondo mostraba una selfie de ambos, la más fea.
¿Se estaba entusiasmando demasiado? Es que no le ve muy animado. ¿Acaso le ocurre algo? Porque, si no se ha percatado, ya le está mirando con cara de duda.
De verdad que estaba bastante tranquilo esperando su turno. La charla con Maki logró alejar (un poco) aquellos pensamientos fatalistas que llevaban acosándolo hace semanas. Aunque…no está muy seguro de la solución que ha decidido darle a los problemas en ese sentido. Justo ahora está seguro que aceptar la oferta de ‘salir’ fue algo demasiado apresurado. Pero ya lo hizo, así que pecho a las balas.
El salto que pegó cuando sintió aquella voz familiar gritando su nombre fue notorio. Kaito se erizó por completo cuando el menor corrió a embestirle a modo de saludo, pues el mero contacto se le hacía extraño (y exquisito). Así que solo se dejó llevar por la emoción ajena, devolviéndole el abrazo un poco a modo de saludo.
⚊ Pffffft. ⚊ ¿por qué tenía una foto de ambos como fondo? ¿acaso…? No, no, que estaba pensando de más. Seguro es porque es su mejor amigo y lo quiere y ya. Y porque le gusta joderlo con fotos horrendas, agh. ¡Si fuese fotogénico todo sería más sencillo! ⚊ Pero hueón, esa foto es la más fea que tenemos que chucha.
La risotada que pegó fue demasiado fuerte. Ah…Solo con sus cercanos puede reír así, que rayos. ¿Y por qué su corazón no se calma a ver? Esto no es justo, Saihara está feliz de ver a su amigo y como tal debe comportarse.
Le dio unas palmadas suaves en la espalda.
⚊ Puta, menos mal que te dejó vivir. Tu vieja da miedo. ⚊ confesó el mayor, fingiendo que temblaba. ⚊ Ahora voy a poder spamearte whatsapp de nuevo. ¡Ah, seguro el Mondo también se alegra de que estí’ libre de castigo! ⚊ por qué mencionaba a Mondo… ¿Era una forma de escape? probablemente. ⚊ Hace caleta no te veía…¿cómo estai?
¡Esa era la idea, por supuesto! Tener la foto más fea de los dos para que pueda cagarse de la risa aún en los peores momentos. — Si mi mamá no es tan mala… se le pasa la mano no má’… casi todo el rato. —La mueca incómoda fue reemplazada por el agarre a uno de sus brazos, colgándose. Espera, ¿por qué menciona a Mondo? ¿Habrá escuchado lo de la pelea? Uh, no, no es algo que deba saber.
Aprovechando la distracción ajena, se coló por delante, pidiendo el plato del día. Se corrió a una derecha y se dedicó a la ensalada, esperando que el mayor se desocupara antes de retomar la conversación.
— ¿Yo? Puta, un poco estresado no más, es la senda paja tener que escuchar los problemas de una viejita todo el día, si yo me quiero dedicar a la psicología criminal, pero… hay que hacerlo po’. —Le parecía mucho más divertido que andar perdiendo el tiempo dando consejos que ni el mismo aplicaba. ¿Para qué? Le dejaba eso a las almas generosas de la sociedad, él quería entender una mente asesina. — ¿Y tú? Estai como sudado, hueón, que asqueroso. —Por estas cosas no puede atender gente común y corriente.(?)
Una vez que terminaron de servirse, Shuuichi se encaminó a una de las mesas vacías, verificando que el más alto le seguía detrás. Tenía mucho que conversar… bueno, en realidad no, pero si quería pasar el tiempo con él, ¡no lo ve hace tiempo! Tiene que recuperar el tiempo perdido.
— Sí, si sé. Los viejos a veces...son medios pencas. — concedió el mayor, evitando ahondar demasiado en ello. Recordar el tema de la madre de su amigo y cómo se puso esta al saber que él le hablaba (sumado a la ira del menor por sus mensajes ebrio, duh) era una muy mala forma de comenzar la conversación.
Ah, ¿entonces también le pone problemas por la carrera que ha elegido? Kaito lo suponía, pero ahora comprueba que es verdad. ¿Qué tantos problemas tendrá esa mujer como para querer manejar tanto la vida de su hijo? Ugh...
Otra razón más para corroborar que su decisión fue la correcta.
— No pesquí’. Lo que querai estudiar es hueá tuya y ya. — sentenció, palmeándole la espalda un par de veces.
Esperó a que él recibiera primero su almuerzo (mala costumbre, MALA COSTUMBRE) y compró una fajita de mierda con una bebida. Era lo máximo que podría comprar y no tenía ganas de mencionar su precaria condición económica de nuevo. Seguramente Saihara querría ayudar de alguna forma y no, no.
Soltó una carcajada, siguiéndole a un lado para ir a las mesas y tirarse sobre una de las sillas cual saco de papas.
— Vengo de clases de movimiento hueón. Están brígidas, como la obra sale dentro de poco... — y la imagen de su ‘novia’ (que raro) le vino a la cabeza. — Luego voy a la pensión y me cambio, total tengo que salir más tarde.
Perspective |𝙼𝚘𝚖𝚘𝚜𝚊𝚒
Aquel apartamento no tenía demasiadas cosas por las cuales destacarse: dos habitaciones y una de ellas utilizada como escritorio (y que se mantenía en constante desorden). El edificio se encontraba en lo más céntrico de la ciudad, accesible a la mayoría de los bolsillos. Pero en este caso había salido completamente gratis.
Ese era el edificio de Danganronpa había asignado para que los sobrevivientes a su terrible juego de matanza mutua pudieran vivir. Luego del cierre de instalaciones en el domo (o como lo conocieron sus participantes, la ‘Academia Saishuu’) y la demanda interpuesta por sus sobrevivientes, era obvio que tendrían que cargar con las consecuencias de por vida. Tanto Spike Chunsoft como Danganronpa estaban completamente arruinados.
No solo Japón se enteró de la masacre allí vivda, el resto del mundo también. Todos aquellos jóvenes que habían participado en las versiones previas de esa ficción cayeron en las manos de Shirogane quien, por desgracia, creó un juego enfocado en la ‘REAL-FICCIÓN’.
