Un arconte, sería parte de una mitología relacionada con el Demiurgo y Sophia. Siete arcontes que serían seres angelicales para vigilar este mundo denso, de la luz hecho materia. Pueden tanto desenvolverse en el cielo como en el infierno, y no todos bajan a la tercera dimensión, sino que aún se encuentran en dimensiones sutiles, confundidos como ángeles y arcángeles. Aunque es parte de una mitología antiquísima, hoy en día se habla de la existencia de muchísimos arcontes más, y no todos con buenas intenciones o de actitudes benévolas. El tema es que suele prestarse a confusiones cuándo es un arconte y cuándo es un egregor. Un arconte vigila y se mueve entre ámbitos dimensionales distintos. Un egregor surge de este plano, y se produce una sinergia win-win: si es un egregor surgido para el arte, al alimentarse de esas energías hará estimular más el arte entre sus integrantes (eso suele ocurrir en las escuelas de artes). Pero si un egregor es creado a razón de producir un daño a alguien, un uso maléfico de sus energías hará que al absorber de las energías de sus creadores y co-creadores, dirigirá hacia el punto objetivo esa energía para hacerle maleficio. De ahí es que se produce una confusión: llamar arconte a un egregor, por lo cual surge un temor cuando se habla de arcontes. Por otro lado, lo que llamamos ángeles, extraterrestres, draconianos, reptilianos, etc. no se trataría sino de arcontes, que vigilan este laboratorio, del que se desenvuelve la vida humana, como un experimento de ser que vive en la corteza del planeta tierra (sabiendo por todos conocidos, que los intraterrenos son seres de vivir bajo la corteza del planeta).











