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Ficción Científica
¡Hola a todos!
Acabo de terminar 20.000 leguas de viaje submarino de Jules Verne y me pareció una buena idea dedicarle un post a la ciencia ficción dado que soy un gran consumidor de ella.
Para empezar, el nombre ciencia ficción podría ser una mala traducción del inglés science fiction cuya transliteración más acertada sería ficción científica. Por eso el nombre del post.
Orígenes
Muchos estudiosos de la literatura sitúan el origen de la ficción científica, como lo llamaremos de ahora en adelante, con la publicación de Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley, que se escribió durante un período importante para la literatura que recibe el nombre de el año sin verano. La novela de Mary Shelley trata, a grandes rasgos, sobre Víctor Frankenstein: un hombre con profundos interés en entender el origen y fin de la vida (diciéndolo de manera resumida e, incluso, tal vez un poco burda). La novela es entendida como la primera obra moderna de ficción científica porque usa la ciencia o algún evento de carácter científico (como lo es la creación, un poco misteriosa, pues nunca se habla sobre el proceso de creación del monstruo) como el punto de partida del plot.
(Imagen obtenida de: https://www.penguinrandomhouse.com/books/595365/frankenstein-by-mary-shelley/)
A pesar de que la obra de Shelley es situada por muchos autores como la primera obra de ficción científica, es posible encontrar casos interesantes en el folclore de muchos pueblos como en el golem, de la mitología judía o de Ícaro, en la antigua Grecia. Se podría pensar que estos relatos serían los primeros precursores de la ficción científica a nivel cultural, donde se usa las ansias de conocimiento o la fabricación de alguna máquina como parte esencial del relato.
Luego de la publicación de Frankenstein no hubo demasiado revuelo con el género y se podría decir que la ficción científica murió temporalmente hasta la aparición de Jules Verne y H.G. Wells, considerados los padres de la ficción científica (que, por cierto, ya tenía una madre). Las obras de Verne y Wells marcaron un nuevo inicio para el género literario: el primero se enfocó, sobre todo, en aventuras surgidas a partir de hitos científicos imaginarios como la llegada a la luna haciendo uso de un gran cañón en Le Voyage dans la Lune y el segundo hizo su aparición con obras como La máquina del tiempo, la guerra de los mundos (que más adelante causaría caos en un recordado evento radial) y el hombre invisible. Por esta época hubo otros autores que también desarrollaron ideas parecidas (en cuanto a crear una trama que giraba alrededor de alguna acción de carácter científico). Esta época podría considerarse como la de la ficción científica primitiva.
La edad de oro
Tiempo más tarde, por allá en los 30s, surgió lo que llaman la edad de oro de la ficción científica, en la que participaron autores como Isaac Asimov (célebre escritor del género que normalmente se sitúa en el subgénero de hard sci-fi, que personalmente casi no me gusta), Campbell y Arthur C. Clarke (entre cuyas obras se encuentra 2001: una odisea espacial). En esta época autores de la talla de Jorge Luis Borges o C.S. Lewis dedicaban algunas de sus letras al género, lo que contribuyó, en parte, a darle mayor estatus. En esta época la mayoría de los relatos se publicaban en revistas y eran más cuentos que cualquier otra cosa. Con el tiempo, los argumentos evolucionarían un poco y se convertirían en novelas con tramas más complicadas. Durante esta época lo que más se veía en el mercado era hard sci-fi y se origina el space opera, un subgénero que, a grandes rasgos, tiene historias que transcurren durante aventuras en el espacio exterior.
(Imagen obtenida de: https://unahistoriadelafrontera.blogspot.com/2011/08/la-guerra-de-los-mundos-nadie-hubiera.html)
En esta época también aparecen importantes novelas como Un mundo feliz (por cierto, muy recomendada) y 1984, de Philip K. Dick. Ambas novelas son del tipo distópico, frecuentes en la Inglaterra de aquellos días.
La edad de plata
(Imagen obtenida de: https://www.casadellibro.com/libro-dune-saga-dune-1/9788497596824/906608).
