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Había encontrado el vídeo hace no más de una semana, por una casualidad magnífica. Había decidido esperar hasta estar completamente libre, aunque, siendo sinceros, tampoco es como si tuviera mucho que hacer. Finalmente, decidió dirigirse al pequeño cine para ponerlo, acompañada por un pequeño cuaderno y una pluma; en las hojas del mismo, podían verse ecuaciones completas, símbolos y números que quizá sólo ella entendería ¿El motivo? La prueba ontológica de Gödel había llamado su atención y quería probarla con sus propias manos. Muchos la llamarían loca por preferir las matemáticas al video que pasaba ante ella, pero pronto su atención se vio arrebatada, quedando inmersa en los rápidos movimientos de Muhammad Ali—¡Vamos! ¡¿Cómo se te ocurre enfrentarlo así, Patterson?! Vamos, ni si quiera alzas el rostro ¡Por favor!—Y, claro, segundos después, Ali gana por K.O—Increíble—murmuró, anonadada con los movimientos del boxeador
La rubia, que planeaba tener una maratón de la serie Sexo en la Ciudad, fue prácticamente plantada por sus damas de compañía cuando éstas no llegaron a la hora citada a los aposentos de la rubia, y esa fue la razón por la que ésta terminó asistiendo sola al salón de cine (donde esperaba que las fulanas aparecieran). Cuando estuvo frente a las amplias puertas de aquella habitación, pudo ver que la habitación estaba ocupada gracias al nombre que estaba escrito en la libreta donde se reservaba la habitación. Isla Gansey, pudo leer a la perfección y una sonrisa jocosa se dibujó en sus facciones.
“¡Levanta ese trasero, Gansey!” Exclamó la muchacha, adentrándose en la habitación luego de haber abierto las puertas de par en par. “Porque ya que no te llevas bien con las cosas calientes, te invitaré a tomar té helado” Obviamente hacía referencia a lo que había pasado la última vez que sus genios se habían encontrado, posicionando sus manos en su cintura.
Durante su primer semana en aquel país, Ryu comenzaba a ambientarse, aquel lugar era tan diferente a su país de origen pero estaba abierto completamente a conocer y sobretodo a aprender de Illéa.
Después de atender cuestiones de protocolo sobre tratados que deseaba fijar con el país que lo había invitado por una temporada, el joven príncipe salió del gran salón en búsqueda de un lugar dónde encontrará un piano, deseaba tocar un poco, eso lo haría feliz, pensó. Un empleado le había dado indicaciones de como llegar a la sala de música, pero aún no entendía del todo la ubicación, por lo que sin desearlo se perdió, dejó escapar un suspiro y al ver a la persona cerca de él optó por aclarar su duda para llegar a aquel salón.
— Buen día — comentó. — Lamento importunar, ¿sabe dónde se encuentra la sala de música? Me han hablado que hay un piano y me encantaría tocar un rato.
Helado de cookies and cream, eso era lo único que necesitaba la rubia para poder seguir con su estúpido día que había decidido tomarse libre (aunque no hiciera nada nunca). Ya que ninguna de las personas que trabajaban y vivían para ella no estaban, tuvo que ponerse sus zapatos e ir pos cu cuenta. Luego de haber tomado aquel helado en su correspondiente bowl, se encaminó a su habitación, pero no contaba que se encontraría con el monarca de uno de los países que visitaba muy a menudo: Nueva Asia.
“Sayonara-toyota-mitsubishi, Príncipe Ryu” Junto las palmas de sus manos (con dificultad por el helado que llevaba), antes de hacer una reverencia al estilo de la antigua china. “Konichiwa aishiteru aguasatah lasaah pikachú-sinconsa ovniosah arigató” Contestó con una sonrisa de oreja a oreja plasmada en sus facciones, orgullosa de su idioma oriental. “O en inglés, abajo a la derecha. Apenas llevo una clase, aunque mi profesora dice que mi pronunciación es fenomenal” Agregó antes de poner sus ojos en blanco, y hacer un ademán con su mano restándole importancia
Hola, Reign. Soy tu Santa Secreto y me gustaría saber más de ti. ¿Cuál es tu color favorito? ¿Tienes algún estilo de música que prefieras?
