Dragon Quest VIII: El Periplo del Rey Maldito (3DS - PAL)
¿Hola? ¿Queda alguien ahí? ¡Ah! Pensaba que estaba sólo ya… Hacia ya demasiado que no escribía por aquí. Concretamente, más de un año. Y eso es demasiado. Así que me he propuesto quitarle el polvo a éste lugar y volver a escribir, y ahora hacerlo regularmente (más o menos). Para empezar, el titulo elegido es Dragon Quest VIII: El Periplo del Rey Maldito en su revisión para Nintendo 3DS, título que acabo de terminar y al que aún estoy sacándole jugo.
Para empezar, quiero contaros que ésta no es mi primera vez con Dragon Quest VIII, y es que el lanzamiento original de PlayStation 2 llegó a mis manos, pero entre que lo jugaba excesivamente poco (en su época, tenía el juego en casa de mis tíos, aunque ahora ya está junto al resto de mi colección), que se me hacia un juego un poco “pesado” (después os lo comentaré bien, no empecéis a pegarme aún) y que suelo abandonar los RPGs a medias (y retomarlos es harto complicado…), ya sabéis qué pasó con él…
Hará unos meses, cuando se anunció su reedición para la portátil de Nintendo, y que encima llegaría a España, no pude evitar emocionarme un poquito. Quería jugarlo, se lo debía al juego, y me lo debía a mi, y ésta era la ocasión perfecta. Lo mejor es que para mi cumpleaños me lo regalaron mis amigos (realmente, el 13/01 no se había lanzado todavía, pero como lo celebramos tarde sí les dio tiempo a comprármelo), y eso que no se lo pedí (me conocen demasiado bien… :P ). Y ahora, casi 2 meses después, y tras unas 60 horas de juego aproximadamente, he completado la aventura y me dispongo a desmenuzar mi experiencia con el título (que no la trama).
Lo primero que os diré es que a nivel de historia, el juego se mantiene intacto… aunque a decir verdad no es del todo cierto, pues tengo entendido que se han ampliado ligeramente ciertos segmentos de la trama, se han añadido dos personajes jugables (esto os lo confirmo yo) e, incluso, cuenta con un nuevo final. La trama no cuenta nada especialmente novedoso, pues tira de tópicos del género, tanto a nivel argumental (brujos de gran poder, maldiciones ancestrales…) como de personajes (un héroe callado, un ladrón bondadoso, una hechicera en busca de venganza y un ligón), pero todo en conjunto resulta fascinante. Al menos, a mi, me ha tenido enganchado de principio a fin con un guión muy bien traído y unos personajes que acaban siendo parte de una ¿familia? muy rara (y no, no es ni un spoiler ni nada escrito con segundas intenciones, sino que lo denomino así por los comportamientos que acaban teniendo los personajes gracias a sus distintas personalidades). Eso sí, los dos personajes nuevos no destacan tanto como lo hace el equipo original, aunque se agradece que estén y conseguir a Morrie puede ser todo un desafío...
Debo advertir, por eso, que el combate “marca de la casa” ha tenido algo que ver. Eso sí, gracias a dos mejoras que (para mí) son las que me han dejado aguantar tantas horas con él. Pero no avancemos acontecimientos. Lo primero que tengo que comentar es que el combate sigue siendo por turnos, típico de los JRPG, como podrían ser las sagas Final Fantasy (aunque llevan años haciendo algunos experimentos con la fórmula y hasta ha coqueteado con la acción en tiempo real con sus últimas entregas) o Breath of Fire. La principal diferencia viene en el punto de vista, y es que durante la selección en menús de los comandos a llevar a cabo, la vista es en una suerte de primera persona, encarando directamente a los enemigos (los combates de RPGs “clásicos” que yo he probado anteriormente son, generalmente, en tercera persona). Eso sí, las acciones se desarrollan en tercera persona y la cámara a veces cambia de posición para darle más dinamismo y espectacularidad.