“Oi, que vas a llegar tarde Shuuichi.” comentaba aquella voz ronca desde una de las esquinas de la habitación. Cargaba esa sonrisa calmada, manteniendo sus brazos cruzados.
Caminó hacia una de las ventanas con pasos sordos, apoyando una palma contra la ventana.
“Viejo, sabes que odio al tío del clima. Pero dijo que iba a llover. Quizá deberías llevar un paragüas o algo, ¿no crees?” sugería, ladeando la cabeza. “Si te enfermas no habrá nadie que te pueda curar eh.”
[ @detectivekun ]
“Danganronpa” se había vuelto una palabra tachada del vocabulario de Shuuichi Saihara, el protagonista de tan horrible historia. Sus memorias jamás volvieron y la muerte de sus padres derivó al abandono de su tío por razones que no podía comprender.
Pero no le importaba, no estaba solo. La compañía de Momota era lo único que quería, Harukawa y Yumeno habían perdido contacto hace mucho tiempo. Parecía que la gente comprendía que aún estaba en plena recuperación y no le hostigaban más de lo necesario.
— …Cierto. —Y sus ojos prestaron atención a la pantalla encendida, el idiota del clima era irritante con esa voz chillona y malas recomendaciones. ¡Debían despedirlo! Pero parecía estar en lo correcto, las nubes cada vez estaban más negras.
¿Pero a dónde debía ir? No lo recordaba entre tantos papeles de demandas hechas y resueltas. Pareciera que su compañero de cuarto estaba adelantado a sus acciones, ¿lo habría aprendido al pasar tanto tiempo juntos? No importaba, era enternecedor. — Aún así, Momota-kun… tú vas a cuidarme si me enfermo, ¿no es así? Siempre me has cuidado. —Con ese mismo pensamiento apretó las sábanas, haciendo un espacio. — Debes tener frío.
La voz del sujeto de las noticias continuaba sonando. El sujeto del clima había dicho que vendría un temporal y que por la madrugada caería con tormenta eléctrica. Los climas oscuros se habían vuelto algo común aunque seguramente tenían relación con la estación. Aunque…dentro de aquel apartamento siempre parecía llover.
El astronauta ladeó su cabeza, con una extrañeza palpable en su expresión. Saihara había dicho con toda seguridad que recibiría cuidados por parte de Kaito, incluso si se enfermara y eso sonaba demasiado irrisorio para cualquiera que pudiese estar presente en aquella escena. Por eso Momota solo se limitó a bostezar y caminar hasta encontrarse a su lado, acuclillándose un poco.
“¿Eso crees? La verdad no siento haber hecho un gran trabajo, Shuuichi…” había dicho en respuesta, casi con pesar en su tono de voz. Como si se arrepintiera de algo, como si sintiera culpa.
La invitación hecha por el menor para recostarse a su lado logró sacarle una limpia risa al de cabellos violetas, que parecía querer mantenerse como un simple observador. O eso hacía siempre que se encontraba cerca del detective: solo mirar y hablar cada tanto. ¿Cómo es que eso podría ser interpretado como cuidado por parte del menor? Seguía siendo extraño.
El mayor, mirando a su alrededor antes, asintió y se acomodó bien junto al detective, aunque sin necesidad de meterse bajo las sábanas. Era ridículo siquiera intentarlo pues no podría. Por eso solo se echó a la derecha de la cama, en aquel espacio que Saihara había dejado, y puso una de sus manos sobre el cabello ajeno.
“Sabes que no siento frío.” afirmó, con una sonrisa algo angustiada. “Pero sé que tú sí. ¿No has pensado en comprar de esas estufas? O una manta gruesa. Ah y quizá sea buena idea reparar las luces también, al menos en tu cuarto. La falta de luz te hace mal…”
Su mente seguía divagando sobre cuál era el lugar al que estaba llegando tarde, aunque ningún empeño pusiera en apresurarse. ¿Quizás Momota le jugó una broma? Viniendo de él, es normal, o eso supone. Por suerte, el astronauta era de esas personas capaces de oír plegarias ajenas, y con la caricia fue suficiente para hacerle recostar la cabeza contra su pecho, suave como una almohada.
Por alguna razón, los días nublados y lluviosos eran sus favoritos. En ellos pasaba muchísimo tiempo con su pareja, a veces en silencio, a veces hablando, a veces pensando en como ese juego podría haber terminado de manera completamente diferente.
— Es… tu… fa… —Murmuró lentamente, entreabriendo los ojos con cierto toque cansino. — ¿Por qué? Momota-kun puede darme el calor que necesito, Momota-kun es lo único que necesito ver.
Momota-kun era la razón por la cual Shuuichi había perdido su empleo de medio tiempo. Era bastante visible que no era el muchacho más apto para ser camarero en ese viejo café que no podía recordar, del cual fue empleado del mes alguna vez. Además, la gente se conglomeraba a hacerle entrevistas que terminaban con todo en silencio.
¿Por qué todos se callaban cuando dejaba que Momota hablara? A él no le hacían preguntas.
— Pero… si alguna vez tienes frío, yo la compraré para ti.
Ciertamente, luego de los acontecimientos ocurridos en el domo, cada sobreviviente de Danganronpa tenía acceso libre a tratamiento psicológico y psiquiátrico. Ellos podían elegir la hora y el día en que querían asistir, no les apresuraban. Quizá aquello fue lo que estaba olvidando el detective, aunque siempre se podía reagendar, ¿verdad?
No estaba bien.
Los ojos de Kaito se centraron en la delgada figura que, a pesar de no poder, intentaba pegarse a su cuerpo. Por ello se inclinó sobre su rostro y dejó un suave beso sobre los labios del menor. ¿Por qué continuaba aferrado a una idea errónea de la situación? ¿por qué seguía sin aceptar la realidad? Danganronpa terminó y otras cosas también. Aquel juego se llevó mucho más que solo su cordura.
“Aunque quisiera, no puedo darte el calor que necesitas.” dijo el astronauta, con el tono de voz más melancólico que tenía. Sus manos subieron al cabello del detective, acariciándole con cuidado extremo, como si la brisa invernal estuviese alborotando unos cuantos mechones.”Tienes que cuidar tu salud, Shuuichi... Una estufa, medicamentos...Comer tres veces al día. Viejo, que no estás cuidando tu salud para nada.”
