Así de la nada te cuelas en mis pensamientos y me pregunto porque has de vivir en mi cerebro cuando yo me niego a quererte o desearte tanto. Ya no sé lo que es, porque te he soñado en mi cama y te he pensando dormido entre mis brazos. Por eso no sé si esto se llama amor o deseo. Si sólo quiero calmar el fuego que quema mis entrañas cada vez que te veo o si quiero pasear de tu mano y besar tus labios sin morderlos. Me confundo, se revuelve mi cerebro y sólo sé que te quiero, te quiero aunque no comprendo. Te quiero sin querer, por casualidad.













