A tí
Llevo días queriendo escribirte pero nunca sé cómo empezar. Después de tanto tiempo he terminado enamorándome de ti y ahora que te lo he podido decir abiertamente, me siento libre. Me he liberado de una carga inmensa que llevaba en el pecho desde hacía tiempo.
Siempre dejamos sobreentendido que no somos compatibles, que nuestras formas de ser chocan y chocarían aún más, pero con el tiempo hemos demostrado (o eso quiero creer) que nos hemos adaptado el uno al otro. Quiero pensar que no ha sido un esfuerzo, porque a mí me ha salido natural.
A lo largo de este tiempo hemos pasado muchas etapas, empezamos con bastante mal pie, y con el tiempo supe que eras tú. Tú eres con quien hubiera querido despertar todas las mañanas, amanecer abrazada a ti o sentir que tus brazos me acunan. Quiero despertar contigo y sentir que estoy en casa, que el mundo no existe fuera de nuestra pequeña burbuja.
Todo lo que me aportas es positivo. A tu lado he aprendido a ser mejor en distintos aspectos, he aprendido a salir de situaciones dificiles y no desfallecer. Me has enseñado que se puede querer a alguien y seguir como el primer día aunque nos veamos poco, siendo esto algo que nunca hubiera querido para mí. Contigo me siento segura, nada malo puede pasarme y si pasa, siempre estás incondicionalmente para ayudarme. Me siento feliz de poder compartir parte de mi vida contigo, y aunque me gustaría poder compartir más, me compensa.
Cuando estoy contigo me siento en el filo, en cualquier momento tus manos me sientan en tu regazo y ya no puedo pensar sólo con la cabeza. Amo la manera en que tus ojos me miran y me comen a la vez. La forma en que tus manos me tocan, con delicadeza pero firme. Esas manos que son de quien sabe lo que se hace, y no puedes sentirte más a salvo, que te complacerán hasta donde nunca imaginaste. Podemos hacer el amor mirándonos y diciendo con los ojos lo que los gemidos no nos dejan decir, suave y casi al borde de que se me rompa el corazón de tanto amor. Como que de pronto somos como dos animales, que me folles contra la pared y me tires del pelo.
Contigo he aprendido a comunicarme de muchos modos. He superado miedos y barreras, he roto “yo nunca”.
He superado el miedo al rechazo, abriendo mi corazón a algo más, sabiendo la negativa de tu respuesta. He superado la barrera de poder comunicarme contigo, que compartes tu vida conmigo. Y me has enseñado a quitarme los yo nunca tendría una relación de fin de semana, por poner un ejemplo, de la cabeza. Porque ha sido el mejor año y medio de mi vida desde hace mucho tiempo.
Me has enseñado el equilibrio mental, y realmente me has ayudado a superar muchos traumas. Pese a tener una relación que antes nunca tendría por todos mis miedos e inseguridades, ahora veo que es la relación más sana que he tenido de todas. Pese a no ser lo que buscas para tu vida, estoy empezando a asomar la cabeza a lo que podría ser el mejor momento en el que he estado desde que soy adulta en pareja.
He aprendido mucho en este tiempo, y no puedo más que agradecértelo.
Te quiero y sé que siempre te voy a querer.

