¡Hola SS! Mira, mi color favorito es el rosa y elvioleta, aunque no suelo usarlos mucho en mi ropa, ¿el tuyo? No tengo un gusto en la música bien definido, pero creo que cualquier canción que me provoque bailar o al menos me divierta, no me importa mucho el género la verdad, ¿y a ti que tal, SS?
La sensación de que todo y nada -a su vez, sí- había cambiado, la invadió con la misma fuerza que aquel viento decidido a juguetear con uno de sus mechones de su caballo (ese que en específico nunca sabía hacia donde acomodar). Una interrogante era su acompañante a medida que se introducía por los jardines pese al reciente y cansino viaje: ¿A dónde debía dirigirse en un primer momento? Desconocía si su familia había sido notificada de su regreso, sin embargo la costumbre de hacer ‘lo que debía’ disfrutaba de taladrar en un rincón de su mente sin solicitar autorización alguna. Entre tanto pensamiento, no se percató de que sus piernas trazaron un camino hacia la cascada, donde una figura ya se hallaba: “Ah, ¡buenas tardes!” Le soltó, sin mirar el rostro de aquel individuo. Sus ojos estaban ocupados en observar el irregular camino por el que descendía. “Le veo cara de haber leído bastante el Capital Report, ¿sería mucho pedir que me ponga al corriente de los últimos sucesos?” aventuró ese intento de mantener una conversación con la primera persona que cruzaba en el palacio tras las aburridas horas de viaje sobrevividas.
Alejadas de la seguridad del castillo y todo el bullicio que los habitantes de éste causaban, Lana, Tana y Reign se encontraban sentadas un lado de la catarata en el medio del bosque, disfrutando de lo que ellas sabían llamarles como una cena rústica, la cual fue interrumpida por una voz bastante conocida para la menor. ‘¿Y esa cuándo vino?’ Soltó una de las damas de compañía, trasladando su mirada hacia la otra con sorpresa. Ni la misma Reign sabía la respuesta de esa pregunta. “A veces me sorprende el ser tan estúpido que tengo como hermana” Bufó mientras se ponía de pie (ya que se encontraba con sus amigas sentada sobre una manta en el césped) con una copa de mimosa en mano. Caminó hasta llegar a su hermana, a la cual se acercó para saludar con besos en ambas mejillas, aunque en realidad sus caras ni siquiera se tocaron. “Cuanto tiempo, querida” Y una sonrisa no muy sincera se hizo presente en sus facciones. “No puedo creer que aún sigas leyendo la mierda que del Report, de verdad dudo que seamos familia” Vaciló. “Por cierto, ese bronceado se te ve fatal. ¿A dónde fuiste? ¿África?” Indagó con una pizca de burla en sus palabras, no aguantándose ni un minuto más.

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Tomó una gran bocanada de aire, fingiendo así contemplar cada una de las palabras salidas de entre los labios ajenos. Encogió un hombro antes de añadir: “Claramente estamos acostumbradas a desenvolvernos en un ambiente totalmente distinto. Nosotros no contamos con el poder suficiente como para hacer lo ya mencionado. Además, tengo entendido que eso se lleva a cabo en caso de ser una situación lo suficientemente grave y con pocas soluciones al alcance” — ignoró la mirada dedicada en su dirección. “Y en realidad no he dicho que disfrutaría de hacerlo” — entornó los ojos, regresando un poco en la conversación para recordarlo. “No busco las gracias de nadie. Me considero conforme con realizar mi trabajo como es debido” — comentó, asintiendo con la cabeza. Y en cambio esperaba que no se metieran en sus asuntos, pese a que eso estuviera relacionado con cortarle las extremidades a alguien (no lo hacía más que en casos extremos -que casi no se presentaban, por no decir nunca-, sin embargo).
