* kiwoo.
la manera en que shin actúa en ese momento le hace parecer tan pequeño. tal vez por la forma en que sus brazos se adaptan a su figura sin problema, como si fuese diminuto, y tal vez también por el hecho de que parece actuar como si hubiesen retrocedido en el tiempo hacia los momentos en que ser sostenido de esa forma era simplemente lo natural y esperado para alguien como él. ¿es que esa persona todavía está ahí, bajo la piel contraria? ese pequeño que según supo decirle alguna vez, envidiaba a los otros y deseaba obtener lo mismo que ellos, ¿todavía hay partes de él en el shin que se acurruca bajo su abrazo? y es que quizá considera esa búsqueda de cercanía un gesto tan inocente que no puede evitar pensar que nace desde algo como eso. y tal vez es eso, la inocencia misma del gesto, lo que hace que no se encuentre ni invadido ni perturbado, y hasta se halle curioso por la forma en que lo siente reaccionar ante él. ‘ volveré ’ le asegura. ‘ si tú también vuelves, no me tendrás que extrañar~ aunque… en estas vacaciones… ¿cómo vas a hacer para estar sin mí? ’ inquiere, como si le preocupase saber cómo es que lidiaría con algo ( que quiere hacer parecer ) tan difícil de tolerar como su ausencia. lo cierto es, que también le echaría de menos si no consiguiesen verse en todas las vacaciones; y es que quizá al final se había acostumbrado a esa presencia continua en sus días, que una vez juró desear lejos, esa única vez que sintió que al tenerlo cerca le irritaría el sólo escucharlo respirar. ah, y pensar que ahora se encuentran ahí, así, como habría creído imposible si se lo decían algún tiempo atrás. cuando es el contrario el que decide apretarse un poco más contra él, sus brazos lo rodean a la altura de los hombros, de manera que su propio rostro termina atrapando en cierta medida entre sus brazos, casi oculto en ese refugio junto con él. y es ahí que se siente como en esa burbuja que siempre hubo a su alrededor, casi parece que literalmente shin se halla dentro de ella junto a él, ese sitio que siempre ha considerado tan propio, tan sagrado, tan seguro, y tan a prueba de intrusos que pudieran corromperlo con sus intenciones impuras, manchadas por el egoísmo, por la desesperación o por la culpa. shin es una víctima más, quizá la peor de todas ellas, al menos entre conocidos. tal vez no sólo está bien que le permita estar ahí con él, o que lo invite a estarlo, sino que aquel sitio es tan suyo como es propio. tal vez por eso se siente tan natural allí dentro. palabras contrarias logran sacarlo de ensimismamiento, aunque quizá solo consiguen hacerlo en parte. ‘ mhm, ya no vas delante de mí, ¿no ves donde estás? ’ inquiere, haciendo referencia a esa presa que lo rodea, pero en la que en realidad parece cómodo, en la que quizá ha decidido entrar por su cuenta. y ahí se dispone a escuchar parte de esa historia que todavía le queda por contar, lo escucha con atención, trata de ver la crudeza que adorna hasta hacer que parezca un cuento para niños. que lo lastimaron, que le hicieron creer que se lo merecía, que le dijeron que es como su madre, que no puede escapar a ello. ‘ nam hyuk… ’ menciona, ese hombre incapaz de reparar los errores del pasado y también inútil en la tarea de no cometer otros más. ‘ por supuesto que diría que te mereces que te hagan daño — tal vez necesita pensarlo para poder dañarte sin remordimientos ’ porque eso es lo que ha hecho, desde su nacimiento y hasta la actualidad. ¿cómo podría dañarlo y volverlo a dañar si lo viese, por ejemplo, como lo ve él? ‘ ¿pero por qué parece que lo crees, tú también? no te mereces que te hagan daño, nam shin~ tu padre se equivoca ’ asegura, porque aun si desconoce el resto de la historia, está seguro de que nada que haya podido hacer lo vuelve merecedor de ese daño que incluso hasta la actualidad parece afectarle. ‘ no importa la historia completa — aun si me dices que literalmente caminaste hacia el fuego y te quemaste, te falló al no cuidarte antes y te volvió a fallar si no te quiso curar después ’ tendría que estar desquiciado para coincidir con alguien como nam hyuk, o por lo menos tendría que ser él también una persona que al igual que su padre pretende hacerle daño; como son, tal vez, esas otras personas que menciona y que al parecer le dieron apoyo a su progenitor cuando mostró aquellas ideas. siguientes palabras, de nuevo, lo hacen perder línea de pensamientos y es ahí que su mirada busca la otra. ‘ la verdad es que ya me estoy sintiendo adormecido en esta posición… pero, ¿bailar? ’ inquiere, y aunque en situaciones normales tal vez sólo habría bufado y se habría burlado de la posibilidad, en esta ocasión simplemente lo observa como si se preguntase si habla en serio. ‘ no estoy de ese humor hoy… hagamos otra cosa. pasear por la playa, correr una vuelta alrededor de la isla entera, nadar de regreso a casa, lo que tú quieras — menos bailar ’ debería haber bebido un poco más para sentirse lo suficientemente animado como para bailar, o debería por lo menos tener un poco de las energías y ánimos juguetones acostumbrados, pero es casi como si se encontrara haciendo una especie de duelo. exagerado, quizá, porque nadie se ha muerto.