Kaito ha hablado de diferentes formas para hacer llegar su mensaje, pues está respondiendo a estímulos que el mismo Saihara no parece aceptar. ¿Tendría que decírselo de nuevo? ¿volvería a llorar?
“Yo estoy aquí porque tú quieres que lo esté...Sabes que no puedo hacer más que hablarte...¿verdad?”
𝙿𝚊𝚛𝚝𝚒𝚗𝚐 𝚆𝚊𝚢𝚜
Sabe que ha estado evitando a Shuuichi bastante en estas últimas semanas y, aunque busque en su mente, no tiene una excusa demasiado válida. El darse cuenta de que la persona que te gusta y por la cual cambiarías todo no solo no está interesada en ti, sino que te ha demostrado mil y una veces los problemas que le generas… bueno, fue un shock bastante fuerte.
No ha dejado de asistir a clases ni de preparar su obra, claro que no. A pesar de la mierda que se esté pasando el show debe continuar, ¿verdad? O al menos así era en el teatro y él ya lo sabía de sobra. No, no se sentía nada bien al respecto, pero el mundo sigue girando y él debe aprender que no puede frenar sus días por una decepción amorosa.
Chile es un país de mierda aún con la discriminación y una persona como Saihara, de barrio alto, de familia pudiente, no arriesgaría todo porque un simple pelmazo de campo se le declarara. ¡Por Dios, que ni sabe si es gay o algo! Aunque no, no ha tenido indicios de aquello y le ha friendzoneado más de mil veces. A estas alturas Momota ya había entendido la indirecta, de verdad que sí. Por eso solo restaba una cosa por hacer y era olvidarlo todo, comenzar de cero.
“¿Y has pensado en lo que harás después de la carrera?” había oído que su coprotagonista le preguntaba. Logró sacarle de su propia negatividad y Kaito, sacudiendo la cabeza, solo rió. ⚊ Puta no, la verdad es que no. Pero tengo esta idea cachai…De seguir la compañía. Hacemos weás bacanes todos juntos.
“Tú sabí’ que te sigo donde querai’.”
⚊ La hueona aperrá HAHAHA. Pero sabí’ que no te saco ni cagando de la compañía po’. ⚊ aseguraba él, antes de beberse un buen trago de agua. Dios, siempre quedaba muerto con las clases de movimiento.
“Oye, Mota…”
⚊ ¿Mnh?
“¿Y si te acompaño como más que una compañera de obra?”
⚊ … No entiendo.
“Que si querís pololear conmigo po’, hueón.” decía ella, soltando una risa medio nerviosa, en lo que acomodaba su cabello tras la oreja.
Se quedó en blanco, porque sinceramente no tenía mucho que decir. Justo segundos atrás se lamentaba mentalmente por su fracaso amoroso. Y es que bueno, las diferencias eran insoslayables y él debía hacerse la idea de eso. Pero el ofrecimiento de su compañera se salía de toda la conversación. ¡Tan de pronto, tan extraño! Y tampoco va a negar que la encuentra atractiva, no es tan mentiroso.
Pero de ahí a quererla de esa forma…
“No creo poder…”
⚊ Flaca, mira… Puta, no te puedo prometer nada porque ando como… ⚊ y no alcanzó a terminar, pues un pequeño beso le sacó de su explicación.
“Si sé, si sé eso. Pero podríamos probar po… Total amigos seguiremos siendo.”
⚊ ¿Cómo estai tan segura?
“Porque te quiero.”
Uggh…Que fuerte. Inhaló con fuerza antes de responder.
⚊ Dale. Intentemos. Pero…
“NO NO NO. Después de Vocalización vamos a comer una pizza. ¡La primera cita!” y Kaito soltó una risotada al ver su emoción. Quizá…no era mala idea comenzar de cero. Quizá si era posible intentar querer a otra persona. Además Maki y él tenían más en común, ¿no? Seguro no habría problemas…
⚊ Acepto. ⚊ dijo el de cabellos violáceos, inclinándose a besarle la punta de la nariz antes de correr al casino. QUE SI NO LLEGA AHÍ NO LOGRA COMPRARSE SU ALMUERZO DECENTE DE LA SEMANA. Ah pero claro, la fila de mierda siempre lo espera. A quedarse parado como pelotudo hasta que lo atiendan, sob.
[ @detectivekun ]
Recuperar su celular implicó sacarse un 7.0 en la prueba de habilidades comunicacionales y rogarle a su mamá aproximadamente tres horas por que se lo devolviera. ¡Pero lo consiguió! Y tenía muchísimos mensajes perdidos, pero ya los iría recuperando eventualmente, ¡ah! ¡Al menos podía retomar su vida diaria!
Y hablando de vida diaria, Mondo había sido muy claro esa vez en el metro. ¡Él no estaba avergonzado de su amigo, lo ha entendido de la peor manera! No es él, es su madre, es esa vieja culiá que apenas le deja respirar con tanto desprecio a la sociedad. ¿Cuánto faltaba para marcharse a otro lugar? Ansiaba, soñaba con su propio departamento, por pequeño que fuera, pero lejos de cualquier cosa que pudiera molestarle.
Pero ese no es el tema. El puto profesor no le deja salir de la puta clase porque la puta gente no se deja de conversar. Jura que está escribiendo más rápido que un médico y apenas está memorizando la materia, llega a ser enfermo; pero para suerte suya está prohibido pasarse del horario, así que apenas se dio el indicio para irse, tomó todas sus cosas y corrió al casino.
Ah, ¿quién es ese afortunado que va a colarle en la fila? Peculiar cabello y ese chivo tan de campo que no le quedaba duda alguna. — ¡OE, MOMOTA! —Le saludó desde lejos antes de aproximarse y embestirle para meterse entremedio. — Al fin me devolvieron el celular, hueón, la vieja culia no quería na’. Le cambié la contraseña. —Y al desbloquear la pantalla, el fondo mostraba una selfie de ambos, la más fea.
¿Se estaba entusiasmando demasiado? Es que no le ve muy animado. ¿Acaso le ocurre algo? Porque, si no se ha percatado, ya le está mirando con cara de duda.
