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@sevmunt

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luxcmoon:
Permite que el contrario se desahogue ya que, ¿por qué no? Todos necesitamos de vez en cuando liberar tensiones, cargas, pensamientos ocultos. Lucy es buena confesora, aunque la mayoría del tiempo finja que no le interesa en absoluto lo que tiene que escuchar. Quizá el hecho de ver en tal estado al joven, le impide hacer uno de sus bruscos comentarios. No lo sabe, simplemente no le envenena con su tenacidad. Silencio, esperando a su finalizara su retórica. Entonces, actúa. “Lo suficiente. Lo he endulzado, no lo tomo tan amargo como pueda parecer” porque ya de por sí su actuar era amargo. “¿Quieres arriesgarte a probar?”
Se permite varios segundos de observar a su interlocutora, análisis breve que realiza ante palabras que son pronunciadas por la contraria. —No hubiera pensado eso. ¿Creíste que te juzgaría por ser una ‘persona de té’? Espero que no sea lo mismo hacia mí por ser del ‘equipo del café’,— sugiere con atisbo de sonrisa presente en gruesos labios, dudando por un momento antes de acceder con asentimiento. —Supongo que nadie en su sano juicio rechaza un poco de bebida caliente ahora, ¿hm?— aunque aún no siente tanto frío como la mayoría parece hacerlo, supone que sólo es cuestión de tiempo antes que las cobijas dejen de ser suficientes. —Al menos te estás más cool, calm and collected que a la mayoría... Deberías compartir tu secreto.
pcvlova:
Se encontraba totalmente envuelta en una cobija que con suerte había llevado consigo, le había estado funcionando por un rato pero ahora no parecía hacer mucho. “No sé si tengas algún secreto para tolerar el frío, pero si existe creo que es necesario compartirlo con todos.” Intentaba bromear, pero no parecía funcionar; el frío no la tenía de humor. “¿Es normal que sienta que me duele el cuerpo? No sé si estoy comenzando a perder la cabeza”
—Mira que no soy de andar divulgando mis secretos así como así, pero...— levanta la botella que sostiene en la mano, tendiéndosela a la morena sin reparo. —Vino especiado... ¿Qué mejor combinación que alcohol y canela para mantenerte caliente, hm?— al menos era bebida que recordaba siempre como una constante en los meses más fríos, en los que el el vino barato era combinado con canela, anís y naranja, aroma típico que siempre inundaba la caravana de sus padres.
luxcmoon:
¿Qué era lo mejor para combatir el frío? Beber. Beber algo caliente era bueno para entrar en calor. Así que se preparó un té verde, cálido entre sus dígitos. El simple hecho de sostenerlo ya le hacía entrar en calor. Pero claro, siempre tenía que haber alguien molesto. Elevó la mirada. “Ha quedado más en la tetera, si es lo que te preocupa.”
Quizá había terminado perdiéndose en pensamientos propios, mirada que se había fijado en un punto que resultó ser la presencia contraria. —Es la menor de mis preocupaciones en este momento, Lucy,— responde casi con humor, encogiéndose de hombros. —Nunca he sido muy fanático del té, de todas formas,— admisión que llega de forma natural, sin ninguna intención en particular. —¿Al menos te ayuda un poco a calentarte?
novhdl:
ni el abrigo ni los guantes podían contra el frío que lograba calarse hasta en sus huesos, por lo que se encontraba con un par de mantas encima, lo único visible de su cuerpo era su rostro. “nunca había sentido tanto frío.” es queja que abandona sus labios mientras intenta cubrirse aún más en las mantas.
—¿En serio? Es decir, es malo, pero no tan malo...— sugiere, bajando la bufanda que cubre la mitad de su rostro para poder hablar, observando al otro chico. Y en realidad, había experimentado inviernos de -30 grados en algún momento en su país natal, aunque no significara que iba a salir desnudo a la calle. —Pero si quieres te puedo dar mi calentador de manos,— termina por sacar el par de sobrecitos de los bolsillos de su chaqueta, tendiéndoselos al otro. —Sólo no preguntes de dónde los saqué...

