Primero, es importante tener en mente que las redes sociales, literalmente, son adictivas. Al igual que una droga, estån diseñadas para detonar centros de recompensa en tu cerebro cada vez que ves una notificación o un Me gusta en una publicación de Instagram.
En un nivel mĂĄs profundo, estas compañĂas de redes sociales saben exactamente lo que hacen [desde] la perspectiva neurolĂłgica. Lo que hacen se llama refuerzo intermitente âque es lo que hacen los casinos tambiĂ©n con las mĂĄquinas tragamonedas. Y es lo mismo al deslizar fotos en Tinder o en Instagram. La adicciĂłn es el camino a la recompensa, es un golpe de dopamina",Â
usar una función en el teléfono que monitorea el tiempo que pasas usando las aplicaciones de redes sociales.
AdicciĂłn es cualquier cosa que hagas para escapar de un sentimiento que tiene una consecuencia que daña la vida. Por lo tanto, muchas personas recurrirĂĄn a las redes sociales para escapar de un sentimiento de aburrimiento, soledad, pĂ©rdida de tiempo âcualquier sentimiento del que quieran escapar. Las consecuencias perjudiciales para la vida de la adicciĂłn a las redes sociales son que no estĂĄs presente y comprometido con la vida", explicĂł Jones. Para ver esto en la vida real, solo echa un ojo a tu alrededor la prĂłxima vez que salgas a cenar y es probable que veas una mesa de personas mirando sus telĂ©fonos, sin hablar entre ellos.
Si decides usar el tiempo que pasabas en redes sociales ahora con una nueva actividad, como leer, te tomarå algunas semanas establecer el nuevo håbito. Es totalmente normal sentarse a leer y sentir la necesidad de revisar las redes sociales un ratito. Pero, es mejor comprometerte con tu rutina e intentar no romperla (incluso si es "no hay redes sociales después de las 9 p.m.") durante al menos tres o cuatro semanas, explica Jones.
redes sociales alimentan nuestro ego y nuestra autoestima, y en este mundo dĂłnde cada vez hay mĂĄs individuos, necesitamos satisfacer nuestras necesidades de alguna manera y destacar sobre la media para lograr âser alguienâ.
Las redes sociales nos brindan la oportunidad de poder ponernos un antifaz y ser otra persona (o aparentar ser quien no somos)
mås allå del mal uso, se puede hablar de adicción cuando su utilización supone una pérdida de control, una absorción a nivel mental y una alteración grave en el funcionamiento diario de la persona afectada. El adicto disfruta de los beneficios de la gratificación inmediata, pero no repara en las posibles consecuencias negativas a largo plazo. Por ello, el abuso de las redes sociales puede facilitar el aislamiento, el bajo rendimiento, el desinterés por otros temas e incluso los cambios de conducta (por ejemplo, la irritabilidad), asà como el sedentarismo o las alteraciones del sueño.
el mecanismo mediante el cual las redes sociales, los videojuegos y las apuestas nos mantienen enganchados a ellas.
En el caso de las redes sociales, el sistema de recompensa variable busca generar estos loops de dopamina con la intención de que no abandonemos las plataformas. Al fin y al cabo, cuanto mås tiempo pasemos en ellas mås anuncios veremos y por lo tanto mås dinero ingresarån gracias a la publicidad. Para crear estos loops utilizan varios recursos, aunque el mås importante son las notificaciones constantes.
Las notificaciones pueden ser sonoras, visuales o de movimiento (vibraciĂłn del mĂłvil) y son la señal para introducirnos en el loop, ya que nos generan la curiosidad necesaria para buscar una recompensa. Sin ellas las redes sociales no atraerĂan tanto nuestra atenciĂłn ni conseguirĂan el comportamiento. Al igual que los monos del experimento de Sapolsky, el chute de dopamina llega a nuestro cerebro al ver la señal y eso nos lleva a la acciĂłn. ÂżQuĂ© foto habrĂĄ subido Miguel? ÂżQuĂ© comentario me habrĂĄ dejado MarĂa? ÂżQuiĂ©n me habrĂĄ puesto like? La bĂșsqueda de esas respuestas es las que nos conduce a entrar en el loop.
El âpull to refreshâ, ese gesto que hacemos con el dedo en el mĂłvil y que se nos pide para refrescar las noticias / tuits / fotos. Su objetivo es imitar el efecto de palanca de la mĂĄquina tragaperras, darnos sensaciĂłn de control y de que la respuesta que buscamos es consecuencia de nuestros actos.
> El scroll infinito en aplicaciones y webs, que consigue que no haya ninguna pista que nos haga pensar que estamos saciados de informaciĂłn. Siempre hay mĂĄs que leer, mĂĄs fotos que mirar, mĂĄs contenido que descubrir. Similar efecto produce el efecto âautoplayâ de Youtube o Netflix, que intenta que permanezcamos en un bucle de contenido reproduciendo automĂĄticamente otro vĂdeo o capĂtulo.
> El algoritmo que constantemente nos ofrece información relacionada con nuestros intereses, que busca crear nuevas señales de manera mås eficaz para introducirnos en el loop.
> El algoritmo que nos muestra que les gusta o les interesa a nuestros amigos, que gracias a la familiaridad genera nuevas señales que atraen nuestra atención.
El objetivo de esta técnica es conseguir que el usuario haga una y otra vez el mismo movimiento, porque de vez en cuando obtienes una recompensa
El objetivo del bucle lĂșdico es lograr encontrar ese diseño en el que estemos continuamente pasando y actualizando, ya que si seguimos haciĂ©ndolo entramos en un estado de tranquilidad. Una posiciĂłn estable para nuestro cerebro en el que nos evadimos y continuamos viendo vĂdeos y fotos, consumiendo pequeñas recompensas constantes que nos mantienen enganchados.
La red social de origen chino estĂĄ basada en el consumo de vĂdeos rĂĄpidos, para pasar al siguiente basta con un deslizamiento y lo mĂĄs importante: el siguiente vĂdeo mostrado es elegido directamente por el algoritmo. No es tan relevante a quiĂ©n seguimos o el tiempo de publicaciĂłn, sino lo que TikTok entiende que mĂĄs nos interesa.