De verdad que estaba bastante tranquilo esperando su turno. La charla con Maki logró alejar (un poco) aquellos pensamientos fatalistas que llevaban acosándolo hace semanas. Aunque...no está muy seguro de la solución que ha decidido darle a los problemas en ese sentido. Justo ahora está seguro que aceptar la oferta de ‘salir’ fue algo demasiado apresurado. Pero ya lo hizo, así que pecho a las balas.
El salto que pegó cuando sintió aquella voz familiar gritando su nombre fue notorio. Kaito se erizó por completo cuando el menor corrió a embestirle a modo de saludo, pues el mero contacto se le hacía extraño (y exquisito). Así que solo se dejó llevar por la emoción ajena, devolviéndole el abrazo un poco a modo de saludo.
⚊ Pffffft. ⚊ ¿por qué tenía una foto de ambos como fondo? ¿acaso...? No, no, que estaba pensando de más. Seguro es porque es su mejor amigo y lo quiere y ya. Y porque le gusta joderlo con fotos horrendas, agh. ¡Si fuese fotogénico todo sería más sencillo! ⚊ Pero hueón, esa foto es la más fea que tenemos que chucha.
La risotada que pegó fue demasiado fuerte. Ah...Solo con sus cercanos puede reír así, que rayos. ¿Y por qué su corazón no se calma a ver? Esto no es justo, Saihara está feliz de ver a su amigo y como tal debe comportarse.
Le dio unas palmadas suaves en la espalda.
⚊ Puta, menos mal que te dejó vivir. Tu vieja da miedo. ⚊ confesó el mayor, fingiendo que temblaba. ⚊ Ahora voy a poder spamearte whatsapp de nuevo. ¡Ah, seguro el Mondo también se alegra de que estí’ libre de castigo! ⚊ por qué mencionaba a Mondo... ¿Era una forma de escape? probablemente. ⚊ Hace caleta no te veía...¿cómo estai?

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Perspective |𝙼𝚘𝚖𝚘𝚜𝚊𝚒
Aquel apartamento no tenía demasiadas cosas por las cuales destacarse: dos habitaciones y una de ellas utilizada como escritorio (y que se mantenía en constante desorden). El edificio se encontraba en lo más céntrico de la ciudad, accesible a la mayoría de los bolsillos. Pero en este caso había salido completamente gratis.
Ese era el edificio de Danganronpa había asignado para que los sobrevivientes a su terrible juego de matanza mutua pudieran vivir. Luego del cierre de instalaciones en el domo (o como lo conocieron sus participantes, la ‘Academia Saishuu’) y la demanda interpuesta por sus sobrevivientes, era obvio que tendrían que cargar con las consecuencias de por vida. Tanto Spike Chunsoft como Danganronpa estaban completamente arruinados.
No solo Japón se enteró de la masacre allí vivda, el resto del mundo también. Todos aquellos jóvenes que habían participado en las versiones previas de esa ficción cayeron en las manos de Shirogane quien, por desgracia, creó un juego enfocado en la ‘REAL-FICCIÓN’.
“Oi, que vas a llegar tarde Shuuichi.” comentaba aquella voz ronca desde una de las esquinas de la habitación. Cargaba esa sonrisa calmada, manteniendo sus brazos cruzados.
Caminó hacia una de las ventanas con pasos sordos, apoyando una palma contra la ventana.
“Viejo, sabes que odio al tío del clima. Pero dijo que iba a llover. Quizá deberías llevar un paragüas o algo, ¿no crees?” sugería, ladeando la cabeza. “Si te enfermas no habrá nadie que te pueda curar eh.”
[ @detectivekun ]
“Danganronpa” se había vuelto una palabra tachada del vocabulario de Shuuichi Saihara, el protagonista de tan horrible historia. Sus memorias jamás volvieron y la muerte de sus padres derivó al abandono de su tío por razones que no podía comprender.
Pero no le importaba, no estaba solo. La compañía de Momota era lo único que quería, Harukawa y Yumeno habían perdido contacto hace mucho tiempo. Parecía que la gente comprendía que aún estaba en plena recuperación y no le hostigaban más de lo necesario.
— …Cierto. —Y sus ojos prestaron atención a la pantalla encendida, el idiota del clima era irritante con esa voz chillona y malas recomendaciones. ¡Debían despedirlo! Pero parecía estar en lo correcto, las nubes cada vez estaban más negras.
¿Pero a dónde debía ir? No lo recordaba entre tantos papeles de demandas hechas y resueltas. Pareciera que su compañero de cuarto estaba adelantado a sus acciones, ¿lo habría aprendido al pasar tanto tiempo juntos? No importaba, era enternecedor. — Aún así, Momota-kun… tú vas a cuidarme si me enfermo, ¿no es así? Siempre me has cuidado. —Con ese mismo pensamiento apretó las sábanas, haciendo un espacio. — Debes tener frío.
La voz del sujeto de las noticias continuaba sonando. El sujeto del clima había dicho que vendría un temporal y que por la madrugada caería con tormenta eléctrica. Los climas oscuros se habían vuelto algo común aunque seguramente tenían relación con la estación. Aunque...dentro de aquel apartamento siempre parecía llover.
El astronauta ladeó su cabeza, con una extrañeza palpable en su expresión. Saihara había dicho con toda seguridad que recibiría cuidados por parte de Kaito, incluso si se enfermara y eso sonaba demasiado irrisorio para cualquiera que pudiese estar presente en aquella escena. Por eso Momota solo se limitó a bostezar y caminar hasta encontrarse a su lado, acuclillándose un poco.
“¿Eso crees? La verdad no siento haber hecho un gran trabajo, Shuuichi...” había dicho en respuesta, casi con pesar en su tono de voz. Como si se arrepintiera de algo, como si sintiera culpa.
La invitación hecha por el menor para recostarse a su lado logró sacarle una limpia risa al de cabellos violetas, que parecía querer mantenerse como un simple observador. O eso hacía siempre que se encontraba cerca del detective: solo mirar y hablar cada tanto. ¿Cómo es que eso podría ser interpretado como cuidado por parte del menor? Seguía siendo extraño.
El mayor, mirando a su alrededor antes, asintió y se acomodó bien junto al detective, aunque sin necesidad de meterse bajo las sábanas. Era ridículo siquiera intentarlo pues no podría. Por eso solo se echó a la derecha de la cama, en aquel espacio que Saihara había dejado, y puso una de sus manos sobre el cabello ajeno.