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cvssiv:
‘¿Quieres una manta?’ ofreció con una sonrisa afable. Nadie le había designado esa tarea, pero Cassia no podía evitar su naturaleza inquieta ante una situación como esa. Así que había conseguido varias mantas para luego pasearse por el lugar, preguntando y repartiéndolas a quienes necesitasen una.
Voz que reconoce de inmediato le hace levantar la mirada del libro que tiene sobre sus piernas, sonrisa curvándose en gruesos labios al clavar mirada gris en facciones femeninas. —Mira nada más, Cassia, puedes hasta ser agradable y todo, ¿quién lo diría?— bromea por lo bajo, antes de asentir, sacando las manos de la chaqueta para tomar una de las mantas. —¿Qué hay de ti? ¿Ya tienes una?
ivgcm:
Su garganta parece responder al encuentro con desencanto, el sabor de las palabras no pronunciadas aún sigue siendo un peso para el mayor que no olvida. En él hay un sentido de responsabilidad por su carrera que le impide darse media vuelta, es ahí donde está su auto convencimiento. ¿Preocupación por el contrario? Lo negaría hasta en sus peores momentos, mejor es abrir la puerta a los demonios y que alimenten su sed a tóxico, antes de admitir que en la separación de ambos él aún sigue encontrando instantes de vacío absoluto. Instantes con aromas a lo supuestamente ya olvidado. Y olvidaba el sonido de su nombre en labios ajenos, olvidaba aquella voz que sólo cuando le alcohol le subía por la sangre se atrevía a escuchar. “No te pregunté, tengo una orden y vengo a cumplirla. Metete adentro” obligó, siempre imponiéndose y aprovechando la ventaja en cuerpo que los genes le había dado. No era bienvenido, lo sabía, pero cuando había aceptado aquello como una respuesta. “Veo que no has cambiado absolutamente nada, sigues hablando demasiado” y le disgustaba, que nada en el contrario pareciese marcar el tiempo transcurrido. Aborrecía la idea que le tratase como si nada hubiese sucedido, provocaba que su estómago respondiera revolviéndose. Repugnándose por el viaje al pasado innecesario. “¿Dejarás que haga mi trabajo o te seguirás comportando como un niño que no quiere recibir su vacuna?” casi escupe las palabras y no quiere acercarse, no quiere romper más los espacios porque todo en él parece estar cerca de quemarse. “No traje caramelos, pero estoy seguro que con algo he de convencerte a que cooperes” mofa, son dos extraños nuevamente. No se cansa de querer dejarlo claro, ¿cuánto más daño podría infligir? No quería descubrirlo.
El ceño del rumano se frunce al escuchar orden contraria, aquella incapacidad de recibir órdenes siempre imponiéndose en personalidad. Aunque, claro, poco puede hacer cuando el más alto (casi 20 centímetros contra los que poco puede hacer) pasa empujándole. Como si no fuera suficiente, parece que lo único que recibe de parte del otro son ataques verbales, reclamos contra los que no tiene nada que hacer, como si hubiese sido él quien terminó todo, como si tuviera alguna razón para tratarlo de esa manera. —Bueno, eso no te molestaba mucho antes... Pero si tanto te molesta ahora, simplemente puedes darte media vuelta e irte de mi habitación, ¿sabes? Es así de fácil...— suelta con calma (o intento de ésta), clavando sus orbes en el otro mientras le observa casi con curiosidad. ¿En qué momento la enfermera había decidido mandarlo a él, precisamente, a darle unos jodidos medicamentos que ni siquiera había pedido? —¿Siempre tienes que ser tan estúpidamente condescendiente?— cuando la pregunta es hecha en voz alta, termina por soltar un bufido, negando con la cabeza. —Pero ¿qué digo? Claro que sí...— murmura por lo bajo, tomando respiración profunda antes de dar paso en dirección contraria, para alcanzar la puerta. Siempre era fácil pretender que no le había afectado tanto como lo había hecho, que filosos comentarios de parte del más alto no eran dagas en su pecho. —Vale, y si no quiero tomarlo, ¿qué? Somos adultos, joder, es mi puto problema si no quiero tomar medicamentos. Tú tampoco tienes muchas ganas de estar aquí, así que ¿por qué no nos hacemos un favor y te vas?
