" ahórrame tus discursos moralistas. " zanja, no da oportunidad a que tercero en escena inicie conversación, porque es realidad indeleble aquella que indica que, de forma genuina, no le importa en lo absoluto opinión de terceros. " ¿querías algo más? "
"tienes una habilidad para atraer una clase de gente que..." no culmina la frase, niega con la cabeza en el proceso que mirada sigue a persona que ya se va, tan rápido como apareció. "y por si acaso, no vengo con ninguno." asegura, cuando imagina que ya sabe que, por su parte, lo apoyó desde el principio. "¿café?" ofrece otro vaso que lleva. "es del bueno, lo prometo."
Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
✓ Live Streaming✓ Interactive Chat✓ Private Shows✓ HD Quality
Anya is LIVE right now
FREE
Free to watch • No registration required • HD streaming
“ no quiero sentarme frente a la cámara y pretender que todo está bien. ” admite a regañadientes, es totalmente consciente de lo inmaduro e infantil que suena pero también sabe que sebastien no lo juzgará por ello. “ y me estoy escribiendo del interno que no deja de seguirme. ”
no puede culparlo. en realidad, lo entiende bastante bien. "te diría que no lo hagas, pero no es una opción." para ninguno, en realidad. poco a poco se desliza hasta tomar asiento, espalda contra la pared. "el encargado del interno es el demonio mismo. yo también estaría persiguiéndote de estar en su posición." había visto una interacción curiosa al respecto hacía unos minutos atrás. "¿qué te gustaría hacer?" decide preguntar a cambio. "si pudieras pararte frente a la cámara y decir lo que quieres, ¿qué dirías?"
' es simplemente repugnante ' fue una de esas frases que salían solas, como si su boca decidiera por el cuándo y cómo escupir la incomodidad. ni siquiera supo con certeza a qué se refería, si al café, que parecía haber sido agua estancada y polvo, o a la idea de sentarse otra vez con ellos, sonriendo, fingiendo que el tiempo no había pasado como cuchilla sobre cada uno ' al menos vamos a lucir bien diciendo un montón de mentiras ' añadió, mientras se alisaba la manga con la punta de los dedos, como si el gesto pudiera distraerla de la bilis que le subía lento por la garganta ' aunque aún no escuché cuánto nos van a pagar ' hubo una pausa, casi tímida ' ¿nos van a pagar? ' sin disimular el desconcierto que le había inundado.
"¿no funciona al revés?" inquiere después de un momento, frunciendo el ceño. "supongo que son ellos los que están pagando para hacer el documental." después de todo, el círculo es quién se beneficiaría de ello, imagina. "tú te ves bien cuando no estás destrozando un teclado en el proceso." ofrece, no con malicia, sino como un pensamiento que llega tarde y pasa por el filtro sin darse cuenta. regresa mirada al móvil. "¿qué es repugnante? si te refieres al café, hay uno mejor."
"Un documental no va a arreglar la imagen ni del círculo ni de la universidad, solo aumentará el morbo" opina mientras hace y rehace el nudo de su corbata. "No estoy seguro que aplique el dicho que la mala publicidad sigue siendo publicidad" tampoco está seguro por qué quieren que aparezcan él y el resto de los chicos de Edimburgo, pero después de su jugada de unos días atrás han dejado de darle información. No es como que le dieran ya demasiada de todas formas.
apenas alza la mirada de donde está sentado. "vamos a aparecer en los podcasts de true crime, como casos resueltos y no resueltos." al menos, espera aparecer en el de rotten mango. que por lo menos valga la pena. "supongo que están haciendo lo de siempre. dar una cara mientras que los de relaciones públicas y manejo de crisis borran lo demás." encoge apenas los hombros. "pero tú te ves fabuloso, ambrose."
"hay una cosa muy importante que no estoy entendiendo. ¿quién se supone que va a ver este documental?" aunque pregunta es claramente dirigida a su acompañante, al mismo tiempo es casi hecha al aire. "sé que somos interesantes, pero no sé si tanto como para que valga la pena vernos en... ¿televisión? ¿dónde va a salir esto?"