“Sabes que no siento frío.” afirmó, con una sonrisa algo angustiada. “Pero sé que tú sí. ¿No has pensado en comprar de esas estufas? O una manta gruesa. Ah y quizá sea buena idea reparar las luces también, al menos en tu cuarto. La falta de luz te hace mal...”
𝚙𝚊𝚜𝚝𝚒𝚌𝚑𝚎 — 𝚌𝚑𝚒𝚕𝚎𝚊𝚗!𝙰𝚄
⊰ ☠ ⊱ — Si no necesitara realmente hacerlo, no se lo pediría. De hecho Momota no era su primera opción, pero le daba demasiada vergüenza pedírselo a Kiyotaka… Estaba seguro de que si lo hacía, en el momento en que intentara decirlo con delicadeza se iba a ir bien a la mierda y se terminaría lanzando por su ventana hacia abajo, los cinco pisos. Iba a salir en la crónica roja de TVN, lo iban a mediatizar igual que cuando el hueón de Axe Bahía se mató, pero parece que él tenía depresión y Mondo sólo tenía vergüenza. Así que no, ni cagando, ni aunque la mina más rica de su promoción le ofreciera mostrar las tetas frente a él, jamás. Nunca, no estaba tan cagao’ de la cabeza ¡no era tan valiente!
Por es estaba ahí, con el calefactor puesto en dirección al pedestal donde Momota se tenía que parar en pelota, porque sino se iba a recagar de frío y se le iba a encoger todo lo que se llamaba pico. ¿Resultado? Mondo iba a estar tan cagado de la risa que no iba a poder terminar su pintura y se iba a echar la mierda de ramo por andar hueviando a su amigo. Además, no sólo había pedido esto bajo la promesa de después llevarlo a comer la hueá más chancha que se le ocurriera, sino que necesitaban conversar de un par de cosas. Iban a estar solos en esa sala de madera, aún con todos los atriles de sus compañeros puestos solamente el rubio iba a estar usando el suyo.
De cierta forma estaba preocupado. Sin embargo, no tuvo tiempo para ahondar en eso porque su modelo ya había llegado. Muerto de frío, pero había llegado.
❝ ¡Kaito culiao, cierra la hueá de puerta! ¡Encima que te consigo la sala más calientita y dejai la puerta abierta, sacotrola! ❞ espetó dejando sus pinceles en orden, justo en la mesita de al lado.
[ @spacejumpman ]
Más le vale al maricón de su amigo que valore lo que está a punto de hacer. No, Kaito no tiene problema alguno en desnudarse frente a alguien, sea amigo o no. PERO EN PLENO INVIERNO, ¿POSAR EN PELOTAS? eso o era mucho amor hacia su amigo o que estaba haciendo alguna manifestación artística culiá para alguno de sus amigos veganos, como ‘Meat is Murder’ o alguna mierda así.
En este caso era la primera de las opciones.
Santiago no es precisamente amigable con los pueblerinos cuando llueve y por ello había llegado empapado de pies a cabeza. Porque algún chofer trolo del Transantiago olvidó que las calles son ríos durante los temporales y pasó hecho un peo, tirándole TODO EL RÍO A ÉL. Patético como ninguno y a pesar de tener los cocos congelados subió las escaleras hasta la sala en la que le esperaba Mondo.
⚊ ¡Ya pero calma tus tetas hueón, acabo de llegar! ⚊ respondió él, corriendo para cerrar la puerta y trancarla con una silla. Así nadie entraba, sea persona o viento invernal. ⚊Espérate un rato mientras me quito las hueás. Cuéntame de tu día un poco.
Y como si fuera la situación más normal del mundo, comenzó a desnudarse. No demoraba demasiado, los actores deben estar preparados para ese tipo de cosas; vestirse y desvestirse en plena obra era un arte más que entrenado por Kaito, en serio.
Por un segundo había perdido el hilo de sus acciones por recordar lo que pasó más temprano en la universidad, pero sacudió la cabeza para volver a centrarse. Oh, cierto que ahora está pololeando y probablemente no se vería bien andar desnudo delante de una persona que no fuera tu pareja. PERO LO BUENO es que su pareja era actriz, igual que él y entendía estas cosas. Salvao’.
⚊ Conchetumadre, que se me congela la guarifaifa. ⚊ dijo temblando, para ponerse en el sitio que debía como buen modelo.
Maldito campesino.
𝙿𝚊𝚛𝚝𝚒𝚗𝚐 𝚆𝚊𝚢𝚜
Sabe que ha estado evitando a Shuuichi bastante en estas últimas semanas y, aunque busque en su mente, no tiene una excusa demasiado válida. El darse cuenta de que la persona que te gusta y por la cual cambiarías todo no solo no está interesada en ti, sino que te ha demostrado mil y una veces los problemas que le generas... bueno, fue un shock bastante fuerte.
No ha dejado de asistir a clases ni de preparar su obra, claro que no. A pesar de la mierda que se esté pasando el show debe continuar, ¿verdad? O al menos así era en el teatro y él ya lo sabía de sobra. No, no se sentía nada bien al respecto, pero el mundo sigue girando y él debe aprender que no puede frenar sus días por una decepción amorosa.
Chile es un país de mierda aún con la discriminación y una persona como Saihara, de barrio alto, de familia pudiente, no arriesgaría todo porque un simple pelmazo de campo se le declarara. ¡Por Dios, que ni sabe si es gay o algo! Aunque no, no ha tenido indicios de aquello y le ha friendzoneado más de mil veces. A estas alturas Momota ya había entendido la indirecta, de verdad que sí. Por eso solo restaba una cosa por hacer y era olvidarlo todo, comenzar de cero.
“¿Y has pensado en lo que harás después de la carrera?” había oído que su coprotagonista le preguntaba. Logró sacarle de su propia negatividad y Kaito, sacudiendo la cabeza, solo rió. ⚊ Puta no, la verdad es que no. Pero tengo esta idea cachai...De seguir la compañía. Hacemos weás bacanes todos juntos.
“Tú sabí’ que te sigo donde querai’.”
⚊ La hueona aperrá HAHAHA. Pero sabí’ que no te saco ni cagando de la compañía po’. ⚊ aseguraba él, antes de beberse un buen trago de agua. Dios, siempre quedaba muerto con las clases de movimiento.