"¿Ambiente distinto? Por dios, yo pensaba que el ambiente en el que vivía era hostil, no me quiero ni imaginar el clima de trabajo que tienen entre ustedes” Bramó con un desgano evidente en su tono de voz. No se lo quería imaginar y tampoco iba a probar lo que era estar con compañeros de trabajo, porque en efecto nunca trabajaría. Lo de ella no era quebrarse las uñas y despintárselas trabajando, lo de ella era hacerlo mientras tecleaba en su celular. “¿Pocas soluciones de alcance? ¿Como cuales?” Preguntó con una de sus cejas enarcadas, ahora demostrando un poco de curiosidad, ya que si debía admitirlo, saber los crímenes que serían castigados con tales medidas era algo que le daba curiosidad. Puso sus ojos en blanco ante las palabras de la muchacha, haciendo a continuación un ademán con su mano para restarle importancia a las palabras ajenas. “Es un decir, querida. Si te gusta o no cortarle los dedos a la gente, no me importa. No me importan tus fetiches” Enunció con una mueca de asco para nada disimulada decorando sus facciones. “¿Y qué te hace pensar qué estás haciendo tu trabajo como es debido?” Se permitió preguntar luego de que sus rasgos volvieran a la normalidad.
( @ sugar and spice ; )
“No todas se apuntan a la selección con el afán o deseo de convertirse en princesa, Reign.” Y no era para defender a aquella muchacha, si no porque en lo personal, no era ella quien tenía el sueño de convertirse en una de las futuras monarcas de Illéa, sus sueños eran más sencillos. “yo mandé mi solicitud porque se lo prometí a alguien, después de todo, creí que las posibilidades de entrar eran casi imposibles y podría tener la conciencia tranquila al decir que lo intenté” se encogió de hombros, restándole importancia alguna a aquel tema; cosa que no compartía con muchas personas -con casi nadie, a decir verdad- pero la menor de los Crncevic le daba esa confianza. “Es lo que se dice en el report, pero ahí se dicen muchas cosas que no siempre son ciertas” pues podía decirlo con seguridad, su nombre había sonado en el programa seguido de varios rumores que al menos para ella no eran ciertos. “¿Y si es cierto eso que dicen? Que en el amor no se elige y que a veces las cosas sólo pasan porque sí” su espalda se recargó de lleno en el respaldo de aquel cómodo sillón. “¿Te has preguntado el qué pasaría si tú te llegases a enamorar de un guardia o un empleado?” era ahí cuando la curiosidad y las múltiples preguntas salían de sus labios. “Tengo ese don, el de ver las cosas buenas en las personas” su mentón se alzó confiado, conforme una risita juguetona salía de sus labios. “Quizás, ¿Deberíamos buscarte unas orejas afelpadas para que hagan juego?”
“Entonces, ¿qué deseo tienen cuando se apuntan a la selección? ¿Pizza gratis de por vida? ¿Joyas y dinero a por demás?” Si la razón por la cuales las muchachas se anotaban no eran las coronas ni sus primos, quería saberlas porque estas muchachitas lo tenían bien escondido (menos algunas, de las cuales la ambición le salía hasta por los poros). “¿Y a quién se lo prometiste? ¿Un novio que dejaste en casa? ¿Un abuelito enfermo?” Indagó con una de sus cejas enarcadas, no con el afán de ofenderla ni mucho menos, simplemente tenía curiosidad de saber quién era la persona que había causado que la platinada terminara entre aquellas cuatro paredes junto a ella. “Cariño, el Report es una mierda. Porque mira, según ellos yo: he estado en una orgía, me he casado cuatro veces, me divorcié tres, he tenido dos embarazos fallidos, más de diez amores prohibidos, me he hecho devota a satán y por ende illuminati, también me hice dos liposucciones y aumento de busto, y por favor la última y peor de todas, la relación incestuosa con Fredderick” Informó con una velocidad considerable, ocasionando que al terminar la frase tuviera que tomar una bocanada de aire para normalizar su respiración. Lo que la tomó por sorpresa fueron las interrogantes que surgieron a continuación, haciendo que automáticamente ambas cejas de la rubia se alzaran levemente. “¿Yo? ¿Enamorarme? ¿De un guardia? Por favor, eso no va a pasar ni en mi peor momento, además, suelen ser demasiado bruscos en la cama” Negó varias veces, demostrando el desagrado ante aquella idea en sus facciones, con una mueca no muy agradable de ver. “¿Orejas afelpadas?” Inquirió antes de esbozar una sonrisa divertida y pícara. “Bueeeno... creo que tengo unas por ahí, estoy segura que el duque de Esparta me dio una en unas de mis visitas a Grecia, aunque en realidad eran de su hija, pero seguramente su esposa luego le compró otras” Agregó antes de encogerse de hombros.