"considerando que estamos a un paso de volvernos un caso de true crime, creo que bastantes personas." el morbo de saber lo que realmente ocurrió, o los diferentes asesinatos que están alrededor de ellos, supone que no es tan exagerado pensar que habrá a quién le interese. "la verdad no sé. ¿pero quieres café?" ofrece otro vaso que lleva. "me entregaron dos por error."
Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
✓ Live Streaming✓ Interactive Chat✓ Private Shows✓ HD Quality
Anya is LIVE right now
FREE
Free to watch • No registration required • HD streaming
Sentado en el lugar más alejado de todos, estar allí le causaba una jaqueca tremenda. Si hubiese sido por él, no habría salido de su casa en un mes. Sin embargo en contra de su voluntad se encontraba allí y ahora tiene que mantener el acto del ser más desinteresado del Círculo. Es por eso que cuando alguien se acerca, él no levanta ni la mirada; aunque eventualmente se rinde. “ Sí, ya vinieron como tres veces a decirme que en media hora será mi turno, ¿algo más? ”
"sí, ¿unas partidas cuando salgamos de aquí?" no se toma primeras palabras a corazón, ni postura ajena como algo personal. él, por su parte, también se siente al borde, pero le resulta más sobrellevable al saber que hará algo que disfruta después. cuenta las horas casi con los segundos. "si convencemos a alejandro, salen competitivas."
no había dimensionado lo que se sentiría al estar rodeada de todos de nuevo. dos meses habían sido suficientes para que todo cambiara, todo se sintiera tan distinto. personas a las que se había costumbrado ahora se sienten como extraños. observa el set desde la distancia, toda la situación le parece tan ridícula que hasta le causa gracia. "¿qué van a hacer en el momento que alguien no tenga algo bueno que decir? ¿dejar de grabar o van a confiar en la magia de la edición?"
"probablemente ambas cosas." admite, desviando la mirada del guion que está tan corregido que apenas distingue lo que ahora sí puede decir y lo que no. "considerando como somos todos, están apostando por la segunda, supongo." y es algo que no duda en lo absoluto. "sólo deben haber como cinco o seis personas aquí que saben lo que es mantener una imagen pública." entonces suspira, doblando el guion. "pero me parece ridículo, si me lo preguntas."
armario es espacioso, al menos lo suficiente para sentarse cómodamente en el suelo mientras permite que minutos corran. está casi seguro que hay un interno apunto de perder el trabajo porque no pueden localizarlo, pero es incapaz de sentir culpa cuando la simple idea de revivir todo frente a las cámaras provoca náuseas. cuando la puerta del armario se abre, sostiene el aliento hasta que facciones familiares se asoman. “ este es mi escondite, consíguete uno propio. ” advierte.
"así no me decías antes. ¿ya me odias?" dramatismo no es real, pero tampoco lo es tomar palabras ajenas a corazón. no se va, se acomoda ahí donde está, apoyando espalda contra pared del armario. "¿demasiadas personas afuera o qué ocurre?" y allí hay preocupación genuina.
no hay sobresalto. su cuerpo no se reincorpora de forma abrupta ni intenta con bocanadas desesperadas descomprimir sus pulmones. no le aprieta el pecho, tampoco está asfixiado. últimamente cada despertar ya no trae esa sensación de desesperanza, o pánico. lo que realmente siente es vacío.
abre los ojos en la oscuridad, casi con languidez, llenándose de una tristeza inexplicable que se asienta en la boca de su estómago. algo en su psiquis cambió desde la revelación de las últimas horas de otis, de la culpabilidad de vesper. noches que habían destacado por ser sin sueño alguno, ahora están plagadas de imágenes, recuerdos, de posibilidades y una sola persona buscándolo. spencer siempre ha sido un pensamiento recurrente, sobretodo diurno, y había algo poético, de cariño fraternal, en la forma en que jamás cruzó la barrera al acompañarlo al dormir. siempre pensó que era su forma de hacerle saber que respetaba su descanso, que debía hacerlo.