ivgcm:
‘ medicina ’: para un starter en el que uno de los dos está cuidando al otro. @sevmunt
Nudillos que impactan contra la puerta de madera, en su mano yace la nota que lee con cautela. Extrañaba el ayudar a enfermería con pequeñas labores, el sentir que en alguna parte sus habilidades aún son de utilidad. El rechinar de la puerta le anuncia que finalmente llegó a destino, mas verdes orbes prevalecen observando las instrucciones, que repite en busca de confirmación. “Posibilidad de fiebre, me mandan a darte algunas medicinas para que tomes. Pero no pienso concederte nada hasta verificar tu temperatura” porque no planea arriesgarse a cometer errores. Es aquel el momento en el que busca identificar a la figura, reconocimiento inmediato al cielo tormentoso que se dibuja en su mirada, y los años parecen haberse congelado para él que no es capaz de percibir cambios. Que siente todo en él ha prevalecido idéntico, incluso la esencia con la que le había conocido. Todo menos él, un extraño ahora en aquella ecuación.
Parecía una broma enfermar en plenas vacaciones, estando en un lugar que no conocía y sin acceso a nada que lo pudiera hacer sentir mejor, como un té de jengibre con miel y limón, o la mezcla que hacía su madre con manzanilla, salvia y sal marina. En el peor de los casos, un ibuprofeno, pero tampoco era como que fuera experto en qué tomar o las dosis, y lo último que necesitaba era una sobredosis del antiinflamatorio. De momento, cree que lo mejor es descansar, enrollarse en uno de los cómodos edredones y dormir tanto como sea posible. Y es el plan, hasta que alguien toca la puerta, un gruñido escapa de su garganta en queja mientras camina a abrir, la presencia del otro inesperada y no tan bien recibida. De repente la garganta se le cierra, reacción que detesta y que sigue sin comprender cómo puede causar aún; se obliga a carraspear para aclarar su garganta antes de negar. —Iago... --estoy bien. Le dije a la enfermera que no quería nada, sólo --uhm, en realidad no me tienes que dar nada, ¿vale? Sólo es una gripe, ya sabes, la nieve y todo eso.
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pcvlova:
‘ lunar ’: para un starter ambientado en la noche. @sevmunt
No sentía ni las manos ni los pies del frío que tenía. Al parecer llevar puesta un abrigo enorme y una bufanda no había bastado para aquella noche. Le encantaba el frío, pero eso no la exentaba de sentirlo. “¿Qué tan probable es que logremos armar una mini fogata?” Le preguntó con una pequeña sonrisa a la persona junto a ella. “Para intentar no morir de hipotermia y de paso podríamos asar malvaviscos.”
Situaciones de su vida lo habían llevado a crear cierta tolerancia hacia climas extremos, en especial a aquellos de invierno, en que frío calaba la piel y los huesos. Es por eso que no puede evitar reír ligeramente al escuchar a la morena, mientras hace intento de buscar algo que pueda servir para hacer la dichosa fogata. —¿No tenían una especie de grill dentro de una de las cabañas? Mira que podemos improvisar una, y asar malvaviscos siempre es una buena idea,— asegura antes de quitarse la bufanda y acercarse a donde está Pavlova, colocándosela por la nuca y enrollándola con cuidado alrededor de su cuello. —No quiero que mueras de hipotermia, eh... ¿Quieres ir a ver si alguien está usando esa parrilla?

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rilcystcloud:
asiente lentamente y es imposible que su mente se vaya nuevamente a pensamientos sobre el tema, porque es básicamente lo único que ha rondado su cabeza durante las últimas semanas. y es normal ¿no? después de todo han estado involucrados en muertes, desapariciones, amenazas colectivas y chantajes por medio de redes sociales. pero a final de cuentas, el rumano tiene razón, no pueden seguir dando vueltas en lo mismo o terminarán enloqueciendo. lleva ambas manos a su rostro inhalando profundamente y exhala de una sola vez con energías renovadas “ sí, tienes razón, lo siento, se ha vuelto costumbre estas últimas semanas “ la verdad no es buena entablando temas triviales, pero lo intenta “ ¿habías estado alguna vez antes aquí? en vail, o en colorado, seguro sí, porque has estado en muchos sitios ¿verdad? “ palabras son rápidas, casi ansiosa de que su intento de continuar la conversación sea útil.
