Él me pensaba pero no venía, me decía buenos días pero nunca, nunca me veía, él decía que me amaba pero jamás intento conocerme, su buenos días era una cinta rayada de una frase genérica y recurrente, por eso me fuí, porque esto se estaba volviendo un protocolo sólo por cumplir, quizá es verdad que soy extraña, que las relaciones vanales me asfixian, que soy más de tocar corazones que cuerpos...
Que malos tiempos para ser poeta y querer desnudas almas cuando todo el mundo esconde a piedra y lodo todo lo que lleva por dentro.
Efimera Lunar Intemporal




















