Estaba ahí en un pequeño cuarto encerrada con él, besándonos, tocándonos y excitando cada una de las partes de nuestro cuerpo,él desabotonó mi blusa, besó y mordió mis pechos, me dió un par de ruidosas nalgadas, y con su mano apretó mi trasero con firmeza mientras mi entrepierna vibraba muy fuerte, comencé humedecerme un poco y a su vez comencé a sentir como el bulto entre sus piernas incrementava y se endurecía, rosaba con mis partes íntimas y era muy exitante, él quería penetrarme y yo quería que me penetrara pero la situación se complicó por que no traíamos protección. Tomó mi mano y la puso en su miembro, él hizo que yo lo masturbara, a su vez pasó sus dedos por mi entrepierna y saltó con ellos mi pantaleta azul de encaje, jugó un rato con mi clítoris y después le pedí que introdujera sus largos dedos dentro, sentí que me venía, y a su vez pensaba que era genial que tuviera esas manos tan grandes. Él movió su miembro direccionándolo a mi vagina, una tela azul de encaje separaba lo que fué un error de ambas partes. Era inevitable, yo ardía después más de tres meses de estar vacía por falta de tiempo, solamente.
Me odio a mí misma por ser tan caliente y lo odio a él también por ser tan imprudente.