comenzó con recuerdos de la infancia, de incontables viajes, de promesas hechas cuando sebastien cayó de la rama más alta de un árbol con spencer asegurando en todo momento que él estaría bien. luego fueron sus últimos días universitarios, con aquella llamada telefónica que aún le persigue, que le hace preguntarse qué era lo que quería decirle. finalmente, imaginación despega. escenarios son imprecisos, de lugares que no reconoce, con personas cuyos rostros nunca ha visto y con voces que no entiende. sólo escucha a spencer pidiendo ayuda, gritando su nombre.
la primera pesadilla fue apabullante. despertó en el borde de la histeria; trémulo, sofocado, prendas empapadas y pegadas al cuerpo. sin embargo, es una cosa curiosa la costumbre. con los días, pasó del pánico a la impotencia, hasta caer en la aceptación de una culpa que siente injusta, pero que llevará sobre los hombros si es necesario.
no lleva la cuenta de cuántas veces despertó a isolde cada noche. de cuántas veces se disculpó e intentó pretender que en su mente no se estaba formando una peligrosa convicción: si los atenienses, con la forma en que eran, lograron ocultar un secreto similar por tanto tiempo, entonces entre los de minerva también existe un culpable. alguien sabe lo que ocurrió con su hermano, y está cansado de fingir que está de acuerdo con seguir con el juego.
es durante una llamada con noé dalmasso que por fin explota. es incapaz de apuntar qué es lo que rebasa el vaso: si es la confianza que siente por figura de poder, si es la habilidad que este tiene para meterse bajo su piel, que la conversación amigable escala, se llena de calor y por un momento juraría que está empezando a ver puntos rojos en su visión.
—no es la manera. —escucha a isolde decir en algún punto a su alrededor.
y tiene razón. requiere toda su fuerza de voluntad para reagruparse, controlarse, disculparse, y por motivos que van más allá de su comprensión, dalmasso lo acepta. no como autoridad, sino como alguien que entiende.
jamás se ha mostrado tan vulnerable y transparente como lo hace con isolde en ese momento. nunca ha dicho cuánto extraña a spencer, el cómo lo daría todo para solamente saber. se disculpa nuevamente, en general, con ella. admite que la situación le sobrepasa. confiesa que teme nunca descubrir la verdad, de tener que seguir viendo a su padre fingir una fortaleza que no tiene para cuidar el corazón roto de su madre.
por primera vez acepta, sin vergüenza, que no tiene idea de qué hacer, pero supone, también, que está bien no saberlo.
está mucho más recuperado cuando se acerca el final de octubre. hay algo particularmente cálido de ver salem, la ciudad que lo acogió los primeros años de su vida, convertirse en un festival con la llegada de halloween. preparaciones ocurren a lo ancho y largo del lugar, y aprovecha la oportunidad para recorrerlo junto a compañía, ofreciéndose como un guía turístico para cada cosa que recuerda, y finge saber también las que nunca había visto antes.
es fácil perder la noción de los eventos, del tiempo, de olvidar todo lo que está ocurriendo cuando siente que están en su propia burbuja. hay palabras que no se dicen y etiquetas que se niegan a toda costa, y aunque lengua pica, no presiona, no busca de más. se conforma con lo que tiene.
⭒noviembre.
como siempre, el tiempo pasa, y siente que poco a poco puede respirar mejor.
mente vuelve a llenarse de cierta tranquilidad, y aunque spencer sigue vivo entre sueños y pensamientos, no es algo que atormente. su trabajo, por otro lado, es lo contrario. se le ha permitido continuar a distancia por los eventos recientes y gran parte de sus días se ha ido destinado a culminar los proyectos pendientes. siempre termina agotado, pero es la segunda mejor distracción que tiene para obligarse a retomar su día a día.
la tercera es su vida nocturna. la va retomando con lentitud, cuando isolde se ocupa o si se duerme primero que él. las partidas son incluso más tóxicas de cómo las recuerda, pero la paz que viene con ellas recae en el sencillo hecho de que eso sí puede controlarlo. el cómo termina, si gana o pierde, depende de él.