Una carcajada con ganas escapó de sus labios, sin importarle el si aquel sonido despertaría a alguien más. Chasqueó su lengua, cruzándose de brazos. “Eres tan adorable, Reign. Pero tranquila, ni en un millón de años podrías molestarme con aquello. ¿Por qué mejor no te vas a escribir en tus cuadernos Lukas y Reign por siempre y para siempre? Pues ambos sabemos que eso sólo ocurrirá en tus sueños” se burló de la menor, pues si algo importante estuviese ocurriendo entre Lukas y ella, él sería el primero en saber. Rodó sus orbes, pues si la menor tenía la intención de hacerle sentir incómodo perdía su tiempo. En Irlanda trataba con chiquillas de aquella índole muy seguido -culpa de su hermano menor quien parecía sólo tratar con personas igual de insoportables que él- “Y aquí es cuando te equivocas, nuevamente. “ chasqueó su lengua, conforme una sonrisa de superioridad se dibujaba en su rostro “Dignidad si tengo, al menos un poco más que tú. ¿Cuando entenderás el que no somos iguales?”
Asintió un par de veces, llevando la mano que había puesto sobre su boca, a su pecho, fingiendo sorpresa. “Lo haré en cuanto llegue a mi habitación, en mis cuadernos de pre-puber con bolígrafos de gel que tengan glitter y todo” Comentó la muchacha como si le hubiera descubierto su plan, aunque aquello era completamente absurdo, Lukas no era el primer y único hombre por el que había pasado en toda su vida, y tampoco iba a ser el último. “¡Ah! Y también pondré corazones sobre las is” Y ahí terminaba su mal acting de estar enamorada. Bufó, no solo una si no dos veces antes de proseguir. “Puede que tengas más dignidad que yo, pero tus acciones demuestran todo lo contrario” Vaciló, con sus orbes fijas en el muchacho. Un par de pasos fueron necesarios para acortar la distancia entre ambos hasta que a la rubia le pareció prudente, fue ahí cuando estiró su brazo y tocó con la punta de su dedo índice la nariz masculina. “Es obvio que no somos iguales” Bufó, como si aquello fuera la obviedad más grande del mundo, porque lo era. “Yo, soy mejor que tú” Agregó con una sonrisa llena de sorna.
Pausó, observando con detenimiento en dirección al lugar proveniente de aquella voz femenina. Alzó las cejas y entornó los ojos, humedeciendo discretamente su labio inferior. “Si la cordura de un ser humano pudiera medirse a través de inocentes (de uno solo, por lo menos) comentarios como el dicho por mí con anterioridad…” — consciente era de que no había sido para nada “inocente”, pero en el área dentro de la cual trabajaba se consideraba lo suficientemente ligero como para pasar desapercibido. “Entonces diría que la seguridad del palacio está en las manos de un grupo de locos que van por la vida cortando extremidades de otros seres humanos. O peor” — esbozó una sonrisa que carecía de ese brillo al que había estado acostumbrada en el pasado. Era entretenido (en muy contadas ocasiones, cabía destacar) entablar conversaciones con quienes eran considerados civiles.
“La cordura se mide por lo que dice y por sus acciones, y la verdad no creo que alguien que esté en su sano juicio cortaría dedos por puro placer, yo como mínimo lo echaría y haría que volviera a su casta, o quizás a una inferior” La fémina puso sus brazos en jarra luego de haber dicho aquellas palabras, examinando de manera no tan amigable a la fémina de pies a cabeza junto con una mueca que supo hacerse aparecer segundos después. “Es que bueno, tan ciertos no están: arriesgan sus vidas por personas que no los tienen en cuenta ni siquiera cuando van al baño, y además, probablemente nunca les darán las gracias” Sus cejas se alzaron por un momento para luego volver a su lugar habitual, dándole un aire de desgano a sus palabras, quitándole importancia también, ya que era un tema que no estaba entre las cosas que le interesaban.

