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( Noche de Walpurgis )
mxllycooper:
-¡Venga ya! ¡Era broma, Mols! Seguramente Warrick no destacaba ni por su delicadeza ni su acierto con el sentido del humor, mucho menos en tener cuidado a la hora de bromear con la naturaleza sensate… Una naturaleza por la que muchos habían muerto o sufrido. Por lo que meter en la misma frase hoguera, caza de brujas, rituales de bienvenida a la primavera, sensates, pasado y actualidad no había sido bien recibido por la sensate que levantó el dedo central bien recto para demostrar qué gracia le había hecho la broma. -Ese dedo, ese dedo… Gruñó como si él fuera un santo y pudiera dar ejemplo. Movió la cabeza y dirigió la mirada a la persona (o personas) más cercanas. -Adolescentes… Cuando uno al fin se libra de la suya acaba teniendo que lidiar con las de sus hijos. Aunque no era su hija biológica sino más bien una ¿adopción? temporal.
Molly frunció el entrecejo, negando enseguida con la cabeza con desaprobación. -Pues yo creo que son peor los cuarenta… Los cuarenta ahora son los nuevos dieciocho. Reprochó y tal y como Warrick había hecho, dirigió su mirada hacia las personas que estaban más cerca. No era demasiada dada a hablar con desconocidos… Pero quizás fuera la excitación de salir, de ver mundo con sus propios ojos, de ver más allá, de sentirlo en propias carnes, que la llevó a tomar la iniciativa (todo fuera que luego decidiera cerrarse en sí misma). -¿No lo crees? Los cuarentones y cincuentones de ahora se comportan como niños adolescentes.
Pudo divisar a la menor con aquel gesto del dedo y no la juzgo, en lugar de eso pensó que algún motivo habría podido tener para hacerlo y cuando lo involucraron en aquel asunto, soltó una risa suave casi burlona. —Ese dedo tuvo razones ¿no es así?— Preguntó con un tono amable a la menor que había fruncido el ceño y se había acercado a ellos. —Hey, no tengo porque salir involucrado, me considero una grandiosa persona para tener 40 (casi).— Reprochó el mayor cruzandose de brazos en fingida indignación. —Sé que parezco un adolescente pero no significa que lo sea, posiblemente el señor que te acompaña sea una clase distinta de adulto.. raro.— Aclaró levantando ambos hombros en indiferencia. Aquel rostro cambió a uno más amigable, no reconocía a ninguno de ellos y era importante para él que pudiesen sentirse en confianza, después de todo podían ser aliados (o no). —Me pondré neutral, ya que adolescentes somos todos en algún momento por diversas razones. ¿Qué tal si ustedes se dan una tregua? Así pueden disfrutar de este evento sin que alguno vaya a lanzarle el chocolate al otro.— Podía sonar a papá muchas veces, quizá por lo adulto *???* —Mi nombre es Roman, es un placer conocerlos.—
Crown of scars
victxrmc:
Sabía que su hermano tenía razón, que por mucho que sentía que no terminaba de aclararse, tendría que conformarse que fuera poco el tiempo para hacerlo, o que fueran solo un par helados los compañeros ya que tarde o temprano debía continuar esa conversación tan compleja con sus padres. –Solo un par de ellos o se me suben las hormigas- bromeó el músico, que hizo que Maddie buscara su mirada para decirle –No comas mucha azúcar, papi, o se suben las hormigas- el comentario ligero por parte de su hija lo hizo sonreír, sin embargo, seguía teniendo presente que no debía ser sencillo para Roman en esos momentos encontrarse con algo así, después de la alucinación que aún le pesaba al músico.
Escuchar de su hermano que había estado mejor, lo hacía mirarlo, poner atención en él, queriendo pensar que era así, pero no podía evitar que la preocupación le corriera –Sabes que estoy aquí, que estamos aquí para lo que necesites- dijo el músico, recordando la conversación que en su luna de miel había tenido con Gudjón donde ambos habían expresado su preocupación por Roman. Sabía que su hermano guardaba razón, que había sido cuestión de tiempo, sin embargo –Guardaba la esperanza o me estaba aferrando a la idea que tendríamos ese final feliz, aun quiero aferrarme a ello- por sus hijas, por su esposa, por sus hermanos y amigos, así como su familia. Las siguientes palabras de Roman, hicieron que el pecho se le estrujara al músico, en dolor, en empatía pero también en un doloroso agradecimiento que lo conmovió hasta los huesos –Gracias por estar aquí, gracias por estar aquí cada vez, por preocuparte por mí y las niñas… pero yo también me preocupo por ti, y mis hijas te quieren… siempre estaremos para ti- era una forma de decirle que no estaba solo.
Una sonrisa resultó de su rostro al escuchar a Victor hablar y una risa más, bastante sonora y feliz fue causal de escuchar a Maddie hablar. Era como luz pura ver a su hermano junto a su pequeña hija, ambos a salvo, algo que quería que siguieran teniendo, la seguridad de tenerse el uno al otro, de que la familia que estaba formando estuviese con bienestar. —Se te subirán las hormigas por la miel que derrama tu hermoso rostro.— Susurró únicamente para él (aún sabiendo que Maddie no podía verlo) con una risa divertida. —Hazle caso a esa pequeña gremlin, sabe más que tú y yo juntos, por eso se lleva mejor con Gudjon que contigo.— Su sonrisa se amplió,pues sabía de la unida relación entre ellos. Agradecía que fuese así, que estuviesen los tres para ella.
