kyunsuk:
otro suspiro escapó de sus pulmones, condensándose de inmediato al chocar en el ambiente gélido. ofuscado por no conseguir pronto sus objetivos, dio una suave patada a la nieve que recién había removido. su mirada entonces se traslado desde el manto blanquecino que adornaba el suelo hasta las masculinas facciones del mayor. “—pues.” meditó, sus labios hicieron un mohín bastante marcado. “sí. dos cosas. ¿puedes transformar alguna cosa en una cama? estoy harto de dormir en el suelo.” se quejó, en vano por supuesto, asumía que alumnos de cursos más altos y algunos profesores podrían concederle ese favor. por supuesto no entendía por qué nadie lo había pedido antes. “y lo otro es que te quedes cerca de mí por si hay un ataque. no tengo varita y no me he encontrado con nadie más que la tenga, así que… necesitaré protección.” asintió, y una minúscula sonrisa pareció entreverse en sus labios.
sin poder evitarlo, una pequeña carcajada abandona los labios del mayor. los pedidos del eutteum no suenan descabellados, para nada, sabe que si se pone en sus zapatos pediría algo parecido. aún así, la forma en que las palabras llegan hasta sus oídos, la entonación de estas, es lo que al final le causa gracia. “si puedo, si me das lo que debo transformar. apenas y tengo la ropa que llevo encima” está siendo sincero, su recorrido de más temprano por el bosque prohibido no ha sido para nada fructífero y está muy cansado como para vagar más de lo necesario. “lo segundo también es posible, no me gusta estar solo” se encoge de hombros, acercándose más a la figura ajena como en una especie de prueba a sus anteriores palabras. “la única condición es que me mantengas entretenido ... ¿crees que puedes hacerlo, hm?” sonríe, por un momento dejando de pensar en la que es su realidad actual.











