Desde los albores del mundo ha estado latente en los seres humanos el deseo de poder. Caos, guerras y destrucción precedieron a la conformación política que se conoce en la actualidad, con una división de países gobernados bajo un sistema feudal bastante extendido. Pero la historia y el balance del mundo cambió por completo con el descubrimiento del “chakra”.
Se desconoce exactamente su origen, pero esta energía vital, combinación de la fuerza física y espiritual, fue transmitida desde hace milenios, y en la actualidad está presente en la mayoría de humanos. Pero no todos pueden controlarla, y quienes son dignos de hacerlo, suelen convertirse en ninjas.
Cuenta la leyenda que, en un tiempo donde el mundo estaba sumido en el caos y las guerras, un hombre muy bondadoso conocido como el “Sabio de los Seis Caminos” logró pacificarlo. Creó un movimiento cuasi religioso y esparció el conocimiento, enseñando el Ninshu que daría luego nacimiento al Ninjutsu, el arte de utilizar el chakra como un arma. Antes de morir, el hombre dividió su poder, aquel don que le había sido otorgado como una bendición, dando nacimiento a las Nueve Bestias con Cola, unas gigantescas criaturas de chakra que descendían de una bestia única, y que se dividieron por el mundo. Estos seres no son exactamente buenos ni malos, se mantienen neutrales, pero poco a poco desarrollaron hostilidad hacia los humanos, producto de que estos últimos querían someterlas y perturbaban su vida en la naturaleza.
Pasaron cientos de años, y los usuarios del Ninjutsu, conocidos como ninjas, se agruparon en clanes, conglomerados de familias que compartían habilidades de características similares. Estos clanes, según su poder y prestigio, eran contratados por los países para librar guerras, y se formaron grandes rivalidades entre ellos producto de sus numerosos enfrentamientos en el campo de batalla.
Esto fue así hasta que, en el País del Viento, un conglomerado de clanes nómadas pertenecientes al Desierto Infernal y a las estepas del norte, cansados del odio y el baño de sangre en el que su territorio estaba sumido, se pusieron de acuerdo para, uniendo fuerzas, fundar una aldea donde convivieran en paz. Los Sabaku, Tatsumaki y Akasuna fueron el primer trío de clanes fundadores, y con el correr del tiempo se le unieron otros. Así nació la primera aldea oculta, Sunagakure no Sato (Aldea Oculta de la Arena). Pactaron con el señor feudal del Viento, y sentaron las bases de la organización militar del país. Se fundó una Academia Ninja donde los niños aprenderían tanto conocimientos básicos como el uso del chakra y su manipulación, se creó un sistema de rangos que perdura hasta la fecha y se comenzó a clasificar a los distintos ninjas según una escala de D hasta S por su poder, para identificar los niveles de peligro y asignar más eficientemente las misiones y encargos.
Este modelo organizativo pronto fue imitado por otros países, y no tardaron en implementarlo. Los clanes más significativos de cada territorio se agruparon, con la coordinación de su señor feudal, y fundaron sus respectivas aldeas. De entre ellas, las 5 grandes naciones (Fuego, Viento, Agua, Tierra y Rayo), formaron una hegemonía de Aldeas Shinobi: Konoha, Suna, Kiri, Iwa y Kumo. Estas fueron conocidas como las Cinco Grandes Aldeas, y en conjunto a otras aldeas menores que surgieron en diferentes puntos del continente, pronto comenzaron a rivalizar.
Si bien se consiguió pacificar bastante el interior de cada país, evitando enfrentamientos entre compatriotas (que de igual manera seguían en conflicto, pues las tensiones no desaparecieron nunca), ahora la guerra se libraba entre aldeas. Los conflictos por territorio, poder y riquezas, con los Daimyoo a la cabeza, llevaron a shinobis a continuar librando batallas incansables. Esto, sin embargo, favoreció el progreso. Los sistemas militares se perfeccionaron, y las misiones cada vez lograron alcanzar un mayor grado de eficiencia. Nacieron nuevas alianzas comerciales, políticas y militares. Y viejas rivalidades entre países recobraron fuerza.
Sin embargo, hubo una de entre todas las aldeas que resaltó rápidamente y se posicionó a la cabeza, como ya lo había hecho sirviendo de guía al resto: Sunagakure. El Kazekage, Tatsuki Tatsumaki, había logrado tal entendimiento del chakra que era considerado el humano más poderoso con vida. Logró subordinar a los bijuus bajo su mando, y pese a tener a su alcance arrasar con el resto de naciones, sus ideales pacifistas lo llevaron a intentar una alianza con el resto del mundo.
A fin de mantener el equilibrio, por iniciativa propia, Tatsuki propuso dividir a las Nueve Bestias con Cola entre los países. Pese a las diferencias que surgieron, y bajo la creencia de que unas eran más fuertes que otras, el mundo no tuvo más remedio que aceptar. Sin embargo, sólo el Shukaku, la Bestia de Una Cola, permaneció bajo las órdenes de una aldea ninja, Suna, pues confiaba en el Tatsumaki. El resto de sus congéneres se repartió en los territorios de los otros países, pero permanecieron en la naturaleza, reacios a cooperar con los humanos, esas criaturas malignas y egoístas.
Y llegamos a la actualidad, donde pese a la idea del Kage de la Arena de pacificar el mundo buscando el equilibrio de poder, el egoísmo y la ambición humana volvieron a triunfar, sumiendo a la humanidad de nueva cuenta en la destrucción y el uso del chakra para la guerra.
¿Qué bando tomarás? ¿Velarás por los intereses de tu patria? ¿Buscarás tu beneficio personal a costa de ver la sangre correr? ¿O intentarás retomar la senda del Sabio de los Seis Caminos y su deseo de alcanzar la paz mundial? El mundo ninja te espera, esfuérzate.