—Lo sé, hermano mío. Estoy asimilando las cosas, tratando de entender lo que sucedió, de apegarme a la realidad. Ustedes me mantienen aquí, gracias por eso.— Sabía que sin sus hermanos y sin las niñas, todo sería distinto. —Tendrán el final feliz, Victor. Lucharemos por eso, quiero creer que habrá un día en el que despertaremos y sabremos que ha terminado para todos, que no habrán más amenazas, más visitas o más interés en nuestro cerebro.— Dijo con un poco más de tacto, él creía eso, él también quería aferrarse a la idea de que podía mejorar. Sintió el cambio de emociones en el músico, el dolor que sentía. Y sentirlo le hizo revivir aquellas punzadas posteriores al despertar de la alucinación, un nudo en la garganta se le terminó por formar. —No quería que mi precioso rostro se cubriera de lágrimas esta vez.— Dijo tratando de aliviar la situación sin mucho éxito. —Yo estaré para ustedes en todo momento. Son mi familia por algo más grande que la sangre, por lo mismo debo protegerlos. Perdón por desaparecer en este tiempo, necesitaba decir adiós. Me volvía cada vez más una debilidad y no podía serlo.— Cortó sus palabras ya que no quería llorar, lo había hecho y mucho en esos pocos días.
{ Crown of scars }
tracyxjones:
Tracy no tardó en reconocer la voz de Roman y el hecho de que su presencia era debido a una conexión, dejando de observar la estatua para así posar su mirada en el mayor. Sintiendo como el corazón se le encogía debido a la incertidumbre, asintió con la cabeza al escuchar la opinión del contrario respecto a la verdad y permaneció en silencio cuando vio que aún no había terminado de hablar. Era comprensible que el inglés se decantara por aquella opción a pesar de creer lo contrario, y, si lo pensaba bien, podía hasta aplicarlo un poco en su caso.- Yo no tengo mucha relación con mi madre… -admitió con la voz más tranquila que pudo emplear.- Pero podría contárselo a mi padre. -pensó en voz alta.- Tú mismo lo has dicho, debe valer la pena intentarlo.
Hacer aquello sería como aplicar su propuesta a medias… Podía contárselo a su padre y, después de evaluar su reacción, decantarse si también contárselo a su madre, quien le producía más respeto y temor al apenas haber retomado un poco el contacto. Tracy salió de sus pensamientos cuando Roman señaló aquel dato sobre la estatua, siéndole imposible no esbozar una sonrisa a pesar que no fuera tan extensa cómo podría haberlo sido otro momento, pero siendo esta sincera.- Edvard Eriksen, afirmativo. -contestó un poco más animada.- Y estoy totalmente de acuerdo, quedó plasmada maravillosa… Además que, a pesar de que por todo lo que ha pasado, siempre vuelve a ser hermosa. -prosiguió mientras volvía a observar La Sirenita, ensanchando ligeramente la sonrisa.- Me encanta esta escultura. ¿Sabes alguna cosa más de ella? -preguntó con curiosidad al darle la sensación que ese era el caso.
Era joven, tenía posibilidades de vivir una vida lo suficientemente normal. Lo suficiente para estar a salvo de todo lo que ocurría. Al ser mayor, sabía que era responsabilidad suya dar todo lo posible para permitirlo y sabía que estas decisiones debían de tomarse con cautela, con inteligencia. No era decidir la comida para un día de picnic, era mucho más allá de eso, además de la increíble historia de ‘ver personas en el mundo’ se agregaba la amenaza a cada una de las vidas propias y de cercanos, de familias. Escuchó a la pelirroja hablar con sensatez, con bastante calma ante el asunto de su madre. Asintió con una pequeña sonrisa. —Vale la pena intentarlo, tratar de mantenerlos a salvo.— Tomó una pequeña pausa para dar énfasis a lo siguiente. —Y tratar de mantenerte a salvo a ti, de manera que no te vuelva débil el que ellos lo ignoren y tú temas que los amenacen a distancia.—
—El miedo siempre estará ahí pero puedes tomarlo como debilidad o como fortaleza.— Sonrió, alejando la vista de la pelirroja para enfocarla nuevamente a la estatua que se posaba frente a ellos. Sonrió ya que la femina sabía de ella y era agradable tener a alguien con quien conversar así fuera un poco sobre arte. No dejaba de ser gran fanático y admirador de esta, sin importar las circunstancias. —Es una pieza hermosa aún con todos los daños sufridos. ¿Tienes idea de por qué ha sido tantas veces destrozada? Su mirada es triste, quizá por lo mismo.. o por todas las historias que llegan a sus oídos.— Sonreía, ya que era como contar un cuento y solía hacerlo antes, con Grace y quizá en algún momento volvería a hacerlo con las niñas de Víctor.
Crown of scars
victxrmc:
–¿Roman?- preguntó a pesar de que estaba completamente seguro que se trataba de él, encontrarse con su hermano, hablar con él, era algo que siempre agradecía, de ahí su sorpresa, ya que sentía que la fortuna le había sonreído un poco al haber conectado precisamente con uno de sus hermanos, aún recordaba aquella conexión dolorosa a su lado, donde Gracie había estado presente y sin poder evitarlo, el músico se preocupó por Roman, sobre todo al encontrarse Maddie ahí, pero intentó centrarse en las preguntas…
–Es importante… lo es- era de las conversaciones más importantes que había tenido con sus padres y se estaba desbordando al no saber muy bien como continuarla… –Entonces es un voto más para el helado- así que llevaría a la pequeñapor uno, antes de poder continuar –Voy a tener que comerme todo el helado de la heladería si quiero aclararme- expresó, pero sintiendo aún la preocupación por su hermano, teniendo esa oportunidad de conversación expresó –¿Cómo te encuentras?- le dedicó una sonrisa (tal vez para tomar fuerza él) antes de continuar –¿Qué piensas de todo esto?- aunque no era lo único por lo que estaba preguntando.