En esta época los relatos suelen ser más largos, en el formato de novela y suelen tener tramas más complicadas. Aparecen autores como Stanislaw Lem (autor de obras como Solaris, recomendada), George Orwell (con su famoso 1984) y Frank Herbert (con novelas como Dune, de mis favoritas). Muchos de los temas que se tratan tienen que ver mucho con la posguerra. Para el momento del surgimiento de la edad de plata no había pasado mucho tiempo desde el final de la segunda guerra mundial, por lo que muchos de los temas que se trataban en esta época tenían similitudes con el momento histórico que vivían los autores. Ejemplo de esto es un hombre en el castillo, de Philip K. Dick, que relata la historia de un hombre en un mundo en el que los aliados no ganaron la guerra, sino los países de la alianza nipo-italo-alemana. Durante esta época aparecen relatos que posteriormente fueron adaptados a la gran pantalla, como La naranja mecánica, de Anthony Burgess.
Subgéneros
Saltando un poquito la historia canon, quisiera pasar a la parte que más me interesa: la de los subgéneros. Aunque han tomado forma durante toda la historia de la ficción científica, no es sino hasta el surgimiento del cyberpunk y el postcyberpunk (80s y 90s) donde empiezan a hacerse claras distinciones entre las diferentes subdivisiones del género. A continuación listaré los subgéneros y las características principales que distingo de ellos.
Steampunk
Muchas de las primeras obras de ficción científica podrían ser clasificadas aquí. Se trata de visiones del mundo donde la tecnología es, principalmente, impulsada por máquinas a vapor y primitivas ideas sobre el electromagnetismo y el funcionamiento del sistema nervioso, como el galvanismo. Normalmente este tipo de novelas transcurren en mundos estancados en la época victoriana inglesa y, a diferencia de algunos de los géneros que nombraré después, tiene una visión romántica de la tecnología y las historias son de carácter, en su mayoría, utópicas. Claramente habrá obras que se separarán de estas características o podrán darle otros toques, pero a grandes rasgos son las que acabo de nombrar las que definen el género. Hay obras de carácter audiovisual que pueden ser enmarcadas en este subgénero, como el anime Fullmetal Alchemist: Brotherhood y su manga o la película de Studio Ghibli Nausicaä del valle del viento. Este subgénero tiene su propia estética, normalmente caracterizada por la presencia de engranajes y prótesis mecánicas.
(Imagen obtenida de: https://www.netflix.com/co/title/70204981).
Existen sub-sub-géneros dentro del steampunk, pero tocarlos derivaría en una descripción fractal de subgéneros y subgéneros y subgéneros y prefiero evitarlo.
Cyberpunk
La estética del cyberpunk es ochentera: los primeros atisbos del mundo digital influyeron en los plots de este subgénero, así como la aparición de lámparas de neón y, en general, la presencia de tecnología en todas partes. Este género es uno de los más explorados por contenidos audiovisuales; películas que podrían enmarcarse en este género son: The Matrix, The Terminator, Akira, Altered Carbon (una serie que Netflix estrenó hace un año o dos, basada en el libro del mismo nombre) y animes como Appleseed Ex Machina. Normalmente las obras dentro de este género tratan universos distópicos, de gobiernos autoritarios o de apocalipsis causado por la tecnología. Es frecuente ver el dilema de hombre vs máquina, en el que los personajes se cuestionan el papel de la tecnología en sus vidas. Tiene una gran inspiración en la novela negra y de detectives, por lo que en muchas obras se puede encontrar que el personaje principal intenta resolver un misterio o hace parte del cuerpo policial de alguna ciudad. En estas obras se pierde el optimismo del steampunk y la visión de la realidad se torna un poco más oscura, donde la esperanza por el futuro es poca y la mayoría de las personas se entrega, en muchas ocasiones, a placeres hedonistas facilitados por la tecnología.
(Imagen obtenida de: https://www.xataka.com/inteligencia-artificial/inteligencia-artificial-matrix-problema-eleccion).