es curioso, el como una persona como él, que se ha moldeado a base de golpes, caídas, indiferencia, a tal punto de que ha visto forjada una independencia casi forzada desde su más tierna infancia, pueda sentirse tan protegido como lo está ahora en los brazos del contrario. refugiado, cómodo, a gusto, sucumbiendo a esa atención y un misterioso tipo de afecto que no tiene idea de por qué extrañaba cuando nunca antes lo había recibido de esa forma. ¿se puede extrañar algo que nunca tuviste? talvez, imagina. puede que el anhelo de buscar por algo que no tienes idea de cómo se siente, y sentirlo por primera vez, genere una emoción similar a eso; y, quizás, también, acabará necesitándolo más y más ahora que lo ha recibido. inevitablemente, sus propios brazos rodean los hombros ajenos, incluso si sabe que talvez él carezca de la capacidad de transmitir la misma calidez que kiwoo se encuentra ofreciéndole ahora. es más como una necesidad de querer aferrarse, de no dejar ir esa sensación tan agradable, tan confortable. afirmación ajena le hace abrir los ojos, y cuando le mira, su frente choca contra el mentón impropio, y junto con eso, un par de cabellos rubios se le desparraman por aquí y por allá. parpadea entonces, y entreabre los labios. “ también volveré. diría que... no tengo más opción, pero... ” es más que eso esta vez, piensa, mirando en otra dirección ahora, sin desapegarse. “ también me quedaré en occasus. ” confirma, y sonríe un poco. “ ¿hm? ¿no piensas verme en vacaciones? que malo eres, kiwi. te recuerdo que la mitad de la custodia de sarangi es mía, ” le dice, y ríe un poco, sugiriendo una broma. sin embargo, tampoco va a negar que se ha acostumbrado a la presencia de ambos, tanto de kiwoo como de ese gato escurridizo. esos días que habían pasado en la habitación que compartían, tonteando como un par de chicos corrientes con un animalillo escondido se habían sentido como los más naturales, tiempos mucho más simples. inevitablemente, se ve a sí mismo extrañando también eso, y ante la sensación, solo puede aferrarse más al contrario. “ podrías secuestrarme~ ” ofrece, casi en un susurro, aprovechando la proximidad. “ no quiero pasármela en casa. ” comenta, exhalando pesado. de cualquier forma, su padre ya tenía planificada unas vacaciones con su actual esposa y el hijo de esta, y él mismo se había excluido de los planes. no tenía interés en pasar sus refrescantes días de verano encerrado en algún hotel, obligándose a sí mismo a estar cómodo bajo una vida familiar de la que no se sentía parte en absoluto. casi de forma automática, su cabeza se mueve, y es ahí que parece dejar una caricia con su frente en la zona bajo el mentón ajeno, la que estaba palpando antes, cuando había alzado la mirada. entrecierra un poco los ojos, y parece decirse a sí mismo que lo hace para recordar como es la presencia impropia, guardando recelosamente en algún lugar de su mente la memoria de como se siente estar entre sus brazos, la calidez que le ofrece, el aroma que desprende, y que, quizás, sería más fácil recordarlo de esa manera cuando ya no esté allí, o no pueda verlo. es un acto medio tonto y sin sentido, pero se siente lo suficientemente bien como para buscarlo y quererlo. “ sí, sí. estoy aquí, siendo abrazado por ti. ” dice, y ríe un poco. “ ¿debería decirte miau, de nuevo? es una pena que no sepa como los gatos hacen eso... mm, ¿ronronear? ” cuestiona, recuperando ese humor tan particular