—Hola, hermano.— Respondió con una sonrisa a pesar de que Victor no estuviese dirigiéndole la mirada. Sabía que se había alejado, lo suficiente para no acudir a la celebración o saber del accidente, lo suficiente para enterarse de lo de Elena por un momento de debilidad de alguna persona que no había podido reconocer. Después de lo sucedido con aquellas alucinaciones, necesitaba aprender a dejar ir aquello que no podría cambiar más, de tratar de aliviar el dolor de aquel sentimiento vacío que había tenido al sujetarse al momento de esperanza que no tenía.. e intentaba hacerlo. Después de todo en la realidad, aún podía cuidar a Maddie, a Heima y eso ayudaba.
Escuchaba con atención las palabras contrarias, no quería suponer la realidad aunque no era tonto y sabía qué significaba al menos de manera global. —Tendrás que decidirlo con apenas un par de ellos, Vic.— Porque no podía evitar que ese encuentro se realizara. —He estado mejor, pero ha pasado mucho tiempo desde eso.— Sinceró, encogiendo los hombros. —No podíamos esperar a que todo terminara con un final feliz. Era cuestión de tiempo. Corríamos peligro desde el momento en que supimos que eramos distintos, si no era él, sería alguien más. Lo han demostrado.— Sonaba algo frío, pero tenía que centrarse. —No les diré nada a mis padres, su vida nunca ha sido un riesgo ya que.. están siempre lejos. Si continúo aquí es porque algún día tomarás un helado con esta preciosa niña y no porque tengas que tomar una decisión; a menos de que sea el sabor— Una sonrisa, pequeña, apareció en su rostro.

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tracyxjones:
Sentía el corazón dividido, incapaz de ver con claridad que es lo que debía hacer. Tracy siempre había ocultado su naturaleza sensate a su familia… Pero, después de la visita de Elena, ¿era lo correcto seguir haciendo aquello? ¿O puede que lo fuera alejarse completamente de ellos hasta que de verdad pudieran vivir en paz? Fuera como fuera, si algo sabía que quería hacer era verlos una vez más. Si aquella sería la última durante un tiempo desconocido, estaba aún por decidir. Habían pasado horas desde que había llegado a Copenhague y no estaba segura de cuantos días estaría allí… Necesitando armarse de valor antes de ir a visitarlos.
En busca de fuerzas y esperando que la ayudara a tener más clara su decisión, se había dirigido a uno de sus puntos favoritos de la ciudad: la escultura de La Sirenita, recordando todas las veces que había ido a verla junto a sus padres antes de su separación y después solamente con su progenitor. La pelirroja logró abrirse paso entre los turistas hasta poder apoyarse en la baranda, observando con nostalgia la escultura hasta que se percató de que tenía compañía, sin prestar atención de primeras a si se trataba de una conexión.- ¿Crees que alejarnos de nuestros seres queridos los protegería? -preguntó al necesitar ayuda para encontrar una respuesta.- ¿O es mejor la verdad por muy extraña que pueda ser?
No tenía idea del accidente automovilístico. Sabía lo de Elena por una vaga conexión, no sabía ni siquiera por quien se había enterado, no sabía que se encontraban en un hospital, no había podido hablar con alguien previo a eso, quizá porque había tomado cierto tiempo para poder soltar ciertas cosas creyendo tener tiempo de ‘paz’ en los que los sensates estarían a salvo.. Sería una equivocación y ahora quizá la preocupación hacia ellos había ocasionado que se realizara una conexión con la menor que se encontraba en un lugar que no había podido conocer antes, únicamente en fotos. El aire de confusión era palpable, la cabellera de la misma también. Escuchó a la pelirroja mientras un suspiro resultó del del inglés.
—No lo sé.— Admitió, contemplando aquella escultura a su lado. —Creo que la verdad puede ser extraña pero lo mejor.— Aunque él había escogido la otra opción. —Yo he decidido no decirles.. ya que sé que de hacerlo, pensarían que es una secuela post-trauma varios años después.— Explicó, ya que seguramente pensarían que se ha vuelto loco. —Y ellos están mejor así, no he sido nunca cercano a mis padres.— Volteó a verla, para poder evaluar el rostro del contrario. —Pero si ellos te creerán.. o al menos sabrán que corren riesgo, valdría la pena intentarlo.— Sonrió. —Edvard Eriksen ¿no? Su esposa quedó plasmada de maravillosa manera en este inmenso mar.— No sabía por qué hablaba de la escultura, quizá porque eso podría animar a la pelirroja. A veces se necesitaba distraer la mente para pensar con más claridad.
Crown of scars
victxrmc:
Había tomado la decisión de decirle a sus padres todo, de decirles lo que había estado ocurriendo en los últimos años, lo que era, y con ello venía el tener que hablar de información que les había ocultado, primero en su creencia que pensarían que estaba loco, después en su lejanía y finalmente pensando que los protegería así, pero estando la amenaza tan presente, no creía que mantenerlos en la ignorancia fuera lo más seguro, por mucho que le aterraba lo que vendría después, ya que conocía a su padre, sabía que haría lo que estuviera en sus manos para intervenir y no creía que fuera buena idea, además que no quería que vivieran con esa preocupación, pero la ignorancia había dejado de ser una protección, razón por la que les había pedido viajar a San Francisco, para poder confesarles todo.