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&&. we won’t be sleeping [reign’s birthday]
TAYLA:
— ¿Entonces para qué las revistas? —la pregunta escapó de sus labios sin decisión ni tampoco empujada por la curiosidad, sino más para no caer en un posible silencio incómodo—. Detesto el té con leche, me han dado arcadas de la sola mención así que no, nadie consigue mi preciada presencia tan fácil —dijo tajante con cierto orgullo y le guiñó el ojo burlona a la oriunda de Ángeles mas luego su atención regresó al desperdicio de comida que tenía delante de ella y de la cual no quería probar bocado aún. Parecía una ostentación más que una simple celebración, pero era algo que Reign no comprendería por más que Tayla se decidiese a perder el tiempo en explicárselo ya que eran realidades demasiado diferentes las que les tocaron vivir a cada una. Ignoró el intento de ‘salvar’ la situación respecto a los invitados puesto que era obvio que no serían demasiadas, por lo que sólo se centró en la última pregunta pronunciada por la muchacha de casta uno—. Si esperas burradas de que la esperanza es lo último que se pierde, déjame decirte que para eso está Kolleen aquí entre nosotras. Yo sólo te diré que tengo tantas chances de ganar como un pollo las tiene de explotar por causas naturales —musitó con simpleza, encogiéndose de hombros. Eso no significaba que se estuviese cerca de rendirse, al contrario, pero era consciente de que tenía que tener bien en claro cuál era su posición dentro del certamen—. Que tus primos estén desaparecidos en acción tampoco ayuda, si te soy sincera (menos si cuando los ves luego te tachan de acosadora)… pero he llegado más lejos de lo que nadie creyó, algo bueno tengo a mi favor considerando que soy un desastre de seleccionada en todos los sentidos posibles según terceros —rodó los ojos para restarle importancia a sus dichos— ¿Qué hay de ustedes? —porque si no le fallaba la memoria, Reign también estaba en “cacería de un marido” (por más horrible que sonase) con tantos príncipes extranjeros en territorios de Illéa.
Si la oriunda de Carolina hacía suficiente silencio podía oír a alguien decir “aquí hay gato encerrado”, tal y como hacían los adultos en su familia —Está bien. No traje las revistas para imitar los peinados. Las traje por otra cosa— tomó aire y sacó de su bolso una de sus tan amadas y odiadas revistas, abriendo en una página previamente marcada por una hebilla para el cabello —¿Qué sucede con esto?— levantó el conjunto de papeles en el aire, mostrándoles la nota que había leído un par de noches atrás, ni bien llegó la nueva edición a su habitación. Se podía ver una imagen de Reign y Tayla juntas, tomada en algún momento de la Selección, y abajo tenía escrito en letras bastante grandes un comentario sobre una supuesta relación entre ambas —Espero que sea toda una mentira y que no me ocultaron nada— a pesar de sus intentos, su voz sonaba algo decepcionada. Ignoró gran parte de la conversación que sus amigas mantenían, ya que no estaba interesada en cómo atraer a una de ellas a su próxima fiesta de cumpleaños. Estaba más concentrada en comer los dulces que estaban frente a ella. Sin embargo, ante la mención de la Selección, su atención volvió a centrarse en las contrarias —Pero es verdad que la esperanza es lo último que se pierde. Yo no creo que tengas tan pocas chances. Por alguna razón echaron a la mitad y tu sigues aquí— los comentarios sobre que Tayla sería la primera eliminada no era un secreto, pero estaba entre las últimas diecialgo, lo cual aumentaba las esperanzas de Kolleen de verla entre una de las finalistas —Yo por mi parte me tengo esperanzas y a la vez no. Veo a tus primos una vez cada tanto y la mayoría de las veces lo hago después de caerme, de chocarme contra una pared o de haber dejado caer cupcakes. No creo que eso le guste— se encogió de hombros al hablar, restándole un poco de importancia a la competencia. No era un secreto que para esas alturas ya habían varias favoritas tanto como para los príncipes y para el país, y Kolleen era consciente de que no aparecía en ninguna de las listas —¿Y que hay de ti, Reign? Oí algo sobre un tal Lukas príncipe de algún país europeo que no recuerdo.