Tampoco es ajeno a la molestia que parece rondar a todos los integrantes del Círculo, aquel juego en el que ni siquiera debería verse inmerso, ¿no es así? A fin de cuentas, ni siquiera es como si perteneciera del todo a Pomona, con todos aquellos ricachones rondando por la universidad, creyéndose dueños de absolutamente todo lo que miraban. Fueron aspiraciones las que le han metido en ese problema, como suele ocurrir últimamente. Pretender que no estaba ni siquiera un poco preocupado era lo mejor, al menos considerando que lo último que deseaba era preocupar más a Riley. —Tenemos que buscarte unas costumbres nuevas, ¿no crees?— sugiere con el atisbo de una sonrisa en los labios, una que no puede evitar ensanchar un poco más al escuchar la pregunta ajena. —¿En Vail? Nunca. Mi familia tiende mucho a preferir las grandes ciudades. Ya sabes, es más fácil pasar desapercibidos para nosotros que en un pueblo vacacional para gente rica,— lugar donde, claramente, una caravana de gitanos desentonaría terriblemente. —Pero vivimos en Denver por un tiempo, antes de mudarnos a Miami... Nunca estamos mucho tiempo en un solo lugar, parece que a mis padres no les gusta mucho la idea de asentarse.
alfvieh:
Le sonríe mientras toma asiento y casi de inmediato termina alzando la barbilla para que ocelos se enfoquen en manto estelar que pocas veces puede apreciar gracias a ajetreada vida, tanto escolar como social, de Pomona. Agobio se ha hecho evidente y por un momento siente que puede respirar, y es por eso que ríe, encogiendo los hombros mientras niega con la cabeza antes de chasquear la lengua. ❛ Supongo que el alcoholismo funcional ha llegado a definirnos a todos los miembros del Círculo, ¿Eh? ❜ no puede evitar echarse a reír cuando aquello no parece muy lógico en sus labios, y probablemente son remanentes de efecto de canuto que ha compartido con Freddie hacía unas horas. ❛ Cierto, Boston está cerca de Dover y a veces siento…que estamos aislados de todo el mundo. ❜ ríe entre dientes y no sabe porque le embriaga extraña melancolía. ❛ Sí algo así, solía escribir de alguien, mucho, pero ahora…no se siente igual, como que no me sabe a lo mismo. ❜
—Son todos esos “simposiums dionisíacos”, si me preguntas...— porque era fácil perder el ritmo de lo que se suponía que se trataba el círculo y entregare a placeres más fáciles que el intentar aprender algo. Y realmente, con todo lo que ocurría últimamente en la universidad, no podía culpar a nadie de beber de más, de fumar de más... Él mismo últimamente había enrollado más tabaco que el año escolar anterior, y eso ya era preocupante; el tabaco no era un vicio muy barato. —Bueno, se puede decir que estamos aislados, ¿no? Es decir, nadie va realmente a Boston para ir de fiesta, todo ocurre en Pomona. Si nos descuidamos un poco más vamos a terminar como en esa película ‘La Aldea’,— sugiere con comicidad, haciendo referencia a aquella vieja película que, de todas formas, había visto hacía no mucho y que se había quedado en su mente. Voltea ligeramente su cuerpo para observar mejor al otro, sus cejas enarcándose con curiosidad mientras le mira. —¿Una chica? Quizá es tiempo de buscarse otra musa, ¿hm? No es como que puedas forzar esas cosas, ¿no? En realidad no lo sé, siempre he sido pésimo para todo eso que los poetas o artistas hacen.
wivnifred:
“ ¿alguien inconsciente? ” no puede evitar la risita que acapara los labios que es seguida de un bostezo y niega con la cabeza. “ para tu buena o mala fortuna, tengo el sueño demasiado liviano, quizá podría ver solo las buenas escenas. ” no bromea acerca de la calidad del sueño, pero sí con todo lo demás y se nota con la sonrisa que se extiende y que a pesar del sueño no se borra. “ oye no me molestas, en serio, además, ¿ya viste el tamaño de esta cosa? en el colchón seguramente que caben, cuatro de las camas que hay en los dormitorios de Pomona. ” exagera y es que al final, tampoco le parece idea tan escandalosa, o molesta. “ estás exagerando, probablemente solamente cuesten medio cuarto, un precio más elevado sería obsceno. ” y lo dice, como si no fuese así aunque costaran un cuarto de precio que ambos imaginan.