–Papi- lo llamó Maddie dando un giro cerca de él, estaban a escasas casas de llegar a su hogar, donde sus padres aguardaban después de haber iniciado una conversación con ellos que no había sabido muy bien como continuar de ahí que hubiera salido con Maddie (huyendo tal vez) pero ahora tenía que volver o no… –Las agujetas- le dijo a su papi alzando el pie, mostrándole estas, Victor como acto seguido se puso a su altura para abrocharlas, mientras ella jugueteando con su Gremlin fingía que éste le daba besitos en el rostro a Victor, y fue ahí cuando sintió que había alguien (creyendo que era por conexión), así que notando que su hija pronto empezó a distraerse con el Gremlin preguntó: –Si temieras seguir una conversación ¿volverías ya a casa o llevarías a tu hija a tomar helado?-
No diría nada a su familia, no al menos para que estuviesen preocupados por él. Era más fácil continuar como hasta el momento, alejados. La relación con sus padres nunca había sido la ejemplar, no era cercano a ellos, su padre había marcado una clara distancia de él y en ningún momento había existido un acercamiento, su madre, a quien quería mucho, se había acostumbrado a eso y su hermana hacía una vida en la cual Roman no era un pilar de importancia. Los veía ocasionalmente y eso estaba bien, al menos para Roman. Suponía que de esa forma, se encontrarían a salvo.
Lo que si le importaba en estos momentos, era su clan y saber cómo llevarían aquella decisión. Po eso quizá, la conexión entre Victor y él se iniciaría. La arquitectura alrededor le indicaba el país en el que se encontraba y la sonrisa que se plasmaría en el rostro de Roman sería consecuencia de la escena en la que Maddie estaría involucrada. Escuchó aquella pregunta, lo cual le quitó la sonrisa unos segundos, pensando la respuesta. —¿La conversación es importante? ¿Tanto que temes seguirla? Si es así.. Volvería a casa después de llevar a esa pequeña tan bonita a tomar un helado.— Sonrió nuevamente. —Así las ideas tengan oportunidad de aclararse en tu mente, hermano mío.—
( L’Ile des machines )
blvckndwhitv:
Joanna seguía aferrando el brazo de la joven, alzando una ceja ante sus palabras que la hicieron al final reír por lo bajo mientras sacudía la cabeza ligeramente. -¿Un poco más de cariño? ¿Acaso no estoy siendo cariñosa ahora mismo? Bromeó y antes de romper del todo el agarre, llevó una mano para despeinar la cabellera de la menor mientras veía acercarse a Erin como un cohete. Y es que había excepciones en las que su hija no atendía a las órdenes que le había dado, y una de ellas era el encontrarse con rostros tan conocidos y queridos como el de la inglesa. -Fílinn, tía Grace! Insistió lanzándose de cabeza a abrazar la cintura de su tía, y es que para Erin todos acababan siendo sus tíos independientemente de sus relaciones con su madre o abuelo.
-Eh… Espera. ¿Es que quieres chantajearnos pidiendo un cambio para subirte al Elefante? Preguntó fingiendo estar ofendida Joanna mientras se llevaba una mano al pecho. -Creía que por la familia se hacían las cosas gratis. Ajena a los fingidos dramas de su madre, Erin tiraba de la ropa de su tía con insistencia para llamar su atención mientras le sonreía. -No estoy rica, estaré fría. Bromeó porque su abuelo siempre lo puntualizaba así al proceder del país del hielo, pero aquello no era lo que deseaba decirlo, por lo que siguió hablando haciendo un esfuerzo para componer una frase clara en inglés. -¿Vas a venir a comer con nosotras, tía Grace?
—Un beso, lágrimas, sollozos, esperaba algo parecido.— Hizo un puchero de decepción claramente en broma, aunque no terminar aquel gesto ya que empezó a reír porque no sabía mentir taaan bien. Frunció el ceño al notar su cabello despeinado, más no pudo hacer objeción alguna por aquel pequeño misil que corría en dirección a la inglesa, la cual sacó un poco de aire aunque no le importó demasiado, se agachó para cargarla y tratar de darle vueltas, aunque a la tercera terminó mareada (y segura de que si daba una más, las dos caían al suelo). —Hola, preciosa.— Saludó con una amplia sonrisa, abrazándola una vez más con fuerza.
—No quiero chantajear, consideralo un pago justo por ponerme en una fila de espera en la cual siento que me desmayaré.— Exageró, ya que ni siquiera estaban en la fila (ni había visto si había gente o no). —Las cosas gratis vienen en la cajita feliz de la hamburguesa que ten por seguro irán a tus manos.— Se burló, desviando la vista de Joanna para volver a fijarla en la pequeña. Empezó a reír ante aquella broma, ya que le sorprendía el ingenio de la menor. —¡Que suerte! Yo como todas mis ensaladas heladas, así saben muchísimo mejor.— Asintió entusiasmada, retando a la madre de la menor con la mirada. —Iremos a comer aunque tu madre no quiera alimentarnos, pero primero debemos subir al elefante. ¿No es así?— Tomó de la mano a la menor, tratando de poder colarse a la fila que habían abandonado.
L’lle des machines.
with. Maddie, Heima, Tiberius. ( @victxrmc @xheimax )
A pesar de ser la mayor, en esos momentos parecía que tenía 5 años y que iba a jugar a casa de Victor y Cass, que iba a estar con ellos toda la tarde para alguna pijamada, que harían todas las cosas de infancia (que quizá pudieron haber tenido) y por eso daba algunos brincos tratando de divisar a distancia a sus hermanos, porque para ella, Maddie, Heima y Tibe eran eso, sus hermanos. Tenía en la mano su inseparable teléfono, había avisado que ese día no podría responder a ningún llamado, a ninguna consulta, a nada, era un día para verlos a ellos y por eso, esperaba algún mensaje por si se retrasaban.
