flashback w. @milvvs // Claro que comprendía, que método propio ya no era del todo viable, que las amenazas de la Clave habían llegado al punto de quiebre para la unión de los legados— Aún así, se atraen más moscas con miel que con vinagre —recordó, pues aunque ya no pudiese depender de la buena voluntad de la gente, no estar en sus gracias les pondría en desventaja. Si tenían que elegir entre otros o ellos, que la balanza se inclinase a su favor era esencial. Parpadeó ante pregunta, tan repentina, pero de lo más útil si continuaban con aquella alianza—. Uno blanco. Choca totalmente con mi enfoque, como debes saber. ¿Tienes una buena razón para que lo use? —no había muchas que Noi pudiese justificar sin romper su apariencia. La amistosa con el resto de los legados, la que se conmueve y busca ayudar, la que preferiría salvar que expulsar. Aunque no fuese sólo una apariencia, en realidad. Detestaba tener que usarlo y crear enemigos. Pero tendría que hacerlo, pues esas eran las reglas—. ¿Cuál tienes tú? —recordó conversación que había tenido con otra joven, allí mismo en el tren, y consideró qué debía ofrecer a Mile para que se interesara por propios intereses. Pero aún había tiempo. Debían de tener tiempo, ¿no? Dejó pasar unos segundos antes de asentir con sequedad una vez. ¿Qué esperaba, que Mile se inmolara por ella? No debía ser sorpresa que le dejase ser expulsada si eso le ponía en peligro a él. Y aunque no era una sorpresa, igual generaba picor dentro de sí, algo que nunca podría acabar de reconciliar entre su razón y su corazón. Porque ella rechazaría a Vivianne si creía que eso les protegería a él y a su madre. Y Mile, pues no haría lo mismo por ella. Desconcierto ajeno generó lo mismo en ella. ¿Realmente había esperado que aceptase, cuando ya había explicado lo dicho?—. Pues sí —e intentó sonar confiada en su sentencia, sentándose un poco más erguida y frunciendo apenas el ceño ante desconfianza contraria. Se sentía a la defensiva. Pues ella misma había dudado de su respuesta, y considerado la otra posición con mucho cariño. No podía decir que su decisión había sido la correcta. Pero ante la duda de su hermano, y sobre todo ante su exposición de razones que Noi ya había pensado noches atrás, sin poder dormir mientras repetía reunión en su mente, tenía la necesidad de cerrarse y no permitir cuestionamiento. ¿No entendía que lo había hecho por ellos? ¿Por él? Tenía ganas de llorar y, al mismo tiempo, de golpearle. Pues había tenido miedo, como bien decía el draco, y no habría podido decidir otra cosa. Todos sus errores de juicio expuestos en bandeja. Los errores que Noi sería incapaz de evitar, aunque la decisión fuese hecha nuevamente. Su mente llegó a algún tipo de determinación ante ese último pensamiento. Se preguntó si su expresión habría demostrado lo agrio de sus reflexiones mientras escuchaba palabras ajenas, mas se esforzó por exhibir ahora determinación—. Sabemos que Vivianne puede hacerles algo si tanto quiere, pero no puede obligarme a apretar el gatillo —y, de nuevo, ahí estaría la diferencia entre ellos. Noi no podía elegirse por sobre ellos, aunque siempre se decía que podía, aunque le habría encantado ser capaz. Había demostrado que era una tonta, dejando que sentimientos de familiaridad jamás correspondidos dictasen su destino. Una madre que nunca se había comportado como tal. Un hermano que le había abandonado cuando más le necesitaba, y que le había culpado por aquello de lo que Noi era más víctima que victimario. Y ella, la estúpida que aún les protegía, porque no podía hacer otra cosa. Mirada estaba ahora en la ventana, y no sabía si volvería alguna vez a Mile. Debía aceptar lo que la experiencia le había dicho durante tantos años, y que buscar en su rostro algún ápice de interés, de preocupación, sería del todo en vano. Si no se veía tan derrotada como se sentía era porque cuerpo se puso casi en automático, siguiendo hábitos cultivados desde que tenía memoria para mostrarse, al menos, serena.
Ojos se mantuvieron en el paisaje mientras oía noticias, obligándole a salir de su mente y volver a la conversación. Aún debía de cuidar propio lugar en la Clave. Aún tenía posibilidades de salvarse, a ella y a su padre, y en eso debía concentrarse. Era un alivio que no hubiesen mencionado a Ngoen, pues no le quedaba ninguna esperanza de que su hermano no hiciese lo posible por hundir al hombre. Y a ella en el proceso, de ser necesario—. ¿Y qué te ofreció entonces para que aceptases? —porque no era una pregunta de cuál había sido la decisión de Mile, sino su precio. Negó ante descabellada idea—. Seguro creyó que no tendría suficiente peso para su oferta —porque, aunque Noi había ignorado la verdad durante mucho, seguro la Clave no lo hacía. Sabrían las prioridades del draco mejor que ella—. ¿Qué, crees que seguirán intentando que nos expulsemos entre nosotros? Deberían conseguirse otro hobbie —¿no tenían otros legados a quienes molestar? ¿No descansarían hasta que Mile apretase el gatillo, y Noi se quedase sin nada? Tragó saliva—. Pero tienes razón, ella parece una mujer orgullosa, acostumbrada a que todo salga como planeó. Y probablemente no le gustó que me negara a jugar con ella. Si sigue interesada en que traicionemos a todos y nos aislemos, se pondrá agresiva —debía pensar en frío, como si fuese un negocio y no su vida de la que hablaba, como si aún pudiese encontrar una ventana de oportunidad. ¿Pero cómo hacerlo, si sentía tal presión en su pecho que temía por propia respiración? Despacio se puso de pie, como si no estuviese desesperada por irse, y fijó la mirada en su teléfono mientras pretendía leer mensajes—. Lo consideraré. Aún creo que, como nada tenemos para ofrecer a otros, debemos mantener a los legados lo más unidos posible. Que Vivianne se preocupe por un grupo y no sólo por individuos. Pero, en fin, no queda más que prepararnos como podamos. Así que a menos que tengas algún plan de acción en mente... —y mirada se alzó por sobre el hombro de Mile, interrogativa, mientras indicaba que nada más tenía para decirle. Tomó su bolso del asiento.