su padre aparece en salem durante apenas unos días. llega de sorpresa al restaurante cuando sebastien está buscando el almuerzo para llevar. el reencuentro es duro, no porque figura paterna lo juzgue, critique, o similar, sino porque es comprensión absoluta la que lo recibe y vuelve a sentirse como un niño otra vez. su inteligencia emocional es una que siempre admiró, junto a su nobleza y entereza. cosas que spencer había heredado. por su parte, era más como su mamá. un poco impulsivo, definitivamente testarudo, temperamental, también.
hay algo en la forma en que su padre lo abraza que lo desarma, lo derrumba, y si ambos lloran en el transcurso de la hora en que conversan, ninguno lo menciona. cuando terminan, que se despiden y su padre sigue con lo que necesita hacer, sebastien descubre que se siente ligero. genuinamente tranquilo. supone que él se siente igual.
le debe, otra vez, disculpas infinitas a isolde, y promete recompensárselo.
y lo hace.
⭒ diciembre.
el espíritu navideño es uno que siente ajeno desde hace años, a pesar de que su familia se esfuerza por mantener tradición. el restaurante está increíblemente decorado, un ambiente que normalmente se ve cálido, ahora es hasta hogareño. todo está cuidadosamente acomodado y tiene un motivo importante: por alguna razón, está por conocer a los hermanos de isolde.
y por alguna fuerza mayor, isolde está por conocer a sus padres.
está nervioso, por supuesto. se le nota. no por como habla, o se mueve, sino porque se ha arreglado el cuello de la camisa aproximadamente cinco veces en el transcurso que le tomó salir del auto y poder abrir la puerta del copiloto.
isolde toma su mano con firmeza y de pronto tiene la genuina convicción de que saldrá todo bien. al entrar, presenta a su madre, luego a su padre, ella hace lo mismo con sus hermanos, y la percepción del tiempo se pierde entre anécdotas, risas y un ambiente tan familiar que por primera vez la tristeza no es algo con lo que relaciona el mes.
mirada la encuentra durante la charla, y se pregunta en qué momento llegaron a ese punto, donde la formalidad parece tan evidente para todos menos para ellos, pero no lo menciona.
de hecho, no dice nada al respecto. le sonríe, encuentra su mano bajo la mesa, y decide que tendrán tiempo para eso después.
es la manera en la que le mira, como sí pudiese leer cada pensamiento, cada reacción, porque pareciese que anatomía está diseñada para reaccionar en el inmediato con cercanía masculina, inevitabilidad de esto mismo creciendo en la cadencia desmedida del locomotor, en la respiración acelerada y en las mejillas empapándose de carmín. desliza caricia hasta presionar, hace notar presencia buscando el mismo efecto que él tiene en ella y suspira otra vez, cuando siente caricia contra el mentón, cuando incisivos se clavan en inferior con cuidado. ' qué no puedes pensar en nadie más que en mi. ' aventura, se envalentona con la posibilidad, con terquedad de un control que no tiene y que tampoco quiere en realidad, porque desde que primer encuentro fue tangible se sabe a merced contraria, a disposición de sentimientos ajenos y es aterrador, porque jamás ha sabido lidiar con aquello por más que se aferre a la idea de que sí. ' quiero escuchar que no puedes estar con nadie más que conmigo porque a mi me pasa justamente eso. ' cede, finalmente, la mano libre le toma de prenda superior para acercarle, para que no exista espacio entre ambos. ' que vas a estar conmigo a pesar de que mañana pueda marcharme porque me da miedo lo mucho qué me haces sentir. ' se niega a mirarlo, cierra los ojos con fuerza, tensa brevemente la mandíbula y sin embargo cede a su tacto, a toda palabra, a cada movimiento, se vuelve prácticamente arcilla. ' te odio por estar con cualquiera. ' destaca finalmente y le mira a los ojos, antes de empujarle brevemente, tantea el terreno. ' ¿ah sí? ' ladea la cabeza, curiosidad brilla entre pupilas. ' ¿y qué sería eso? '