Momentos después confirmaría que eso no sería necesario, pues a la distancia vería a la distancia a Madeline acercarse a donde se encontrarían e impaciente, Grace terminaría por acortar aquella distancia para envolverla en un abrazo. —¡Madeline!— Su voz estaba casi por ser un grito, pues se encontraba muy feliz de verla ahí. No importaba cuantos años pasaran, su reacción sería la misma. —Que bueno es verte, gremlin. ¿Me has extrañado? ¿No puedes vivir sin mí? ¿Al fin aceptarás vestirnos de princesas?— Sonrió. Cuando Heima y Tibe arribaran al lugar, se lanzaría a ellos para darles un abrazo bastante animada. —Los extrañé. ¿Cómo pueden verse tan pequeños? ¿Es que yo estoy haciéndome muy anciana?— Preguntó (con cierta cff preocupación). —¿Qué haremos hoy? Planeo beber hasta terminar inconsciente.— Bromeó.. o no tanto. —Pero debo cuidarlos antes ya que son unos bebés ¿verdad Tiberius?— Molestó sin desaparecer la sonrisa del rostro. —¿Tienen algún plan en mente?—
( L’Ile des machines )
blvckndwhitv:
-Að fílinn! (Al elefante) Erin quería subirse al maldito elefante por lo que su madre pensaba hacer lo que fuera para que consiguieran el cupo de gente necesaria para poner en funcionamiento ese trasto. -Að fílinn, mamma!
Pidió a su hija que no se moviera de la cola y brincó hasta la persona (o personas) más cercana/s, zafando del brazo con toda naturalidad y confianza (quizás porque los conocía o quizás no). -¡Pero que coincidencia! Expresó la islandesa en inglés para asegurarse fuera cual fuera la nacionalidad de la persona pudiera entenderla. -Nosotras también estábamos pensando en subir al elefante. Y seguramente no era así, pero ya trataba de arrastrar a esa persona (o personas) hacia la gran máquina.
-¿Verdad que era lo que pensabas? Es que leo tan bien la mente. Bromeó con una sonrisa divertida y movió la cabeza hacia la pequeña que seguía esperando frente a la cola delante de las escaleras a la espera del número de personas pedidas para hacer el recorrido. -Y también piensas que qué idea tan genial subirte con nosotras.
De Verne solo conocía... las películas. Y algunos libros que su padre le había obsequiado de niña hace mucho, mucho tiempo. Eran historias almacenadas en un espacio de su mente al cual se le había pasado un borrador por encima, dejando la información principal y detalles sueltos a la mano, sin embargo incluso ella sabía que de quedarse tanto tiempo en el hospital, terminaría internándose ella en alguna habitación, razón para la que había aceptado el viaje, no quería volverse una adicta al hospital por mucho que las emergencias le gustaran, no era ese el plan que tenía en mente. Es por eso que se encontraba en aquel parque, con un mapa en mano y el móvil en la otra, buscando la atracción que tuviese poca fila de espera (antes de que explotara de esperar).
Habría seguido buscando de haber sido interceptada por una persona de acento.. característico (y la capacidad de persuasión). —¿Elef-a-?— Preguntó en tono confundido. Se vio arrastrada a una fila de personas y entonces entre ellas, encontró a la pequeña Erin, así que volteó a ver a la persona que la había llamado, sabiendo cual era el rostro. —Así que al elefante ¿verdad?— Su ceja se encontraba enarcada, pero sonrió segundos después para abrazarla. —Esperaba un poco más de cariño al verme.— Le susurró bromista, le daba gusto ver a Joanna. —Es la mejor idea que se le ha ocurrido a tu madre, Erin. Aunque después de esto, tendré que obtener una hamburguesa o voy a comerte a ti.— Su sonrisa se amplió, pues así como Heima, Tibe y Maddie eran queridos por Grace, Joanna y Erin no eran excepción.

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Inception.
kxxpcalm:
❝ Les conozco–Más me temo desconocer su ubicación. ❞ Bien tal dicho también era aplicable a él pues no alcanzaba en memoria a cerciorar lugar dónde aplicaba pues creía conocer había estado en Brasil buscando de respuestas en Thorne, más ahora aquel lugar no lucía como tal. Desconcierto acudía en su rostro en la observación de la menor acompañante de un rostro conocido, más pronto quiso darlo por cambiado a una expresión cortés en atender a las peticiones infantes.
Dudas recorrían cuerpo y alma del inglés más pospuso todas sus expresiones para antes hablar desde el cariñoso tono hacia inocente ser presente. ❝ ¿Maddie y Heima tus amiguitas son–Deseas ir a jugar con ellas? ❞ Expuso en palabras unidas a la sonrisa presente más hubiere entendido había antes una prioridad de búsqueda. ❝ No necesario sería ningún galardón, con gusto ayudaría a cumplir la misión de búsqueda de tus tíos. ❞ Ahora su mirar captaba rostro más mayor en incierta escasez de información. ❝ Desconocía tuvieres una hija–Es preciosa. ❞
“Muy amable señor, gracias por ayudar a la búsqueda.” La menor sonrió amable, centrando la atención el el mayor que le contestaba y no como muchos otros, le ignoraban. Roman, quien observaba aquel panorama con buena actitud, procedió a agregar un comentario. —Londres es grande y la gente se pierde con facilidad ¿no es así?— Ya que él incluso el se lograba perder en esa gran ciudad, tanto que, no sabía con exactitud en que parte de la ciudad se encontraba en ese momento... o quizá su mente había imaginado cada calle y le había apellidado Londres.
