Era miércoles por la mañana, estaba lloviendo y entraba una ráfaga de aire por la ventana entre abierta, era un dÃa como cual quier otro, extrañándote cada dÃa mas. Recuerdo cuando tomábamos una taza de café por las mañanas y siempre decÃa que era horrible, pero aun asà lo seguÃas tomando, hace ya ocho meses que no estas conmigo, quien dirÃa que me tomarÃa tanto superarte, que pesar de tanto tiempo me sigas doliendo como el dÃa uno.
Lo que más extraño de ti es cuando cantabas por las mañanas, esa canción que tanto detestaba pero sin duda bailaba contigo, ahora cada mañana tiene un vacÃo abrumador, un silencio total, el mismo que dejaste en mi interior cuando partiste.
La casa cada vez se siente más vacÃa, las paredes se pusieron llorosas, las rosas que plantamos en el jardÃn ya han muerto, el perro nunca regresó y mi felicidad te la llevaste contigo...