Hay algo, eso sí, que me gusta y no me acaba de convencer a la vez, imagino que por un costumbre adquirido a lo largo de años de jugar a títulos donde es más evidente que aquí: en cuanto a magias, aquí no está tan bien definido el tema “afinidad-debilidad elemental”. Por ejemplo, en un Final Fantasy vemos claramente que muchas criaturas tienen afinidad con cierto elemento y, en base a eso, sabemos que presentan debilidad a su elemento contrario. Algo parecido pasa en Pokémon, donde todas las criaturas tienen un tipo (o varios) que lo hacen fuerte y débil contra otros tipos. Incluso hay otros tipos de juego en los que se aplican esquemas similares, como en la saga Fire Emblem y sus triángulos de arma. Vaya, que el modelo “piedra, papel, tijeras” está muy extendido en el mundo del videojuego, pero aquí no lo acabo de ver claramente. Sí es cierto que hay habilidades fuertes contra tipos de enemigos concretos (dependiendo de su familia), pero no resulta tan intuitivo como en otros títulos. Y sí, aquí hay magias elementales, usar magias contrarias no me ha resultado tan satisfactorio como en otros. No se si es que me esperaba algo más “evidente”, o que no lo he hecho bien (no he usado magias adecuadas o no contra monstruos en los que sea realmente determinante), o que…
Quitando esto, que ya digo que pueden ser manías mías, paso a hablar (ahora sí) de las dos principales mejoras que he encontrado en el título: en la versión de PS2, los encuentros con enemigos eran aleatorios y no se podían predecir o evitar, y eran MUY numerosos. Esto acabó haciéndome aborrecer el título, porque había secciones en los primeros compases en los que las batallas eran un continuo. No es que las batallas sean aburridas per se, ya que como he dicho antes, me gusta el sistema, pero eran excesivamente habituales y muy lentas. En esta versión se han corregido ambos problemas añadiendo la posibilidad de acelerar las batallas (o, más bien dicho, las animaciones en batalla) y el hecho de que ahora vemos a los enemigos dando vueltas por los escenarios, tal y como pasa en Blue Dragon o Chrono Trigger. Sí, es cierto, no todos los combates podemos evitarlos, pero sí nos quitaremos del medio muchos encuentros inútiles o en malos momentos (cuando apenas tenemos salud o tenemos a algún personaje muerto). Además, me parece muy bueno un detalle: algunos monstruos, dada su naturaleza y nuestro nivel, cuando nos detecten se nos acercarán corriendo o saldrán huyendo de nosotros, y otros simplemente nos ignorarán. Además, y gracias a que los vemos, también podemos elegir qué enemigos combatir (¿alguien ha dicho limos metálicos? :D ).
Por tanto, hay que tener en cuenta una cosa: sí, podemos esquivar a los enemigos y así no nos molestan, pero hay que encontrar un equilibrio porque tanto los jefes finales como los enemigos de zonas nuevas pueden darnos un susto si no vamos bien preparados.
Pasando a un aspecto más técnico, decir que me sorprende lo que han logrado hacer con éste pequeño cartucho, pues el juego está intacto (y con añadidos) aquí. Si bien es cierto que se ha tenido que recortar en algunos aspectos gráficos (ahora hay menos detalles como hierba en el campo, hay “algo” de popping y el juego NO cuenta con efecto 3D ni en los modelos New Nintendo 3DS), el poder disfrutar de una aventura tan grande sin demasiado problema (tan sólo he experimentado un par de mini-ralentizaciones en dos combates, y uno de ellos era el jefe final del juego) es un lujazo. Por lo demás tenemos una joyita portátil, pues en todo momento veremos con bastante detalle las diferentes localizaciones (todas ellas variadas y únicas) y personajes, diseñados una vez más por Akira Toriyama.
A nivel sonoro no tenemos versión orquestral de la música, sino que hemos de “conformarnos” con el sonido MIDI del título, pero sus piezas suenan bien igual. Eso sí, no acabo de comprenderlo porque los japoneses sí cuentan con el audio “completo” (a cambio, se quedaron sin voces). Así que tirón de orejas para el responsable, por mi parte. En cuanto a efectos de sonido y voces (en inglés), nada que destacar, pero tampoco nada que objetar.
Oh, un nuevo añadido y que a mí me ha proporcionado horas de diversión añadida es la posibilidad de hacer fotografías y de completar unos retos (las llamadas “afotos”), que nos propondrán encontrar puntos del escenario o personajes y retratarlos, ayudándome a descubrir auténticas rarezas y elementos que, de otra manera, habría pasado por alto.
Por tanto, y para ir cerrando este texto, debo decir que para mí es uno de los mejores títulos que encontraréis en el extenso catálogo de Nintendo 3DS, siendo este un juego redondo. Lo mejor, como siempre os digo, es que lo probéis vosotros mismos, pero os recomiendo encarecidamente que os hagáis con ésta joya pues os proporcionará muchas horas de diversión. Además, gracias a todas las novedades que trae estamos ante la versión más completa, accesible y entretenida del juego.
