Grace sonrió ante el tono que el mayor utilizaba para hablarle, le agradaba. "Lo son, son mis amigas. Maddie más, porque es la más grande.. Heima no habla aún, es pequeñita. ¿Son amigas suyas también? ¿Quiere jugar con nosotras?" Propuso sonriente, encantada por la presencia de tan amable señor. Inevitable fue que el ceño del hombre se frunciera, ya que recordaba llevarla en más de un viaje a paradise ¿no era así? —Quizá no tuve oportunidad de presentarla antes.. aunque me ha acompañado a..— Su mente nubló un poco, ya que no recordaba los lugares, por lo que prefirió ignorar eso. —Agradezco el comentario, caballero. Lo es, preciosa y es cada vez más grande. Quizá pueda venir a Londres seguido.. ya que parece que usted le agrada.—
Inception.
blvckndwhitv:
Escuchó su nombre y eso lo hizo voltear buscando la voz de Roman, ya que había reconocido ésta a pesar de no haber oído cada una de las palabras. Quizás de haberlo hecho no se hubiera quedado tan petrificado al voltear y verlo acompañado de una niña que no solo se correspondía en edad a la bebé que había perdido, sino que era confirmado después de haber sido llamada por su nombre. La garganta se le secó, los ojos trataron de contenerse de agrandar en una mueca entre la sorpresa y el horror. No era real, si ya había tenido dudas de que algo extraño estaba pasando, aquello acababa de confirmarlo. ¿Pero cómo ahora romper la felicidad que mostraba su hermano? ¿Era menos falsa solo por ser aquello imposible en su realidad? Planteaba todo un debate en su cabeza.
-¿Victor es el más guapo? Escapó de sus labios aquella extraña voz que tampoco sentía como suya, hablaba mientras trataba de contener el avalancha de emociones entre la devastada realidad de saber que aquello no podía ser ni era en el presente a la certeza que era mejor desvelar ¿el engaño?. Pero no era capaz, cada palabra que salía no era para hablar de esa verdad. Se agachó para estar a su altura como hubiera hecho con Maddie, partiéndosele el corazón de que jamás tendría oportunidad de vivirlo realmente, de hacer de tío de Gracie. -Hago muchas más cosas que fumar. Alzó una ceja con aire divertido aunque dolido. Porque dolía, dolía saber esa felicidad escapaba de los dedos de su hermano. -Puedes preguntarles a Maddie y a Heima, también son amigas mías. De estar en la realidad, quizás le habría hecho cosquillas. Pero ahora… Prácticamente temía tocarla, como si se fuera a desvanecer como el fantasma del pasado que era y entonces no podría ver la expresión de su hermano. Alzó la mirada, buscando respuestas, impregnando de dudas que no deseaba poner en palabras; observando a Roman después de haber hecho aquella inocente pregunta. -¿Y me la pondrá en el cuello la niña más preciosa de todas? Porque entonces es una medalla merecida ya que hey ya me he encontrado. Bromeó señalándose, pero incluso sus dedos temblaban en la impotencia de no saber decidirse.
La mente de Román era inconsciente de varios hechos que sucedían en ese instante. Para empezar, no hubiese sido tan lógico que viajaran a Londres a ver a Guðjón ya que él permanecía en Islandia. Sin embargo, permitía pasar eso y más de largo porque la felicidad que llenaba su ser era muchísimo mayor. Trataba también dejar pasar por alto el hecho de que el rostro de su compañero no era ni por cerca uno que simulara felicidad completa. Ni el hecho de que ambos, Victor y Guðjón se comportaran extraño era impedimento para seguir creyendo que eso era real, ya que era la realidad que necesitaba vivir, que necesitaba continuar creyendo.
Ambos, Roman y Grace, voltearían a ver al interlocutor con una sonrisa en el rostro. Roman feliz por ver a su hermano convivir con su pequeña hija, Grace feliz por poder ver a su tío. ¿Cómo eso no podría ser real? La pequeña se sonrojó, negando rápidamente con la cabeza para responderle. —No tío Guðjón, ambos son los más guapos.— Parecía que la sonrisa de la menor era la sonrisa más pura y feliz, tal como en cuentos... porque este se trataba de uno ¿no? Roman observó como su hermano se posicionaba a la altura de Grace mientras ella se lanzaba a abrazarle y sentía estar completo, sentía que así era como debía ser todo. Que su hermano jamás se hubiese ido, que conociera a Grace, que la pequeña le quisiera tanto, que pudiese tocarla, que la pequeña al tratar de abrazar a su tío pudiese sentir toda la calidez de los pequeños brazos rodeandole. —Papá me ha dicho que podían reconocerte así, pero no es lo único que me hace quererte. Maddie lo sabe, hablamos de ti, de que eres el mejor tío y Heima lo sabrá cuando sea tan grande como yo.— Su explicación puntual, con ese acento tan inglés, tan marcado, estaba viva. Parecía estarlo. ¿Por qué habrían de despertarle si ese universo parecía ser real? —He mentido un poco, no hay medallas.— Se disculpó el inglés en un tono suave. —Pero hay regalos, ella los ha elegido. No puedes verlos hasta que llegues a casa, es la única condición.— Exclamó Roman, mientras Gracie asentía. —Hay un regalo para mi tía Erin dentro, espero le guste tanto como a mí. Quiero verla y jugar con ella. ¿Podemos ir a verlos pronto?— Preguntó a ambos, haciendo que Roman tuviese un fugaz pensamiento de realidad, el cual trató de borrar de su mente con una pregunta que seguramente, tendría una explicación lógica. —¿Qué haces en Londres, Guðjón? ¿Ha venido Erin contigo?— Pues claro, no habría ido únicamente por regalos.