Biopunk
El biopunk surgió en tiempos más recientes y debe su origen, en parte, al desarrollo de la biotecnología y a la aparición de hitos científicos como el proyecto genoma humano. El biopunk guarda similitudes con el cyberpunk en cuanto a que en muchas ocasiones mantiene una visión nihilista del mundo, pesimista, pero que a diferencia de su análogo ochentero, no especula sobre los avances en tecnología digital sino en los avances de biotecnología, sobre todo aquella relacionada con la biología sintética. Muchas de estas obras tratan temas como la eugenesia (como es el caso de Gattaca), poblaciones enteras modificadas genéticamente e, incluso, me atrevería a decir que trata temas relacionados con el bioterrorismo (como es el caso de la saga Resident Evil en sus entregas desde RE 4). Hay algunas películas de culto que también tienen cabida (además de Gattaca, claramente) en este subgénero, como la famosa Jurassic Park o La Mosca. Personalmente, este género me llama mucho al atención porque hay muchos dilemas de carácter éticos interesantes en estas obras. Uno de los problemas, sin embargo, es que no conozco demasiadas obras literarias en este subgénero, sino que suelo verlo más en contenido de carácter audiovisual y, en ocasiones, en algunos cómics.
(Imagen obtenida de: https://www.amazon.com/Gattaca-Special-Ernest-Borgnine/dp/B0011UF79C)
Dieselpunk
(Imagen obtenida de: https://www.filmaffinity.com/es/film282386.html).
Este subgénero consiste en una sociedad estancada en los 30s y 40s. Se trata de una sociedad que desarrolla tecnología avanzada con estética de la segunda guerra mundial y épocas como la gran depresión. Se trata de un subgénero especulativo, tal como el steampunk y el cyberpunk, donde se medita sobre la posiblidad de haber conservado una tecnología basada en el diésel. Muchas de las concepciones estéticas de las obras clasificadas en este subgénero están fundamentadas en las concepciones que las personas de los 30sy 40s tienen del futuro y que se podían encontrar en las revistas de pulp-fiction. Es posible clasificar obras de carácter audiovisual improtantes en este género, como la película Metrópolis.
Atompunk
Como su nombre lo indica, se trata, a grandes rasgos, de una visión de un mundo impulsado por la tencología atómica. Muchas de las obras se encuentran situadas en el marco de la guerra fría y la especulación sobre grandes desastres producto de un apocalipsis nuclear. En ocasiones, las visiones en estas obras pueden ser menos distópicas y tratar plots que comprenden mundos utópicos basados en la energía nuclear. Entre otros temas, también trata del temor en occidente al alza del comunismo y normalmente la estética de estas obras es, como es de esperar, en los años 50s y 60s, época del alunizaje y de grandes cambios sociales de la posguerra.
(Imagen obtenida de: https://culto.latercera.com/2019/12/06/watchmen-comics-alan-moore/)
En general, los subgéneros steampunk, dieselpunk, algunas obras de cyberpunk que retoman estéticas de los 80s, atompunk y biopunk pueden ser clasificadas en un subgénero más grande dentro de la ficción científica que es conocido como retrofuturismo, que, a grandes rasgos, contempla diversas especulaciones sobre la tecnología en su world-building.
¡Espero hayan disfrutado del post! Uno de mis pasatiempos es escribir y, dado que acababa de terminar la obra que les mencioné al principio y me han dado ganas últimamente de escribir algo de ficción científica, me vi en la obligación de averiguar un poco más sobre el género y este post es producto de ello.
¡Nos vemos pronto!
Parque Nacional Natural Ensenada de Utría.
Bahía Solano, Chocó, Colombia.
No toda lectura es buena.
Es una lástima que este sea el primer post del blog, pero no puedo evitar sentirme ultrajado por este tipo de cosas.
Aprovechando el Black Friday estaba buscando libros en descuento en la página web de una de las librerías más importantes de mi país y me encontré con esta joya.
Otra maravillosa obra de la crema y nata de autores de libros pseudocientíficos, esta vez traducida al español. Sentí un poco de frustración y preocupación porque, al parecer, se trata de un bestseller a nivel internacional.
