“¿Qué te pasa, gorda cementerio de canelones? ¿Algún problem? Vení que te cago a trompadas, gila. Te la das de viva y después salís rajando, eh, puta”, masculló en su idioma natal, quitándose los auriculares de los oídos en el mismo momento que se acercaba un par de pasos hacía su contraria con los brazos abiertos. “Uh, cierto que no me entendés. Bueno, rajá…ou de aquíou putitaou”
Se dice “vete de aquí puta” y esa gorda más que comer canelones se baja unas cuantas pijas arrugadas a la noche --saludó con una sonrisa de arrogancia y falsedad a la chica que se alejaba de ellas--. Chau gato.
























