Odio no saber qué hacer para que vuelvan esas cosas simples.
Esos llamados de la nada.
Esos "hola, culito, te extraño" que aparecían cuando menos los esperaba.
Las conversaciones que se estiraban hasta cualquier hora de la noche.
Las ganas de contarnos cualquier pavada solamente porque sí.
La sensación de extrañarnos.
Odio no saber cómo volver a eso.
Porque siento que, cuanto más lo intento, más se aleja.
Y entonces empiezo a pensar demasiado.
En cada palabra que digo.
En cada mensaje que mando.
Como si estuviera intentando resolver un rompecabezas del que me faltan piezas.
Porque siento que cada cosa que hago empeora las cosas un poco más.
Que cada intento de acercarme genera más distancia.
Que cada vez que trato de arreglar algo termino rompiéndolo un poco más.
Y no sé qué hacer con esa frustración.
Porque no quiero volver atrás para cambiar una pelea puntual o una conversación específica.
Quiero volver atrás para recuperar esa facilidad que teníamos.
Esa versión nuestra que se llamaba porque sí.
Que se extrañaba sin orgullo.
Que no tenía que pensar cada palabra antes de decirla.
Que no sentía que estaba caminando sobre vidrios.
Y me duele no saber cómo llegar de nuevo hasta ahí.
Me duele sentir que cuanto más importante es para mí, menos sé qué hacer.
Pero no extraño solamente a la persona.
Extraño la forma en que nos encontrábamos.
Extraño la espontaneidad.
La costumbre de buscarnos.
Y odio sentir que no tengo idea de cómo recuperar algo que alguna vez nos salió tan naturalmente.