Como una suave brisa de la noche; así sería como definiria la palabra "amor". Algo que es muy común, pero cuando te llega, te choca suavemente y con tanto cariño, que sientes una dulce paz a pesar de ser perturbado por esta misma.
Entonces la chica vio una enorme marea asomándose; entró con calma, aceptó sus corrientes y nado hacia lo más profundo, solo para encontrar algo que yacia muerto. Y al verlo, no pudo evitar sonreír con ternura...
Aquella dulce brisa, vio lamarea azul que solo atraía y alejaba sin control. Pero a pesar de esto, esa brisa, se adentró en aquel mar y le entregó a este eterno azul, una pizca de amarillo.
Pintando este lienzo oscuro, con unas gotas amarillas en su interior. Aquella imagen siempre me recordará a la noche; una noche de la que yo fui participe y encontré una compañera en esta oscuridad.
Ella tomó mi mano, y corrió. Corrió hacia lo inimaginable, corrió hacia algo que no tenía futuro, corrió abrazando la muerte, corrió aceptando su destino; corrió en aquella noche sin fin, que solo era iluminada por una luna que poco a poco brillaba más.
Y yo al ser tomado con tanto cariño por aquella mano cálida, no pude evitar sonreír y confiar en esta paz. Era una noche mágica de la que no quería que amaneceria, por primera vez en mi vida, deseé no ver aquel sol que siempre iluminaba mi mar, sino aquella luna que tal vez no la iluminará con la misma intensidad, pero si sabía como comprenderte y estar con cariño contigo cuando nadie más lo está.
Recupere algo que alguna vez yo perdí; la fuerza y el valor, para poder confiar en otras personas de verdad, para poder mostrarme como en verdad era. Él como poder, abrirme con una persona y que esta te supiera comprender, que alguien que no sólo vea la bueno en ti, sino que también lo malo y te lo sepa decir con cuidado y calma.
Esa chica que pintó mi azul profundo, aquella que mancho mi soledad de luz; se fue, se apagó, y cuando decidió volver a pintar sobre este lienzo manchado.
Aquel mar jamás regresó a la orilla, porque cuando volvió a ver ese pincel, notó los cristales qué yacian dentro de el, y vio que el lienzo tenía ligeras rasgaduras de un negro oscuro y devastador que poco a poco, rompia aquellas burbujas que empezaban a flotar en la marea.
Pero como bien sabrán, el mar es cruel, y también hizo daño. Aquellas olas trataron de empujar al pincel, pero este insistía con fuerza y fue en aquel momento; qué noté qué yo era el que poco a poco ponía los cristales dentro de aquel pincel con cada azul igual de devastador qué lo cortes qué realizó.
Por esto yo digo, que tanto aquella pintora de la noche, como aquel mar sin fin, se hicieron daño. Y si bien en algún momento, juntos fueron un hermoso paisaje; hoy están mejor separados y siguiendo su destino.
Este amarillo le enseñó al azul a confiar, y de esto leves toques de verde marino, que el viejo azul, supo aplicar con los demás colores de su vida. Fortaleció las amistades que tuvo, supo confiar más y abrirse con otros; logrando así formar relaciones más fuertes de lo que en algún momento soñó.
Una vez un naranja amistoso, le dijo al azul profundo lo que significaba el amor para él. Aquel le dijo que era como un helado, siempre habrán distintos tipos de sabores, pero tú amas solo uno y lo pruebas tanto que no notas que el tiempo pasa muy rápido, y al hacerlo notas los defectos que tiene, pero al ser tu favorito, los obvias y los dejas de lado.
Sinceramente siento que lo definió muy bien y aunque no se lo dije en el momento, siento que lo dijo mejor que nadie que halla escuchado hasta ahora.
Yo me pregunto a veces, como le ira a ese pincel, cual es el lienzo que pinta ahora y de que color es esta vez. Este viejo mar solo aunque no sepa ninguna de esas respuestas, está seguro de que será un paisaje hermoso sin duda alguna.
Pero aquel mar, no olvida estas gotas amarillas. Sabe que están mejor sin volver a chocarse, y aún así aprecia lo que en algún día fue un hermoso lienzo; qué era protagonizado por dos amantes que solo corrían en la noche, iluminados por una luna enamorada del mar...
"Aquellos colores, uno profundo como el mar y otro claro como la luna; corrían por las azoteas de edificios tan altos como su amor.
Cierta vez uno le dijo que saltaran a otro edificio juntos. Mientras ambos corrían y estaban a punto de saltar, aquel que aceptó la decisión vio que aquella otra superficie prometida no existía, y solo era un salto hacia un abismo más profundo del que alguna vez ambos significaron para el otro... "
> Gracias por tomarte el tiempo de leer 🌕