Inception.
tracyxjones:
Un nuevo escenario. Un motivo más para creer que estaba sucediendo algo extraño que no terminaba de comprender. La danesa no reconoció de primeras aquel lugar al establecerse la conexión, pero sí la mayoría de los nombres que aquella voz femenina estaba pronunciando… Por lo que decidió acercarse un poco más y fue cuando se topó con la presencia de Roman. No conocía mucho al mayor… Pero no recordaba haber visto a aquella niña en alguno de sus viajes con PARADISE. Igual que había pasado en otras conexiones, la envolvió aquel sentimiento de felicidad, una felicidad prácticamente de ensueño que solamente la llamaba a querer quedarse allí… Y tuvo que recordarse que aquellas sensaciones pertenecían al contrario, sintiendo de nuevo que estaba invadiendo un momento en el que no debía estar. Pero debía averiguar que era lo que estaba pasando.- ¿Dónde estamos? -preguntó sin comprender y esperando a su vez captar la atención de Roman, sin poder ocultar la confusión en los rasgos de su rostro. Aunque no estaba segura de si aquella respuesta la ayudaría, esperaba que aquel tipo de información pudiera al menos hacerla centrarse un poco.- Hace un momento estábamos en Río de Janeiro… ¿O es que tú no estabas en la reunión? -Aquello era una posibilidad. Recordaba a muchas personas en la sala, pero no había podido quedarse con todos sus rostros.- Está pasando algo raro, muy raro… -murmuró más bien para ella misma, si estar segura de si el Wright la habría escuchado.
¿Qué de raro podría estar sucediendo? Se encontraban como cualquier día en Londres, seguramente sus hermanos estaban ahí y habrían quedado de verse, que PARADISE habría planeado algún viaje ya que era usual, por eso se habría encontrado con tantos sensates. Todo era en su cabeza, obvio. No le molestó que Grace empezara a hacer pequeñas amistades con terceros, por lo que volteando a verla con bastante frecuencia (más de la que debería considerarse normal, como si pudiese perderla en segundos, una parte de su subconsciente no quería voltear y no verla más aunque eso no tuviese sentido ya que la había visto cada día diez años de su vida...) Estaba tan sumido en aquella ilusión, que no se percataría de la conexión que se llevaba a cabo, su mente creía que se trataba de un encuentro casual.
Volteó a ver a la castaña con una sonrisa amable antes de responder. La reconocía de encuentros anteriores aunque no tuviesen mucho contacto. —En Londres, Tracy.— Señaló las casetas, las calles, lo que a su alrededor confirmaba lo dicho. Frunció el ceño extrañado, tratando de recordar hace cuanto tiempo había sido lo de Río. —Eso.. fue.. hace mucho.— Dijo torpe, ignorando aquella realidad que gritaba a voces dentro de sí. —No entiendo. ¿Qué es lo raro? Paradise nos ha invitado a Londres, como suele hacer. Rio fue hace semanas.. o meses— O seguía ocurriendo, claramente. —Hay tantos viajes que es totalmente comprensible el confundirse.—
Inception.
victxrmc:
Su nombre fue pronunciado por Roman, la voz la reconoció al instante y fue un alivio escucharlo, ya que no sabía que era lo que estaba ocurriendo, qué era lo que estaba haciendo ahí donde no estaban Cassandra y Heima algo que hacía su ansiedad crecer, pero su alivio no duró demasiado, ya que la confusión empezó a embargarlo al notar que alguien acompañaba a Roman y que lo llamaba papá y el rostro de la niña le parecía familiar pero siendo un poco mayor, lo que hizo que su pecho se estrujara con fuerza por lo que estaba viendo, pero no podía ser real… sentía la felicidad correr por parte de Roman sin embargo, él seguía confundido, extrañado y con el corazón encogido sobre todo al escuchar a su hermano decir Gracie, confirmándole que esa niña era quien había creído ¿pero cómo era eso posible? No podía ser real, por desgracia, no era real… La niña continuó hablando, interceptando a otra persona y un nudo en la garganta lo torturó en esos momentos, ya que la escuchó hablar tanto de Guðjón como de él, la descripción de él así como la mención de Maddie y Heima, lo hicieron sentir los ojos húmedos, porque aquello por desgracia, no podía ser real, y le dolía sentir la felicidad de su hermano, ver a Gracie, como debieron ser las cosas pero no era así… Victor se acercó a su hermano y posó una mano en el hombro ajeno –¿Me ganaré yo una medalla por la ayuda?- preguntó tragando saliva, queriendo ignorar ese nudo en la garganta –¿Me estaban buscando a mí?- y aunque sentía que debía decirle a Roman que algo no iba bien, no se veía capaz, no podía hacerlo ¿Cómo romper ese momento de golpe? aunque sus emociones; el dolor, la preocupación, la pena podían alertar a su hermano.
No entendía por qué dentro de aquella felicidad, le invadían tantos sentimientos de pena, de tristeza, aquel nudo en la garganta que no tenía explicación. Su mente no relacionaba que se trataba de una conexión, menos aún cuando viese a Victor frente a él. ¿No era así? Lo sería porque Grace en unos momentos voltearía a verlo y sonreiría, sí. Sí. Tenía que ser real.
