La única excepción
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—No eres muy habladora, ¿Verdad?
No, nunca lo fuiste.
Flumbo irrumpió en tu vida el día que explorabas la escuela. No parecía comprender tu necesidad de estar sola. Por mucho que intentaras ignorarlo, él seguía caminando a tu lado, hablándote con aquella curiosidad tan propia de el.
De alguna manera, todo eso terminó con ambos compartiendo el almuerzo.
Y desde ese día, Flumbo nunca volvió a separarse de ti.
Por más que aparecieras tu espacio personal, era imposible recuperarlo, Flumbo siempre encontraba la forma de acompañarte. Aceptaba con entusiasmo cualquier cosa que le propusieras e incluso se animaba a probar actividades que jamás habría intentado por su cuenta.
—¿Cuanto suele tardar esto? —preguntó mientras intentaba encajar otra pieza del rompecabezas.
Le dirigiste una breve mirada e inmediatamente los ojos de Flumbo se abrieron con sorpresa.
—¿Horas...?
Un largo suspiro escapo de sus labios. Esperabas que se rindiera y se fuera.
Pero no lo hizo.
Permaneció sentado a tu lado durante horas, colocando pieza tras pieza sin quejarse demasiado.
Fue... agradable.
Más de lo que estabas dispuesta a admitir.
Y, casi sin darte cuenta, los días comenzaron a convertirse en semanas. Compartían el almuerzo, recorrían los pasillos después de clases y, de alguna manera, Flumbo siempre terminaba encontrándote.
Su compañía dejó de sentirse como una interrupción, y se volvio parte de tu rutina.
Entonces, un día, desaparecio
No asistió a clases.
Preguntaste por él, pero nadie parecía saber dónde estaba. Algunos ni siquiera habían notado su ausencia.
Solo Banbaleena parecía recordar haberlo visto.
—La última vez que lo vi... estaba con Banban comentó, intentando recordar-. Iban hacia los vestidores.
Eso fue todo lo que pudo decir.
Fue hasta el día siguiente cuando lo encontraste.
Estaba escondido dentro de un armario
Su uniforme estaba arrugado y tenía la mirada perdida. Cuando por fin te explico lo ocurrido, comprendiste por qué.
Había pasado todo el día encerrado.
La persona en quien más confiaba le había hecho creer que era un juego... cuando en realidad solo quería deshacerse de el.
Recordaste inmediatamente las palabras de Banbaleena.
"La última vez que lo vi, estaba con Banban."
Ahora entendías por qué Banban evitaba mencionar a Flumbo o hablar de lo que había ocurrido.
Flumbo intentaba sonreír mientras hablaba, pero era evidente que estaba confundido.
Y dolido...
No pudiste seguir guardando silencio. Por primera vez en mucho tiempo, encontraste las palabras necesarias para consolar a alguien.
No fueron muchas, pero bastaron.
Flumbo soltó una pequeña risa. —Creí que no podías hablar... —confesó, rascándose la nuca con algo de vergüenza.
Sin darte cuenta, una pequeña risa también escapó de tus labios. Después apoyaste suavemente una mano sobre su brazo, era un gesto sencillo pero lo suficiente para saber que ya no estaba solo.
Continuaron conversando un rato más y antes de despedirse, lo llamaste en voz baja.
—Flumbo...
El se giró de inmediato.
—¿Si?
Bajaste la mirada, claramente incómoda.
—¿Podrías... no contarle esto a nadie?
Parpadeó, confundido. —¿Eh? ¿Por qué?
Jugaste nerviosamente con las mangas del uniforme antes de responder.
—Me da un poco de vergüenza... Si los demás descubren que hablé, probablemente empiecen a hacerme preguntas todo el tiempo. Me estarían buscando solo para intentar sacarme palabras.
Hubo un breve silencio
—Asi que... esto es un secreto entre nosotros.
Levantaste la vista con cierta timidez. —¿Puedo confiar en ti?
Durante un instante, Flumbo se mantuvo completamente inmóvil, parecía genuinamente feliz.
No porque hubieras hablado.
Sino porque habías decidido confiar en él.
—Te lo prometo —respondió con una sonrisa sincera—. Puedes confiar en mí.
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જ⁀➴ Algo tonto considerando que garten of banban es sobre una escuela
La única diferencia es que pasaron de ser los maestros a ser los estudiantes y tu serías un estudiante de intercambio