Estuve averiguando sobre su autor y me enteré de lo siguiente:
Naturopathic medicine? Quedé tan desconcertado como ustedes cuando lo leí. Por pura curiosidad me di la tarea de buscar de qué se trataba y encontré esto en Wikipedia:
Decidí dedicarle un post a esto porque considero inconcebible que en el siglo XXI haya: una librería seria que venda libros pseudocientíficos, gente que haga de ese libro un bestseller, una universidad que ofrezca programas de pre y post grado en "naturopathic medicine" en el país más rico del mundo y uno o varios bosques talados para que imprimieran ese compendio de desinformación. Considero también que ya va siendo hora de que los científicos y quienes aspiramos a serlo nos rebelemos contra la prostitución de los términos de nuestras disciplinas, como cuando hablan de "medicina cuántica" o usan términos como genes y epigenética de manera indiscriminada, así como también debemos rebelarnos contra las devastadoras consecuencias de la desinformación sobre las ciencias naturales que tanto nos esforzamos por divulgar. Pensando sobre la intención de aquellas personas como Deepak Chopra o el tipo que escribió el libro que menciono, por ahí dicen que el camino al infierno está adoquinado con buenas intenciones y, quiero creer, que esta gente ha escrito todas esas estupideces sin fundamento de buena fe, pero de la buena fe no vive el hombre, ¿no?
Hago este post porque siento que estoy en la obligación, como estudiante de ciencias, de desestimar todos aquellos textos pseudocientíficos o que divulguen hechos de poca o nula verificación empírica y que se presten para dar al público una visión errada y casi magicómica de la ciencia. Creo que todos los científicos tenemos esa labor.
La lectura es un buen hábito: me encanta leer y tengo la fortuna de tener varios libros en mi lista de obras leídas, pero, como podemos ver en este ejemplo que traigo a colación el día de hoy, no todas las lecturas son provechosas y no todas las lecturas son buenas; con los libros hay que ser tan críticos como se debe ser con las noticias, las cadenas, las charlas, simposios, páginas web y otras formas de información, a las que por cierto nos vemos cada vez más expuestos con el auge de la publicidad guiada por IA. La invitación es a ser críticos con lo que se lee, incluso si se trata de libros que se venden en librerías importantes. Digo todo esto porque a la mayoría nos han dado únicamente una visión romántica de la lectura desde el colegio, pero en muchas ocasiones no nos advierten de que las bibliotecas y librerías también pueden estar llenas de basura.
Otro punto que quiero tocar es el peligro que representa la desinformación para la población en general. Como dije antes, es posible que los autores de estos libros tengan buenas intenciones, pero ¿qué pasaría si una persona con cáncer abandona su tratamiento para entregarse de lleno a la homeopatía? ¿A la naturopathic medicine? ¿A la medicina que llaman "cuántica"? Muy probablemente e, infortunadamente, además, la persona moriría. Estos textos venden a las personas ayudas milagrosas que realmente no funcionan para curar sus males y que tras muchos experimentos han probado ser tan efectivas como el placebo, es decir, absolutamente inútiles. No se trata solamente de criticar un texto (o texto) por criticarlo(s) sino porque puede representar un peligro real para la salud de una o varias personas que, para sus propias desgracias, fueron demasiado crédulas.
Para terminar, en resumen, la invitación es a ser más críticos con lo que se lee, con lo que se ve y en general con la información que se recibe, provenga del medio del que provenga; es a unirnos contra la degradación, tergiversación y prostitución de la terminología científica que aporta a la desinformación y la propagación de las pseudociencias que ponen en peligro la salud de las personas (y las que no); es a evitar la muerte de cientos de árboles al comprar libros inútiles que solo aportan a la cultura de la superstición y del oscurantismo.
En el futuro cercano haré algunos posts sobre epigenética y genética para combatir la desinformación que el libro que menciono pueda promover, dado que el autor del libro que menciono dice ser pionero en ambas ramas del conocimiento de acuerdo con lo que leí en su (auto) biografía.
Con esto me despido por hoy,
¡Lindo día a todos!

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