“Oye, Mota...”
⚊ ¿Mnh?
“¿Y si te acompaño como más que una compañera de obra?”
⚊ . . . No entiendo.
“Que si querís pololear conmigo po’, hueón.” decía ella, soltando una risa medio nerviosa, en lo que acomodaba su cabello tras la oreja.
Se quedó en blanco, porque sinceramente no tenía mucho que decir. Justo segundos atrás se lamentaba mentalmente por su fracaso amoroso. Y es que bueno, las diferencias eran insoslayables y él debía hacerse la idea de eso. Pero el ofrecimiento de su compañera se salía de toda la conversación. ¡Tan de pronto, tan extraño! Y tampoco va a negar que la encuentra atractiva, no es tan mentiroso.
Pero de ahí a quererla de esa forma...
“No creo poder...”
⚊ Flaca, mira... Puta, no te puedo prometer nada porque ando como... ⚊ y no alcanzó a terminar, pues un pequeño beso le sacó de su explicación.
“Si sé, si sé eso. Pero podríamos probar po... Total amigos seguiremos siendo.”
⚊ ¿Cómo estai tan segura?
“Porque te quiero.”
Uggh...Que fuerte. Inhaló con fuerza antes de responder.
⚊ Dale. Intentemos. Pero...
“NO NO NO. Después de Vocalización vamos a comer una pizza. ¡La primera cita!” y Kaito soltó una risotada al ver su emoción. Quizá...no era mala idea comenzar de cero. Quizá si era posible intentar querer a otra persona. Además Maki y él tenían más en común, ¿no? Seguro no habría problemas...
⚊ Acepto. ⚊ dijo el de cabellos violáceos, inclinándose a besarle la punta de la nariz antes de correr al casino. QUE SI NO LLEGA AHÍ NO LOGRA COMPRARSE SU ALMUERZO DECENTE DE LA SEMANA. Ah pero claro, la fila de mierda siempre lo espera. A quedarse parado como pelotudo hasta que lo atiendan, sob.
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Aquel apartamento no tenía demasiadas cosas por las cuales destacarse: dos habitaciones y una de ellas utilizada como escritorio (y que se mantenía en constante desorden). El edificio se encontraba en lo más céntrico de la ciudad, accesible a la mayoría de los bolsillos. Pero en este caso había salido completamente gratis.
Ese era el edificio de Danganronpa había asignado para que los sobrevivientes a su terrible juego de matanza mutua pudieran vivir. Luego del cierre de instalaciones en el domo (o como lo conocieron sus participantes, la ‘Academia Saishuu’) y la demanda interpuesta por sus sobrevivientes, era obvio que tendrían que cargar con las consecuencias de por vida. Tanto Spike Chunsoft como Danganronpa estaban completamente arruinados.
No solo Japón se enteró de la masacre allí vivda, el resto del mundo también. Todos aquellos jóvenes que habían participado en las versiones previas de esa ficción cayeron en las manos de Shirogane quien, por desgracia, creó un juego enfocado en la ‘REAL-FICCIÓN’.
“Oi, que vas a llegar tarde Shuuichi.” comentaba aquella voz ronca desde una de las esquinas de la habitación. Cargaba esa sonrisa calmada, manteniendo sus brazos cruzados.
Caminó hacia una de las ventanas con pasos sordos, apoyando una palma contra la ventana.
“Viejo, sabes que odio al tío del clima. Pero dijo que iba a llover. Quizá deberías llevar un paragüas o algo, ¿no crees?” sugería, ladeando la cabeza. “Si te enfermas no habrá nadie que te pueda curar eh.”
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Saihara: Do you want a protein shake bro?
Kaito: Nah bro
Saihara: Why bro?
Kaito: Because you’re the only one who gives me strength bro
Saihara: Bro.
can’t argue with that.
OoC: OK BUT THIS IS TRUE.
𝙸𝚝 𝚠𝚊𝚜 𝚝𝚒𝚖𝚎 𝚝𝚘 𝚙𝚞𝚝 𝚊𝚗 𝚎𝚗𝚍 - 𝐇𝐨𝐩𝐞'𝐬 𝐏𝐞𝐚𝐤 𝐀𝐜𝐚𝐝𝐞𝐦𝐲
Aunque asumir que las personas no eran libros representaba un problema para Shuuichi, sabía bien que el primer paso debía ser el más extremo. ¿Ahora mismo? Mientras que llevaba a su pareja de la muñeca hasta su habitación, daba y daba vueltas sobre si estaba bien erradicar todo su trabajo de esta existencia, dejándolo solo como una memoria. No es que pudiera arrepentirse ahora, ¡seguro se ganaría un golpe!, pero… aún así…
—…Es aquí. —Bastó con empujar la puerta. Parecía que cierto muchacho no se ha dado el lujo de repararla. Pero en fin, avanzó hasta el escritorio, metiendo una pequeña llave antes de abrirlo; eran toneladas de papeles, todos escritos a mano con una letra impecable. —Momota-kun, quememos todo esto. —Picarlo y botarlo no servía. Era ilegal, no debe existir y no debe quedar muestra de su existencia. Espera que el astronauta sea capaz de comprender eso, porque si no… tendrá que hacer varios viajes. [ @spacejumpman ]
Bien, debía reconocerlo. Estaba extrañado por la actitud taciturna del detective, que parecía estar en otro mundo mientras le llevaba de la mano hasta su habitación. Sabía que no debía hacer preguntas, que estaba de más porque ya se enteraría de lo que este deseaba confesar… pero lo tiene nervioso. A los ojos de Kaito, Saihara es una de las personas más honestas en la Academia Saishuu…
“¿Entonces, por qué estás así…?”
— ¿Tu habitación…? ¿Me dices que todo se explica en tu…? — pero solo comprendió al momento en que Shuuichi sacó la tonelada de papeles que se escondía en su escritorio. En ello había una cantidad de datos impresionante sobre todos sus compañeros, lo que le parecía…extraño. ¿Esos eran los perfiles de cada alumno? ¿sus datos personales?
— ¿Por qué tienes esto? ¿estás…investigándolos a todos? Eso es invasión de privacidad, viejo y es malo.
