Camisa Negra. Camisa Blanca
Vos estabas en el centro de ellos.
Te dejaron en el centro con mi regalo
Vos sonreías de camisa negra como un regalo del infierno
Vos inalcanzable y perfecto traías de la mano un regalo imperfecto pero lleno de amor
Vos que te instalaste en mi mente y acampaste de pronto.
Vos que bastó una sonrisa y una palabra amable para que te abriera las puertas
Y habría bastado una palabra para que te abriera las piernas
Vos regalo del infierno. Infinito y fogoso, puro sonrisas y voz grave
Vos que decís mi nombre desde el fondo de tu garganta y recordas mis hechizos de memoria.
Vos guías a mi druida para que sea la mejor guerrera
Vos guiaste mi sonrisa fuera de la oscuridad
Vos bajas los ojos, soplas tu flequillo y me haces tuya
Vos que te moves ajeno por la vida de las cataratas que provocas en las tangas de mis amigas
Vos estabas ahí en el centro con esa camisa negra hecha de tela de noche.
Vos sonreías como regalo del infierno y yo de blanco y pollera perdí la cabeza
Pero ya había hecho mi jugada, sacrificado a mi reina y había sido jaque mate igual
Ya te había abierto mi corazón al menos un poquito y te deje sin palabras
Pero seguiste ahí inalcanzable y lejano nocturno y sombrío
Pude regresarme y rescatarme y no saltarse al cuello ni buscar tus labios con desesperación.
Pude saludar a todos, dejandote para el final. Hacer breve el abrazo que quería hacer eterno. Tan breve que hasta vos vacilante con los brazos vacíos y tan esquiva mi mirada que te quedaste bizco
Cumplo bien mi papel de fuerte. De fabulosa. De adulta
Vos entraste a casa como quien entra a la suya
Vos entraste de camisa blanca y andar suelto
Vos sonreías de lado, vos sabes que eso me vuelve loca.
Vos apenas pusiste un pie te desabotonase la camisa blanca
Invitandome a hacer el resto
Vos te varias a mi como un regalo del cielo. Cálido y alegre
Sonriendo con complicidad, jugando tu juego. El juego de la seducción y el deleite me acerqué a vos, deshice los botones y te contemple
Vos sonreías con una ceja alzada.
Vos sabes que sos irresistible. Que esa piel de alabastro calido sabe exquisita y que a pesar de que la recorrí de arriba a abajo sigue escondiendo placeres celestiales
Vos te deshaces de la camisa blanca y avanzas hacia el dormitorio. Conoces el camino. No esperas que te siga. Sabes q lo voy a hacer dejando mi ropa en el camino. En la penumbra nos abrazamos como dos trenes descarrilados y la ropa desaparece.
Vos me conoces y conoces mis caminos. Me llevas a la tierra del agua y del cielo con tu lengua y tus manos de artista y juntos alcanzamos el nirvana con jadeos que deben tener hartos o calientes a los vecinos.
Vos al alcance de mi mano sin título ni exigencia más que la que te doy.
Vos de camisa blanca cual regalo del cielo me abrazas de noche y acaricias mis pesadillas
Vos nunca pudiste instalarte con tu taller y tu huerta, tus pinturas y tu memes
Yo desnuda y rota. Rearmandome de a poco. De a retazos
Yo que he vivido más de 20 vidas en menos de 30 años. Que he tenido más nombres que la emperatriz
Yo que me descubro Fénix de corazón inmortal. De amor infinito
Yo que navegue demasiado tiempo el mar de la soledad y la angustia tanto que hizo arroyo en mi.
Yo que cada sabado y domingo me transformó en otra, en druida, en bardo, en Mistress de capa y dados. En una voz en el éter y una mano de tiza y pizarrón
Yo que atesoro cada gesto de bondad como el último de la tierra
Yo no puedo encontrar el camino que me lleve lejos de la camisa negra
No encuentro un camino seguro, amoroso, luminoso como tu sonrisa que me ancle a la vida como tu abrazo me ancla a esta cama a este momento de paz
No lo encuentro porque la sonrisa diabólica, la mirada de soslayo marrón, la voz grave que dice mi nombre desde el fondo de su garganta bloquea el camino
Como hago yo? Que ya no tengo piezas
Que ya tire mi rey y sacrifique mi reina y mis peones para vencer mi timidez y los " ¿y si?" de mi cabeza para poder tener la conciencia tranquila y dejar de soñarte y pensarte y arreglarme mil veces cada vez que te voy a ver.
Que queme mis puentes. Mis naves. Mis torres y alfiles y te dije lo que sentía
Y vos, príncipe del infierno sin palabras quedaste y sin accionar me desinflaste.
Yo que no tengo miedo, q no me guardo nada. Que me lancé contra un dragón de hielo para salvar a un pueblo, que sabía el resultado me mantuve de pie valiente y estoica. Madura y sonriente como si no me importara que se me rompiera el corazón porque ya lo tengo roto o porque es de un material tan noble que ya no se rompe.
Yo te veo príncipe del infierno con mi regalo en el centro y tiemblo
Y ya no se que sortilegio, magia o hechizo hacer para exorcizarte de mi.
Y me quedo sin hacer nada.
Salvo abrazarte brevemente y bromear y charlar y reir. Estoica y valiente. Con la confianza que me falla y con el amor propio que desfallece y sobrevive apenas con el abrazo y la fuerza de un ser de camisa blanca que viene a veces a alimentar mi fuego.
Ya no me quedan piezas de ajedrez
Tiro mis dados y espero que salga un 20 para que mi bardo aseste un golpe crítico y vos de remera negra está vez sonrias con los ojos tras los cristales y me mires con orgullo.
Tiro mis dados y pienso en camisas blancas y negras y cosas que que son y otras que no pueden ser ni serán jamás