*Â Â Â Â boohyuâ.
â oh, creo que he estado viendo perfectamente bien, â apartar sus ojos de figura contraria siempre era una tarea imposible. atrayente el etĂ©reo aire a su al rededor, como si hubiera algo de otro mundo constantemente impregnado en su persona. era extrema curiosidad y un toque de fatal atracciĂłn lo que hacĂa que soohyuk regresara a Ă©l cada vez, moviĂ©ndole la cola cuan can, a pesar de ĂĄsperas palabras y aparente desdĂ©n. aparente, porque el hangil es poseedor de una nariz capaz de oler patrañas a kilĂłmetros ( en el sentido metafĂłrico, por supuesto ) y rara vez su especie de sexto sentido le ha fallado en ese ĂĄmbito. respaldado, de paso, por la brecha que a veces existe entre lo que el perteneciente la casa de agua decĂa, y sus subsiguientes acciones. por ejemplo, la salida ofrecida tan sinceramente por su parte aquella vez en sanmaeul, la promesa de un futuro libre de su presencia en la vida del otro. aquella aseveraciĂłn que estaba tan dispuesto a cumplir aunque odiara hacerlo, y que el contrario rechazara por motivos aĂșn desconocidos para Ă©l, pero que alojaban en su pecho un pequeño atisbo de esperanza, y de esta se aferraba. â yah, no soy tonto en absoluto, â reclama sintiendo real irritaciĂłn para con el contrario por primera vez desde que le conoce, â si no hubiese al menos un poco de verdad en tus palabras, no estarĂas considerando mi propuesta ahora, Âżno es asĂ? â brazo que flexionara momentos antes cae a su lado, su certeza reafirmĂĄndose al notar semblance ajeno perder su usual mĂĄscara de burlesca condescendencia, siendo oscuros orbes nuevamente protagonistas y foco magnĂ©tico de su atenciĂłn. excusas, excusas, en su mente ya ha formulado testarudas respuestas para cada una de las dudas que parecen dar al contrario cierto semblante de control sobre lo que soohyuk cree es su tan perfectamente construida fachada que busca dar el mensaje de ser totalmente capaz de valerse por si mismo, de no necesitar de nadie. la parte lĂłgica en Ă©l cree que lo sensato es aceptar ayuda cuando se es ofrecida, Âżno? como aquella vez con el frasco de aromaterapia para su jaqueca. si bien le habĂa costado trabajo que nakyum accediera a aceptar su buena fe, el resultado finalmente habĂa sido positivo. ÂżpodrĂa repetir tal hazaña en esta oportunidad? lo tendrĂa que averiguar. agitando una mano frente suyo en un gesto de insignificancia, anuncia â sĂ, sĂ, ya entendĂ~ huesos de plomo y no dejarte caer, chequeado y chequeado, ÂĄah-haha! ahora me voy a agachar para que subas a mi espalda, ÂżestĂĄ bien? â y haciendo justamente eso, dando una palmada a propio dorso por encima de su hombro, es que espera a que el otro trepe.
debe reconocer, quizĂĄs un poco a regañadientes, que hay algo en el contrario que no deja de desconcertarlo. quizĂĄs sea esa peculiar insistencia suya, pero que asocia directamente con la posibilidad de hacerle escoger si desea seguir siendo objeto de ella; como si al final el hecho de que estuviese allĂ dependiera directamente de una decisiĂłn suya, y no una iniciativa completa del mĂĄs alto. y al final, darse cuenta de que Ă©l mismo ha aceptado esta cercanĂa y proximidad le hace pensar que sus propias acciones son extrañas, sobre todo desde que mantiene a la mayorĂa de las personas bajo una significativa distancia emocional. todo lo que expresa abiertamente no se trata mĂĄs que de una mĂĄscara, despuĂ©s de todo.  â mh, la verdad, dĂ©jame corregir mi afirmaciĂłn anterior. â replica, encogiĂ©ndose de hombros.  â eres mĂĄs inteligente de lo que parece, â concede. recuerdos del tipo de conversaciones que han sostenido le llevan a creer que la lĂłgica impropia era interesante en mĂĄs de un sentido, y parecĂa aun mĂĄs llamativo el detenerse a escuchar que otras cosas tenĂa para decir. â pero no lo eres cuando se trata de elegir a tus objetivos. â  y la Ășltima palabra resuena de una forma diferente, como si estuviese dĂĄndole a propĂłsito cierto significado, insinuando justamente lo que sĂ parece que quiere insinuar. de seguro el otro lee entre lĂneas, o eso quiere creer. ignora entonces la pregunta que le hace, y es una exhalaciĂłn pesada la que escapa de sus labios cuando lo ve hacer caso omiso de todas las excusas que vierte en su cara, todavĂa obstinado en querer cumplir con su misiĂłn de cargarlo. nakyum lo ve ahĂ, inclinĂĄndose con toda la disposiciĂłn del mundo, y por un momento se cuestiona de donde viene tanta buena voluntad para con Ă©l; si realmente se trataba de un interĂ©s meramente superficial, o quizĂĄs habĂa algo mucho mĂĄs allĂĄ motivando las intenciones del contrario. Âżdesde cuando alguien habĂa querido estar cerca suyo, de todos modos, si no fuera porque buscaba obtener algo de Ă©l? asĂ habĂa sido desde siempre, despuĂ©s de todo. de todos modos, acaba por aproximarse al final, sus brazos rodeando los hombros ajenos y su rostro rozando el costado de su cabeza cuando termina aceptando la oferta silenciosamente, accediendo a la ayuda.  â ¿por quĂ© me ayudas tanto de todos modos? Âżacaso sabes algo de mĂ que te interesa? es difĂcil creer que no quieras nada, â se permite preguntar, una vez que el recorrido vuelve a ser retomado. sus labios, reposan muy cerca del oĂdo impropio.  â ¿es la familia sangre pura de la cual vengo? Âżo crees que puedes obtener favores de mĂ? ya no soy un prefecto, Âżsabes? mm, talvez, Âżquieres ayuda en algo? Âżo que me encargue de alguien por ti? o quizĂĄs, Âżquieres tener sexo conmigo? â la Ășltima pregunta sale con un tonito ligeramente burlĂłn, resonando justo en el pabellĂłn auditivo del otro. duda despuĂ©s de unos segundos, porque la Ășltima razĂłn que se le viene a la mente es la que menos le agrada, de hecho. es mĂĄs, siquiera mencionarla logra que su humor se amargue por completo --sin embargo, tambiĂ©n necesita asegurarse de ello.  â o acaso... Âżsabes quiĂ©n es mi madre? â













