He estado tratando de recordar el momento, el preciso momento de mi vida en el que empecé a ver la comida y el físico como algo tan perturbador, como algo traumante, algo que no te deja dormir, y te hace estar triste.
Crecí como una niña normal, con una buena familia que solo te inculcaba valores y amor, siempre fui delgada así que jamás mi físico fue una preocupación para mi. Después crecí y al llegar a segundo secundaria, mi altura aumentó de una manera increíble y mi peso, por obvias razones, también aumentó.
No recuerdo el día en que lo decidí, solamente pasó, con los días me di cuenta que ya no quería comer, que lloraba en mi cuarto porque pensaba que era muy gorda, me auto lesionaba con la esperanza de que el otro dolor, el dolor de ser gorda, se evaporara. Pero no fue así.
Cuando entré en tercero de secundaria, conocí a mis amigas actuales, las cuales jamás se preocuparían por algo como el físico, y mucho menos dejarían de comer por eso pero aunque yo seguía comiendo y fingiéndo ser normal, yo ya no podía ver la comida como ellas lo hacían, para mi era un castigo que yo disfrutaba.
Después, todo empeoró porque entré a la prepa, donde descubrí que no tenía que dejar de comer si lo vomitaba. Y vaya que fue un gran error, porque las personas que quiero y que me importan se sintieron muy mal cuando se dieron cuenta; yo solo pedía que nadie se preocupara, y entonces dejaba de comer por 5 días y al sexto ya no aguantaba, era débil, y tenía que comer, tenía unos atracones muy cabrones y pues todo terminaba en vomito y vomito.
Ahora estoy en mi último año de preparatoria y estoy bien, es decir, estoy en un peso adecuado para mi altura, no soy delgada, no soy obesa. Pero si puedo decirles que mi vida cambió después de hacer este tipo de cosas. Una vez que empiezas con este tipo de hábitos, es tan difícil quitarlos. Jamás sería bulímica o anoréxica, jamás lo fui, yo entiendo la complejidad de la enfermedad y estoy segura que no es parte de mi vida; pero si sé que mis hábitos alimenticios son muy malos, y que me van a seguir el resto de mi vida, porque a pesar de ya comer bien y no vomitar, los días que estoy triste es cuando soy débil y regreso a ese tipo de cosas, y empiezo a dejar de comer porque en mi mente la única razón por las cuales tengo algún problema es por mi físico, y sé que es mentira, pero no puedo evitar pensarlo así.
Es algo difícil, no se lo deseo a ninguna persona, esto es una constante lucha contra ti misma, y si pudiera regresar el tiempo e ir al preciso momento donde esto comenzó, no dejaría que pasara otra vez.