Choose one
Era como una pesadilla hecha realidad, podía ver a su madre y alguien como él, alguien con quien compartía naturaleza y no solo ello, lo que debía hacer le seguía retumbando en los oídos, y el reloj seguía corriendo, pero se miraba incapaz de tomar una decisión, movía la cabeza en negativa (quien sabe por cuanta ocasión), no quería, ni podía elegir, el labio le temblaba, mientras dejaba que sus ojos miraran a su madre, sintiendo el escozor en estos, pero ese escozor era también debido a la decisión que se debía tomar, pero que se rehusaba a hacerlo, por mucho que la amenaza fuera que esas dos personas podían morir, el pecho le dolía de pensar en tomar una decisión y cada consecuencia.
–No voy a elegir- se rehusó mientras negaba con la cabeza –No puedo elegir- no podía elegir… –No voy a elegir- volvió a decir, aunque su vista seguía clavada en Kate, sintiendo en esos momentos la presencia de alguien más ahí –Ella no debería estar aquí…- dijo sin despegar la mirada –Debe haber alguna manera que sea yo a cambio de las/los dos- pero algo le decía que no… –No quiero elegir… no puedo… no, no cuando sé cual es la decisión que mi madre querría-
-¿¡Por qué ellos y no yo!? ¡Déjalos ir y llévame a mí! La vida de esas dos personas es más importante que la mía-gritó inquieto el griego quien paseaba de un lado a otro de la estancia buscando algo que se le hubiera pasado en un primer vistazo, esperaba un pequeño indicio de algo que le condujera a poder liberar a aquellas dos personas, no podía dejar morir a ninguna, tenía que haber otro modo y en cierto momento escuchó a Victor el cual provocó que todos sus sentimientos se sumaran a los del Mangata que se vio algo sobrecogido ante la conexión-¿Victor?-le llamó el griego comprobando lo que ya sabía-Nadie tiene por qué morir, encontraremos otro modo, tiene que haberlo, siempre lo hay-respondió el Mangata buscando de nuevo a su alrededor-Una palanca oculta, una sala, un muro falso, algo que no se vea a simple vista-sus palabras apuradas tal vez hablaba demasiado deprisa mientras observaba tanto al sensate como a Karen, la madre de su hermana, atados en sendas salas-Vamos, Vic, necesito tu ayuda, siempre has sido el listo de los dos, tiene que haber una forma de ayudarles-casi le suplicó observando al contrario, él se dedicaba a salvar vidas, no podía dejar morir a alguien, iba en contra de todo lo que le habían inculcado.