Cuando sus orbes se posaron en la imagen y las pequeñas ilustraciones que habían al rededor de esta, un grito sumamente agudo y alto salió de su interior, el cual podría haber dejado sordo a cualquier ser humano con el tímpano sensible. “¿Qué mierda es esto?” Preguntó antes de arrebatarle la revista a la muchacha, para contemplar la imagen desde cerca. No era más que una foto de ambas conversando, pero lo que lograba sacar de contesto aquella foto, eran los titulares que la rodeaban. “¡Basura! ¡Esto es basura! ¡BA-SU-RA!” Y antes de que Tayla pudiera arrebatarle la revista o Kolleen volviera a apropiarse de ella, se acercó hasta su balcón para luego tirarla por la ventana. Por dios, si su madre fuera consumidora de las revistas de chisme, seguramente Reign ya estuviera internada en un hospital psiquiátrico o rehabilitación. “Por dios Kolleen, porqué trajiste eso” Posicionó la palma de una de sus manos sobre su pecho, esta vez no exagerando demasiado (aunque todo lo que hacía tenía un toque de ella). Decidió pasar los comentarios de Tayla por alto, para seguir con un tópico que ella misma había puesto: La Selección. “Ugh, no vuelvas a decir eso de que la esperanza es lo último que se pierde, es algo que solamente un pobre diría” Sabía que Tayla podía sentirse aludida u ofenderse con lo que acababa de decir, pero era algo que a Reign la tenía sin cuidado, la trataba como lo que ahora era: una señorita de casta tres, no siete. “Mis primos son unos estúpidos, deberían saberlo desde hace ya bastante tiempo. Yo que ustedes comienzo a buscar marido fuera de los límites establecidos por las reglas, es cuestión de tiempo que La Selección termine” Explicó desde su punto de vista. Si ella estuviera en los zapatos de sus amigas, eso sería lo que haría (teniendo en cuenta de que en el Capital Report se decía que ninguna tenía chances con los príncipes, cosa que parecía ser verdad hasta cierto punto ya que las favoritas de los tres ya estaban notablemente marcadas. “¿Lukas? Es un príncipe más, de Dinamarca. Solía mirarme las boobs cuando tenía como catorce o quince, pero no pasó más que eso, se puede decir que somos amigos, aunque llevo mucho tiempo sin hablar con él” Soltó un suspiro, recargando su espalda contra el marco de la puerta que llevaba hacia el balcón y frunciendo sus labios.
De todas las personas con las que el futuro monarca odiaría encontrarse ahí frente a él se encontraba la muchacha que había encabezado la lista desde hace un par de semanas. Pero claro, jamás admitiría aquello pues hasta aquel mínimo detalle podría parecer un objeto de burla para Reign, además de darle la importancia que según él, no merecía. “No es mi culpa que tus garras lo absorban y lo dejes sin energía alguna para mi” se burló, sabiendo que aquello era imposible, ni en un millón de años la pondrían a ella sobre él, al menos no cuando del príncipe de Dinamarca se trataba. ¿Cómo iba el dicho? ¿Bros before hoes? Sí, ese era. “¿Dónde has dejado tu dignidad, Reign?” cuestionó, enarcando una de sus cejas conforme observaba con mayor atención a la menor de los Crncevic, quien parecía haberse ido de fiesta tras fiesta. “No me digas que la has dejado perdida por ahí, junto con tus bragas” se mofó, relamiéndose sus labios pues si molestar a la fémina era un deporte este fácilmente podría convertirse en su favorito.
