Encogió uno de sus hombros, restándole importancia. —Hay mucho que no sabes sobre mí —contestó, en claro modo de broma. —Sí, algo, sólo cuando me aburro en realidad —agregó, ahora hablando en serio. Recostó la guitarra en sus piernas, para luego dejar caer ambos antebrazos sobre el instrumento. —Nah, está bien. ¿Tú no deberías estar trabajando o algo?
—Uy, alguien quiere crear misterio —bromeó, virando los ojos mientras sonreía con evidente diversión—. Bueno, igualmente sonaba bien. Y por lo solitario del lugar, supongo que también te gusta hacerlo en privado —inquirió, para después negar con la cabeza—. No, es mi día libre, así que no podrás deshacerte de mí con eso.