[ @detectivekun]
No es como si no lo hubiera sabido, claramente estaba mal y lo tuvo consciente desde el primer momento, pero así debían ser las cosas: ilegales. ¿No era esa la forma de descubrir cosas? Metiendo las narices donde no debía, con tal de prevenir sucesos. Bien o mal, su tío trabaja en ello y le enseñó de esa manera, no es que pueda conformarse con simples observaciones.
— …No es como si hubieras sido la excepción. Yo, en realidad… saqué tu archivo también, aunque lo devolví al instante. —Aunque la curiosidad le había picado por semanas, debía controlarse. Momota es su novio y no una clase de sospechoso, debe tomarlo como tal. Aún así, como odiaba tener que quitar los papeles de su vista, dándolos vuelta mientras los apilaba de manera ordenada. ¿Debería pedir perdón? ¿Aceptar un regaño? ¿Acaso debía quedar todo como un secreto? Estaba mareado, pero la mueca seria se mantenía en su mirar, sin darse el lujo de perder los últimos momentos de vigor. — No puedo dejar de pensar que esto podría ser importante en un futuro. No puedo… simplemente relajarme y decir que no hay cosas extrañas. Solo… —Terminó por suspirar, acariciando el puente de su nariz. — No… hay que hacerlo. Hay que quemarlo.
Aquí es cuando Kaito se cuestiona qué debería decir. Tiene muy claro que él no tomaría el curso de acción que Saihara ha elegido para descubrir la verdad porque, a diferencia del azabache, siempre ha preferido ir de frente. Sabe también que es normal para los detectives averiguarlo todo por los medios legales e ilegales…no es como que tengan un manual de códigos a seguir. Arqueó una ceja, sorprendido. Se creía a salvo de la inspección, pero con lo que su pareja ha dicho le queda claro que /quiere/ saber cosas suyas. ¿Por qué no solo le pregunta…? Ya ha dicho que no le volverá a mentir de nuevo. Duda que en esa ficha exista algo anexo a lo que recuerda.
— Si tienes dudas respecto a algo, solo debes preguntarme. Lo sabes, ¿verdad? — quizá no era necesario repetirlo, pero prefería ser enfático en aquello.
Suspiró.
— Mira Shuuichi, la verdad… no soy quién para criticar lo que haces. Son cosas de detectives, supongo. Pero… Si alguien ajeno a ti ve tu archivo y luego usa esa información en tu contra, sería malo. — se encogió de hombros. — Supongo que no es la forma correcta a mi parecer. Si quieres saber algo vas y haces las preguntas. Los hijos de puta responden y ya.
Tomó los papeles que cargaba el menor, sin mirarlos siquiera.
— Creo que sería mejor esconderlo en algún sitio. Estas cosas podrían servir al salir de aquí.
[ @detectivekun ]
La mirada del azabache se mantuvo en los ojos de su compañero, escuchando con atención sin siquiera pestañear, más frunciendo el ceño cuando algo no le parecía. ¿No era Momota quien le había dicho que debía dejar de mirar a las personas como un libro? ¿Y ahora quería quedarse con esto? Es contradictorio. — Mi archivo no tiene más de lo que sabes. No tengo nada que ocultar. —Cerró el cajón, bajando los ojos un momento. ¿Ahora qué? No podía simplemente guardarlos y ya, no cuando se determinó a quemarlos de una vez por todas. ¿Por qué /ahora/ el astronauta estaba siendo tan precavido? ¿Acaso quería algo? ¿Estaba viendo de una vez por todas la importancia de tener esa información? Ya no le importaba.
En un acto de impaciencia volvió a quitarle los papeles, abrazándolos de manera posesiva. — Esta es la razón por la cual no estoy tranquilo. Si los quemo y pasa algo, seré culpable de no haber proporcionado la información. Si los guardo y no pasa nada, quedaré como un loco. —Inspiró profundo, como si le estuviera enfrentando por primera vez. — Tú querías que empezara a conocerlos en vez de investigarlos. ¿Y bien? ¿Dónde quedó esa postura? Por eso te traje aquí. —Y no es que quiera ser cruel, pero está confundido.
Ooookay, al parecer estaban teniendo un problemita de comunicación allí. Y es que jamás se retractó de sus palabras, para nada. Al contrario, Kaito solo ha enfatizado que debe alejarse de los documentos (sin quemarlos, claro. Eso es algo demasiado permanente). Pero viéndolo así, abrazado a esa montonera de papeles, le hace pensar sobre su propia reflexión.
— Vale, noto que tienes una obsesión medio rara con esos papelitos tío. — dijo, suspirando un tanto. — Lo que dije fue considerando que no estuvieras en tal nivel de paranoia, pero viendo esto...Bueno, quizá si es hora de quemarlos, ¿no? Esa fue ti idea inicial. Aún no comprendía demasiado el por qué estaba tan asustado. Los demás no habían notado gente desapareciendo y tampoco a esos personajes nuevos en la academia. ¿Acaso él lo notó siquiera? nah, que se la pasa perdido en su mundo como siempre. Saihara, a diferencia suya, posee esa chispa de curiosidad eterna que no le deja calmarse con un simple “no”.
— Mira... — comenzó el de cabellos violáceos, extendiendo sus palmas. — A mí me vale verga lo que diga allí o lo que me ocultes o no. Tú eres tú y confiaré en ti igualmente.
“Aunque me traiciones...confiaré.”
— Por eso si los quemas o no dudo que alguien lo note. Solo...quería asegurarme que no lo hacías por razones equivocadas, supongo.
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Aunque asumir que las personas no eran libros representaba un problema para Shuuichi, sabía bien que el primer paso debía ser el más extremo. ¿Ahora mismo? Mientras que llevaba a su pareja de la muñeca hasta su habitación, daba y daba vueltas sobre si estaba bien erradicar todo su trabajo de esta existencia, dejándolo solo como una memoria. No es que pudiera arrepentirse ahora, ¡seguro se ganaría un golpe!, pero… aún así…
—…Es aquí. —Bastó con empujar la puerta. Parecía que cierto muchacho no se ha dado el lujo de repararla. Pero en fin, avanzó hasta el escritorio, metiendo una pequeña llave antes de abrirlo; eran toneladas de papeles, todos escritos a mano con una letra impecable. —Momota-kun, quememos todo esto. —Picarlo y botarlo no servía. Era ilegal, no debe existir y no debe quedar muestra de su existencia. Espera que el astronauta sea capaz de comprender eso, porque si no… tendrá que hacer varios viajes. [ @spacejumpman ]
Bien, debía reconocerlo. Estaba extrañado por la actitud taciturna del detective, que parecía estar en otro mundo mientras le llevaba de la mano hasta su habitación. Sabía que no debía hacer preguntas, que estaba de más porque ya se enteraría de lo que este deseaba confesar… pero lo tiene nervioso. A los ojos de Kaito, Saihara es una de las personas más honestas en la Academia Saishuu…
“¿Entonces, por qué estás así…?”