cuerpo se balancea por el empujón, pero este no cede ante la presión. sus pies parecen plantados con firmeza en el suelo, con la misma que la sostiene, como si, de pronto, se antojara insoportable la idea de soltarla. en parte, lo es. por la otra, sabe que es así, porque permitió que ocurriera una primera vez. manos se reorganizan, se posicionan en su rostro acunándolo, intento claro de mantener contacto visual. mirada no abandona facciones femeninas, incluso si isolde sí cierra los ojos."¿por eso lo dijiste?" inquisición se desliza por labios entreabiertos, voz perdiendo todos su lados ásperos cuando siente que, por fin, lo entiende. recuerda lo ocurrido con una nitidez casi desagradable, pero es bajo nueva luz que ya no lo siente tan pesimista. pulgar diestro acaricia pómulo en un gesto distraído. "isolde, ¿es que no te das cuenta?" hay cierta angustia que se apropia de palabras, de esa desesperación que siente tan profunda entre costillas, donde lo que siente por ella es tan sofocante, rebosante, que se sale de su control y que, por primera vez, comprende que no es el único al que eso le asusta. "¿del poder que tienes sobre mí?" reconocimiento en voz alta es peligroso, lo sabe bien, pero no le importa. hay una sonrisa que nace en labios, lleva hacia arriba comisuras incluso si intenta evitarlo. "no puedo ni siquiera explicarte la forma en que te pienso tanto." más allá de peleas o de encuentros físicos, la presencia de isolde en su mente es tan... pura. por supuesto que le provoca, pero va más allá de eso. "¿sabes qué quiero?" aventura, inclinación que permite apenas el mínimo roce entre sus labios y los propios. "que quieras estar únicamente conmigo, de la forma en que quiero estarlo contigo." concede y pide en partes iguales, zurda en descenso hasta que es pulgar el que roza labio inferior ajeno. "si te vas, voy a buscarte." promesa es inmediata, porque sabiéndose en la posición en que está para ella, no hay forma ni manera en que dejaría las cosas estar, perderse otra vez. y pudiera, también, explicar intenciones tras propias palabras, pero encuentra que es mejor demostrárselo, y eso es lo que hace. elimina distancia restante hasta que por fin la besa, y no es, hasta entonces, que se da cuenta que se estaba muriendo por hacerlo.
Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
✓ Live Streaming✓ Interactive Chat✓ Private Shows✓ HD Quality
Anya is LIVE right now
FREE
Free to watch • No registration required • HD streaming
en nueva york – el ferry hacia staten island, viento en la cara y promesas que huelen a sal.
En ese estado de ausencia superficial, cualquiera diría que no lograría percatarse de nada que sucediera a su alrededor, en la cubierta. Ni de las conversaciones indistintas que oía en paralelo a sus deseos de dar un paso más de lo permitido y subirse a la baranda, ni de las miradas ajenas que iban y venían. Ni siquiera aquella de Sebastien. Si se hizo el desentendido, como si no lo hubiese percibido hacía minutos, era por la satisfacción momentánea. “¿Cuánto tiempo más piensas verme, Clarke? Me estás colmando la maldita paciencia” cómo si tuviera alguna, qué chiste. “Habla ahora o calla para siempre, que no tengo todo el día” soltó de mala gana, espiándolo de soslayo con cierta expectativa.
"lo sorprendente es que tengas una, para empezar." no se mide, no retiene lengua en lo que se endereza, abandonando barandal para reincorporarse. "¿quién dijo que tenía algo para decirte?" alza las cejas, paso que da, diestra que se resguarda en bolsillo de pantalón. "demasiado envalentonado para tener un sucio en la cara." está mintiendo, por supuesto. es más fácil caer en ello que admitir en voz alta que hay cierta melancolía cuando lo ve, cuando reconoce que le extraña. zurda se alza, índice apunta a propia mejilla, como señalando lugar para él. "justo aquí. ¿qué es?" entonces pretende inclinarse con curiosidad, frunciendo el ceño. "¿pasta dental?" tono busca molestar, es ahí que parpadea. "a menos que estés jugando con otras cosas blancas."
