No estés más en la ventana, te vas a enfermar, ¿No te das cuenta que es invierno y la temperatura es bajísima?, esas eran las palabras de mi mamá, a diario me las repetía, pero a mi nada me importaban, yo no tenía frío, ¿Por qué?, porque al frente de mi casa estaban construyendo un edificio, y ahí en esa misma construcción se encontraba mi perdición, mi obsesión, la culpa de mi elevada temperatura corporal, era él, un obrero de la construcción pero no era cualquiera, su físico musculoso, su piel morena su pelo castaño lo hacían irresistible, por la distancia no lograba distinguir el color de sus ojos pero seguro eran perfectos como cada centímetro de su cuerpo.
Llevaba dos meses apreciándolo desde mi ventana, cada tarde apenas llegaba del colegio me asomaba y como una estúpida lo contemplaba, siempre trabajaba en el mismo sector de la construcción, lo único que sabía de él era su nombre, Mark, o al menos así le decían, muchas veces por el esfuerzo físico de su trabajo se quitaba la polera, y era ahí cuando mi deleite y mis fantasías comenzaban.
No me atrevía a llamar su atención, ¿Qué diría mi familia se me vieran coqueteando con el obrero de la construcción?
Los meses habían pasado y ya era época de primavera, sinónimo de calor. Muy pronto Mark y sus compañeros terminarían la obra y se marcharían, junto con mi fantasía sexual, no podía dejarlo ir. Me arme de valor y decidí actuar, me puse la ropa mas provocativa que encontré encendí la radio a todo volumen para llamar más la atención y me coloque en el borde de la ventana, haciendo parecer que tomaba el sol, en tan solo unos segundos pude notar que Mark tenía la mirada en mi, en ese instante lo salude llena de deseo carnal y él respondió, repetí la rutina tres veces, hasta que el cuarto día cuando estaba sola en la casa decidí salir en busca del hombre que calentaba mis pensamientos, espere hasta la hora de termino de los trabajos, veía como los trabajadores salían no podía esperar a que saliera Mark, cuando al fin lo vi me acerque rápidamente, el me saludo y le dije si podíamos hablar unos minutos , me sentía un poco avergonzada, pero mis deseos eran superiores. Le conté que llevaba meses mirándolo y que realmente sentía una atracción fatal hacia él, me pregunto cuántos años tenia y le conteste la verdad, solo tengo 16, el me dijo que estaba mal lo nuestro porque yo era menor de edad y él 21. Cuando me hablaba podía notar cierto fuego en sus ojos, sabia que el también tenía deseos por mí. En un ataque de liberación lo acerque a mí y lo bese como nunca antes lo había hecho, se sentía increíble, sus fuertes brazos se cruzaron en mi cintura y me apretó junto a su cuerpo, la situación se acaloró más de lo que pensé y de pronto me aparto, me dijo que se tenía que ir pero que mañana nos juntáramos a la misma hora, con poco aliento le logre contestar que sí.
Durante todo ese día estuve nerviosa, sabía que esa noche al fin tendría sexo con ese hombre tan sexy, pero ¿como lo haría para escaparme de mi casa?
Eran las 6:30, tenía que juntarme con Mark a las 7:30, me cambie de ropa y me arregle lo mejor que pude, me puse un abrigo largo, no quería que me vieran en la calle con un vestido tan corto, finalmente coloque en el bolsillo una caja de condones que había comprado hace tan solo unas horas atrás. Llame a mi mamá por teléfono diciéndole que iría a la casa de Sandra para terminar un proyecto y que no llamara a su casa porque tienen problemas con la línea.
Cuando llegue estaba Mark tan sensual como siempre, esperándome en un banco de la calle, cuando me vio se me acercó, me dio un feroz beso en la boca y su mano se deslizó por mi trasero agarrándolo con firmeza, lo cual provoco un fuerte temblor en todo mi cuerpo, me dijo que me llevaría a un lugar especial pero que iríamos caminando para que pudiéramos conocernos en el camino.
Durante el trayecto me contó sobre él y su familia, y yo le conté sobre mí.
El lugar especial era un motel que parecía decente a simple vista, al entrar le dieron las llaves de la habitación 104.
Una vez dentro me tomo entre sus brazos y comenzó a besarme con pasión me quito el abrigo y vio mi corto y sexy vestido rojo, me dijo al oído que lucía increíble, me lo quito con mucha habilidad, sin dejar de besarme yo comencé a quitarle la ropa, podía notar su bulto presionado en mi cuerpo, tenía ganas de liberarlo y poder tocarlo, me quito los sostenes y yo le quite el pantalón, en menos de 15 segundos me tenia arrodillada tocando su miembro, estaba duro y caliente, me dijo que me lo metiera en la boca, sin pensar mucho comencé a lamerlo con fuerza, me sentía como una prostituta pero la sensación era increíble, su pene era grande y perfecto el sueño de cualquier mujer, de pronto me levanto y me llevo a la cama me quito lo q me quedaba de ropa, me beso, y me dijo que era excelente en el sexo oral, jamás lo imagine era la primera vez que hacia algo así. Recorrió todo mi cuerpo con sus manos, me provocaba escalofríos, luego se detuvo en mi vagina acerco su boca y me beso, con su hábil lengua toco toda esa zona, excitándome a un nivel que jamás pensé, no podía creerlo era como un rey del sexo solo para mí. Abrió mis piernas, no pude evitar ponerme algo nerviosa. Me pregunto con algo de asombro si era virgen, luego de unos segundos le conteste que sí, me pregunto si estaba segura de esto y quede pensando si realmente quería perder mi virginidad con un obrero, pero al ver ese magnífico cuerpo ese rostro con esos ojos que ardían en pasión le conteste que moría de ganas por tenerlo dentro mío, en ese instante me penetro con fuerzas, fue doloroso pero placentero a la vez , su pene entraba y salía la sensación era extraña pero me enloquecía, pude sentir cuando su semen recorría mi cuerpo y fue ahí cuando grite MIERDA!!! No usaste condón, el mundo se vino abajo en un segundo las imágenes parecían borrosas y confusas, de pronto abrí los ojos, estaba exaltada con las piernas abiertas y sudando, sonó la alarma eran las 6:30 y tenía que levantarme, mi única motivación era que en la tarde podría ver a Mark sin polera y quizás me animaría a decirle que hiciera realidad mis sueños eróticos.