https://www.youtube.com/watch?v=NEBHiv_b_AM
No hay nada mejor que desearte
Eres como el sol caliente, yo soy marte
Nunca es suficiente, nunca sé corresponderte
Pero no hay nada más bello que intentarlo mil veces
Soy desordenado cuando quiero
No recogeré los besos que dejé anoche en tu cuello
Somos un desastre pero es cierto, nos queremos
Si pasas por mi lado aún se congela el tiempo
Quién me iba a decir a mí que todo esto existiría
Déjame ser tu refugio, déjame que yo te ayudo
Aguantémonos la vida, te recuerdo si lo olvidas
Que hemos crecido peleando y sin quererlo nos gustamos
Cuántas cosas han pasado y ya no hay miedo de decir
Te amo
Te amo
Dejas que me enfade como un niño
Sabes que no voy a irme, sólo soy feliz contigo
Tú tienes lo tuyo, sé que escondes tus manías
Me gusta cuando bailas, sin saber que alguien te mira
Pones cinco veces las alarmas
Y vuelves a dormirte, no te importa si te llaman
Dejas el café a medias y siempre lo termino
Y cuando dejas un recado, yo siempre me olvido
Quién te iba a decir a ti, que todo esto ocurriría.
Aún no creo que un hombre sea capaz de amar así; sí, un humano sexo masculino. Yo nunca he conocido ni he vivido en carne propia la sensación que alguien sea capaz de amar así; yo nunca he tenido enamorado, novio ni amores pasajeros. Lo que sí he tenido, y por docena: amores platónicos. Me he enamorado de mil hombres pero ninguno estuvo a mi alcance o mucho menos ellos sabían de mi existencia. Y cuando digo nunca he conocido, es porque ni siquiera en casa he visto un amor así, y sé que lo que he visto estos 22 años no es amor y no es lo que yo quiero, pero eso es otro drama. Hasta hace unos 8 meses aprox. ni por mi mente cabía la posibilidad de que me pudiera pasar todo lo que, ahora, deseo que nunca me hubiera pasado. Por primera vez en mi vida dejé de estar en mi burbuja, esa que me mantenía a salvo del sufrimiento, pero de la que también deseaba salir para poder vivir. Fueron una serie de momentos épicos, nunca me habían pasado cosas así; y yo respondía con la poquísima experiencia y recursos que tenía. Eran 10 años de diferencia. Toda una vida de diferencia frente a mí, una chica que recién comenzaba a vivir, la chica que soñaba con ese bello amor, ese amor pasional, consciente que, quizás no fuera para siempre y tampoco quería que fuera el único, tampoco quiero/deseo que sea el único. Bueno, todo ese nuevo mundo desconocido para mí, ese castillo de arena que había estado construyendo ingenuamente, se desmoronó el 21 de diciembre. Y aquel día fue el comienzo de toda esta mierda en la que vivo. Comenzaron las mentiras, comencé a enterarme, por mi cuenta, de las verdades. Llevaba por bandera un verso de PROMETO (Pablo Alborán):
“Prometo que no pasarán los años
Arrancaré del calendario las despedidas grises
Los días más felices no han llegado
Te prometo olvidar mis cicatrices
Y devolver lo que he robado
A tus dos ojos tristes”
Me decía una y otra vez, “Los días más felices no han llegado”. Le decía esa frase a la chica de aquella noche del 21 de diciembre, la cual regresó a casa destruida. Era mi frase motivacional de todos los días. Pero los días más felices no llegarían aún ni en los siguientes meses. En un intento, ahora lo pienso así, de que no se acabe lo que había experimentado los meses pasados, acepté un contrato; contrato que, en vez de conseguir placer, diversión, nuevas experiencias y, lo que mi corazón deseaba con sus últimas esperanzas, “amor”; conseguí entrar en un mar de soledad, tristeza, depresión, inseguridad, temor, angustia, falta de amor propio, fracaso, desconcierto, verme patética, etc. Y aún no sé cuando podré volver a tierra. No, sí sé. Sólo que el miedo a quedarme sola, a no sentir/ver que alguien desee estar conmigo, aún sabiendo que no hay amor ni aprecio hacia ello y el dolor que voy a sentir al hacerlo, hace que retrase lo que debo y tengo que hacer. Quiero que acaba ya. Quiero conocer a alguien que pueda amar como en la canción. Quiero encontrar ese Refugio, en el que yo pueda sentirme bien, sentirme protegida, sentirme querida, AMADA; que en ese Refugio, aún estando consciente que no pueda durar para siempre, sentir ese calor especial, sentir que en aquel lugar estaré protegida, que ese refugio me vea como él ve a ella y sé que nunca me ha visto así y que ni lo hará.
Quien me iba a decir a mí que todo esto existiría. Sé que es parte de vivir. Pero yo ya quiero que todo esto acabe. Quiero encontrar a ese refugio. Sólo eso quiero, nada más. Por favor.