Trató de carraspear, para ver si aquel nudo se disolvía sin mucho éxito. Habría seguido pensando en eso de no ser por la presencia que tocó el hombro propio, haciendo que pegara un pequeño respingo y pudiese voltear a ver a la persona que le acompañaba. Sonrió ampliamente, asintiendo con energía debido a que era el escenario que había imaginado que sería (en tantos sentidos posibles, en sus sueños). Extendió sus brazos para envolver a su hermano en un abrazo, tratando de ignorar lo que sucedia, tratando de ignorar que su hermano no estaba feliz. —Me alegra tanto poder verte, hermano. Va a pegar un respingo cuando te vea. Estuvo ahorrando y vendiendo limonadas para poder comprarlo.— Sonrió. Grace, quien aún permanecía platicando con la persona desconocida, no se percataría de la presencia contraria hasta escuchar la segunda pregunta, lo cual hizo que se disculpara con el tercero y volteara con una sonrisa sin poder extender sus manos del todo, debido al peso de los regalos. —¡Tío Victor! ¡Estás aquí!— Su voz, infantil, feliz, llena de vida se escuchaba y con ello, llenaba de vida a Roman. —Hemos estado buscándote por toda la ciudad. ¿Estás enfadado conmigo? Sé que no he estado a tiempo para San Valentín, pero he comprado esto yo sola. ¿Verdad papá?— Exclamó con emoción. Roman sonrió con alegría genuina, sin poder eliminar aquella sensación en la garganta, aquella tristeza detrás, que crecía sin entender por qué. Fue hasta que volteó a la mirada a su hermano, hasta que su mirada no sería aquella que esperaría ver que entendería que algo iba mal. Pero no sería con Roman, no, seguramente algo pasaría con Victor. —¿Te encuentras bien, Victor?— Preguntó en un susurro, tratando de creer que todo iba bien, que seguramente su mente imaginaba las emociones que la conexión (sin que pudiese notar que estaba en una) le permitía sentir.

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Inception.
impcrfectsoul:
Intentaba ubicarse cuando escuchó aquella voz que le preguntaba si había visto a “un señor guapo y otro más guapo”. Entonces desvió la mirada topándose con la niña y el adulto (al que reconoció de otras ocasiones). – Oh, conozco a GoodJohn.– asintió pronunciándolo mal, como siempre. – Somos amigos. Pero no lo he visto por aquí. – miró alrededor volviendo a percatarse de que aquello era una conexión, pero no sabía dónde estaba. – Y, por la descripción del otro, - no pudo evitar reírse por cómo hablaba la niña. – supongo que es Víctor, mi cuñado y padre de mi sobrina Heima. – miró al adulto alzando una ceja al oírle decir lo de la medalla. – Puedo ayudaros, creo. ¿Para qué los buscáis? – alternó la vista entre ambos. Allí había algo que no encajaba, pero no sabía decir el qué. – Y, si no es mucho preguntar, ¿dónde caraj… perdón. Dónde estamos exactamente? - se corrigió para no decir un taco delante de la menor.
Roman empezó a reír al escuchar el nombre de su hermano prununciado de tal manera. Tenía que admitir que en un principio él había pasado por eso, todo había sido cuestión de acostumbrarse. “No se pronuncia de esa manera, señora. Aunque mi tío tiene un nombre complejo, no pude escribirlo hasta que fui muy grande.” Sinceró, sonrojándose un poco al pronunciarse como una persona ‘muy grande’. Ambos, padre e hija, escucharon con atención las respuestas de la Ubuntu, quien aunque los conocía no les había visto, lo que ocasionó un pequeño suspiro frustrado por parte de la menor. —Efectivamente, el tío más guapo es Victor.— Dijo con una sonrisa en el rostro el inglés. —Queremos darles un regalo. El día de San Valentín se atrasó un poco para ambos.— Explicó. Frunció ligeramente el ceño, volteando a su alrededor, algo que para él no tenía mucha importancia... ya que no pensaba en eso. —Es Londres, por lo que parece. A unas calles está el palacio...— Se detuvo, escuchando sus palabras. No sabía porque estaban ahí y trataba de pensar que eso era lógico. —¿Ha venido de visita?—
Inception.
salingernicole:
Ahí estaba de nuevo en el mundo desconocido, con aquellas sensaciones que no sabía identificar, tenía tiempo ya desde que su primera conexión había sucedido, recordaba haberse dado el susto de su vida cuando una persona había aparecido en la mitad de su habitación por la noche. Desde los siguientes días, había comenzado a investigar ‘sus síntomas’ había descubierto mucho y nada con respecto a ese tema. No fue hasta que estaba en ese salón de actos que entendió un poco más sobre lo que sucedía, o creía que pasaba. Había anotado algunos términos que debía investigar, no podía negar que era algo sumamente interesante y adictivo el querer investigar más sobre esa naturaleza a la que llamaban homo sensorium, y ahora tenía información para seguir haciéndolo.
En aquel lugar que en definitiva no era el salón de actos, y en el cual no había ningún familiar dentro, se sentía una especie de paz, pero no estaba segura a que se debía, sin embargo algo en ella, tal vez su instinto le advertía que algo no estaba bien, ella estaba en esa habitación, lo que estaba viendo no era real, no lo era. Cuando la niña se acercó Nicole le sonrió. “Lo siento, no conozco a nadie con esas características, ¿ya no tendré mi medalla?” Hizo un puchero.
Ver a su pequeña niña junto a ellos siempre era un momento feliz para él, ya que dentro de sus sueños, el que su hija quisiera a sus tíos era uno de los más importantes. Estaba demasiado sumido aquella viva ilusión para percatarse de que no se encontraban en aquel salón, para ocultarse que algo estaba mal. Londres se abría paso ante los tres y la señorita que se encontraba frente a ellos sería alguna visitante del centro de aquella ciudad. Quizá.
“No lo sé, señorita. Ha sido amable conmigo al responder, puedo darle un chocolate como medalla. ¡O palitos de pescado! ¿Los ha probado?” Cuestionó curiosa, sonriente porque le había tratado de manera amable (y a la pequeña le gustaba la gente amable). “Creo que sería mejor que una medalla.” Respondió sonriente Roman. Observó con detenimiento a la mujer, ya que aunque tenía la sensación de ser conocida, tenía pocos recuerdos de ella. ¿Una reunión hace tiempo.. en Brasil? No recordaba bien. “¿Nos conocemos de antes?” Cuestionó el inglés, aún dudoso de si ella sería también una sensate.