Puso en blanco sus ojos en blanco de manera automática. No entendía porqué la gente disfrutaba de burlarse de ella (o en este caso, molestarla). “No es mi culpa que me elija a mi primero, si quisiera tener energías para cuando va contigo seguramente serías el primero, al parecer la entrada es mejor que el plato principal” Bramó con una sonrisa socarrona plasmada sobre sus labios. Que bros before hoes ni que nada, nadie podía resistirse a su encanto, ni siquiera la persona que tuviera más autocontrol del mundo (porque sí, había sido rechazada en muy pocas ocasiones). “¿Bragas dijiste? ¡Oh! Me hiciste acuerdo de que hoy no me las he puesto” Llevó una de sus manos a su boca, con la pura y única intención de hacer que el muchacho se sintiera incómodo y por ende, molestarlo. “Nunca tuve dignidad, ¿sabes? Y me sorprende que me hables como si la tuvieras” Espetó, encogiéndose levemente de hombros mientras sus orbes pasaron por todo el cuerpo de su interloctuor hasta que de nueva cuenta encontraron las ajenas.
Qué seleccionadas harían buen trabajo como reinas?? (Olvidando las relaciones con los príncipes). La Selección necesita tu punto de vista crítico.
Buena pregunta, huh. Bueno, creo que Abbigail sería una buena reina, ¿acaso no la vieron? También la fulana de Faelynn ya que la persona que golpee a mi hermano en la joyita de su corona y se gane su odio, automáticamente se gana mi amor (independientemente a que se haya llevado a mi doncella de viaje). Quizá Liesei aunque tiene que mover un poco las cosas, si no las cosas empezarán a hacerse aburridas. Y obviamente Tayla y Kolleen, que si no ganan, yo me encargaré de mantenerlas a mi lado de igual manera.
Ahora que llegarán princesa ¿Qué se siente saber que ya no podrás llamarte así?
Que yo sepa esas perras son las princesas de por allá donde el diablo perdió las botas. Pero, ¿adivinen qué? Estamos en Illéa y éste es mi territorio.
qué opinas de los rumores sobre kaylee y jakob? crees que hacen bonita pareja?
Ella es mi doncella y él es mi hermano... sí sería un poco extraño, pero no me desagradaría. Es el tipo de persona que de hecho sí me gustaría ver con Jakob, alguien que le baje un poco de su pony saltarín, y creo que Kaylee sería perfecta para eso. Así que en conclusión, sí creo que harían bonita pareja.

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NOCHE DE ANÓNIMOS
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Tres y media de la madrugada y a lo largo del pasillo se podía escuchar un ligero golpeteo el cual impedía rotundamente el sueño del futuro monarca de Irlanda. Era quizás un secreto a voces lo fácil que podía resultar el despertarlo, ¿Cómo se le conocía? Ah sí, sueño ligero. Desconocía si el sonido era el golpeteo de una especie de pelota, tacones o lo que fuese, lo único que podía asegurar era lo tremendamente molesto que aquello le resultaba. Por ello, lanzando sus finas sábanas se dedicó a salir de la cama, inclusive de su habitación para enfrentar al causante de dicho ruido y mandarlo a la horca -bien, exageraba, pero ganas no le faltaba- “¿Acaso no conoces el significado de silencio a altas horas de la madrugada?” pronunció con hastió conforme sus claras orbes se posaban en aquella silueta, hasta esos momentos, desconocida para él.
Tacones. No eran más que los tacones de Reign los causantes de aquel repiqueteo que retumbaba en los pasillos de forma constate y sumamente molesta para las personas que teniendo en cuenta la hora, intentaban dormir si es que no estaban ya dormidos. “Huh, ¿qué pasa que estás tan estresado, ricitos de oros?” Preguntó apenas sus orbes captaron la figura masculina mientras las quejas salían sin parar de la boca de éste. “¿Lukitas te tiene desatendido?” Preguntó con un tono jocoso, casi igual como la sonrisa que tenía dibujada en sus labios. Era música para sus oídos escuchar a la gente quejándose, ¿les molestaba el ruido? Que se pusieran orejeras, era su casa y tenía el derecho de hacer todo el que quisiera, además, no se quitaría los zapatos para caminar, nunca lo había hecho y tampoco lo haría, no iba a dejar de salir por las noches para evitarles molestias a los demás, nunca.