Zona de Fumar
βMiro a esas mujeres que fuman sus cigarros
como si hicieran el amor.
Una de ellas desprende la cintilla de celofΓ‘n
con la gravedad de quien desabrocha un cinturΓ³n
o desanuda una corbata.
Otra acaricia con tres dedos la lisura blanca
anticipando un fuego conocido,
queriendo retrasarlo.
Hay la que lo detiene con los labios
disfrutando su peso,
su seca desnudez
y despuΓ©s lo humedece para volverlo propio.
La primera lo absorbe hasta el abismo,
se hace un poco de daΓ±o
para sentir que existe.
La segunda lo mira iluminarse
y consume en secreto sus recuerdos.
La tercera sacude la ceniza,
mira el humo
como quien se despide en una calle solitaria.
Una lo apaga con pequeΓ±os golpes,
sabe de espasmos.
Otra lo tira al piso, lo tritura
y esa violencia la desquicia suavemente.
La tercera lo deja consumirse
porque no le gusta apresurar ningΓΊn desprendimiento.
Parece que platican,
desayunan en este restorΓ‘n,
piden la cuenta, asΓ, como si nada.
Pero sus cuerpos habitan otra realidad,
sus almas vibran,
su soledad salvaje las denuncia.β
-Carmen Villoro