suyo, mientras no deja en absoluto lo que hacía, quizás aun queriendo fundirse en ese abrazo, aunque sepa que en algún momento va a terminar. lo siguiente lo lleva a resoplar, sin embargo, y aunque una parte de sí quiere aferrarse a esas palabras, creerlas, obligar a su mente a asimilarlas, sabe que no es tan sencillo. sus labios se fruncen, mientras piensa en la infinidad de veces en que ha estado solo, intentando repetirse que no fue su culpa, que no fue su culpa, que lo que pasó no fue su culpa. pero inevitablemente, siempre comienza a entumirse de nuevo, mientras más lo intenta, como si solo quisiera mentirse a sí mismo. “ quién sabe, kiwi. es un poco raro, ¿no? te hacen algo, pero tu eres el responsable. inevitablemente tu confianza se muere un poco, ¿ya ves? ” sonríe así, medio resignado. “ una vez, cuando era niño... ” le dice, recordando de pronto, meciéndose en sus brazos. “ a yoona la estaba golpeando uno de sus clientes. en ese momento yo tenía como... ¿seis años? mmm... la cosa es, que quise defenderla, ¿sabes? como lo haría cualquier crío tonto, querer proteger a su mamá. así que cogí lo primero que vi, ¿creo que fue una escoba? y lo golpeé con todas mis fuerzas. el tipo se indignó, se fue, y no le pagó. yo estaba feliz, porque al fin la había dejado en paz... pero yoona no estaba orgullosa de eso. ella lloró, me abofeteó, y me dijo que era un ingrato. después entendí, que ella soportaba esas humillaciones porque al final de la noche todavía ganaría ese dinero, y yo lo había jodido todo. ” se encoge de hombros. “ después de eso, no volví a involucrarme en los asuntos de nadie. deje que todo pasara así, tal cual... y lo tomé de la misma forma cuando me pasó a mí. que yo era el problema, de nuevo. que hice una estupidez solo porque quería que mi estirado padre me mirara, y... bueno, todavía no me miró, ni le dio importancia. eran las consecuencias de mis acciones, debí haber estado preparado para eso, supongo... entonces, ¿por qué no puedo avanzar después de eso, kiwi? ” cuestiona, y al final niega con la cabeza. la frase del fuego le hace cerrar los ojos, es ahí que algo se atrofia en su garganta --por suerte, sabe bien como tragar ese nudo. quizás se estremece, porque esas son las palabras que quería, que necesitaba escuchar. todavía, con la historia incompleta, si alguna vez le dijera todos los detalles, ¿kiwoo seguiría pensando de la misma forma? se abraza un poco más, por última vez, cuando piensa eso, temiendo por ese momento, por ese día. “ ah, no importa. tienes razón en que me falló. es lo que es, un padre de mierda. lamentablemente, todavía es mi padre.” relata, y sonríe con algo de resignación. “ olvidémoslo. ” le dice, ya no queriendo pensar más en ello, porque se siente lo suficientemente cómodo como para seguir recordando sucesos escalofriantes. lo va soltando entonces, de a poquito, y se reincorpora, sus rodillas apoyándose en la superficie y sus manos ahora encima de los hombros ajenos. desde arriba, lo mira. “ vamos a la playa. ” le dice, cambiando su oferta entonces. se baja de esa manera, lo sostiene de la mano, y lo arrastra consigo, corriendo con todas sus fuerzas, como la vez en que lo había arrastrado también, hace un par de meses que se sentían lejanos, cuando buscaron a sarangi. así es que corre, hasta que sus pies pisan arena, y la brisa marina le choca en la cara. “ woah~ el mar luce aterrador de noche~ ” dice, sin soltarle la mano.


















