La combinación de las entradas y salidas de su interior, sumado a los movimientos de la mano del chico en su entrepierna, era explosiva. La expelirroja tenÃa su rostro medio escondido en el cuello del chico, dejando todos los sonidos que se escapaban de sus labios sin ella poder evitarlo. Escuchó lo que Scott le decÃa y contestó con un leve movimiento de cabeza, no podÃa hablar en esos momentos, pero sonrió contenta. Le gustaba saber que a pesar de estar en un momento asÃ, era capaz de preguntarle si estaba bien, acordándose de que ella era virgen, cuando sabÃa que la mayorÃa de los chicos no lo hacÃan, les daba exactamente igual. SentÃa que sus músculos estaban tensándose de más, sentÃa una sensación extraña, como de querer liberarse de algo, con más ansiedad que anteriormente y entendió porqué era, pues estaba a punto de llegar. Los besos en el cuello del chico le encantaban, sus labios se deslizaban de una manera que hacÃa que el vello se le pusiera de punta y fueron lo que determinaron que la muchacha llegara por fin al clÃmax. Escuchó el gemido que soltó el chico antes de que ella llegara, suponiendo asà que él ya habÃa llegado y aquello la hizo sonreÃr. Ella no tardó mucho más y eso le extrañó, no pensaba que una sensación asà llegarÃa a ocurrirle. Un placer indescriptible la recorrió por completo, haciendo que su cuerpo se destensara y se quedara relajada, con una sensación de cálidez, de tranquilidad extrema, algo extraño pero realmente placentero y nuevo. Notó como poco a poco, dejaba de notarle dentro y empezó a respirar algo más calmada, respirando hondo y despacio. Escuchó como se deshacÃa del preservativo y lo tiraba a la basura y no tardó en volver a notarle completamente pegado a ella, cosa que le hizo sonreÃr de nuevo. SentÃa un calor y una electricidad extraña por aquellos lugares por los que su mano pasaba cuando la recorrÃa, con aquellas manos tan gigantescas y brillantes. Oyó las palabras del muchacho y su pequeño beso, sintiendo como su mano seguÃa colocada en su entrepierna. -¿L-lo he hecho fatal verdad?-. Preguntó algo tÃmida la expelirroja, sentÃa que habÃa sido bastante patosa y se habÃa puesto demasiado nerviosa. -Y yo a ti.- Susurró ella también.