"oh, cierra el hocico. no es mi deber carrear, yo inicio, te doy la información y si tengo suerte, me llevo la primera sangre." había aprendido cuán disciplina respetar bastante su rol, porque de esta forma trabajaban mucho mejor en equipo. no puede dejar de reír, claro que consideraba que él era uno de los mejores, pero no se lo cede con tanta facilidad. se pone en marcha para cuando vuelve a meter la silla en el escritorio, siendo él quién guía hasta el ascensor y le mira. "ay, ¿cómo así? no me digas que embarazaste a alguien." comenta horrorizado por la idea, un poco falso. "dilo antes de que me haga más ideas."
propia carcajada es la acompaña camino y tan pronto están en ascensor, se permite recostarse contra una de las paredes metálicas, cabeza hacia atrás. "es verdad, es el mío." coincide. es ahí que sonríe, que abre ojos y le mira con un gesto más filoso. "bienvenido a immortal uno, ¿cómo se siente estar en el tablero?" para él no había mucha diferencia, sólo un hambre mayor de avanzar, de ver ícono pasar de morado a dorado. "no embaracé a nadie." se endereza, frunciendo el ceño. "papá me mataría." reconoce después de un momento, cuando se da el tiempo de navegar en el hipotético caso. "pero no. bueno, más que contarte, iba a preguntarte algo. de hombre soltero a hombre en relación." gesticula hacia sí mismo y luego hacia contrario. "escúchame bien, como te burles, te robo los próximos cinco aces que intentes hacerte." amenaza es vacía, se nota en sonrisa. "¿cómo le haces?" busca saber. "para no arrancarte la cabeza, quiero decir. para conquistarla, o al menos, no sé, saber qué ocurre por su mente."
se aprovecha de la cercanía para contemplarlo, tomándose su tiempo para memorizar cada pequeño detalle que nunca antes supo distinguir. es difícil creer que situación realmente está pasando después de tanto tiempo, mezcla de nerviosismo y satisfacción provoca mariposas en el estómago y crea incluso más expectativa. el inicio de una sonrisa victoriosa se cuela en su expresión antes de que labios se encuentren, un sonido complacido escapándose de su garganta en el proceso. espalda se arquea para disminuir aún más la distancia entre sus cuerpos, necesitando que cada punto de su cuerpo esté conectado con el de él. intenta permitirle determinar el ritmo pero es incapaz de controlar deseo subyacente que ha existido desde hace tanto tiempo, convierte cada uno de sus movimientos desesperados, lo rodea con los brazos y empuja contra él para seguir su sabor, olvidándose por completo de todo lo demás.
existe algo hipnotizante, increíblemente envolvente, en la forma que poppy se ha adueñado de su anatomía, y que él, hasta varios segundos después, no se percata que ha empezado a hacer lo mismo. deseo pica, desgarra, incrementa con cada caricia a labios hasta que siente que los besos son insuficientes, que las prendas molestan y hay atrevimiento absoluto cuando mano en su espalda busca contacto directo, que se inmiscuye bajo prenda hasta ascender, poco a poco, finalizando al posarse a mitad de espalda. dígitos hacen presión, evidencia total de una necesidad por mantenerla cerca. silencia cada pensamiento, ignora cada advertencia en su mente y, a cambio, se deja ir contra carmines —esos de los que se aparta únicamente tras presionar incisivos en inferior y tirar del mismo hasta soltarlo. ruptura del contacto lo lleva a nuevo comienzo, camino de besos que dedica desde mandíbula hasta cuello, y no está seguro, tampoco, de en qué momento diestra abandonó su espalda, pero lo hizo en favor de explorar, de recorrer con intención curva de cintura hasta posarse en su cadera, fuerza medida que invita marcha hacia colchón.
hipea bajito en el momento que le siente contra la dermis, que calidez ajena revoluciona los sentidos a pesar de que el tacto sea superfluo, de la manera en la que reacciona y sin embargo mantiene las manos a los costados prácticamente estáticas, que alza la barbilla únicamente para encontrarse con mirada ajena, la cercanía de cuerpos haciendo un estrago en el titubeo que aparece y desaparece sin que tenga la habilidad de decir nada. ' lo hiciste a propósito. ' reprocha con bisbiseo un tanto débil, sin embargo se compone con parcial rapidez, alzando una mano deslizándola desde abdomen hasta el pecho opuesto, presionando lo suficiente para que la sienta, que no pueda no hacerlo. ' ¿pensaste en mi cuándo estabas con ella? ' inquiere, porque está celosa, porque sebas no es únicamente placer físico inmediato y es por ello que se escapa cada que le enfrenta, porque decir todo lo que quiere le aterra. ' no me importa. ' sentencia, aunque miente, es tan evidente en el temblor de vocales qué parece patético intentar que sea de otra manera.