— ¿Tu habitación…? ¿Me dices que todo se explica en tu…? — pero solo comprendió al momento en que Shuuichi sacó la tonelada de papeles que se escondía en su escritorio. En ello había una cantidad de datos impresionante sobre todos sus compañeros, lo que le parecía…extraño. ¿Esos eran los perfiles de cada alumno? ¿sus datos personales?
— ¿Por qué tienes esto? ¿estás…investigándolos a todos? Eso es invasión de privacidad, viejo y es malo.
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No es como si no lo hubiera sabido, claramente estaba mal y lo tuvo consciente desde el primer momento, pero así debían ser las cosas: ilegales. ¿No era esa la forma de descubrir cosas? Metiendo las narices donde no debía, con tal de prevenir sucesos. Bien o mal, su tío trabaja en ello y le enseñó de esa manera, no es que pueda conformarse con simples observaciones.
— …No es como si hubieras sido la excepción. Yo, en realidad… saqué tu archivo también, aunque lo devolví al instante. —Aunque la curiosidad le había picado por semanas, debía controlarse. Momota es su novio y no una clase de sospechoso, debe tomarlo como tal. Aún así, como odiaba tener que quitar los papeles de su vista, dándolos vuelta mientras los apilaba de manera ordenada. ¿Debería pedir perdón? ¿Aceptar un regaño? ¿Acaso debía quedar todo como un secreto? Estaba mareado, pero la mueca seria se mantenía en su mirar, sin darse el lujo de perder los últimos momentos de vigor. — No puedo dejar de pensar que esto podría ser importante en un futuro. No puedo… simplemente relajarme y decir que no hay cosas extrañas. Solo… —Terminó por suspirar, acariciando el puente de su nariz. — No… hay que hacerlo. Hay que quemarlo.
Aquí es cuando Kaito se cuestiona qué debería decir. Tiene muy claro que él no tomaría el curso de acción que Saihara ha elegido para descubrir la verdad porque, a diferencia del azabache, siempre ha preferido ir de frente. Sabe también que es normal para los detectives averiguarlo todo por los medios legales e ilegales...no es como que tengan un manual de códigos a seguir. Arqueó una ceja, sorprendido. Se creía a salvo de la inspección, pero con lo que su pareja ha dicho le queda claro que /quiere/ saber cosas suyas. ¿Por qué no solo le pregunta...? Ya ha dicho que no le volverá a mentir de nuevo. Duda que en esa ficha exista algo anexo a lo que recuerda.
— Si tienes dudas respecto a algo, solo debes preguntarme. Lo sabes, ¿verdad? — quizá no era necesario repetirlo, pero prefería ser enfático en aquello.
Suspiró.
— Mira Shuuichi, la verdad... no soy quién para criticar lo que haces. Son cosas de detectives, supongo. Pero... Si alguien ajeno a ti ve tu archivo y luego usa esa información en tu contra, sería malo. — se encogió de hombros. — Supongo que no es la forma correcta a mi parecer. Si quieres saber algo vas y haces las preguntas. Los hijos de puta responden y ya.
Tomó los papeles que cargaba el menor, sin mirarlos siquiera.
— Creo que sería mejor esconderlo en algún sitio. Estas cosas podrían servir al salir de aquí.
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Aunque asumir que las personas no eran libros representaba un problema para Shuuichi, sabía bien que el primer paso debía ser el más extremo. ¿Ahora mismo? Mientras que llevaba a su pareja de la muñeca hasta su habitación, daba y daba vueltas sobre si estaba bien erradicar todo su trabajo de esta existencia, dejándolo solo como una memoria. No es que pudiera arrepentirse ahora, ¡seguro se ganaría un golpe!, pero… aún así…
—…Es aquí. —Bastó con empujar la puerta. Parecía que cierto muchacho no se ha dado el lujo de repararla. Pero en fin, avanzó hasta el escritorio, metiendo una pequeña llave antes de abrirlo; eran toneladas de papeles, todos escritos a mano con una letra impecable. —Momota-kun, quememos todo esto. —Picarlo y botarlo no servía. Era ilegal, no debe existir y no debe quedar muestra de su existencia. Espera que el astronauta sea capaz de comprender eso, porque si no… tendrá que hacer varios viajes. [ @spacejumpman ]
Bien, debía reconocerlo. Estaba extrañado por la actitud taciturna del detective, que parecía estar en otro mundo mientras le llevaba de la mano hasta su habitación. Sabía que no debía hacer preguntas, que estaba de más porque ya se enteraría de lo que este deseaba confesar... pero lo tiene nervioso. A los ojos de Kaito, Saihara es una de las personas más honestas en la Academia Saishuu...
“¿Entonces, por qué estás así...?”
— ¿Tu habitación...? ¿Me dices que todo se explica en tu...? — pero solo comprendió al momento en que Shuuichi sacó la tonelada de papeles que se escondía en su escritorio. En ello había una cantidad de datos impresionante sobre todos sus compañeros, lo que le parecía...extraño. ¿Esos eran los perfiles de cada alumno? ¿sus datos personales?
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NASA discovered a man-made barrier around Earth that might protect us from space storms
Using machines that study electrons and ions in space, NASA recently discovered a man-made barrier around Earth.
It could be a force field: The barriers might protect planet Earth from “extreme space weather” such as coronal mass ejections, according to Newsweek, though further study is necessary to prove that theory.
Coronal mass ejections are gigantic gas bubbles with magnetic fields that are spit out by the solar corona — the outer layer of the sun’s atmosphere — usually after solar flares.
They’re potentially dangerous because they can cause geomagnetic storms on Earth. Read more (5/18/17)
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Eyes of Michelangelo’s David.