—Buena suerte, siempre buena suerte,— corrige mientras señala a su acompañante, antes de soltar un bufido incrédulo. —Claro, ver sólo las buenas escenas, con los párpados cerrados y roncando...— bromea al respecto, dando un suave empujón con su codo al cuerpo de la joven, actitud juguetona que rápidamente adopta. —¿Cuatro? Quizá cinco como la mía,— exageración acompaña el momento en que decide aceptar la invitación y recostarse contra las almohadas, al lado de la rubia. —No lo sé. Antes pensaba que nadie en su sano juicio gastaría tanto dinero en estupideces... Eso hasta que conocí a un 80% de la población de Pomona... Hay gente que tiene ropa de miles de dólares, ¿y para qué? ¿La de 10 no sirve para lo mismo? No sé, todo se me hace ridículo, pero no imposible, eh... Aquí he visto otro tanto de lo mismo, tanto dinero gastado sólo para comprar unos skies...
fayecneill:
‘ problemas ’: para un starter preocupado.
Estar en un ambiente distinto y lejos de Pomona la ayudaba a sentirse más relajada la mayor parte del tiempo, queriendo convencerse de que podía dejar un poco al lado todas las preocupaciones… O al menos aquella había sido la intención, ya que seguía sin poder ignorarlas del todo y menos en los ratos en los que no conseguía encontrar algo con lo que distraerse.- ¿Qué piensas de todos los mensajes que hemos recibido…? -necesitó preguntar, formulando sus palabras con cautela.- Porque creo que yo tengo la cabeza hecha un lío. ( @sevmunt )
Su opinión respecto a los mensajes enviados carecía de importancia, cree. A fin de cuentas, no era como si pudiera hacer mucho al respecto, y algo le decía que ir contra el enfermizo juego no haría más que empeorar todo. Pero, claro, tampoco quiere preocupar a Faye más de lo que ya debería de estarlo. —Ya somos dos... No sé, es extraño, ¿no lo crees? Es decir, un desconocido soltando a diestra y siniestra los secretos de todos...— niega con la cabeza, una parte de él preguntándose quién habría leído el propio, si es que alguien lo había hecho, y qué respuesta habría dado. —No es como esperaba pasar mi beca en la universidad, si te soy honesto. De haber sabido que esto ocurriría me hubiera mantenido lejos de todo esto del Círculo...
reesedov:
Observa sus nudillos y piensa que es momento de detenerse cuando golpear un montón de nieve solamente provocará dolor físico que sin importar el nivel, no se comparara con el que tiene en su mente y corazón. “Hice algo que no debía de hacer, y cuando tuve el coraje de admitirlo me dicen que es muy tarde, pero no saben lo difícil que ha sido de decirlo, pude perfectamente callarlo… pero no lo hice” y por un momento piensa que si está siendo demasiado duro consigo mismo, que es incomprensión de los que le rodean la que le hace pensar tan mal de si mismo, pero en el fondo sabe que lo merece.
Se mantiene de pie, en silencio y pacientemente esperando a que el otro termine, explicación a comportamiento que espera para (intentar) comprender qué es lo que aqueja psique opuesta. Cuando ésta llega, frunce el ceño ligeramente, confundido por un momento antes de asentir ligeramente en comprensión. —No has pedido mi opinión, ni creo que te importe mucho... Pero yo sí creo que hiciste lo correcto, Reese,— inicia, sinceridad bañando palabras del rumano mientras clava mirada grisácea en facciones masculinas. —Con esas cosas siempre es mejor. Piensa que, como mínimo, le diste la oportunidad a la otra persona de saber la verdad. ¿No crees que eso merece un poco de mérito? Es mejor eso a ocultarlo todo y dejar que, eventualmente, explote... La sinceridad siempre es algo que debe apreciarse,— termina con asentimiento, dedicando débil sonrisa antes de dar palmada en hombro contrario. —Quizá deberías darle un poco de tiempo, ¿sabes? Dejar que todo quede asimilado...