debe ser hasta ridícula la forma en que anatomía reacciona cuando isolde traza recorrido sobre abdomen. quiere con tanta fuerza que corazón se mantenga sereno estando casi bajo palma femenina, pero fracasa. falla y siente que hay un latido que falta, que viene poco después con ahínco. es incapaz de definir qué es lo que arranca una risa irónica de los labios, y qué es lo que le empuja a dar un paso más hacia ella, mínimo, uno que invade espacio personal y lo busca volver único punto de atención. es algo caliente e irreconocible lo que danza en pecho cuando entiende que, en efecto, sí le importa. "ah, pero sí lo hace." seguridad en vocablos es tan firme como lo es zurda que sube hasta posarse en mentón, obligando mantener contacto visual. "¿qué quieres que te diga, isolde?" inquiere, alza de cejas que es, en parte, una sorpresa para sí mismo, para la valentía que lo llena y la necesidad de encontrar respuestas. de saberse provocador de estado ajeno, de ruptura en semblante. "¿que sí, que te pensé, que te pensé cada uno de los días porque quería estar contigo?" es puntual, directo, falta de vergüenza una característica que ayuda a soltarse. "¿o que te diga que aún con todo quiero estar contigo ahora?" añade poco después, pulgar bajo mentón ayudando a alzar facciones ajenas. "no te tomaba por mentirosa." menciona, se inclina, pero no llega. "si en lugar de mentirme diciéndome que no te importa, me dijeras lo que realmente piensas, estaríamos haciendo un mejor uso de nuestro tiempo."
" los mejores seis meses de mi vida. " la tintura irónica se ignora en el momento que le regala sonrisa sincera, porque, asume que, de entre todas las opciones presentadas por su madre, magdalena era, de lejos, la mejor, al menos la más llevadera. le mira con sonrisa ligeramente burlona, los hombros suben y bajan. " ya llegará quién te haga cuestionarte esas cosas. " reconoce con gracia, los labios torciéndose breve con una sonrisa. " bueno, malena y yo hacemos sentido. " o eso cree, al menos es lo que parece. " ¿qué quieres saber? "
ladea una sonrisa. "bueno, se te nota." ofrece en una nota que es en realidad más amable que otra cosa. supone que, de ser miserable en matrimonio, sería visible en anatomía. bufa con ligereza, alzando la ceja en lo que labios se curvan en una mueca más burlona. "llegó la que me hizo pensar todo lo contrario." pero su recuerdo aún duele, pica y molesta, así que niega con la cabeza, sin abandonar postura entretenida. "pero te daré la razón. sabes más que yo." al menos, es él quién está casado, a fin de cuentas. asentimiento coincide con el hecho de que hacen sentido, de una forma peculiar, sí, mas sebastien nunca pensó que las cosas debían encajar a la perfección. "no lo sé, ¿la convivencia, tal vez?" se frota el mentón con la punta de los dedos, pensativo. "crecí viendo a mis padres siendo lo más cursi que existe. sospecho que son un caso aislado."
Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
✓ Live Streaming✓ Interactive Chat✓ Private Shows✓ HD Quality
Anya is LIVE right now
FREE
Free to watch • No registration required • HD streaming
─── una canción sonando en el altavoz y ambos reconociéndola al instante. ( @leonht )
"tenía años sin escuchar esa canción." admite después de un momento, cuerpo apenas balanceándose cuando anatomía reconoce ritmo mucho antes de lo que lo hicieron oídos. "recuerdo una anécdota muy particular tuya con esa canción de fondo." tono adquiere cierto filo entretenido, cejas en alza cuando le apunta con índice de mano que aún sostiene bebida. "espero que sepas de cuál hablo."