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cvssiv:
herida: para un starter en el que el personaje se encuentre herido.
‘Mira, si ignoramos el hecho de que se ensució uno de mis pantalones favoritos, estoy perfectamente bien.’ Una mentira que quedó en evidencia cuando se puso de pie y su tobillo derecho dolió lo suficiente para que un quejido escapase de sus labios, justo antes de una maldición en voz bajita. Y tuvo que tomar asiento otra vez. Definitivamente no había sido un buen día para usar esos botines, al menos no en la nieve y cuando estaba distraída por la imagen de alguien más (eso último jamás iba a admitirlo, ni siquiera para sí misma, por supuesto). Pero lo bueno era que, después de haber terminado en el piso, ya había aprendido la lección. // @sevmunt
Una ceja enarcada, gesto de absoluta incredulidad, es el que recibe las palabras de parte de la morena, unas que no cree en absoluto y que sabe que buscan restar importancia a bienestar ajeno. —Ajá... Ni siquiera me has llamado idiota, esa es la principal señal de lo mal que estás,— bromea ligeramente, a pesar de que genuinamente está preocupado por ella, que lo que necesita es acompañarla a la enfermería y verla bien de nuevo. —Mira que torcerte el tobillo mientras estamos de vacaciones...— chasquea la lengua en tanto niega con la cabeza, antes de inclinarse hacia ella, tendiendo su brazo en espera para que lo tome. —Vamos, te acompañaré a la enfermería y... Luego iremos a buscarte uno de mis mejores amuletos, porque no sé tú, pero creo que últimamente tienes muy mala suerte,— eso o siempre estaba presente cada que algo ocurría con Cass.
ginny-leroid:
“Es que, en serio, ni siquiera sé por qué te estoy contando esto.” Piensa en voz alta, todo fue muy impulsivo, desnudó sus pensamientos más profundos ante un desconocido. Joder, ¿por qué él siempre tiene ese poder de hacerle decir la verdad? De inspirarle confianza. “Sí.” Mentira, o bueno, media mentira. “En parte.” Vuelve a ser honesta, no se trata solo de las tragedias sucedidas en Pomona, también se trata de la confusión en su corazón y la tristeza de que sus padres no le quieran. “Siento que siempre debo luchar contra todo para salvar mis espaldas.” Admite sin más y baja la mirada, tampoco quiere darle lástima. Al final del día nadie está allí. “Que se yo, esto es muy deprimente, ¿no? Vaya forma de cagar un paseo.” Suelta una risa, ya se dirige a cambiar de tema, a no pensar e ignorar sentimientos negativos.
Es inevitable que una pequeña (casi orgullosa) sonrisa se forme en sus labios al escuchar a la rubia, negando ligeramente con la cabeza. —Debe ser por mi encanto natural... No pero, en serio, me siento halagado,— comenta por lo bajo, dedicándole especial sonrisa a su interlocutora. No miente al respecto, a fin de cuentas, obtener cierto nivel de confianza de las personas siempre era algo bizarro, más no por eso menos halagador. Significaba que, como mínimo, las personas lo veían como alguien confiable, y aunque en algunos casos no era del todo cierto, a veces le gustaba hacerse a la idea de que no era una persona tan terrible. —¿No se trata de eso vivir? De todas formas, espero que sepas que no lo tienes que hacer sola, Ginny. Sé que --quizá no es mucho, pero soy sincero cuando te digo que siempre voy a ayudarte, ¿vale?— sugiere con poco usual seriedad en sus facciones, lentamente dejando que la palma de su mano se pose en espalda contraria, dando pequeñas caricias de arriba a abajo. —Meh, he escuchado cosas más deprimentes últimamente,— busca restarle importancia a ello, encogiéndose de hombros, soltando breve risa antes de negar. —Bueno, tampoco es como que me lo esté pasando bomba en este lugar. Sólo los ricos pueden permitirse saber esquiar y esas cosas, así que... Mis actividades estos últimos días se limitan a averiguar con cuántos vasos de vino caliente te puedes embriagar.